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Lo sera igual mente con respecto a todos los dems pases de esta Amrica. Es evidente que toda nuestra cultura es de procedencia europea y, en parte, tambin en su tecnologa norteamericana pues se in tegra, desde sus orgenes, en el proceso histrico comn a todo el Occidente. No poseemos otra, puesto que somos formaciones coloniales, habiendo sido abolida por la Conquista espaola la remota cultura indgena del Continente. Y tanto ms se da el fenmeno, en los pases de esta regin platense, que, ade ms de no haber tenido cultura indgena alguna, se han formado modernamente en el ltimo siglo con el aporte de densos aluviones inmigratorios, de ori gen itlico, primero, cosmopolitas y so bre todo israelitas, despus. Por otra parte, aun en los mismos pases de pre dominio racial autctono, sera empresa quimrica y frustrnea pretender resu citar de sus ruinas seculares los mdulos de aquellas civilizaciones arcaicas, cuyos caracteres propios de la edad del bron ce, son formal y esencialmente inadap tables a las condiciones imperiosas de la evolucin histrica de nuestros tiem pos. Habindonos formado en la rbita vital de la cultura del Occidente his pnica primero, cosmopolita despus suyos son, el pensamiento filosfico, las escuelas estticas, las tcnicas industria les, las disciplinas universitarias, todo el conjunto funcional de formas que componen las estructuras de existencia civilizada. Por lo dems, fuera de esta 16 cultura occidental ecumnica, cuya in fluencia ha ido abarcando progresiva mente todo el planeta, aun el Oriente mismo, qu existe, con dinmica de desarrollo? Ella es el resultado inte- grativo de la evolucin humana, desde Grecia hasta nuestros das. Las preten siones del nacionalismo cultural, son ya, a esta altura de la historia del mundo, ingenuas, ilusorias. Todo lo que vive y evoluciona, ac tualmente, es lo que integra la cultura occidental, que es la nuestra. Lo que no es occidental, hoy, ya est muerto. Vemos que, viejas civilizaciones que se hallaban como inmovilizadas y estar inmovilizadas es estar histricamente muertas han revivido y entrado otra vez en la historia, por influjo del fer mento occidental que asimilaron; tales Japn y China, por ejemplo. Vemos ms an: que las nuevas naciones del continente africano, que se van inde pendizando del colonialismo, se van incorporando a las formas de la cultura occidental, que es decir, universal, co mn, la cual recibe as a su vez, el aporte de nuevas razas, de sangre nueva. A lo que pueden y deben aspirar estos pases de Amrica, es aportar su valor propio, a enriquecer con lo suyo, autntico, el organon de esta cultura que es la nuestra, fundamentalmente. Y en la medida que logra hacerlo est la de su personalidad. En tal sentido, podemos decir que el Uruguay, en lo que va corriendo de este siglo y aun desde su indepen dencia, no ha sido un mero reflejo de la cultura impulsada de ultramar, aunque en algunos momentos de sus primeras etapas, haya repetido dema siado, sin tener en cuenta sus propias realidades histricas, las lecciones te ricas aprendidas en los libros de los maestros europeos, franceses principal mente. Luego ha asimilado las ense anzas que son la herencia universal de los siglos adaptndolas a sus mo dalidades de vida, en cuanto stas son fruto de la experiencia humana, en el medio natural y sociolgico que le es propio. Como todos los pases occidentales americanos y europeos, el Uruguay ha sido, a su hora, clasicista, romntico, realista, modernista, positi vista, existencialista, eclctico; pero en todas estas modalidades sucesivas de la renovacin cultural, en todos estos di versos estados de conciencia intelectual y esttica, ha dado los frutos propios de su clima social, de sus determinantes nacionales. Sus valores propios. Y as se presenta hoy dignamente en el conjunto de sus hermanas america nas, entre las cuales goza merecido pres tigio de cultura, habiendo consagrado a la alta consideracin de todos, nom bres y obras de eminentes pensadores, estadistas, narradores, poetas, pintores, dramaturgos, cientficos. La novela epo-. Es notorio que el Ariel, de Rod ha sido, durante todo el pri mer tercio de este siglo, por lo menos, el intrprete y signo de la conciencia anfictinica americana en todo el Con tinente, al definir su posicin en el plano de la cultura humanstica latina; 17 que Vaz Ferreira ha sido y sigue siendo- el filsofo de mayor persona lidad de este conjunto de pases; que Herrera y Reissig, es, con Daro y con Lugones, uno de los tres mayores poe tas modernistas de habla hispana; que Delmira Agustini es la figura ms genial y promovedora de la poesa femenina en este hemisferio como lo han reco nocido Gabriela Mistral y Alfonsina Storni; que Florencio Snchez y Ho racio Quiroga, son los ms notables dramaturgos y cuentista, respectivamen te, del conjunto, en este medio siglo, que los pintores Pedro Figari y Torres Garda, son los artistas sudamericanos que han alcanzado ms altas cotizacio nes en las galeras internacionales de arte de Nueva York. El hecho es tanto ms afirmativo por cuanto, en el orden de la cultura, el Uruguay es el ms joven de los pases del Continente, es decir, el ltimo na cido a ese plano de desarrollo. En efec to. No contaba la simple plaza fuerte de Montevideo, al terminar el siglo XVIII, ms que un modesto colegio franciscano, donde se enseaban rudi mentos de latn, filosofa y retrica, cuando de las universidades, ya viejas, de los virreinatos del Norte -Lima, Mxico doctas en teologa, en letras clsicas y en jurisprudencia, haban sa lido polgrafos de fama, muy estimados en Espaa misma. Slo saban de su breviario de oracio nes, que alternaban con el cuidado de sus haciendas, los buenos vecinos de esta pequea poblacin platense, ence rrada entre muros, cuando en aquellos emporios del podero y la cortesana virreinales se prodigaba el culteranismo barroco que fue gala y vicio de casi toda la literatura colonial, y se celebra ban pomposos certmenes acadmicos, con profusin de eruditos y rimadores. Y no contaba con imprenta, libreras ni bibliotecas la que ms tarde fue lla mada Atenas del Plata, mientras de las prensas que se llevaron a Per y a Mxico desde el siglo XVI, haban sa lido ya multitud de libros de Derecho Administrativo y Cannico, de Mate mticas, de Exgesis religiosa, y aun de polmica literaria. El carcter de plaza casi puramente militar que tuvo Montevideo desde sus orgenes, y conserv hasta las postrime ras del Coloniaje, hizo que las autorida des espaolas la tuvieran relegada en todo lo que se refiere al orden de la cultura. La formacin de la sociedad uruguaya, hispano-criolla, asume por ello caracteres particulares. No lleg hasta nosotros el aluvin de clrigos le trados que la Espaa del Renacimiento y la Contrarreforma lanz sobre sus colo nias. Se detuvo en la docta Crdoba je suta, a cuya Universidad fueron a estu diar los hijos de las familias ricas de Montevideo, en vsperas de la Emanci pacin, cuando entra en escena la pri mera generacin criolla de hombres le trados: Larraaga, Monterroso, Herrera, Lamas, el cannico Martnez su primer dramaturgo , Lucas Obes, Jos Ellauri, pedagogos y constitucionalistas. El ambiente cultural propiamente empieza recin a desarrollarse hacia me diados del siglo XIX, ya constituida la Repblica. Y su despertar, bajo el sig no del movimiento romntico, aspira ya a ser una verdadera revolucin inte lectual, emancipndonos del yugo de la tradicin colonial acadmica, para dar vida a sus propias formas nacionales, as en la poesa como en la novela y en el ensayo. Los romnticos ya buscaban la personalidad propia del pas, su ex presin espiritual, sus valores autnti cos. Pero eran todava demasiado imi tadores de las formas literarias del ro manticismo europeo. La verdadera emancipacin empieza efectivamente, hacia fines del siglo, con la llamada generacin del , algunos de cuyos nombres principales hemos ya mencio nado anteriormente. Una es el campo, otra la ciudad. Desde los cuentos de Javier de Viana, en Cam po, Gur, y otros, hasta los de Fran cisco Espinla en Raza Ciega, El Rapto y otros cuentos, de estos ltimos decenios, el tema de la vida rural, del medio gauchesco, los caracteres, costum bres, paisaje, tpicos del campo urugua yo, han predominado, como motivo ori ginal. Y en ello consiste su entidad es ttica propia, frente a la literatura uni versal, dentro de su dimensin. Pero, actualmente, y desde mediados del siglo, el motivo de la vida de ciudad, su pai saje urbano de cemento y de mquinas, su clima cosmopolita, su psicologa com pleja, los problemas humanos que sus cita su ambiente, han ido cobrando cre ciente predominio. En aparece El Pozo, novela de Juan Carlos Onetti, la primera manifestacin de entidad de esta nueva tendencia y cabecera de la obra toda posterior de este narrador de talento; en , Por los tiempos de Clemente Colling, alucinante grotesco que inaugura su serie de relatos origi nales; en La Sobreviviente, de Clara Silva, de introspeccin existencial y contextura mltiple. Luego otras, en ritmo intensificado, de estos autores y de otros, contemporneos, de gran xito, tales como Mario Benedetti, Armona Sommers, C. Martnez Moreno, L. Garini, etc. Es que la vida de campo, sus tipos, sus costumbres, han ido perdiendo su ori ginalidad tradicional y su inters pro pio, ya por haberse repetido muchos de sus aspectos, en el curso del tiempo, ya y esto es ms importante porque los elementos de la civilizacin de la ciudad, la tcnica, la mquina, el mo tor, la radio, etc. El hombre de campo ha dejado de ser el tradicional arquetipo gauches co, para convertirse en el proletario rural. Su vida, sus problemas, son mo tivo del estudio sociolgico y del plan teamiento de la reforma agraria. Tema de mayor inters para la socio loga que para el arte. En cambio, la narrativa de ciudad, si bien ha perdido el colorido original que posea la de campo, puesto que en su objetividad es semejante a la de las dems ciudades del mundo y se va standardizando cada vez ms ha ganado en el plano psicolgico, intros pectivo, ha puesto su acento en la sub jetividad del individuo y en los pro blemas que plantea al hombre el com plejo de la civilizacin misma. En tal situacin, la originalidad es ms difcil, porque ya no est en la realidad obje tiva, en lo caracterstico del medio, y an de los tipos, sino en el anlisis de la vida interna, de los procesos anmi cos. Correspondiendo a esta temtica, la narrativa deja el procedimiento tradi cional, lineal, el orden cronolgico del suceder, para adoptar las tcnicas com plejsimas del psicoanlisis, de la simul taneidad, del absurdo onrico, que la narrativa occidental ha venido culti vando, como estilo de poca, desde Proust, Joyce, Kafka, Faulkner, a los sucesores actuales. No obstante, y an sealndose a veces influencias percep tibles de determinados maestros famo sos, entre los mencionados, la persona lidad de los nuevos narradores urugua yos, correspondientes a este perodo, se impone, superando los reflejos y afirmando sus valores propios. En el campo de la poesa, mantiene su prestigio, dentro y fuera de fronte ras, la generacin ya madura, posterior a la del que entra a actuar en la etapa post-modernista, entre los aos 20 y 40 del siglo, ms o menos, cuyos nombres y obras son ampliamente co- 19 nocidos, compuesta de personalidades de caracteres en fondo y forma abso lutamente singulares, sin relacin de escuela. Sus modalidades abarcan de la frescura vital de Juana de Ibarbourou, al intelectualismo metafsico de Emilio Oribe o al nativismo metafrico de Silva Valds; o del exaltado y cauda loso pantesmo csmico de Sabat Er- casty, al misticismo transparente de Ester de Cceres, o al dramatismo inte rior de Clara Silva, o a la perfeccin hermtica de Sara de Ibez. En tanto, otra brillante promocin, ha llegado en estos ltimos aos como una nueva oleada de vida, trayendo su propio repertorio lrico de inquietudes psicolgicas y de modalidades formales: un poco bajo el doble signo de la sim plicidad de Vallejo y de la potencia de Neruda. La joven poesa actual no slo ha llevado la libertad del verso hasta la prescindencia de toda forma rtmica es decir, del verso mismo, que se identifica con la prosa, sino que tiende a emplear un lenguaje realista y conversacional, sin asco del lugar co mn. Huyendo de lo retrico, suele caer en otro mal, no menos desvirtuan te: la trivialidad del estilo; aunque tambin logre superarlo en sus ms equilibrados aciertos. Fenmeno parecido ocurre asimismo en los estilos y tcnicas de la pintura, donde las extremas modalidades del abstracto, del collage, del pop y otras aventuras en auge, pueden y suelen caer en las flaquezas del snobismo; lo cual no impide el logro de algunas expre siones formales positivamente valiosas. Pero, esto y aquello as en pintura como en poesa es fenmeno de po ca, comn a otros pases de Amrica. Y de Europa. Se advierte actualmente la ausencia de personalidades intelectuales de jerarqua magistral y vasta influencia, en el plano del pensamiento filosfico, de la alta ensaystica, tal como lo fue ron, en poca anterior, Rod o Vaz Ferreira, ambos ya un poco alejados del espritu de las nuevas generaciones. Ni el humanismo atenesta del autor de Ariel, ni el liberalismo crtico, el anlisis lgico, del de "Lgica Viva, ms cercano, satisfacen ya las inquietu des y las ansias de los jvenes. Se les respeta, se les admira, pero no se les si gue. Y no es porque ambos hayan per dido virtualmente vigencia, en muchas de sus ideas y normas fundamentales, de valor permanente en el plano especula tivo, sino, tal vez, porque les falta, frente a las demandas de la realidad actual, de la problemtica imperiosa de los nuevos tiempos, la necesaria vir tud de dinamismo requerida para la accin. Y en su lugar, no ha surgido la personalidad representativa de una ideologa pragmtica. De ah la sensa cin de vaco. Fuera de la definicin dogmtica marxista -que, por cierto, y tal vez por eso mismo, ejerce gran influjo su gestivo sobre la juventud, en los medios universitarios sobre todo la concien cia intelectual se halla en un perodo algo desconcertado e indeciso, en cuan to a su posicin ideolgica militante. Y es sabido que la juventud requiere, vitalmente, accin, militancia. Por otra parte, las corrientes existencialistas, sar- trianas, tampoco muy concretamente definidas en cuanto a la praxis, slo ejercen cierta influencia terica sobre una escasa minora. Pero tambin esta incertidumbre, este desconcierto, este va co, en el orden de las ideas directrices o de las ideas-fuerzas, como deca ya Guyau, en el siglo pasado esta au sencia de una doctrina de criterio y de accin, que encauce y defina una poca, no es slo un fenmeno nacional sino universal, de signo histrico. Tal vez por eso, la tendencia general en el mun do de la cultura hasta en el catlico parece ser el Dilogo, una bsqueda abierta del esclarecimiento, el entendi miento, el equilibrio. Y, por tanto, a la Universidad, en todas sus diversas ramas, como un rgano vivo, activo, de esa cultura, que no ha de limitarse a la organizacin o meto- dizacin de conocimientos didcticos, y de capacitaciones profesionales, es decir, no al solo saber, sino a una praxis viva, con intervencin propia en los proble mas de la realidad histrica, social y poltica de la hora. Se aspira a conver tirla de rgano pasivo en activo, en la vida de la colectividad, en su direccin, en su destino, en un poder dinmico de renovacin de las cosas humanas. Esta tendencia, o si se prefiere y sera tal vez ms exacto, este imperativo, es general tambin a la vida universitaria de Amrica. De todas partes llegan las resonancias de las agitaciones y las lu chas que ello origina. Y mayormente, desde luego, all donde las viejas es tructuras sociales, ya anacrnicas, pre tenden perpetuar su predominio, fren te a los requerimientos de una renova cin acorde con las condiciones y el espritu de los tiempos. El Uruguay no se encuentra en esa situacin, pre cisamente; pues es de los pases ameri canos que ha evolucionado ms en su organizacin social y poltica, dentro de una constitucin y un rgimen libe rales. Pero las nuevas generaciones que entran a actuar en las determinantes acuales, anhelan propulsar mayormen te, por s mismas, ese proceso de reno vacin. No me parece valga su carreta menos que algunos de sus mejo res relatos. Ms ambiente aparente en aqulla, pero no real. Tal creo, amigo; y como el golpe cae a la vez sobre mis propias espaldas, apreciar con ella elo gio y reproche conjuntos. Ante esta de claracin del autor, no es extrao que los crticos incluido el que suscribe ha yan decidido que Quiroga no tena ma yores condiciones de novelista. Sus dos intentos conocidos Historia de un amor turbio, , Pasado amor, han si do calificados de fracasos por la mayor parte de la crtica. Sin nimo de modi ficar sustancialmente el juicio quisiera reconsiderar hoy, con la perspectiva que ofrece un mejor conocimiento de la obra y de la realidad bio,grfica en la que se apoya, la primera de estas dos novelas. Quedar para otra ocasin el estudio de la segunda. El pretexto inicial En la poca en que Quiroga preparaba Historia de un amor turbio, su vida n tima abundaba en enredos amorosos que por lo general sola comentar, con bas tante detalle, en las cartas a su primo Jos Mara Fernndez Saldaa. La fran queza y hasta la crudeza de esas confi dencias no era, sin embargo total. En una de las cartas marzo 2, dice que se reserva algunas historias que me dejaron el pelo blanco por dentro. Del vasto anecdotario que las cartas regis tran es posible destacar un amoro con una muchacha muy joven que viva en Lomas y cuya boca Quiroga no se cansa de ensalzar. Las intenciones del galn resultan muy obvias, por lo me nos en las cartas. Pero la muchacha que pareca tan accesible al comienzo, en realidad no lo era. Algo contrito Quiroga ha de escribir a su primo que la muchacha ha resultado de una honradez burguesa que sus toreadas primeras no permitan presentir ene ro 23, Otras cartas detallan episodios del moroso asedio: La visito dos horas por semana, y en el resto de ella ni la veo siquiera. Todo esto estara muy bien si en esas dos horas me dejaran libre con ella. Apenas un par de minutos cuatro o seis besos como mucho y de nuevo la maldita madre o hermana. La muchacha tiene una magnfica boca, mager sus est pidas ideas de recato. Un da la rup tura llega inevitablemente a suspender estas sesiones sadomasoquistas de lo que entonces se entenda por noviazgo. Quiroga se cansa de hacer el novio con tan poco resultado y comenta agresi vamente en una carta: Parece que al 22 padre se le ocurra que yo deba ser ms expresivo con l aunque no lo vea nunca y que tambin deba be sar a un botija de dos aos. La mu chacha me lo dijo como consejo, aun que la leccin era evidente. Fum un cigarro ms y me fui. Le dije que me gustaba mucho besarla a ella, pero al chico, a menos que tuviera ganas, etc. No he vuelto y as ha quedado. Lsti ma de familia estpida pues la mucha cha tena honda y clida boca rna- yo 17, Los motivos que aduce Quiroga son manifiestamente absurdos pero cabe sospechar que en la ruptura influyeron otros. Un novio tan som bro y reticente, tan mayor para la chica ya tena 28 aos , tan poco resuelto a formalizar las relaciones con un trato ms cordial con el resto de la familia, no era el candidato ideal de acuerdo con la ptica de la poca. Lo ms sorprendente de estos comen tarios de Quiroga es la aparente in genuidad que revelan: es como si se negara a reconocer las leyes, tan r gidas, del juego del noviazgo. El epitafio de esta aventura burguesa aparece casualmente comunicado en car ta de octubre 8, De mujeres te contar que la chica de Lomas, nunca ms. Sus padres se opusieron rotunda mente a todo amor, y la muchacha asin ti. Lstima porque la doncella era mona. Si he detallado este episodio tri vial tpico del ambiente y de la poca es porque sirvi en parte para la no vela que entonces escriba Ouiroga. La frustracin que representa esta aventura ingloriosa de Don Juan, rea parece como un elemento decisivo en Historia de un amor turbio. En la no vela, la muchacha protagonista tam bin vive en Lomas con su madre y una hermana; tambin tiene con el narrador intensas sesiones de besos, cortadas por la brusca aparicin de algn familiar. Como la joven real, la ficticia es muy hermosa y de boca clida. Aqu terminan, sin embargo, las semejanzas. Quiroga ha eliminado al padre lo que es significativo y llevara a otro tipo de anlisis ; ha metamorfoseado al hermanito de dos aos por medio de una doble tuerca narrativa que le permite presentar a la protagonista, en una etapa anterior de la historia, como una nia de nueve aos; tambin ha modificado profun damente el motivo de la ruptura, le vantando la ancdota de la trivialidad burguesa hasta el plano del ms pro fundo conflicto psicolgico. En reali dad, la muchacha de Lomas le ha servido apenas como punto de partida. Al trasponer la experiencia de la rea lidad a la ficcin, Quiroga ha enri quecido el pretexto anecdtico con temas que ya lo preocupaban desde la poca en que escriba Los arrecifes de coral Tres tiempos narrativos La diferencia mayor con el suceso real es que en la novela el protagonis ta tiene tambin una relacin ertica con la hermana mayor. En realidad, la historia aparece ahora ordenada en tres tiempos narrativos, muy ntida mente separados. En el ms antiguo, Rohan es cortejante de Mercedes Ei- zalde, y Egl que ser la protagonis ta es slo una nia de nueve aos que el joven de veinte enamora sin advertirlo. En el segundo tiempo el central de la novela' han transcurrido ocho aos y Egl tiene ahora dieci sis, la edad que tena Mercedes cuan do Rohan la cortejaba. A ella se diri ge el protagonista que ya tiene 28 aos, como Quiroga cuando visitaba a la muchacha de Lomas. Hay un ter cer tiemno que sirve de eplogo y que ocurre diez aos despus de la ruptura con Egl. Este tiempo es el actual de la novela: es el tiempo en que se ini cia la accin y que forma como un marco a los otros dos, evocados desde l por la memoria de Rohan. Despus de haber cortado sus relaciones con Egl, un da Rohan la visita para comprobar que es una mujer hecha tiene ahora los 28 aos que tena Rohan cuando la cortejaba. El pro tagonista descubre entonces que es im posible revivir el amor. Muchos elementos de la nueva ancdota narrativa derivan de cuentos 23 ya escritos y publicados por Quiroga en la dcada anterior: Venida del primognito, Corto poema de Mara Anglica, Rea Silvia. La situacin muy equvoca de Rohan que en el primer tiempo aparece como cortejante de Mercedes al tiempo que conquista, inconscientemente, a la nia Egl, y que en el segundo tiempo es cortejan te de Egl aunque sigue acariciando y hasta besando a Mercedes, esta situacin del hombre envuelto en el aura de erotismo colectivo de varias mujeres de una misma familia, apare ce ya esbozado en las tres narraciones anteriores. De ah el calificativo de turbio que aparece en el ttulo de la novela: el amor es turbio por la si multaneidad del deseo dirigido a dis tintas hermanas, hecho que agrava el carcter incestuoso y triangular de la situacin; es turbio, adems, porque revela una atraccin irresistible por nias posedas de precoces ardores. El tema est ya en algunos de los antecedentes literarios de Quiroga. Es posible reconocerlo muy claramente, por ejemplo, en Edgar Poe. La admi racin de Quiroga por el poeta y na rrador norteamericano es muy conoci da y ha quedado registrada, por otra parte, en los temas, los ttulos y los epgrafes de sus primeros relatos y ensayos. En su primer libro, Los arre cifes de coral, aparece hasta una prosa que se titula El barril del amontilla- do y que es un homenaje a Poe; de esa prosa deriva uno de sus primeros cuentos importantes, El crimen del otro". En Poe pudo encontrar Quiro ga esas amantes virginales y adolescen tes apenas nubiles, o ni siquiera nu biles que el poeta codiciaba ms como trasposiciones necroflicas de la madre muerta que como mujeres verdaderas. Esa deuda comienza a ser saldada cuando la declaracin Balfour da por fin un hogar a los hebreos en Palestina, pero slo es plenamente o apreciablemente satisfecha cuando las-Naciones Unidas hace justo diez aos votaron la creacin del estado israel. Dueos por fin de una tierra, y de esa tierra, capaces de organizar, por primera vez en dos milenios, sus propias estructuras polticas, sociales y jurdicas, sin intervencin y sin arbitrio de nadie, para muchos de ellos ha sido, en un sentido dramticamente literal, como volver a nacer. Se les deba algo, y se les ha pagado. Se les haba muchas veces negado el derecho a la existencia civil y a la existencia humana, y se crea para ellos un es tado. La conciencia de esta satisfaccin matiza ciertamente el fe nmeno nacional israel. Pero, se pregunta uno, por cunto tiempo? Los hijos de esos primeros inmigrantes, los sobras como se los llama en Israel, que no han conocido la persecucin ni la vivencia permanente del destierro entre las naciones conservarn la conciencia de una satisfaccin? No suceder a esa conciencia otra conciencia de autoafirmacin y de alerta, ante un peligro de extincin cotidiano y creciente? Y, por otra parte, en qu se distinguirn una y otra conciencia de la que se puede crear en cualquier pas previamente sometido al coloniaje y siempre amenazado de una nueva esclavitud? A los ojos de muchos israeles, Israel representa otra cosa. No tie ne -solamente el valor de una deuda saldada. Las races de su exis tencia nacional se hunden en el pasado mucho ms all del ghetto de Var so via y de los pogromos eslavos. Alcanzan a la guerra de Adriano y la superan, y no s detienen hasta llegar a Tito, a la se gunda destruccin y la segunda goldh, ambas est vez definitivas. Quiere decir que se abrazan y se entrelazan con la planta bblica, con la via del Seor Sabaot, por l escogida, por l cuidada y custo diada, por l tambin un da arrancada y repudiada. No hay sola mente conciencia nacional en esta representacin del fenmeno is rael ; hay tambin, y sobre todo, conciencia religiosa. Y aqu, y para estos hombres, cobra todo su vigor cuanto decamos ms arriba acerca de la herencia poderosa que el nombre, y el lugar y por supuesto la lengua, arrastran y. Comprendo sin abrir juicio lo que para ellos habr sido, ms que para otros, l reintegracin de Jeru- saln. Su visin de las cosas, teida necesariamente de apocalipsis, debe hacerlos palpitar de esperanza, porque sin duda han visto ms cerca el da de Yahweh. Es preciso haber conocido con una cierta proximidad l mundo 6 SUB especficamente rabnico para apreciar lo que puede haber significado para ellos, religiosamente, esta perspectiva de liberacin. Un cristia no, cuyo deber y cuya dicha es abrazarse sin inquietudes de impureza legal a las realidades de este mundo, experimenta cierta miopa o bien una total ceguera ante esta posibilidad de incontaminacin re pentinamente brindada. Cuando el viajero gentil llega a Israel, cier tas auseneias, ciertas inexplicables detenciones de la vida le llaman la atencin y a decir verdad le inquietan: no se vende carne de cerdo; el sbado desde la noche del viernes , punto ms punto menos, se paraliza la vida. Oir quiz protestar contra ello a ciertos israeles. A los jvenes, a veces. Me acuerdo haber preguntado a un muchacho israel que nadaba casualmente junto a m en la playa de Haifa, qu pensaba de l reciente supresin del servicio de mnibus los sbados en Tel Aviv. Me dijo que le pareca un error; que la gente tena derecho a ir a la playa los sbados, porque se era el da que no tra bajaba. Tampoco entenda que no se vendiera carne de cerdo. Si no para nosotros, dijo, para ustedes. Por qu no para ustedes? Por razones higinicas, me contest, y lo mismo dijo despus de otras ob servancias judas, como la circuncisin y las leyes de pureza. Semejante racionalizacin revela de golpe toda la profundidad del conflicto. Hay dos modos. Uno procede de una vocacin eter na, que siente indestructible sine penitentia enint stint dona et voca- tio Dei, deca San Pablo, Eom. El otro acepta las reglas del juego y se dedica a vivir: lai camente en un estado laico, donde las realidades diarias no difieren mayormente, si no es por la tensin del entusiasmo nacional y la necesidad de la supervivencia, de lo que pueden ser las mismas reali dades en Pars, Nueva York o Buenos Aires. El conflicto est precisamente en que ambas tendencias no pueden menos de seguir una peligrosa pendiente. Porque los compromisos religiosos son supremamente exigentes como muy bien saben, o sa ber debieran, los catlicos y, por otra parte, la vida civil es tan ce losa de su autonoma que amenaza detenerse y estancarse si no se la respeta ntegra. Es posible paralizar los puertos y aeropuertos, de tener los transportes venticuatro horas por semana? Es posible realizar un estado no ya israel, sino israelita la distincin del patro nmico, como se sabe, es voluntaria , sin teera en cuenta la existencia ISRAEL. La alternativa, por desgracia, est planteada, y temo que A. Neher, llevado por un celo muy puro, no la haya se alado en toda su crudeza cf. Esprit, febrero de , pp. Reconoce, es verdad, el peligro latente en lo que l mismo llama el autocratismo espiritual respecto de los judos incrdulos, y por su puesto de los no judos ib. Existe otro peligro por lo menos igualmente grave de laicizacin total. La tentacin, como de camos, es poderosa, y adems est inscrita en la naturaleza de un, estado moderno. Estos hombres tambin comenzaron por una guerra de independencia, ms religiosa que poltica. Queran devolver a Israel-pueblo el derecho de vivir su vida propia y de adorar su Dios segn sus leyes. Una especie de fatalismo los llev da tras da y ba talla tras batalla y al final alianza tras alianza a edificarse un estado sobre las ruinas de los dos imperios seleucida y ptolemaico. Un estado que se pareca mucho a ellos. Es triste comprobar, leyendo a Josefo, que esta aventura poltica, la primera despus del Exilio y la ltima hasta ahora, acab con Pompeyo y con Herodes, es decir, con una nueva esclavitud. Los llamados manuscritos del Mar Muer to dan hoy, a dos mil aos de distancia, testimonio dramtico de cmo est Isrel-estado no coincida y no poda coincidir a los ojos de efeos hijos de la luz con el verdadero Israel. El dilema de Israel es hasta cierto punto fcil de ver si por lo menos se tiene sentido de las Verdaderas dimensiones histricas ropero no es nada fcil de solucionar. No le es lcito, en efecto, sacrificar nada, ni la integridad d su vocacin ni el hecho irreversible a nuestro juicio d su existencia como estado. Qu hacer entonces? Quiz el momento ha llegado para Israel de redescubrir su propia trascendencia. Siglos de separacin y de aislamiento, de ghetto, y una tradicin fariseo-rabnica demasiado preocupada de preservacin y de auto-defensa, han oscurecido sin duda en Israel la vocacin uni versal y mesinica que les predicara, por ejemplo, Isaas y San Pablo. Han preferido, Dios Sabe por qu, encerrarse en'su casa, y correr el 8 S R peligro, que el Seor les anuncia, de encontrarse con la casa vaca. Su riqueza religiosa ha sido demasiado celosamente guardada por ellos para ellos, y los cristianos hemos contribuido en no pequea medida a que as sucediera. Ahora se encuentran de repente, muchos de ellos, constituidos en Estado y se les presenta la curiosa paradoja de no poder vivir aislados, siendo libres. Y la otra paradoja, no menos. Y, desde luego, no ser obligados a vivir como tales en el estado que contribuyen a construir. De esta doble situacin crtica puede ser que se siga, por una especie de dialctica providencial, una como purificacin del ju daismo. Quiero decir que, al independizarse de las formas y de las instituciones del estado, por la presin irrefrenable del laicado, los valores ms trascendentes, ms interiores y menos raciales de la religin juda cobren el relieve que tienen a los ojos cristianos en la tradicin bblica. Israel no ser as un estado teocrtico o tal mdico, y el pluralismo que parece la ley de los estados modernos po dr en sa medida realizarse en l. Rota, por consiguiente, la necesi dad de muchas cercas rabnicas, levantadas por la cruel necesidad de la vida entre gentiles, la savia antigua y profunda de la tradicin bblica podra quizs correr por las venas de Israel con ms plena libertad. Y si es preciso que ciertos preceptos caigan, o no sean objeto de imposicin civil, s posible que ello traiga una mayor conciencia d la eterna voluntad divina expresada en los debarim del xodo para todos y cada uno de los israelitas. Me doy cuenta plenamente de la gravedad de los problemas que plantea una actitud semejante. Pero creo, con A. Neher, que la solu cin de este nuevo drama que para Israel representa su cristalizacin en un estado no puede hallarse ms que en la aceptacin de un doble compromiso. El de no convertirse en una Iglesia. Y el de volver a la fuente de su propia tradicin religiosa para, medir sin prejuicio ni pusilanimidad la anchura y la profundidad de las exigencias divinas. No so es israelita impunemente, ni se puede borrar en un da, ni en diez aos, ni- en eienrel sello de aquel antiguo desposorio. Pero quiz el Esposo espera d Israel otra cosa que la ofrenda incircuncisa de las leyes y la estructura de un estado y se conformara, en cambi, con la circuncisin de los odos y la del corazn -. El tiempo ha co menzado a decantar las impresiones, y ha dejado como residuo el vago sentimiento de una experiencia personal intransferible. Es como si fuera otro modo de vida en un pas que se parece al mo. Son hombres que se parecen a los mos, pero- a quienes transfigura un diferente sentido de la existencia. Son iguales y distintos. Este des cubrimiento de la diversidad radical en la semejanza constituye el secreto de esa experiencia, humana, social, histrica. Durante ocho das recorr buena parte del territorio de Israel y observ, en un extrao estado de tensin la vida y los lugares, los hombres y las' Cosas. Las explicaciones de mis acompaantes se su perponan a mis observaciones directas como un acompaamiento a una meloda. El hecho lugares, cosas, personas golpeaba el es5; pritu como una realidad inocultable, superior y ms densa que toda glosa sobre su contenido. Recorr el valle de Sarn desde Ramla hasta Hadera; cruc la Galilea indescriptible, en la que la reminiscencia se hace paisaje; borde el Jordn; descans en la mgica Safad de los cabalistas; atraves la costa desde San Juan de Acre hasta Ashcalon; me intern en el blanquecino desierto de Negev y, dejando Bersheeva, llegu hasta el silencioso lugar de Sodoma, a orillas del mar Muerto; en la Universidad de Jerusaln habl sobre el espritu judo y la crisis de la cultura medieval; en Tel Aviv visit las organizaciones obreras y en Haifa los institutos tcnicos; en las fronteras me intern en los kibutzim para observar la vida rural, los sistemas cooperativos y la defensa contra los agresores agazapados. Todo sin detenerme a meditar, urgido por el tiempo y porque? Luego abandon el pas y vol hasta Istambul, donde, por primera vez, pude detenerme a re flexionar sobre lo que haba visto. En realidad, sobre lo que haba vi vido, porque las impresiones s incorporaban resueltamente como una experiencia definitiva. Entonces comenc a comprender que haba permanecido enajenado durante una semana, -volcado hacia un mun do inesperado y sorpresivo. El examen de esa inusitada experiencia comenz en Istambul cuatro horas despus de haber dejado el ae ropuerto de Lyda- y aun Contina cada vez que el recuerdo im borrable me trae una rfaga de memorias. Fu un examen de Is rael, y algo as como un examen de conciencia, de m mismo y del mundo de mis experiencias, humanas, sociales, histricas. Por haber 10 SUR comenzado donde comenz, conserva algo de extrao a m mismo. Istambul es un buen lugar para meditar sobre la'experiencia is rael. Desde el ventanal del comedor del hotel se divisaba l Bos foro, claro de atmsfera y poblado de imgenes de todo tiempo indi solublemente entrecruzadas. El recuerdo de Balduino apenas poda desplazar la fisonoma de los oficiales de la Sexta Flota que almor zaban en la mesa de al lado. La sospecha de Troya obseda la mirad. Pero al marchar hacia Santa Sofa me hall sumido en la apretada muchedumbre del Cuerno de Oro. Entre el puente de. Era ese mundo lo que confera al nuevo Israel el ca rcter de una mgica creacin. En el recuerdo prevalece el impacto de la creacin. Antes del nuevo Israel era la vieja Palestina, la tierra milenaria aprisionada por el pasado. La mua y el buey tiraban del arado de madera y el innovar pareca sacrilego. Slo el oleoducto de Haifa. Luego sobre vino la creacin. Israel no puede ser juzgado desapasionadamente. Nadie ms cr tico de s mismo, por lo dems, que el hombre de Israel. A cada ins tante se advierte la mirada inquisitiva que descubre el error, la men te despierta que imagina rectificaciones, la voluntad decidida que emprende la renovacin, Pero no prevalece el recuerdo del error sino el de la creacin. Mejor, el del espritu creador, sin vacilaciones ni temores, seguro'de lo que en definitiva busca, seguro de cul es la tierra prometida y de lo que hay que asentar sobre ella. Lo nuevo es slido, est asentado con firmeza, aunque nadie dude que habr que reemplazarlo pronto por algo ms nuevo an; pero est firme, como primer avatar de lo eterno. Nada tan patente como la alegra y el orgullo-que suscita la certidumbre de una ilimitada capacidad crea dora. Pero esta creacin israel no supone ruptura. Quiz en esto con sista el extrao prodigio que llama la atencin del viajero. Israel ha resuelto, de hecho, el supuesto dilema entre tradicin y creacin. Re petidamente vuelve a mi memoria una imagen que me pareci reve ladora. Algo advierte que no hay contradiccin ni ruptura. En la misma tra dicin de Job est inserta esta renovacin de los medios legitimada por la inconmovible persistencia de los fines. El tractor, como todos los recursos tcnicos, despierta un inexpresable optimismo. Sern millares y centenares de xillares. La tierra es pequea y el trabajo es duro. Pero se aguarda con optimismo y esperanza a estos nuevos conmilitones que formarn tras los nuevos Macabeosj bay preparados para ellos un techo y un arma, una escuela, un hospital, una. El Tecnin de Haifa o el Instituto Weitzman de Rehovot prueban la inquietud por los problemas tcnicos o cientficos. Hay que obtener el mejor provecho ae la tierra prometida para que el nuevo hogar no defraude a quienes esperan acogerse a su proteccin. La tcnica es la mayor esperanza, pero es una tcnica sometida. En los espritus estn claramente diseadas las obras de los das para una faena sin trmino, tan larga como la larga faena del pasado. El pasado es el que predetermina los fines, pero para todos es claro que nada se opone a la perpetua renovacin de los medios. Por eso es posible ser fiel al pasado, sin detener el impulso creador. El pasado no es un re fugi nostlgico, sino un estmulo vital. No es una fuente de inhi biciones, sino un inagotable semillero de inspiraciones nuevas. El juego de encontrar fragmentos de cermica hace arquelogos a los ni os, y una niebla arqueolgica envuelve la indecisa proyeccin del pasado en el futuro. En los testimonios del, tiempo, que son los tes timonios de, la lucha incesante, parece arraigar la conviccin de la continuidad inextinguible. Israel quiere estar fundado en la justicia. Pero la justicia no es slo la de las. Alianza; ni la de Samuel, ni la de los Macabros. La reconquista de la tierra prometida sabe a justicia hist rica, milenaria, una justicia de la que. Hay una militancia colectiva por toda suerte de batallas, pero acaso la ms resuelta sea esta que se dirige hacia el ajuste de las relaciones entre hombres y bienes. La responsabilidad social constituye la ms vigorosa de las fuerzas creadoras. Pas, de esfuerzos crecientes e inevitables, el tra bajo constituye una dignidad suprema. Hoy la justicia, como la tc nica, perpeta los fines milenarios y reverdece bajo las nuevas formas y los nuevos vestidos del tiempo. Israel est enclavado en un mundo anacrnico. Su enemigo no es el pueblo que lo rodea, sino el sistema en que se organiza. El ejemplo 12 SUR israel es una denuncia de las circunstancias en que tuvo que comen zar su creacin, que son las mismas que siguen vigentes hoy a su al rededor. Es el ejemplo de una creacin pertinaz, infatigable, lograda contra todos los vientos. Es consistente, porque es moderna y eterna a un tiempo. El viajero descubre en los ojos del transente que su creacin ha de durar contra todos los vientos. Permtaseme recurrir, en este momento, a ese mismo trmino, mis terio, para hablar de un fenmeno exaltado pero, sin embargo, maravilloso; el despertar de la lengua hebrea y su renovada juventud en la vieja tierra de sus orgenes, despus de un sueo diez y ocho veces ms largo que el de la bella durmiente del bosque. Es de ese extraordinario renacimiento del que deseo dar algunos ejemplos. Mi profesor-de griego de la Universi dad de Bruselas, el notable bizantinlogp, Henri Grgoire me deca que, para l, el milagro de los milagros en l retorno del pueblo judo a Israel es que los huesos secos del hebreo hayan sido, sgn las palabras de Ezequiel, recubiertos de nervios sobre ellos, y l'carne subi, y la piel cubri por encima de ellos 37, 8. Este milagro revelaba, a sus. Pocas cosas, deca, hay tan penosas para el ser humano como su adaptacin a un nuevo idioma, ya que su vida psquica est inextricablemente mezclada al idioma de sus aos de formacin. Y no aludo a los temores que existieron, en ciertas pocas de la dispersin, de ver desaparecer al hebreo tambin como lengua del Libro. El gran poeta hebraico del siglo xix, Yehuda Leib Gordon, muerto en , que fuera muy pesimista al final de su vida con respecto a las perspectivas del hebreo, concluye uno de sus ltimos poemas, Lemi ani amel Para quin trabajo? Pero es an ms extraordinario que, en una poca tan cercana como el ao , es decir treinta aos despus de la nueva colonizacin sionista, veintids aos despus de la fundacin del Vaad-ha-Lashon, o sea de la Academia de la Lengua Hebrea Moderna, en Jerusaln, cuando el hebreo viva ya como un idioma hablado en Palestina, un colaborador del coti diano Hatzefira, de Varsovia, portavoz del renacimiento hebreo en la Diaspora, escriba: Hacer del hebreo una lengua hablada, en el sentido corriente de esta palabra, est absolutamente excluido. Eso no ha sucedido jams a ningn idioma del mundo. Zev Ben llim, Es suficiente pasar un cuarto de- hora en Israel para convencerse de que este juicio fu errneo. Se trata de transacciones relacionales con principio y fin bien definidos y sin relación con las an- teriores ni con implicaciones sobre las futuras, en un marco temporalmente reducido en que ambos actores ganan o no hay posibilidad de llegar a un trato. Cada contacto exige un retorno, o no tiene lugar. En este es- cenario las relaciones de largo plazo se desvisten al re- ducirse a suma de hechos puntuales. Y la solidaridad del mismo modo que las relacione, pasa de ser una acti- tud a una sucesión de actos. Orlove, Y justamente esto tiene un efecto perentorio en la construcción de relatos porque la interpretación de una narración constituye propiamente una relación. La na- rración digital debe de construirse asumiendo que en el escenario actual la relación de interpretación de una narración, tanto la silenciosa como la que genera feed- back explícito es, también, transaccional. Es difícil es- perar una implicación de participación del espectador a lo largo de una narración extensa. No se requiere un largometraje, si el concepto cabe en un corto. Si se puede decir con un micropoema, mejor que con un soneto. La participación con el relato se ha acelerado desde que éste ha tendido a avecinarse en el ecosistema de la red. Se explicita en cocreación, comentarios, votos, social-sharing… Pero la atención es el escaso recurso limitador, lo que como efecto tiende a disminuir la ju- gosidad de esta participación. Lo es menos un comen- tario. Pero igualmente reclama una buena cantidad de atención. No existe el creador como figura sustantiva. Barthes, Algo así. El creador se desprende de la obra cuando la propone al torrente global de contenidos. La avatarización del liderazgo y, por ende, de la autoría, bascula la importancia desde el creador a la obra. Y como corolario libera a quien re- cibe un relato digital de una relación de largo término con el autor. La obra se valora independientemente de las propuestas anteriores del mismo autor, con quien no existe nexo. Y para conseguirlo la narra- ción digital debe de jugar con las mismas reglas que aseguran la difusión del infoentretenimiento. La narración debe de captar la atención del espectador entre el resto de propuestas, en el instante correcto. Hay demasiados frentes sobre los que dirigir la atención. Las narraciones digitales entran en competencia por la atención con el coro del infoentretenimiento pro- porcionando un continuo de estímulos ligeros, inter- cambiables y adaptables al estado del consumidor, que amenaza con eclipsar aquellas historias creativas, ge- nuinas y, o, profundas. Una opción de respuesta es la queja amarga de los citados Carr, y Habermas, Otra, adaptar las creatividad digital a los nuevos formatos de tiempo comprimido. Se trata de eslo- ganizarla, para permitir la multitarea de la atención, sabiendo que el destinatario elige lo que consume — consume es un término bastante preciso para esta re- lación-. O se acomoda la presentación, el embalaje, de modo que seduzca a ese destinatario a quien se desea hacer participar de la narración, o no se dispone de segunda oportunidad. Los contenidos no se muestran filtrados por relevancia, sino ante todo por novedad en una carrera en que se ven remplazados con rapidez. De tal modo que sin desistir de los axiomas y el argumento de autoridad al fin y al cabo la sociedad netmoderna dispara contra la línea de flotación de la epistemología moderna. Sin embargo, la verdad no es inque- brantable, sino que se sucede en cascada. Incluso se prestigia la diversidad siempre que transite dentro de los límites aparentemente ampliados de lo socialmente aceptable. La aceptación y respeto de lo diverso, de lo nove- doso, es la base de la creación como tal. Se puede partir de aquí para sustentar propuestas genuinas de narración. O incluso para postular la posibilidad de historias que muten y se adapten, que tengan en sí varias formas para no perder nunca la novedad. Eso no es un futurible. La descontextualización fuerza al lector a construir nuevos contextos, ya sea de manera activa o inadvertida. Se excluye así el chamanismo de una reconstrucción de significado que se vuelve caótica, no determinista. Se permite al espectador de la Narración Digital participar no sólo con feedback, sino tomando parte en la creación de la propia obra. El espectador participa y deviene autor gracias a tecnologías digitales que permiten la cons- trucción de websites como literativa. Sólo un modelo de participación o coau- toría que respete la individualidad y visibilice cada sumando del global, respetando lo diferente, puede alinearse con lo esperado por el auditorio netmoder- no. Se trata de caminar hacia clusters o racimos como los de eseeusee. Propuestas que integran narra- ciones de tamaño conciso y descontextualizables, con sentido pleno fuera del racimo y utilizables en varios racimos al mismo tiempo pero transaccionalmente unidas. La Narración cocreada se integra así en un racimo de narraciones haciendo emerger una metana- rración mutable, evolucionable. Y la autoría del todo, del epifenómeno que emerge como significado cons- truido, se comparte. No es en absoluto el desorden ni un género de entropía. Es un orden complejo, gobernado por ecuaciones de tantas varia- bles, que nos resulta ininteligible. Así, la incertidum- bre es debida a nuestra incapacidad de comprender- lo, no endógena. El caos es orden. Se tienen tan atadas todas las variables que se sabe de antemano los resultados. Y en el proceso de aprehensión de las historias que se recorre en los nuevos medios digitales ocurre lo mis- mo. Con el determinismo se despoja al partici- pante en la narración de la facultad de interpretar y de su derecho a la participación. Si por el contrario se utilizan los novedosos medios digitales poderosa- mente expresivos para interpelar al destinatario de la narración y recrear nuevas condiciones de existencia de las historias, estaremos atravesando la frontera del informe a la narración participativa, que puede ser el eje miliario de la Narración Digital. Nueva York. AYER, A. Planeta- Agostini. Tec- nos. Harvard University Press. Ran- dom House Mondadori. LEVY, P. Barce- lona. Aranda de Duero. Curitiba, Brasil. Gigamesh S. VVAA : Poesía en caracteres. Aran- da de Duero. Visión Libros. En His- toria y Comunicación Social. Una verdad Incómoda. Spring : La novela moderna en el Quijote. En Current Anthropology, 27 2 , Disponible en roughty- pe. Consultado el 21 de junio de Consultado el 2 de junio de Consultado el 1 de febrero de Jameson, una característica fundamental de la posmodernidad, de modo que ya nada escandaliza a nadie Jameson, Es lo que G. Lipovests- ky y J. También F. Gómez En estas condiciones, la anomalía es continuamente reabsorvida y vuelta a crear en un sistema que, precisa- mente por su fragmentación de significados, encuentra en la debilidad de las clasificaciones sociales la fuerza para perpetuarse. Cascajosa a. Lipovestsky y J. Convertido todo en representación no es extraño que tanto los productos audiovisuales como incluso la pro- pia vida se entiendan en una intertextualidad o auto- rreferencialidad llevada al extremo. Lipovestky y Serroy lo denominan, en el cine, con el nombre de imagen-dis- tancia, para referirse a la masiva producción de secuelas, películas seriadas o remakes, que los autores consideran verdaderas reinterpretaciones, clones o citas, hasta el extremo de convertirse en significantes flotantes, citas de películas inexistentes y referencias irónicas, paródi- cas o pastiches. Esta es la fundamental distinción que F. Jameson establece entre parodia y pastiche. Coppola, vs. Wilder, ; y por supuesto la lista podría continuar. La distinción entre parodia y pastiche es crucial para nosotros. Sontag, es parodia pero no pastiche. Percibir lo camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-como-Representación- de-un-Papel. El pastiche, en cambio, es solo repetición fuera de contexto, solo imitación sin vida. La cultura pier- de su función referencial de la realidad, pues para ello deberían encontrarse aparte, fuera de la sociedad que la produce. La cultura, integrada plenamente en la vida económica del capitalismo tardío, como Jameson lo de- nomina, se encuentra colapsada por éste. Si en la mo- dernidad la cultura podia ejercer su función crítica e incluso utópica era por encontrase separada de la socie- dad y de la economía. Ya en la primera mitad del s. XX, W. Benjamin observa estas transformaciones con la llegada de la re- producción masiva del arte, es decir, su industrializa- ción, que comparte una decadencia efectiva, por cuanto supone la perdida del aura, pero también abre la posibi- lidad a una gran democratización cultural. Los medios técnicos, para Benjamin, impactan sobre la producción cultural y modifican las formas de consumo, las expe- riencias y la percepción social. La audiencia no se loca- liza ya en un espacio y tiempo concretos, no al menos como sucedía con la audiencia tradicional del teatro, de manera que la cultura pierde su caracter elitista, tanto en la producción como en el consumo. Las produccio- nes culturales pueden ser reproducciones o copias de un original, o, en el caso de las nuevas técnicas del momen- to, por ejemplo el cine, ser el mismo original reprodu- cible en multiples copias. Asimismo, el contenido de términos tan sospechosa- mente ambiguos como el de industrias creativas, que se imponen en el debate sobre la cultura de forma alta- mente sospechosa, lleva a E. Pero también Perdidos se piensa en origen como la combinación de un reality show del tipo Survivor CBS Cascajosa, b. El tratamiento formal que hemos comentado en el apartado anterior vehicula como es natural un sinfín de tramas y argumentos, de temas y contenidos que no podemos abordar aquí con detalle. Nos centraremos en dos àmbitos que, por estar relacionados, pueden darnos claves sobre la posibilidad crítica en el discurso de la ficción televisiva seriada, como son la identidad, indivi- dual, el grupo social y cultural, es decir, la comunidad. Efectivamente, los hé- roes de la ficción televisiva del s. Como dice F. Gordillo, Estos personajes, que definen un nuevo tipo de pro- tagonista, no plantean soluciones tranquilizadoras, sino que describen la complejidad y ambigüedad del ser hombre o mujer, abundando en la riqueza del perfil psicológico del personaje, que se encuentra viviendo en una sociedad igualmente compleja, también difícil de comprender, contradictoria como ellos mismos y tam- biÉn cambiante. También The Wire y Treme son reflexiones sobre la ciudad, Baltimore y Nueva Orleans respectivamente, y también aquí la sociedad tiene su propia lógica, a me- nudo contraria a la del individuo, de quien se ha des- ligado. En The Wire como apunta Martínez de Albéniz Mientras que en Sí, Ministro el humor se fundamen- taba en la dicotomía entre la estupidez del político y la astucia del funcionario, en Thick of It el personaje as- tuto es un asesor político, altamente cínico y que da a entender que la actividad política no tiene ya relación alguna con la ideología, sino con la comunicación y el marketing. Fuera ya del humor político, continua la parodia en el capítulo 6. También en Padre de familía Family Guy, FOX, se comenta ese poder de la televisión como ventana en absoluto informativa. En el capítulo 5. Representación realista, complejidad y parodia son las armas, o algunas de ellas, con que la ficción tele- visiva compone su capacidad de crítica social. Casimiro libros. Economía creativa del entreteni- miento digital. Industrias creativas. Amenazas sobre la cultura digital. Ma- drid. Errata naturae editores. La caja lista: televisión norteamericana de culto. Barcelo- na. De cómo la telerrealidad ayudó a salvar la ficción. Conflictos multiculturales de la globalización. Bar- celona. Cine y espacio en el sistema mundial. Abada Editores. De Anatomía de Grey a The Wire. La realidad de la ficción televisiva. Los Libros de la Catarata. Barcelona, Buca- rest, Amsterdam. Alfa- guara. E la reconoce en el marco de estudios superiores. Llegado el momento, se implan- ta en el año , el currículo que otorga a la dan- za su propio valor. Todos ellos conforman el amplio y variado espectro del baile español. Las danzas y bailes tradicionales que impregnan la geografía española peninsular e insular han constituido la fuente primigenia del baile español. Cada re- gión tiene sus danzas y bailes peculiares que reflejan el modo de ser de sus habitantes. De muchos de estos bai- les populares se valieron los maestros de danza de otros tiempos que supieron aplicar academicismo, logrando así crear una escuela y una técnica que iría dando forma a los diferentes estilos del baile español. Hasta que surge la Danza Estilizada como estilo pro- pio en las primeras décadas del S. XX, España se ha caracterizado por ser un país rico en bailes y danzas, como ya se ha señalado. Desde el S. Se proyectan, pues, tres vertientes claramente diferencia- das en la danza española: el baile popular o folklórico, el cortesano y el teatral. Ya en el S. XVIII cuando la escuela española de danza se solidifique y surja el estilo bolero, en él van a confluir las técnicas franco-italianas del ba- llet con los ritmos y bailes populares nacionales. Este hecho derivó en la invención de una nueva danza: el bolero, creado sobre la base rítmica de las seguidillas, fundiéndose así lo po- pular con lo académico. Cristalizó como estilo en el S. El estilo bolero creó una escuela que en los años cuarenta del siglo XX se acuñó con los térmi- nos Escuela Bolera Gamboa, Junto a los bailes nacionales o bailes de palillos se- guidillas, boleros, jaleos, olés, etc. XIX, se representaban pícaros fandangos, polos, guarachas, etc. Asimismo, el intercambio de influjos entre lo gitano y lo andaluz daría lugar a otras muchas formas de cantes y bailes que surgirían con posterioridad mientras se afianzaba la propagación del flamenco Caballero, Estas academias de baile fueron el germen de los cafés cantantes, locales en donde se fraguarían la primera fusión entre los bailes boleros, principalmente los andaluces, y los bailes gi- tanos, favoreciendo la codificación del baile flamenco. En el S. XX el baile flamenco ya se ha consolidado como un estilo específico con rasgos y características propias, se desarrolló en los cafés cantantes y cuando éstos decaen en las primeras décadas del citado siglo, el baile flamenco regresa de nuevo a los escenarios teatra- les comenzando una nueva etapa. Tras este escueto recorrido por la historia de la danza española, se hace necesario, definir qué es la danza es- tilizada. La autora explicita en una sen- cilla frase todas las formas dancísticas autóctonas que forman parte de nuestra cultura. La danza estilizada, se caracteriza por desarrollar una estética muy definida. En ella se funden los tres estilos 1 Guillermina Martínez Cabrejas, conocida artísticamente como Mariemma, ha sido una de las pocas artistas del panorama nacional que ha arrojado una definición clara, concisa y concreta sobre este estilo del baile español. XX, han surgido innumerables intérpretes que han seguido su estela. Por lo que este medio, ha contribuido no sólo a conservar la obra dancística, sino también la perspectiva histórica de su realización. A través de la herencia que nos ha dejado el cine es- pañol podemos establecer una línea cronológica que pone de manifiesto la evolución de la danza española a lo largo del siglo XX. No obstante, la danza española esti- lizada logra representarse en películas como Niebla y sol de José María Forqué, en la que intervienen An- tonio y Rosario. Si algo caracteriza estos cinco títulos en la repre- sentación de la danza española estilizada que en ellos aparece, es la uniformidad en el tratamiento artístico- estético del propio estilo. Escudero pretende sustituir las viejas estructuras del cine del régimen por una nueva gene- ración de cineastas directores, productores, guionis- tas, actores preocupados por la cultura del cine; buscó favorecer la exportación del cine español así como las 3 Así denominó el propio García Escudero el conjunto de normas aplicadas en su mandato como Director General de Cine- matografía. Surge por tanto un Nuevo Cine Español que tuvo sus primeros brotes en la década anterior, es decir, en los años cincuenta, y que pretendía defender otra visión de la cultura nacional a través del cine. Patino, Carlos Saura, entre otros Zubiaur, Buena parte de los realizadores de los años sesenta que salen de la Escuela Oficial de Cinematografía logran un lugar de preferencia 4 El modelo que triunfaba en Francia por entonces era la Nouvell Vague Nueva ola , término que acuñó la crítica francesa para referirse a los cineastas que postularon por la libertad de ex- presión y fílmica en el cine francés. A diferencia de otros movimientos de vanguardia europeos Nouvelle Vague, Free Cinema , que surgieron por inquietudes artísticas y creativas, los abanderados del Nuevo Cine Español surgen por una ini- ciativa política y bajo la tutela del Ministerio de Infor- mación y Turismo. Este Nuevo Cine Español se siente atraído e influencia- do en su teoría fílmica por la corriente de esta década, es decir, por el realismo crítico, corriente que imponen el cine francés e inglés. Aunque García Escudero apoyaba estas películas, los cineastas no podían sobrepasar los límites de la tolerancia que les permitía el nuevo marco legal Torreiro et al. Paralelamente al Nuevo Cine Español y como réplica al mismo aparece en Barcelona un grupo de cineastas bajo la denominación de Escuela de Barcelona. Dicha escuela se forma al margen del cine oficial y a espaldas del sistema proteccionista de la Administración, es decir, busca la libertad econó- mica en la financiación y la desvinculación al tutela- je estatal. Pa- ralelamente, se extinguió también la Escuela de Barcelona, aunque algunos de sus proyectos vieron la luz en años posteriores, hacia la finalización de la década , a través de las películas de Víctor Erice, José Luis Egea, o Claudio Guerín. La extinción de ambos movimien- tos no significó que quienes los integraron dejaran de hacer cine, pues muchos de ellos han ofrecido títulos relevantes para la historia del cine español que han sido referentes en el cine actual Alquezar Al margen del cine realizado por el Nuevo Cine Español y por la Escuela de Barcelona, el grueso de la producción comercial española del periodo se inscribe en el cine tra- dicional. El panorama de la danza española en el contexto so- cial de los años sesenta se encontraba bajo la situación política del franquismo. En términos dancísticos, por un lado, se exhibían los bailes folklóricos representados en los grupos de Coros y Danzas; y por otro, las com- pañías de Ballet Español representativas de la danza es- pañola. Como ya se ha señalado líneas arriba, las primeras manifestaciones de danza estilizada que se muestran en el cine español se insertan en las películas de los años cincuenta, coincidiendo con el pleno apogeo artístico de la primera generación de coreógrafos y bailarines an- tes mencionados. XX hacia nuevas propuestas fílmicas de la mano de realizadores que se sienten atraídos por el baile espa- ñol, tal es el caso del cineasta Carlos Saura, quien ya ha dejado para la historia de la danza, un valioso testimo- nio audiovisual y artístico de las nuevas generaciones de bailarines y coreógrafos, tal y como nos muestra en sus producciones: Sevillanas ; Flamenco, ; Salo- mé, ; Iberia, ; o, Flamenco-Flamenco, Ilusiones y desencantos de los años sesenta. Fundación José Manuel Lara. De Montaigne a Corneille. Historia de la literatura francesa. Instituto Cubano del Libro, La Habana. El padre de familia. Asociación de Directores de Escena. Madrid, La paradoja del comediante. Trad: Emilio Bernini. Santiago de Chile. Vol Fondo de Cultura Económica, México. El teatro del Pueblo. Quetzal, Buenos Aires. El teatro de la Revolución. Mateo, Stefano, Relojero. Centro Editor de América Latina. Editorial Critica. Teatro Comunitario. Atuel, Buenos Aires. Desarrollo y florecimiento del teatro mexicano. Casa de las Américas. La Habana. Experiencias del Proa, Buenos Aires. Las vanguardias latinoamericanas. FdC Económica, Madrid. Primeras vanguardias artísticas: textos y documentos. Promociones y publicaciones universitarias. Antología de teatro latinoamericano: INT, Buenos Aires. Director La democracia en América Latina un barco a la deriva. Ariel Historia. Marx y América Latina. Siglo XXI editores. México Tomos 4,5,6,7. Tomo III. De la independencia a la segunda guerra mundial. Historia Universal siglo XXI. Consejo Federal para la Cultura y las Artes. México, Imago mundi edit. Formas de Historia Cultural. Alianza Editorial. I y II Cap. Una aproximación a la antropología y la diversidad social. En Entrepasados. Revista de historia. Fines de Cultura escrita, Literatura e Historia. Fondo de Cultura Económica. Habla de América Latina. Editorial Argentina- México. Ariel ediciones. Barcelona El giro cultural. Escritos seleccionados sobre el posmodernismo Vuelta S. La Revolución es un Sueño Eterno. Grupo Editor Latinoamericano. Un nuevo paradigma para comprender el mundo de hoy. Paidós Estado y Sociedad Buenos Aires La dirección es historiadelaculturaamericanados. Coloquio final integrador. Evaluaciones Parciales, con calificaciones iguales o mayores a 6 seis y un promedio mínimo de 7 siete. Por consiguiente, América es el país del porvenir. Una serie de factores la han promo. Toda la latinidad comenzó en el Lacio, pequeño territorio adyacente a la ciudad de Roma, y fue creciendo en círculos concéntricos a lo ancho de la historia:. Gaos, t. De este modo, América Latina resultaria ser el cuarto anillo de. Se crea así el primer equívoco sobre la latinidad de esta América:. América del Norte. Y los puerto' rriqueños tienen la ciudadanía estadimnide'? Después de. Si ensayamos ahora restitiiir:p. América dei Norte y América del Sur nO estuvieron: uriidas eh su nacimiento. En esa fabulosa aventura, sólo la fauna y la flora de Africa habrían sido arrastradas por el continente americano, pero no sus hombres. En el Caribe verde y transparente, en ese mar que deja ver dócilmente su intimidad en esas islas que en él se in.. Sin embargo, este proceso tuvo el. Lo que América Latina tiene de africano resulta ser, a la vez, su- trait d'unio11 con la América anglosajona: son esa raza y su cultura las que se encargan de soldar Jos dos enormes subcontinentes que constituyen las Américas.. Las islas del Caribe y la América Central constituyen una. Esta América africana se hace sentir fuertemente, no sólo en esta zona media, sino en sus fronteras con las otras, o sea, el norte de A-mérica del Sur. De tal modo, esta interposición constituye a la 1. El gran ensayista argentino Martinez Estrada, por ejemplo,. En la segunda, "América Latina es vista como una unida:d no. Tampoco serviría un criterio" meramente racial, que opusiera los latinos a los anglosajones. Cuba, y p8,recci:ía.. José Luis Martinez recuerda que "de los Y no sólo se opone j nuevo continente. Va arrojando a su paso barras dos es católica. Sin embargo, agrega que a diez jornadas de ese mar -él Pacífico- 11 es el río del Ganges". El mismo Cortés. Jilqyela de. Este asombro de los que estaDan 8 Citado por F. El arte, en general, no es otra cosa que la expresión del asombro,. La cultura europea aportó principalmente el lenguaje, la religión, técnicas allí desconocidas. O sea:. Los indios primero. Y bien: este mundo totalmente humano es precisamente el que una organización como la Unesco se empeña en suscitar. Esta exigencia ba llevado a los colaborado' En el 1. Ella significa claramente que el objeto de este autoestudio no es la cultura en sí, los estilos y su evolución, el inventario de las obras re. Da rey Ribeiro, Las Américas y la civilización, t. Los P. Arena, y cori la paciente colaboración de los autore5 de cada capítulo de la obra. Doce nacionalidades de América. Sean ejemplo de la. Las partes y capítulos en que los expertos sugirieron dividir la obra -con las modificaciones y adiciones que fueron dispuestas por la Secretaria- son finalmente, las que siguen:. Literatura y sociedad. El proceso de esta expresión es considerado a. Pero esencialmente, la vía ensayistica, con 1o que el ensayo ttene de poético -estO es 1 dé intuitiyo, de' adivinatorio- nos ha parecido. No se espere, pues, un rtgor ctenuftco,. De acuerdo con una actualiznda. Tenemos diversos conceptos sobre ella: JUrtdlcos, cJ,J. Es por eso que hemos solicitado a todos los que colaboran en el proyecto que traten de encarar sus trabajos a partir de ese concepto de unidad. Creo que el solo hecho de que a estos inté:! De esta petición de principio parthnos in. Pues bien, se trata de conocer a este ellonne conM. Es así como la Unesco espera obtener la precisión intelectual de esta 1d,a pro;isionalmente denominada Arnénca Latina. En el momento actual,. Por ahora, sólo tenemos una clara intuíción de esta región que va impo? Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios. En las buenas. Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los. En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Muchas gracias. El 12 de octubre de , Cristóbal Colón desembarcó en nna pequeña isla del hemisferio occidental. La hazaña del navegante fue un trinnfo de la hipótesis sobre los hechos: la evidencia inclicaba que la tierra era plana; la hipótesis, que era redonda. Colón apostó a la hipótesis: puesto que la tierra es redonda, se puede llegar al oriente navegando hacia el occidente. Pero se equivocó en su geografía. Creyó que había llegado a Asia. Construyó las primeras iglesias; ahí se celebraron las primeras misas cristianas. Colón tuvo que inventar el descubrimiento de grandes riquezas en bosques, perlas y oro, y enviar esta información a España. De otra manera, su protectora, la reina Isabel, podría haber pensado que su inversión y su fe en este marinero genovés de imaginación febril había sido nn error. Colón había descubierto el paraíso terrenal y el buen salvaje que lo habitaba. Pero muy pronto, a través de sus pr? Spera fueron v1stos como "buenos para les mandar y les hazer trabajar y sembrar y hazer todo lo otro que fuera menester". Desde entonces, el continente americano ha vivido entre el sueño y la realidad, ha vivido el divorcio entre la buena sociedad q. Un vistazo a lo que ocurre en las repubhcas latmoamencanas al finalizar el siglo xx nos llevaría a responder negativamente. En Caracas o en la Ciudad de México, en Lima o en R1o de janeiro, el quinto centenario del "descubrimiento de América" nos sorprendió en un estado de profunda crisis. Un sentimiento de frustración, de ilusiones perdidas y esperanzas quebrantadas. Yo creo, sin embargo, que a pesar de todos nuestros males económicos y políticos, sí tenemos algo que celebrar. La actual crisis. La mayor parte ha caído estrepitosamente. Pero la crisis también reveló algo que permaneció en pie, algo de lo que no habíamos estado total-. Algo que en medio de todas nuestras desgracias permaneció en pie: nuestra herencia cultural. Lo que hemos creado con la mayor alegría, la mayor gravedad y el riesgo mayor. La cultura que hemos sido capaces de. La crisis que nos empobreció también puso en nuestras manos la riqueza de la cultura, y nos obligó a damos cuenta de que no existe un solo latinoamericano, desde el Río Bravo hasta el Cabo de Hornos, que no sea heredero legítimo de todos y cada uno de los aspectos de nuestra tradición cultural. Es esto lo que deseo explorar en este libro. Pocas culturas del mundo poseen una riqueza y continuidad comparables. En ella, nosotros, los hispanoamericanos, podemos identificarnos e identificar a nuestros hermanos y hermanas en este continente. Sospecho que esto ha sido así porque, con demasiada frecuencia, hemos buscado o impuesto modelos de desarrollo sin mucha relación con nuestra realidad cultural. Acaso ésta es nuestra misión en el siglo que viene. Pero también seré apasionado, porque el tema me concierne íntimamente como hombre, como escritor y como ciudadano, de México, en la América Latina, y escribiendo la lengua castellana. Buscando una luz que me guiase a través de la noche dividida del alma cultural, política y económica del mundo de habla españoia, la encontré en el sitio de las antiguas ruinas totonacas de El Tajín, en Veracruz, México. Veracruz es el estado natal de mi familia. Ha sido el puerto de ingreso para el cambio, y al mismo tiempo el hogar perdurable de la identidad mexicana. Los conquistadores españoles, franceses y norteamericanos han. En las tumbas de sus sitios religiosos se han encontrad? Pero el espejo enterrado no es sólo parte de. Creado en la piedra, El Tajín es un espejo del tiempo. No muy lejos, en el Museo del Prado en Madn? Mrra, en realidad eres un mico? Los espejos simbolizan la realidad, el sol, la tierra y sus ruatro direcciones, la superficie y la hondura terrenales, y todos los hombres y mujeres que la habitamos. Capítulo l. Ruphlras y continuidades. La independencia: versiones oficiales y populares.. La cultura popular y el Estado. La poesía oral y el arte de la na[rativa. Capítulo Ill. El mito del pueblo. Escolares mexicanas en togas griegas. Las masas no piensan, isienten! Un modelo alternativo de desarrollo. Política indígena. Mosaico social, machismo ; nuevos movimientos sociales. Capítulo IV. Agradecemos encarecidamente a John King y James Dunkerley por la atención ygenerosidad de la que dieron muestra al comentar los primeros borradores de este libro. Querernos, asimismo, expresar nuestra gratitud aJean Franco por sus consejos y sugerencias. Muchas personas nos han ayudado en diferentes etapas de la producción de esta obra y pedimos disculpas a aquellas cuyos nombres olvidarnos incluir en la siguiente lista. Las fotografías son cortesía de: Guy Brett i3 , Sue Cunningham Salago Jr. En el contexto del capitalismo de finales del siglo XX es normal verse rodeado por un insumo continuo de productos culturales que parecen abarcar un horizonte infinito. Al acercarse el final del siglo se acelera la tendencia que muestran productos de diferentes entornos culturales a mezclarse a una escala mundial. Este proceso tiene aspectos tanto negativos como positivos. El punto extremo de este proceso destructivo es la muerte cultural. El résultado de todo ello permaneée incierto. Nuevas formas de violenCia cultural así como de monopqiización del poder son igualmente concebibles y, de hecho, han venido ocurriendo desde hace tiempo en América Latina. Por ejemplo, la transferencia de nuevos medios de comunicación masiva y de tecnologías tic la información hacia la región es, ante todo, inequitativa: sus centros de producción y control se encuentran en otra parte. Y, en segundo lugar, permite que los proble Este libro se erige contra la homogeneización y sus efectos aniquiladores. El llamar popular a algo conlleva una oposición implfcita: loposición a qué clase o: grupo, y en qué forma? Pertenecen a tres'tendencias interpretativ.. La segunda,. La segunda adolece;dc una falta d"e confian7. La tercera tiene la. Ver el título de la película Titulos de las peliculas porno de multi premier , Esta categoría se añadió a la pornografía. Noticias Categorías actualizada todos los días! Películas porno ordenados por visitas y categorías: camara oculta , titulos de las peliculas porno de multi premier , ma nm , vadhir derbez video , gisela valcarcel peru , mujeres teniendo orgasmos en moteles de machala ecuador , cum xxx , videopornosxxx caseros , mi madre se sienta en mi cara , asia sex hamil , pornografia de chibolas peruanas , madre y hija ,..

Luego salían los dioses, vestido cada uno con sus aderezos, como en los altares estaban, vistiendo indios a la mesma manera y, con sus cerbatanas en las manos. De donde salía la diosa de las rosas, que era Xochiquétzal, a recibirlos, y los tomaba de las manos y los hacía título de la película porno tericka dye junto a sí, haciéndoles mucha honra y acatan;liento, como tales dioses merecían.

Allí les daba rosas y humazos y hacía venir sus re.

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En fin. Una vez comprado, se bañaba al esclavo y: ". Este hombre representaba vivo a este ídolo aquellos cuarenta. El cual iba cantando y bailando por toda ella para ser conocido por la semejanza del dios Y en oyéndolo venir título de la película porno tericka dye, salían de las casas las mujeres y niños a le saludar y ofrecer muchas cosas como a dios Nueve días antes que se llegase el día de la flesta, venían ante él dos.

Esa dualidad, tal como hemos visto, era esencial para el buen fin de la fiesta. Dado que la representación del actor azteca terminaba con su muerte real, la dualidad presente en la caracterización teatral desaparecía en uno de sus niveles. Sin embargo. La respuesta a la que llegaron es bastante diferente de. En la palma de Su mano, El nos tiene; a Su voluntad El nos mueve. Nos movemos, como bolitas rodamos; El nos rueda título de la película porno tericka dye en círculos.

No check this out sino juguetes para El; El se ríe de nosotros. La división teatral entre espectador y actor era inexistente en la exhibición indígena precolombina. Al volverse a los mitos de los toltecas, sobre los que se había fundamentado la nueva sociedad de Tlacael, y descubrir que la existencia humana, por alguna razón misteriosa, había sido siempre.

Así ocurría con el ritual en honor estatua del Sol y le rendía homenaje.

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Seguían al Inca los nobles, pre. Pedro Read article Ureña sugiere que las calidades formales del RabinaiAchí debían de ser semejantes a las del drama griego antiguo antes de que se introdujera el tercer actor. El Coro les interrumpía en determinados momentos para pronunciar unas pOcas frases necesarias. La danza era en sí una oración, un himno, la expresión mimada título de la película porno tericka dye ideas y símbolos; una forma colectiva de ese acto, tan antiguo y tan universal que podría remontarse hasta la animalidad misma: el lenguaje de los gestos.

A mi parecer, la hipótesis de Henríquez Ureña encuentra especial apoyo si se compara el drama maya con Los Persas de Esquilo. Cuando el canto ya no fue de utilidad absoluta para la conversación corriente quedó, posiblen1ente en forma de melopea al principio.

Nadeyagul Xxx Watch Chicas más calientes del mundo besándose Video Sexy dhaka. Por otra parte, en Rohan aparecan elemen tos de uno de ellos, como ya se ha visto. Incluso el primo parece no entender la novela cuando se publica, y a pesar de que Quiroga le haba adelantado algunas claves en sus cartas. Contestando a una de Fernndez Saldaa, escribe Quiroga en noviembre 11, Acabo de recibir tu carta, completamente ex traa. Qu diablos de polmica quieres que hagamos, entendiendo tan diferente mente las cosas? Con franqueza igual a la tuya, dirte que no te hubiera credo nunca tan alejado de la verdad y no 27 de la verdad suma ms o menos difcil, sino de la elemental, del raciocinio in fantil, del simple argumento. No es posible consideremos ms el caso, por lo que paso a otras cosas. El tono es tal vez demasiado brusco. Lo que revela esa brusquedad es el orgullo de Quiroga, herido por las previsibles objeciones del primo. No est dispuesto a explicar ms qu se haba propuesto con la novela. Es muy tpico de su carcter abrupto el negarse a discutir sobre lo que ms le importa. Mucho ms tarde llegar a escribir que no es capaz de hablar de literatura con quienes no entienden. La verdad es que es incapaz de hablar de lo que sea si el interlocutor no se acerca en tono amistoso. La hostilidad lo en cierra an ms en su hirsuta mscara de salvaje que ya empezaba a formarse en aquella poca. A partir de este mo mento, escasearn cada vez ms las con fidencias literarias en las cartas a su primo. La amistad contina pero como su concepcin de la literatura est cam biando tan radicalmente, el dilogo con el primo e incluso con los amigos salte- os, empieza a hacerse imposible. Slo por excepcin como en una apasionada carta a Jos Mara Delgado al publicar se Cuentos de amor de locura y de muerte volver Quiroga a hablar de su obra ante los amigos de su juventud, los compaeros de su primera aventura lite raria del Modernismo.. Quiroga ha descubierto que es ms fcil buscar y encontrar gente con la que se puede hablar de las cosas que a uno le importan realmente que tratar de convencer y hasta catequizar a quie nes son insensibles. Lugones, sin embargo, sigue compren diendo aunque tampoco pueda ver todas las implicaciones del tema: Cuando se hace novela as escribe en un juicio muy laudatorio de , con esa gallar da, con ese buen gusto intransigente, con ese dominio de los caracteres mane jados, es porque se ha nacido novelista. Adems, srvame aqu la vinculacin amistosa; hay en eso el carcter, que es prenda fundamental de todo verdadero artista. Lo acerado de su estilo, repre senta la fra acidez interna, la irona seria de la honradez ante las bajezas de la vida y del oficio. Su conclusin carac terstica, denuncia la calidad cortante; puesto que conciso quiere decir, estricta mente, tallado. Y sin querer, acabo de describir su estilo. El estilo definitivo a que ha llegado con sorprendente rapi dez. Flor y fruto confunden en l la caricia flotante del perfume con el sabor firme de lo maduro. Todo lo que es superior descbrese por estas simultanei dades, que concentran en una aptitud las fuerzas habitualmente consecutivas. Quien vive a un tiempo su otoo, y su primavera, realiza en una gergica dicha la paradoja homrica que inmortaliz los jardines de Alcinoo. La crtica social Como sealaron en su tiempo los bi grafos, nadie reconoci en la in fluencia de Dostoyevski, y fue necesario que el propio Quiroga la sealara en una carta de Pero la omisin de la poca es explicable: pocos crticos ro- platenses conocan entonces bien la obra del novelista ruso. Es probable que la mayora de los lectores hayan reaccio nado como Glvez, escandalizados por la audacia de ciertas situaciones de la no vela. El libro era indudablemente sub versivo en un medio que crea inmoral a Zola y apenas conoca a Maupassant. El desafo al medio social que represen taba la novela de Quiroga est explcito en el ttulo y en el tema mismo. Pero tambin queda muy a la vista en algunos pasajes de la novela. En el captulo quince, por ejemplo, toda la nusea que despierta en Rohan la hipocresa bur guesa, su tartufismo sexual, aparece ex presada en los trminos ms duros y desdeosos. En ese captulo se reconoce al joven autor que haba proclamado en sus comienzos la revolucin sexual en la lejana ciudad natal de Salto, que haba practicado aunque moderada mente los parasos artificiales en el Consistorio del Gay Saber, de Montevi deo, que haba sido y seguira siendo siempre un anarquista de corazn. Su odio y su incomprensin a los valores burgueses del sexo, esa vocacin incon tenible de Don Juan que juega el juego 28 del noviazgo para burlar esos mismos cnones que parece aceptar, ese lobo que disimula las uas y los afilados dientes, aparecen a las claras en la violencia con que siente y se expresa Rohan en ese captulo de la novela. Siempre se crey Quiroga un ser fuera de serie, un perseguido, un fronterizo, como dir ms tarde en una magistral carta a Martnez Estrada. La novela que publica en es un guantazo mucho ms insolente a la sociedad roplatense que lo que haba sido su prematuro Los arrecifes de coral, siete aos antes. Porque ahora Quiroga va ms lejos, cala ms hondo. Es tambin ms sutil por que el narrador ha dejado caer las ms obvias exquisiteces del decadentismo algo fantasioso para explorar con ahinco algunos personajes tpicos del mundo burgus porteo del novecientos. A tra vs de Rohan, y tambin de los perso najes de Los perseguidos, Quiroga ha mostrado con una sbita, confusa ilumi nacin, las races del mal. Este estudio pertenece al libro Horacio Quiroga, el desterrado, que publicar prxima mente la Editorial Losada, de Buenos Aires. La biografa de Delgado y Brignole a que me refiero en el texto fue publicada en Montevi deo, Las cartas a Jos Mara Fernndez Onetti volveran sobre el mismo am biente para recrearlo con el mayor rigor alucinatorio. Por su carcter explosivo resulta asi mismo tanto ms importante que el libro haya sido publicado con la mayor sobriedad tipogrfica. En una carta en que discute la aparicin de la novela mayo 7, ya se ve el rumbo que ahora toma el esteticismo de Quiroga: Pienso tambin hacer edicin amarilla, tipo francs comn, y sin cartula, por lo tanto. Me he enfangado tanto antes en decadencias, bellos gestos y singulari- zaciones, que tengo horror a todo lo que pueda hacer creer en una de aquellas cosas. El libro ser editado, con tapas blancas y sin dibujo alguno, en un afn todava ms extremo de sobriedad. Quiroga ya no tena que seguir asustan do a sus lectores con mujeres ojerosas y amarillas, como la que aparece en la cartula de Los arrecifes de coral. La sustancia verdaderamente explosiva es taba adentro. La carta a Enrique Amorim es indita y se custodia en el mismo Instituto. Talmudista, mdico, filsofo y slido estilista, su personalidad v su obra su peran los lmites reducidos de su tiempo para orientarse con viva pro yeccin hacia la perennidad. Se ha dicho de Maimnides que es un filsofo aristotlico, preocupado por encontrar una conciliacin entre el sistema del Estagirita y la tradicin hebrea. Y en buena parte esto es ver dadero. Decimos en gran parte, porque siempre es arriesgado calificar rotun damente a un pensador ubicndolo dentro de una corriente determinada, y ms todava cuando se trata de un sistema polifactico que ora abreva en unas fuentes, ora en otras, pero por encima de ellas logra crear un ideario con vuelo propio y rasgos que lo dis tinguen de manera inconfundible por su originalidad. Recibir la influencia de una concep cin no equivale a consustanciarse in totum con ella. En este plano de cosas, es posible que no exista una sola ten dencia filosfica que no haya recibido el reflejo de otras. Esto se torna ms evidente cuando se trata de su relacin con las ideas de Platn o de Aristteles, porque ambos establecieron los carriles de una problemtica que supera todas las pocas por ser tan eterna como el hombre. Slo en este sentido se puede admitir que Maimnides es aristotlico. Para comprender la preocupacin primordial de Maimnides -dar base filosfica a la enseanza y la tradicin judas para afirmar la identificacin de sus correligionarios con su antigua fe es preciso ubicarse en su espacio y su tiempo, en su clima religioso e intelectual, en su conflictiva filosfica. En el siglo XX, poca de nuestro pensador, se viva el lgido momento del encuentro, que en muchas oportu nidades fue colisin, de tres religiones: la cristiana, la musulmana y la juda. El punto crucial lo constitua la con ciliacin entre la fe y la razn. Mai mnides sostiene sin hesitar que no hay contradiccin entre ambas y que, por el contrario, se reclaman mutuamente. La realidad revelada directamente de be estar en armona con la que nace del pensamiento humano. Moral terica La parte relativa a la Etica en la obra de Maimnides es probablemente el quid de la misma. Contiene parte esencial de su inquietud filosfica, des de que ms que por una preocupacin abstracta y aislada, se sinti reclamado por las exigencias de la vida diaria y por los problemas inmediatos. Su ob jetivo es la accin humana. Su Moral Terica, pues, no es sino el proleg meno a la Moral Prctica. Si bien el tema moral aparece en casi todos sus escritos, donde ms cui dadosamente se lo trata es en la Intro duccin a la Mishn de Abot Mxima de los Padres de la Sinagoga que se conoce con el nombre de Ocho Cap tulos, y en el Libro III de la Guia de los Descarriados. Segn Hermann Cohen, aunque slo poseyramos esta Tercera Parte de la Gua, sera suficiente para darnos a conocer toda su Etica. Esta afirmacin la opone a la de Salomn Munk, para quien ese Libro es un apndice de la obra general. Coincidimos con la opinin de Cohen. La Etica de Mai mnides es armnica en s misma y concordante con el resto de su pensa miento. Sin ella no puede compren derse su Metafsica, y a la inversa. Tampoco es una simple conciliacin entre la tica griega y la tradicin he brea. La presencia indudable de ele mentos helnicos no es tan decisiva como para equilibrar una concepcin que entronca naturalmente con el pen samiento y la enseanza rabnica. A pesar del pretendido intelectualismo que algunos crticos atribuyen a la obra de Maimnides, en su obra quedaron inc lumes la misericordia y la piedad, espe cfica manifestacin del espritu hebreo. Por otra parte, mientras en Grecia hubo escuelas o sistemas ticos, en el judaismo hubo slo una fuente moral: la Tora. Los doctores de la ley y sus intrpretes se ajustaron al anlisis de este texto no para crear crculos opues tos, sino para mejor desentraar su sentido. La Etica maimondica sigue siendo, como la de su pueblo, piadosa, nacional y social. Lo que adopt de Aristteles fue, como dice Salomn Goldman, un organon, una jerga, un hbito mental. Pero los carriles sobre los que se desplaz el sistema fueron la Biblia y el Talmud. A Solucionado de acuerdo a la tesis bblica de la Creacin el problema filo sfico del origen del mundo, le fue posi ble a Maimnides edificar su Etica a partir, precisamente, de este enfoque metafsico. Parece que en esta esencial divergen cia entre el planteamiento de nuestro filsofo y el de Aristteles, radica la diversidad de caminos de sus concep ciones ticas. El fin mismo del universo y del hombre tienen sentido muy distinto segn se acepte la tesis de la eternidad o la de la creacin. Maimnides vio ampliamente el problema, y le prest preferente atencin. La piedra angular de su Etica una vez aceptada la creatio ex nihilo es su concepto de la Providencia Divina, esencialmente diversa de la de Aristteles y de la de los aristotlicos rabes Alfarabi y Avi- cena. Antes de emitir su opinin sobre la providencia, menciona las cuatro teo ras en boga en su poca: Primera teora: la de Epicuro. No existe la providencia divina. El universo est formado por tomos que se com binan al azar. Maimnides elogia a Aristteles por haber refutado esta teo ra, al sostener que en el cosmos hay orden y equilibrio, dispuestos por un Ser Superior. Segunda teora: la de Aristteles. Una parte del universo existe, es dirigida y ordenada por la Providencia, y otra 31 parte es abandonada a la casualidad y el azar. Esta tesis, derivada de la doc trina de la eternidad del universo, admite, como consecuencia, que la pro videncia se extiende a las especies, no a los individuos. Estos se hallan libra dos al azar. Esta doctrina se reduce entonces en el fondo a identificar la nocin de la providencia con el orden teleolgico inmanente de los procesos y de los acontecimientos naturales x. Tercera teora: la de la secta musul mana de los Achares. Nada en el universo acontece al azar. Dios tiene el absoluto poder de ordenar todo lo existente hasta en sus mnimos detalles. En un sistema as, el hombre carece de libertad. Cuarta teora: la de los Mutazil. Admiten en el hombre el libre albedro, pero no en forma absoluta. Maimnides critica a las tres ltimas teoras porque, a su juicio, caen en contradicciones debido a que admi ten, a un tiempo, que Dios sabe todas las cosas y que el hombre tiene la fa cultad de obrar libremente 2. Teora de Maimnides. Segn su propia afirmacin, se basa en la legis lacin hebrea. Sostiene la perfecta li bertad del hombre, quien obra de acuerdo a su naturaleza, eleccin y vo luntad. Otro punto importante de la tradicin: la injusticia no es atribuible a Dios, sino que se produce por mere cimientos del hombre. Sobre estas bases formula su propia doctrina de la providencia divina. Creo que en este mundo, es decir, debajo de la esfera de la luna, la Providencia divina tiene por objeto, tratndose de individuos, slo a los de la especie hu mana, y que slo en esta especie todas las condiciones de los individuos, as como el bien y el mal que les acaecen, concuerdan con los mritos 3. Y funda su punto de vista en numerosos pasajes de la Biblia. Sociedad Hebraica Argentina, B. Aires, , p. La providencia puede provenir slo de un ser dotado de Inteligencia per- fectsima. Para recibir su influjo es preciso cultivar el entendimiento y la sabidura. Cuando se interroga sobre el motivo por el cual la Divinidad eligi el g nero humano como objeto de su provi dencia, slo es posible contestar: tal es la voluntad de Dios, as lo ha decretado su sabidura, as lo han dispuesto las leyes del universo. Maimnides hace del hombre el centro de la creacin. Da asidero a un planteamiento tico-religioso de los de beres del hombre. El hombre concreto adquiere extraordinaria relevancia. Hay, al parecer, una diferencia entre la va loracin tica y la religiosa. Hemos escrito al respecto: Mientras la Etica, en tanto disciplina filosfica terica, se refiere al hombre en general, en abs tracto, la Religin se vincula al hombre en particular, diramos mejor particula rsimo. En tanto la Etica se desentiende de los resultados de la accin moral, la Religin tiene urgencia por su estric to cumplimiento, y se interesa por la suerte del hombre en el mundo x. La doctrina de Rambam establece una clara distincin entre el individuo y el cosmos. Pero la providencia divina no se ma nifiesta a todos los hombres en grado igual, sino en la medida de su perfec cin intelectual. La individualizacin se va produciendo en el hombre por va de perfeccionamiento. No es algo dado de antemano. Es una tarea, un fin, quiz el fin de toda la existencia. Esta afirmacin conduce a esta otra: el hombre es libre de darse su propio camino. La Biblia parece abonarla. Mira: he puesto hoy delante de t la vida y el bien, la muerte y el mal; escoge el bien. Deuteronomio XXX, 15 y Este versculo es pilar de la moral hebrea y, eo ipso, de la de Mai mnides. Instituto "Ulpn", Montevideo, , p. Cohen, la aspiracin a la pureza del corazn. Como est escrito: Crame, oh Dios, un corazn puro y renueva dentro de m un espritu recto. Salmos, LI, De este modo, la libertad no aparece slo como algo dado de hecho, sino como una tarea, co mo el supremo ideal de realizacin hu mana. La pureza es en el hombre lo que la santidad es en Dios. Pero esta pureza es una prescripcin y un ideal para el combate de la vida, que debe ser llevado con una voluntad razonable, una volun tad moral: la voluntad de la liber tad J. De esta nocin de la libertad se ex traen estas consecuencias: a la perfec cin del hombre pertenece al mbito de la historia ms que al de la natura leza; b el hombre es responsable. B Cul es el designio del universo? Aderezars mesa delante de m, enfrente de mis angustia dores; ungiste mi cabeza con aceite: mi copa est rebosando. Se han escrito libros para tratar de entender el sentido exacto de toda esta be lleza. A veces es la oveja que habla, a veces el pastor. En todo caso, este dilogo con Dios que nos conmueve y reconforta ha tomado su impulso de un mundo espiritual que contina siendo el nuestro, pero sus palabras, sus smbolos pertenecen a un mundo fsico totalmente diferente. Cmo afrontar con esto las necesidades de la vida cotidiana de hoy? Si es permitido abordar trivialidades semejantes despus de haber pla neado tan alto, permtaseme aclarar que la literatura hebraica de fines del siglo xix no tena nombre ms que para cinco muebles: Arn, arca, cofre, armario, Kis, silla, shuljn, mesa, mit, cama lecho, menorah, candelabro, lmpara. Pero en el diccionario Sefatenu bemarot Nuestra lengua en im genes de David Ettinger, publicado en , lo que significa que en las condiciones especfica de Israel ya no est al da, si alguna vez lo estuvo, que es un diccionario elemental para uso escolar, encuentro quince cuadros diferentes, cada uno provisto de abundante terminologa, consagrados a las distintas piezas de una casa y a sus muebles. Veo en el cuadro destinado a los objetos de tocador, una cuarentena de nombres y unos sesenta referen tes a la vajilla de mesa y ms an concernientes a los utensilios de cocina. En el dominio de la vestimenta, la literatura de fines del siglo xix no co noca ms que- una docena de palabras. Pero Ettinger consagra doce cuadros al reino vegetal. Encuentro alrededor de setenta nombres referentes a legumbres y una sesentena en el cuadro de las frutas de mesa, cuarenta palabras dedicadas a las mqui nas agrcolas y una nomenclatura de treinta y cinco sustantivos para des cribir el arado y sus partes. Los hebrastas, cuyo punto de vista estaba expreso en el artculo del Hatzefira que he citado, prisioneros de un vocabulario mezquino, cada vez que deban mencionar un objeto de la vida cotidiana o significar algo moderno, teman' que el hebreo hablado se viera obligado a naturalizar tantas palabras extranjeras que, repleto de barbarismos y neologismos, bastardeara y deshonrara la lengua sagrada. La experiencia ha probado que esos temores estaban desprovistos de fundamento, puesto que la Bi blia, la Mishn y el Talmud posean tal tesoro de trminos propios de la vida prctica, que eran como una especie de rbol doblegado bajo el peso de los frutos y que bastaba apoyarse para que cayeran, llegados a su ma durez. Y-as sucedi. As como la tierra de Israel, en su acepcin ms am plia, el suelo y el subsuelo y todo aquello que la tierra produce, las colinas, las montaas, los cielos y las aguas'debajo de los cielos no revelaron su secreto ms que cuando los judos retornaron a Israel, de manera que da a da aparece que Israel es an una tierra por descubrir, as la lengua hebrea revel sus diferentes sentidos al transformarse en un idioma na tural, de uso diario, cuando los que lo hablaban pensaban en hebreo, sin necesidad de extraer su pensamiento de un idioma extranjero ni buscar las palabras en un texto antiguo que estudiaran en el banco de la escuela. Quisiera ahora traer a colacin algunos'mtodos por los cuales el idioma hebreo ha hallado en s mismo las palabras que le han permitido adap tarse a la vida moderna. Deseo dar dos ejemplos, bastante divertidos, pero que son ms bien la excepcin que confirma la regla, puesto que se trata de dos palabras fuertemente dicutidas, que han tenido en el Israel de nuestros das un xito sorprendente. El hebreo moderno ha cortado buen nmero de nudos gordianos, sin dejarse detener por las controversias que hicieron furor durante siglos, atribuyendo a ciertos trminos convenientes una significacin definitiva que los enrolaba para siempre a su servicio. Una de las palabras ms corrientes del hebreo moderno es la palabra meshek que significa unidad econmica. Su historia es bastante curiosa. No se encuentra en la Biblia ms que una sola vez y an as con un sentido dudoso. El captulo 15 del Gnesis contiene un dilogo entre Dios y Abra ham, que en ese momento se llamaba an Abrm. Es despus de la victoria del patriarca sobre el Rey de Sodoma y de poner en libertad a Loth. Dios ofrece a Abrm un gran galardn, pero Abrm est triste porque no tiene 16 SUR hijos y preveo que su intendente, Eliezer, ha de ser su heredero, y dice: Seor Dios, qu me has de dar, siendo as que ando sin hijo, y el mayor domo de mi casa es ese damasceno Eliezer. Traducimos por mayordomo de mi casa las palabras ben meshek beit, hijo del meshek de mi casa. Y de esta manera, durante siglos, los maestros de escuela han traducido as este pasaje a los nios judos. Es necesario destacar, sin embargo, que la versin de los Setenta ve en meshek un nombre propio y traduce Me shek, el hijo de mi casa. Es necesario decir tambin que otros comentaris tas encuentran en meshek una corrupcin de la palabra Dameshek, Da masco, lugar de origen de Eliezer. Pero para el hebreo moderno esta dis cusin pertenece al pasado y esta palabra sospechosa, meshek, que suena tan maravillosamente hebraica, ha sido adoptada, se ha ajustado y conver tido en una de las voces ms vivas del idioma actual. He dicho ya que meshek significa unidad econmica. Es un trmino que ofrece cierta ana loga con el vocablo espaol hacienda. Tiene dos sentidos principales: com prende, primero, el conjunto de bienes materiales de una entidad, que va desde la ms modesta entidad privada hasta la ms poderosa: el estado. Ella representa la riqueza en relacin con las necesidades humanas. Si de cimos que Fulano es el administrador del meshek de la empresa tal, que remos decir que es el responsable de todo el inventario. Tambin diremos que las minas, las usinas, los ferrocarriles, la flota martima, son impor tantes elementos del meshek de un pas. Significa, en segundo lugar, un establecimiento agrcola. Diremos que el campesino trabaja en su meshek, que l espera la cosecha de su meshek. Meshek bait es la unidad econmica representada por el hogar. La mujer trabaja en el meshek bait; adminis tra su meshek bait. Otro reajuste concierne a una palabra que la tcnica no ha dudado en tomar en prstamo a las ms elevadas alturas de la Biblia. Una de las pri meras palabras que se oyen en Israel es la palabr jashmal, que significa electricidad. Jashmal se encuentra mencionada tres veces en la Biblia, para precisar, en el Libro de Ezequiel, y es igualmente una palabra discutida. El Libro de Ezequiel'xuenta, en su primer captulo, una visin que el pro feta tuvo durante el quinto ao del exilio de Joaqun, el penltimo Rey de los judos, deportado por Nabucodonosor. Dice que l estaba en Tierra de Caldeos, junto al ro de Chebar, cuando los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios. Vi particularmente una gran nube de fuego envolvente Empleo mbar para traducir jashmal. Toda una literatura ha sido es crita tambin sobre esta palabra, jashmal, cuya tendencia dominante es ver en ella el equivalente del griego elekfrn. No es, por consecuencia, sor prendente que el hebreo moderno la adoptara' para designar la electricidad. Y de ah, toda suerte de palabras derivadas: jashmal, elctrico; motor elctrico, manoa hajashmal; tomar un tranva es tomar una jashmalit. Y, finalmente, el verbo jashmel, electrificar, que fu formado mediante esa palabra ezequeliana, permite usos muy numerosos que quiero ahorrar, pues mi esperanza no es aburrir sino jashmel, electrizar, es decir, entu siasmar con los recursos creadores del hebrteo moderno. Aqu un ejemplo bastante divertido: el Talmud, como se sabe, resulta, a menudo, un verdadero torneo an para los esp ritus ms agudos. Hay all refinamientos y sutilezas extraordinarias que llegan a veces a verdaderos extremos. De tiempo en tiempo, hasta los es pritus ms fuertes no pueden encontrar solucin l dilema propuesto y entonces los compiladores del Talmud ponen fin a la discusin con una palabra de cuatro letras, tecu, que representa las iniciales de Tishbi Ye- taretz Cushiot Uveaiot, que significan: El Thishbita. En otros trminos, es necesario esperar l solucin hasta que el profeta Elias anuncie el da del Juicio Final. Esta palabra tecu ha descendido de sus alturas apocalpticas y significa actualmente o temporal, o mores! Se dir sin temor que el partido de ajedrez de Botvinik y Najdorf ha terminado en tecu, que el match de box entre Ar turo Prada y Nicols Savino ha concluido en tecu. Se dir tambin, tra tndose de negociaciones largas, delicadas y difciles, que se ha llegado a una situacin de tecu. Otro ejemplo de la aplicacin de una palabra antigua a las realidades de la vida moderna es el vocablo mate, que no significa en hebreo una es pecie de acebo ni una infusin de las hojas tostadas de ese acebo, sino una vara o bastn. Cuando Moiss y Aarn se presentaron al Faran de Egipto, Aarn arroja a los pies del monarca su mat que se transforma en serpien te. Vosotros no ignoris, desde luego, que el Faran no se dej impresio nar, creando as un precedente de obstinacin que ha sido seguido hasta nuestros das. El significado de vara ha derivado, presumiblemente, de ra ma y de all, tribu, familia. Los hijos de Israel se dividieron en doce matot. Y fu por matot que se organizaban en formacin militar al acam par en el desierto y en sus guerras de conquista de la Tierra de Canan. De ah, en hebreo moderno, mat signific primero unidad militar y luego comando de una unidad militar. Una de las personalidades ms importan tes de Israel, que las circunstancias han transformado en una nacin ar mada, es el Ramatcal, voz que resulta de tres apcopes, Rosh Hamat Ha- clali: Jefe del Estado Mayor. Mat representa en este conjunto la palabra mat. Como ejemplo de secularizacin, la palabra minjah, cuyo sentido ori ginal era ofrenda, tributo y que, eomo consecuencia de una evolucin in- 18 SUR teresante en la Diaspora, no signific ms que una de las tres plegarias cotidianas del. En Israel se ha dado otro paso ms: la expresin seudat minjah o comida d minjah constituye hoy una forma elegante y clsica de decir simplemente five oclock tea. RECURSOS CREADORES DEL HEBREO Pero el gran adaptador del hebreo a las necesidades de la vida moderna ha sido el genio mismo de la lengua, los recursos extraordinarios inheren tes a su naturaleza, el hecho de que una vez que una raz de tres letras ha sido aislada, se convierte en la matriz generosa de una gran familia de vocablos, de sentidos infinitamente variados, de verbos transitivos, in transitivos, causativos, declarativos, reflexivos, de sustantivos cuyo signi ficado difiere segn se agregue a la raz sufijos o prefijos y conforme a la conjugacin de la que el sustantivo ha derivado. Ha bastado descubrir las vas y los medios de los cuales se sirviera el genio del idioma para formar las palabras que nos fueran trasmitidas por la literatura consagrada a imitarlos para que la pobreza de ayer se transforme, mgicamente, en una verdadera impedimenta de riquezas. Demos algunos ejemplos de la naturaleza increblemente generosa del hebreo. El verbo iatzor, significa crear, formar. Isaas dice 45 que Dios iotzer or, hace la luz y agrega que crea las tinieblas. La raz iatzar con jugada en el modo hebreo piel, es decir, de manera de indicar una intensi dad de accin, da iatzer que significa hacer, producir, fabricar. Diremos del trabajo del artesano, del obrero industrial, de la fbrica, iatzer. Si a la raz que presenta esta forma del modo hebreo piel o de accin inten sa, le agregamos el sufijo an que indica el autor de la accin, obtendremos iatzran, productor. Si a iatzran aadimos el sufijo wt, que describe la actividad del iatzran, resultar iatzrant, que significa produccin. Es su ficiente tomar el participio de otra conjugacin hophal, que es el pasivo del causativo para tener mutzar, que quiere decir producto. Todas estas formas son autnticas, legtimas, de una lgica a toda prueba. Asimismo el verbo tzaroj, que es posbblico, quiere decir necesitar; de all, en hebreo moderno, tzaroj significa necesitar objetos de consumo y, como consecuencia, consumir. En todo pueblo hay por lo menos una tzar- janiah, una proveedura, y, por extensin, una cooperativa de consumo. Los alimentos y los vestidos son mitzrajim materiales, un libro es un mitzraj intelectual. Titzrojet ser la cantidad de artculos consumidos. Di remos, el consumo la titzrojet- de pan ha aumentado. Casi todas estas palabras son nuevas, pero no se puede discutir su pureza hebraica. Han sido formadas sobre modelos tan rigurosamente clsicos que su presencia en los textos antiguos no sorprendera. Esta elasticidad del hebreo es lo que ha permitido que en un dominio del que los judos fueron ms bien apartados en el pasado, el deporte, se halle casi completamente libre de palabras extranjeras. Veamos por ejemplo lo que respecta al noble arte del box. Boxear significa batirse a golpes de puo. La palabra puo se expresa en hebreo por la voz agrof. De all, cerrar la mano en un puo, agref. Y como habitualmente no se cierra el puo con intenciones pacficas, la accin de cerrar el puo es igruf, que significa box. Un bo xeador es egrofan,. La palabra egrof es bblica y tiene una impresionante nobleza. Isaas, que castigaba a su pueblo sin piedad, dice: He aqu que para contiendas y debates ayunis, y para herir con el puo inicuamente ulehakot beegrof resha 58, 4. La terminologa militar es de una riqueza y pureza no menor. Como en Israel las mujeres solteras cumplen su servicio militar as como los hom bres, el trmino que se aplica presenta ambas formas, masculino y feme nino; un soldado ser jaial y jaielet, un oficial katzin y ketzin. Un aviador tatas y taieset. La palabra tis, vuelo, es posbblica y hasta postalm dica, si bien se encuentra en el Talmud de Jerusaln la palabra taiesan, que quiere decir errante. Adems de taias y taieset y tis, de que hemos hablado, est tais, que significa aviacin, y matos, que quiere decir avin, y cada una de sus partes tiene un trmino hebreo para de signarlo. Los primeros hebrastas modernos traducan, instintiva o intencionalmente, de un idioma extranjero; por ejemplo, para decir diccionario pensaron en alemn: Woerterbuch, libro de palabras, y dijeron sefer milim, lo que hara rer a carcajadas a los jvenes israeles de nuestros das que no conocen ms que mitn. Para de cir cenicero recurrieron al alemn, Aschenbecher, copa de cenizas, y tradujeron gava-efer, hoy, maafer. La palabra efer, ceniza, se encuentra en ambos vocablos, pero la primera es una pretenciosa traduccin y la se gunda es una forma natural hebrea. Hasta para decir zapatero, extraje ron del alemn y tradujeron os-naalam, cuando ya la Mishn utilizaba la palabra sandiar. Las palabras extranjeras y an aquellas que son de uso internacional, pierden terreno de ao en ao. No hay en ello nacionalismo. Es un proble ma de fontica y de posibilidades gramaticales. Cuando una palabra inter nacional es eufnicamente hebrea, la nueva lengua se vuelve hospitalaria. As, la palabra mijlal no ha logrado. Pero adems del sonido, existe a menudo la necesidad de que el verbo correspon da al sustantivo. Si la palabra extranjera admite la formacin de verbos de tres o cuatro consonantes, el hebreo moderno la asimila con agrado. Ve mos as que la palabra telefn ha sido absorbida, porque permite la cons titucin del verbo talpn, que significa hablar por telfono. As tambin 20 SUR la palabra diclm, declamacin, fue adoptada porque admite al verbo da- clem, declamar. Pero como la palabra fotografa no acepta la formacin del verbo, se ha debido recurrir a tzelem, imagen, Dios cre al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre, betzelem. De ah tzalem, fotografiar; tzalam, fotgrafo; tatzlum, fotografa. A'ipse respecto, es interesante comprobar que los hebrastas de Israel son menos puristas que los de Amrica; as vemos que, mientras los mdi cos de Israel admiten los trminos internacionales biologa, patologa, bac teriologa y otros, el rgano mdico hebreo americano se adhiere a trmi nos de formacin hebrea pura 'con una terquedad digna de mejor causa. Pero del retorno a la pureza hebrea no sufren nicamente las palabras extranjeras. Tambin el arameo, que es primo del hebreo y que ha sido familiar, durante siglos, a generaciones y generaciones de judos, a causa del Talmud y de la traduccin de Onkelos, se ve disputar el: terreno. Los primeros hebrastas de nuestro tiempo consideraban al arameo ms nti mo, menos distante, menos cuello duro que el hebreo. El primer prosista clsico del moderno hebreo,- Mendeli Mojer Sefarim, se serva admirable mente del arameo en sus dilogos familiares, pero bien pronto ser nece sario agregar la traduccin de esos pasajes en una nota al pie de la p gina; Un cierto nmero de expresiones arameas permanecern, sobre todo los proverbios que forman parte del patrimonio de sabidura nacional, pero el gran tesoro arameo servir, sobre todo, para la formacin de palabras hebreas puras. Las probabilidades del rabe son an menores. Mientras exista una cierta coexistencia entre los judos y los rabes en Palestina era posible el intercambio con esta lengua semtica. Pero, como es sabido, despus de la creacin del Estado de Israel se produjeron cambios. El lexiclogo Ben Ye huda trat de introducir en su Thesaurus un buen nmero de voces mo deladas sobre el rabe, ms casi ninguna de sus innovaciones ha perdurado. Y si el arameo, que ha formado parte del universo cultural judo durante siglos se mantiene tan difcilmente, creo que el rabe, que' no ha ejercido verdadera influencia sobre el hebreo ms que durante la poca espaola, no ha de influir en la evolucin actual de nuestra lengua. Otras libran una batalla muy dura para mantenerse a pesar de la competencia de sus rivales. Sea como fuere, y an haciendo abstraccin de las obras notables que se publican actual mente en Israel en el idioma resucitado, el renacimiento del hebreo permi tir un conocimiento mejor, ms exacto, de los textos sagrados para toda la humanidad. Yo he dicho en algunas ocasiones que Israel es un pas de talleres y de laboratorios, cuyo intrnseco objetivo es el conoci miento y la bsqueda de Dios. Y puesto que el misterio de Israel debe en traar un significado, permtaseme expresar la esperanza de que-el re torno de Israel a Israel y el renacimiento del hebreo puedan apresurar el advenimiento de lo que los profetas llamaron con tanta pasin una era de justicia y de paz sobre la tierra. Consideremos por un moj ment al inmigrante que ha llegado a Israel en los ltimos cuarenta aos: nos ser difcil determinar dnde termina su extranjerismo y dnde comienza su israelismo. De igual manera es difcil determinar exactamente qu es la literatura de Israel. As como no existen lmites fijos en cuestiones sentimentales, existen todava menos en las concer nientes a las artes'y las letras. Algunos sostienen que el aspecto geogr fico es el factor determinante: por lo tanto, todos los libros escritos e impresos en Israel constituyen la literatura de Israel, sea cual fuere el tema o el lugar donde la accin se desarrolla. Algunos sostienen que el asunto es el factor decisivo: si es un relato sobre Israel, entra en la ca tegora de literatura israel; de otro modo, es Eter atura extranjera. Toda va hay algunos para quienes el idioma es lo esencial: si el libro est escrito en hebreo, automticamente pertenece a la literatura israel. Y por ltimo estn los que insisten en que slo el autor que ha nacido o se ha educado en el pas, que escribe sobre su propio ambiente de las cosas que conoce por experiencia propia, es capaz de crear literatura israel. Es ste un problema exclusivo de la literatura hebrea que no germin naturalmente, durante centurias, en el suelo de su pas. Ella consiste, en cambio, en una coleccin, un conglomerado de fragmentos escritos por escasos grupos de colaboradores: el puado de europeos orientales que hablaban en hebreo; los autores que comenzaron su obra creadora en sus pases de origen y la continuaron despus de inmigrar a Israel; los que llegaron a Israel en su adolescencia o juventud y dieron aqu sus primeros pasos en la carrera literaria; y los escritores que. Por esta razn, algunos crticos tienden a dividir la literatura hebrea de Israel en tres categoras: la primera abarca las obras de aquellos que eran ya autores de envergadura y estilo propio cuando llegaron a Israel; la segunda est formada por los que inmigraron a Israel en la dcada 22 SUR del 20 con sus familias, adquiriendo en su juventud o en su primera juventud el idioma y la ideologa del pas; y la tercera est formada por los israeles nativos. El talento no puede subordinarse a un criterio geogrfico o cronolgico. Un hombre que vive solamente un ao en un lugar determinado puede a veces asimilar su carcter y su espritu mejor que un nativo de ese mismo lugar. De aqu se infiere que no todo lo que sucede en Israel es necesariamente israel, en el sentido ms amplio del trmino. Un autor puede vivir en una distante aldea de Polonia y no obstante ello sentir ms perspicua mente los sucesos espirituales de Israel que otro que vive all mismo donde acontecen. Sin embargo, esta divisin arbitraria no carece de lgica. De cualquier modo, hace ms comprensible lo que hay de singular en la- literatura israel. Adems, aunque no pongamos en duda el talento creador del artista en s, no podemos considerar con ligereza el ambiente en que transcurri su niez y que se grab en su conciencia con la magia y el asombro de su primer despertar a la vida. Una literatura nacional arraigada germina casi siempre en el suelo fertilizado por muchas generaciones anteriores. Cada autor est, y debe estarlo, ansioso por usar los smbolos tradicio nalmente aceptados por su pueblo. Y los smbolos que han nacido desde hace muchas generaciones tienen una profundidad proporcionada a su antigedad. A lo largo de circunstancias especficamente regionales, so ciales e histricas, toda sociedad y toda nacin modela caracteres peculiares; y toda literatura, fiel a las realidades del ambiente del cual surge, utiliza esos caracteres que son representativos de aquella nacin y de su idioma. Secretaria puta follando como en las peliculas. Japonesa follada en doble penetración multirracial. Multitud de lesbianas azotando con juguetes. LEVY, P. Barce- lona. Aranda de Duero. Curitiba, Brasil. Gigamesh S. VVAA : Poesía en caracteres. Aran- da de Duero. Visión Libros. En His- toria y Comunicación Social. Una verdad Incómoda. Spring : La novela moderna en el Quijote. En Current Anthropology, 27 2 , Disponible en roughty- pe. Consultado el 21 de junio de Consultado el 2 de junio de Consultado el 1 de febrero de Jameson, una característica fundamental de la posmodernidad, de modo que ya nada escandaliza a nadie Jameson, Es lo que G. Lipovests- ky y J. También F. Gómez En estas condiciones, la anomalía es continuamente reabsorvida y vuelta a crear en un sistema que, precisa- mente por su fragmentación de significados, encuentra en la debilidad de las clasificaciones sociales la fuerza para perpetuarse. Cascajosa a. Lipovestsky y J. Convertido todo en representación no es extraño que tanto los productos audiovisuales como incluso la pro- pia vida se entiendan en una intertextualidad o auto- rreferencialidad llevada al extremo. Lipovestky y Serroy lo denominan, en el cine, con el nombre de imagen-dis- tancia, para referirse a la masiva producción de secuelas, películas seriadas o remakes, que los autores consideran verdaderas reinterpretaciones, clones o citas, hasta el extremo de convertirse en significantes flotantes, citas de películas inexistentes y referencias irónicas, paródi- cas o pastiches. Esta es la fundamental distinción que F. Jameson establece entre parodia y pastiche. Coppola, vs. Wilder, ; y por supuesto la lista podría continuar. La distinción entre parodia y pastiche es crucial para nosotros. Sontag, es parodia pero no pastiche. Percibir lo camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-como-Representación- de-un-Papel. El pastiche, en cambio, es solo repetición fuera de contexto, solo imitación sin vida. La cultura pier- de su función referencial de la realidad, pues para ello deberían encontrarse aparte, fuera de la sociedad que la produce. La cultura, integrada plenamente en la vida económica del capitalismo tardío, como Jameson lo de- nomina, se encuentra colapsada por éste. Si en la mo- dernidad la cultura podia ejercer su función crítica e incluso utópica era por encontrase separada de la socie- dad y de la economía. Ya en la primera mitad del s. XX, W. Benjamin observa estas transformaciones con la llegada de la re- producción masiva del arte, es decir, su industrializa- ción, que comparte una decadencia efectiva, por cuanto supone la perdida del aura, pero también abre la posibi- lidad a una gran democratización cultural. Los medios técnicos, para Benjamin, impactan sobre la producción cultural y modifican las formas de consumo, las expe- riencias y la percepción social. La audiencia no se loca- liza ya en un espacio y tiempo concretos, no al menos como sucedía con la audiencia tradicional del teatro, de manera que la cultura pierde su caracter elitista, tanto en la producción como en el consumo. Las produccio- nes culturales pueden ser reproducciones o copias de un original, o, en el caso de las nuevas técnicas del momen- to, por ejemplo el cine, ser el mismo original reprodu- cible en multiples copias. Asimismo, el contenido de términos tan sospechosa- mente ambiguos como el de industrias creativas, que se imponen en el debate sobre la cultura de forma alta- mente sospechosa, lleva a E. Pero también Perdidos se piensa en origen como la combinación de un reality show del tipo Survivor CBS Cascajosa, b. El tratamiento formal que hemos comentado en el apartado anterior vehicula como es natural un sinfín de tramas y argumentos, de temas y contenidos que no podemos abordar aquí con detalle. Nos centraremos en dos àmbitos que, por estar relacionados, pueden darnos claves sobre la posibilidad crítica en el discurso de la ficción televisiva seriada, como son la identidad, indivi- dual, el grupo social y cultural, es decir, la comunidad. Efectivamente, los hé- roes de la ficción televisiva del s. Como dice F. Gordillo, Estos personajes, que definen un nuevo tipo de pro- tagonista, no plantean soluciones tranquilizadoras, sino que describen la complejidad y ambigüedad del ser hombre o mujer, abundando en la riqueza del perfil psicológico del personaje, que se encuentra viviendo en una sociedad igualmente compleja, también difícil de comprender, contradictoria como ellos mismos y tam- biÉn cambiante. También The Wire y Treme son reflexiones sobre la ciudad, Baltimore y Nueva Orleans respectivamente, y también aquí la sociedad tiene su propia lógica, a me- nudo contraria a la del individuo, de quien se ha des- ligado. En The Wire como apunta Martínez de Albéniz Mientras que en Sí, Ministro el humor se fundamen- taba en la dicotomía entre la estupidez del político y la astucia del funcionario, en Thick of It el personaje as- tuto es un asesor político, altamente cínico y que da a entender que la actividad política no tiene ya relación alguna con la ideología, sino con la comunicación y el marketing. Fuera ya del humor político, continua la parodia en el capítulo 6. También en Padre de familía Family Guy, FOX, se comenta ese poder de la televisión como ventana en absoluto informativa. En el capítulo 5. Representación realista, complejidad y parodia son las armas, o algunas de ellas, con que la ficción tele- visiva compone su capacidad de crítica social. Casimiro libros. Economía creativa del entreteni- miento digital. Industrias creativas. Amenazas sobre la cultura digital. Ma- drid. Errata naturae editores. La caja lista: televisión norteamericana de culto. Barcelo- na. De cómo la telerrealidad ayudó a salvar la ficción. Conflictos multiculturales de la globalización. Bar- celona. Cine y espacio en el sistema mundial. Abada Editores. De Anatomía de Grey a The Wire. La realidad de la ficción televisiva. Los Libros de la Catarata. Barcelona, Buca- rest, Amsterdam. Alfa- guara. E la reconoce en el marco de estudios superiores. Llegado el momento, se implan- ta en el año , el currículo que otorga a la dan- za su propio valor. Todos ellos conforman el amplio y variado espectro del baile español. Las danzas y bailes tradicionales que impregnan la geografía española peninsular e insular han constituido la fuente primigenia del baile español. Cada re- gión tiene sus danzas y bailes peculiares que reflejan el modo de ser de sus habitantes. De muchos de estos bai- les populares se valieron los maestros de danza de otros tiempos que supieron aplicar academicismo, logrando así crear una escuela y una técnica que iría dando forma a los diferentes estilos del baile español. Hasta que surge la Danza Estilizada como estilo pro- pio en las primeras décadas del S. XX, España se ha caracterizado por ser un país rico en bailes y danzas, como ya se ha señalado. Desde el S. Se proyectan, pues, tres vertientes claramente diferencia- das en la danza española: el baile popular o folklórico, el cortesano y el teatral. Ya en el S. XVIII cuando la escuela española de danza se solidifique y surja el estilo bolero, en él van a confluir las técnicas franco-italianas del ba- llet con los ritmos y bailes populares nacionales. Este hecho derivó en la invención de una nueva danza: el bolero, creado sobre la base rítmica de las seguidillas, fundiéndose así lo po- pular con lo académico. Cristalizó como estilo en el S. El estilo bolero creó una escuela que en los años cuarenta del siglo XX se acuñó con los térmi- nos Escuela Bolera Gamboa, Junto a los bailes nacionales o bailes de palillos se- guidillas, boleros, jaleos, olés, etc. XIX, se representaban pícaros fandangos, polos, guarachas, etc. Asimismo, el intercambio de influjos entre lo gitano y lo andaluz daría lugar a otras muchas formas de cantes y bailes que surgirían con posterioridad mientras se afianzaba la propagación del flamenco Caballero, Estas academias de baile fueron el germen de los cafés cantantes, locales en donde se fraguarían la primera fusión entre los bailes boleros, principalmente los andaluces, y los bailes gi- tanos, favoreciendo la codificación del baile flamenco. En el S. XX el baile flamenco ya se ha consolidado como un estilo específico con rasgos y características propias, se desarrolló en los cafés cantantes y cuando éstos decaen en las primeras décadas del citado siglo, el baile flamenco regresa de nuevo a los escenarios teatra- les comenzando una nueva etapa. Tras este escueto recorrido por la historia de la danza española, se hace necesario, definir qué es la danza es- tilizada. La autora explicita en una sen- cilla frase todas las formas dancísticas autóctonas que forman parte de nuestra cultura. La danza estilizada, se caracteriza por desarrollar una estética muy definida. En ella se funden los tres estilos 1 Guillermina Martínez Cabrejas, conocida artísticamente como Mariemma, ha sido una de las pocas artistas del panorama nacional que ha arrojado una definición clara, concisa y concreta sobre este estilo del baile español. XX, han surgido innumerables intérpretes que han seguido su estela. Por lo que este medio, ha contribuido no sólo a conservar la obra dancística, sino también la perspectiva histórica de su realización. A través de la herencia que nos ha dejado el cine es- pañol podemos establecer una línea cronológica que pone de manifiesto la evolución de la danza española a lo largo del siglo XX. No obstante, la danza española esti- lizada logra representarse en películas como Niebla y sol de José María Forqué, en la que intervienen An- tonio y Rosario. Si algo caracteriza estos cinco títulos en la repre- sentación de la danza española estilizada que en ellos aparece, es la uniformidad en el tratamiento artístico- estético del propio estilo. Escudero pretende sustituir las viejas estructuras del cine del régimen por una nueva gene- ración de cineastas directores, productores, guionis- tas, actores preocupados por la cultura del cine; buscó favorecer la exportación del cine español así como las 3 Así denominó el propio García Escudero el conjunto de normas aplicadas en su mandato como Director General de Cine- matografía. Surge por tanto un Nuevo Cine Español que tuvo sus primeros brotes en la década anterior, es decir, en los años cincuenta, y que pretendía defender otra visión de la cultura nacional a través del cine. Patino, Carlos Saura, entre otros Zubiaur, Buena parte de los realizadores de los años sesenta que salen de la Escuela Oficial de Cinematografía logran un lugar de preferencia 4 El modelo que triunfaba en Francia por entonces era la Nouvell Vague Nueva ola , término que acuñó la crítica francesa para referirse a los cineastas que postularon por la libertad de ex- presión y fílmica en el cine francés. A diferencia de otros movimientos de vanguardia europeos Nouvelle Vague, Free Cinema , que surgieron por inquietudes artísticas y creativas, los abanderados del Nuevo Cine Español surgen por una ini- ciativa política y bajo la tutela del Ministerio de Infor- mación y Turismo. Este Nuevo Cine Español se siente atraído e influencia- do en su teoría fílmica por la corriente de esta década, es decir, por el realismo crítico, corriente que imponen el cine francés e inglés. Aunque García Escudero apoyaba estas películas, los cineastas no podían sobrepasar los límites de la tolerancia que les permitía el nuevo marco legal Torreiro et al. Paralelamente al Nuevo Cine Español y como réplica al mismo aparece en Barcelona un grupo de cineastas bajo la denominación de Escuela de Barcelona. Dicha escuela se forma al margen del cine oficial y a espaldas del sistema proteccionista de la Administración, es decir, busca la libertad econó- mica en la financiación y la desvinculación al tutela- je estatal. Pa- ralelamente, se extinguió también la Escuela de Barcelona, aunque algunos de sus proyectos vieron la luz en años posteriores, hacia la finalización de la década , a través de las películas de Víctor Erice, José Luis Egea, o Claudio Guerín. La extinción de ambos movimien- tos no significó que quienes los integraron dejaran de hacer cine, pues muchos de ellos han ofrecido títulos relevantes para la historia del cine español que han sido referentes en el cine actual Alquezar Al margen del cine realizado por el Nuevo Cine Español y por la Escuela de Barcelona, el grueso de la producción comercial española del periodo se inscribe en el cine tra- dicional. El panorama de la danza española en el contexto so- cial de los años sesenta se encontraba bajo la situación política del franquismo. En términos dancísticos, por un lado, se exhibían los bailes folklóricos representados en los grupos de Coros y Danzas; y por otro, las com- pañías de Ballet Español representativas de la danza es- pañola. Como ya se ha señalado líneas arriba, las primeras manifestaciones de danza estilizada que se muestran en el cine español se insertan en las películas de los años cincuenta, coincidiendo con el pleno apogeo artístico de la primera generación de coreógrafos y bailarines an- tes mencionados. XX hacia nuevas propuestas fílmicas de la mano de realizadores que se sienten atraídos por el baile espa- ñol, tal es el caso del cineasta Carlos Saura, quien ya ha dejado para la historia de la danza, un valioso testimo- nio audiovisual y artístico de las nuevas generaciones de bailarines y coreógrafos, tal y como nos muestra en sus producciones: Sevillanas ; Flamenco, ; Salo- mé, ; Iberia, ; o, Flamenco-Flamenco, Ilusiones y desencantos de los años sesenta. Fundación José Manuel Lara. El flamenco y la vanguardia españo- la. Global Rhythm Press. Wesleyan University Press. Espasa Calpe. Tratado de Danza Española. Edición Fundación Autor. Ignacio Eds. Fundación Nebrija. Bailes andaluces y flamencos. Por- tada Editorial. Montaner y Simón. Perspectivas y prospectiva. Augusto : Cine Español años Eun- sa. Consultado el 26 de Mayo de Una aproxima- ción. Publi- cado por Fundación Instituto de Historia Social. Disponible en www. Consultado el 5 de Mayo de Pero discurrir sobre este concepto inicial nos podría llevar a la falsa sensación de que todas las obras realizadas desde tiempos de los Lumière son exactamente iguales. La correcta distinción entre autor real, implícito o narrador debe ser explicitada puesto que, aunque a priori podemos llegar a la conclusión de que son iguales, pronto estableceremos las necesarias distinciones. Por tanto, tenemos que distinguir entre lo que es el autor de una obra y lo que es el narrador de la misma, y si éstos son dos conceptos concomitantes o no. En ambos casos el autor real es el mismo, aunque asu- miremos esta realidad sin haber resuelto todavía conve- nientemente la pregunta que nos hacíamos al comienzo del capítulo, y no puede considerarse a Steven Spiel- berg o a Clint Eastwood como autor en el que se pueda dar la asunción de todo lo anterior. Por lo tanto tenemos que asumir la clara diferencia entre el autor real y el autor implícito de las obras, pero queda en suspenso el papel del narrador. A diferencia del narrador, el autor implícito no puede contarnos nada. Él, o mejor dicho, ello no tiene voz, ni medios de comunicación directos. No olvidaremos que el narrador puede existir dentro del texto o no. Una primera pista para continuar con nuestra expli- cación que debe continuar estableciendo con meridiana claridad que a los conceptos de autor real, implícito y narrador. Sin embargo también podemos hablar de un lector implícito que, al igual que el autor implícito, es de obligada existencia. Pues bien, si hemos justificado la existencia de ese director autor con sello deberemos esclarecer qué es ese sello. Como ya hicimos al principio del presente trabajo con el autor real, el autor implícito y el narrador, es el momento de realizar una distinción clara de conceptos para que no haya lugar para la confusión. Bazin trataba de reivindicar la figura del artista, entendido como creador en la industria del cine. Pero no se quedaban ahí solamente los miembros de esta ínclita revista cinéfila, sino que también deseaban restar la importancia que había adquirido el productor de la película. Nos quedaremos con la opinión de Antonio Lara que sigue esta línea de opinión, si bien es cierto que sabe reconocer la necesaria aportación de los críticos. No podríamos afirmar que este proceso es solamente obra de una sola persona, pero lo que sí podemos asegurar es que, desde esa visión uni- versal de la película, el director autor es el encargado de hacer la selección de lo que en cada momento cada uno de sus colaboradores le va proponiendo. Por lo tanto, su función dentro de ese trabajo es la de la construcción de la historia que posteriormente queda reflejada en las pantallas, aunque pudiera parecer que la misma histo- ria existiera antes de su propia construcción. Una vez aclarados los términos propuestos anteriormen- te, se antoja como inevitable la conexión entre esto y la definición del estilema autorial de Caldevilla, para poder conformar de una manera correcta una teoría sobre el sello del director autor, asunto que nos ocupa y preocupa. Esta alteridad se plasma en la focalización o punto de vista elegido por el narrador autorial que hace que con- fundamos objeto con representación. Así pues, tenemos que todo director puede arrancar, si así gusta, de unos presupuestos selectivos o poéticos de creación, ya marcados por las propias historias y o los propios discursos que se han ido conformando con el tiempo en torno a películas cuyas bases y presupuestos narrativos han sido ya desarrollados. El actor en el siglo XX. Barcelona: Gustavo Gili. Nueva Cork. La Retórica De La Fic- ción. Barcelona: Bosch. El sello de Spielberg. Madrid: Ed. Vision Net. El oficio de dirigir cine. Historia y Discurso. La estructura narrativa en la novela y en el cine. Taurus Humanidades. Madrid, Los modos del relato del cine de Hollywood. Castilla Ediciones. Editorial Espasa-Calpe. Dictionnai- re théorique et critique du cinéma. Nathan, Paidós Comunicación. Esto se debe a que los formatos tradicionales que irrumpían en el discurso de forma invasiva son rechazados por la nueva audien- cia. Versényi, que debería haber podido verlo y para Sue L Versényi, sin la que no habría sido posible. Ya en 15 2 2 había conquistado la capital azteca y la había convenido en capitanía general de Nueva España, el cuartel general desde el que iba a emprender la conquista del resto de la América Central. México- los doce frailes franciscanos que Cortés solicitara para hacerse cargo de la instrucción religiosa de los indios. Cuando oyó que se aproximaban, salió hasta las afueras de la ciudad a su encuentro. Acompañado de la mayor parte de sus soldados españoles y de una larga procesión de jefes indios, se arrodilló y besó las manos a los frailes. Los soldados hicieron otro tanto, y los indios siguieron su ejemplo. En este incidente histórico se hallan unidos tres hilos que, entretejidos, caJ;acterizan la historia de América Latina, desde antes de la conquista hasta el día actual. En la simplicidad y la fuerza del gesto de Cortés pueden verse entrelazados los ramales de la religión, la política y el teatro. Los aztecas veían en tales agüeros la predicción de la caída de su imperio. Este clima de excitación vino a. Moctezuma II y sus nobles prepararon una elaborada ceremonia de bienvenida para Cortés. Los Nahuas Mientras esta annonía continuara, mientras las cuatro direcciones del universo fuesen cada una repartidas en trece años en cada siglo y su supremacía indiscutida durante el tiempo especificado, el Quinto Sol [la era en la cual ocurre la Conquista] continuaría existiendo -continuaría su movimiento. Si este balance era alterado un día, otra lucha cósmica por la supremacía del universo sería iniciada. Habría un terremoto final-uno tan. Para entender la reacción azteca ante el recibimiento de Cortés a los frailes, cuidadosamente escenificado, es preciso volver a los tiempos precolombinos y analizar las relaciones que existían entre la religión, la política y el teatro en la sociedad indígena. Junto a la significación del hecho de que el conquistador se arrodillase en su. Huitzilopochtli, dios al que se asociaba con el día, nació de Coatlicue, diosa que simboliza a la Madre Tierra. Luego salían los dioses, vestido cada uno con sus aderezos, como en los altares estaban, vistiendo indios a la mesma manera y, con sus cerbatanas en las manos. De donde salía la diosa de las rosas, que era Xochiquétzal, a recibirlos, y los tomaba de las manos y los hacía sentar junto a sí, haciéndoles mucha honra y acatan;liento, como tales dioses merecían. Allí les daba rosas y humazos y hacía venir sus re-. En fin. Una vez comprado, se bañaba al esclavo y: ".. Este hombre representaba vivo a este ídolo aquellos cuarenta. El cual iba cantando y bailando por toda ella para ser conocido por la semejanza del dios Y en oyéndolo venir cantando, salían de las casas las mujeres y niños a le saludar y ofrecer muchas cosas como a dios Nueve días antes que se llegase el día de la flesta, venían ante él dos. Esa dualidad, tal como hemos visto, era esencial para el buen fin de la fiesta. Dado que la representación del actor azteca terminaba con su muerte real, la dualidad presente en la caracterización teatral desaparecía en uno de sus niveles. Sin embargo,. La respuesta a la que llegaron es bastante diferente de. En la palma de Su mano, El nos tiene; a Su voluntad El nos mueve. Nos movemos, como bolitas rodamos; El nos rueda interminablemente en círculos. No somos sino juguetes para El; El se ríe de nosotros. La división teatral entre espectador y actor era inexistente en la exhibición indígena precolombina. Al volverse a los mitos de los toltecas, sobre los que se había fundamentado la nueva sociedad de Tlacael, y descubrir que la existencia humana, por alguna razón misteriosa, había sido siempre. Así ocurría con el ritual en honor estatua del Sol y le rendía homenaje. Seguían al Inca los nobles, pre-. Pedro Henríquez Ureña sugiere que las calidades formales del RabinaiAchí debían de ser semejantes a las del drama griego antiguo antes de que se introdujera el tercer actor. El Coro les interrumpía en determinados momentos para pronunciar unas pOcas frases necesarias. La danza era en sí una oración, un himno, la expresión mimada de ideas y símbolos; una forma colectiva de ese acto, tan antiguo y tan universal que podría remontarse hasta la animalidad misma: el lenguaje de los gestos. A mi parecer, la hipótesis de Henríquez Ureña encuentra especial apoyo si se compara el drama maya con Los Persas de Esquilo. Cuando el canto ya no fue de utilidad absoluta para la conversación corriente quedó, posiblen1ente en forma de melopea al principio,. Sin embargo, para los frailes, debido sobre todo a que se presentaban en actos rituales, constituyeron un medio de captar para Cristq las almas de todo el pueblo. Al hacerlo descubrie-. Hemos visto la prodigalidad que podían tener algunos de los rituales indígenas, y las culturas azteca, maya y quechua proporcionaban con su sistema educativo los artistas necesarios. Los medios que se aplicaban eran los mismos, tanto si el objetivo final era conseguir grandes guerreros, como entre los aztecas, corno si no. Les daban regalos a todos los cantantes: a los del baile, a los compositores, a los directores de las canciones. Al emplear el teatro pagano y dar a sus obras una presentación semejante a la de los rituales y ceremonias de los nativos que habían podido contemplar, los frailes despertaron el entusiasmo de los profesionales y provocaron el asombro y el temor del vulgo, dos reacciones que aceleraron el caminar hacia la conversión de los pueblos indígenas. Aun cuando el acto de salutación de Cortés a los doce franciscanos que había pedido servía a sus ilnes inmediatos relacionados con su posición en México, era también un reconocimiento de la posición legal de los franciscanos, posición que Cortés, maestro del precedente legal, reconoció en seguida. Los franciscanos traían consigo una autoridad legal muy específica que habían de ejercer, virtualmente sin restricciones, durante la mayor parte del primer siglo de colonización. Esa autoridad era el Regio Patronato que el Papa había. Esta seguridad, unida a las exigencias de su nueva labor, condujo a la creación de nuevas formas arquitectónicas conforme la orden iba construyendo sus iglesias y monasterios por toda Nueva España. Al no estar ya bajo la amenaza de fuerzas hostiles, no era necesario que las iglesias sirvieran a la vez de fortalezas, y adoptaron una forma casi desconocida en España: la de capilla abierta, con el fin de responder a las necesidades religiosas, políticas, sociales y administrativas que se le imponían. La precipitación de acontecimientos de la Conquista, junto con el fervor apostólico generado por la inmi-. Era normal que, con tal fin, los frailes celebraran la misa con la asistencia de. Fernando Horcasitas ha comentado este aspecto de las capillas abiertas:. En una carta a Felipe II, escrita en , Pedro de Gante ofrece un breve historial de su trabajo en Nueva España, con el fin de reforzar su petición de. A estos muchachos se los encerró, con candado y llave, en el monasterio de. A los que mostraban mejor disposición se les enviaba los domingos y días festivos a predicar entre las poblaciones indígenas que rodeaban la capital. Iban en grupos de dos o tres y se desplazaban a distancias de entre dos y veinte leguas. Cuando alguno de estos novicios descubría un atisbo de vuelta a la idolatría, u oía algo al respecto, se enviaba a un grupo de los. Los métodos empleados por Pedro de. Gante fueron el comienzo del intento de los mendicantes de adaptar formas teatrales nativas y de utilizar parte de las mismas para llevar a cabo su labor misionera. En marcado contraste con el modo en que se destruyó de manera implacable todo vestigio de las estructuras. Donde los aztecas contemplaban su relación con la divinidad como una colaboración, aunque dependiente, el cristianismo exigía ahora. Aun cuando la índole de esta incorporación era diferente tras la llegada de los mendicantes, se fomentaron activamente las creencias indígenas como medio de reforzar los vínculos existentes entre la nueva religión y los que estaban a su cargo. Thornas Gag e, sacerdote inglés que posteriormente renunció al catolicismo de Roma y abrazó la religión de la Iglesia de Inglaterra, describe una obra de teatro y danza que trata de la muerte de San Pedro y de la decapitación de San Juan Bautista, a la que él. Danzan al son de un pequeño tambor y un caramillo, el cual es a las veces redondo, a las veces alargado hacia adelante, y tienen y usan muchos Los indios que intervienen en esta danza son en su mayoría. La representación no termina con aplausos,. Se utilizaban escenarios elevados, semejantes en su concepción al uso que hacía el drama medieval europeo de las mansiones. Hubo en ella tantas cosas de notar y de qué se admirar, que no bastaría mucho papel ni abundancia de vocablos para encarecella, y la que al presente se me acuerda, que fue de ellas, que concurrieron ochocientos indios en representalla y cada uno tenía su oficio y hizo acto y dijo las palabras que le incumbía hacer y decir y representar, y ninguno se impidió a otro; y finalmente, dicen que fue cosa que si en Roma se hiciera, fuera sonada en el mundo. Otra obra de este período, sobremanera interesante en vista de. Los edificios, montañas y peñascos y campos o prados y bosques que hicieron y animales que pusieron vivos en ellos en las casas reales donde suelen vivir los cisorreyes y el. Jerusalén estaba el acuartelamiento de las tropas españolas, y delante de éste, la zona que representaba las provincias de Nueva España. El centro del inmenso escenario era Santa Fe, "donde el Emperador Y su ejército habían de aposentarse; todos estos lugares estaban cercados y por de fuera pintados de 'canteado', con sus fronteras,. Lo que se conseguía, así pues, con la representación de La conquista de Jerusalén era la convergencia de las actitudes española e india. Gracias a la influencia de Cortés, se eligió a los mendicantes para que cumplieran esa función. Con el respaldo del Papa, de la Corona, y de Cortés, su posición era de inmenso poder. Ya en 15 3 S, el concejo municipal de la ciudad de México se quejaba ante el rey de que los. Miguel León Portilla encionan los cronistas e histon. Pero fue Hern. Se trata de una actuación singular, en la que e l nnsmo conquistador tomó parte. Instalaron luego el dicho trabuco en la plaza del mer cado de Tlaltelolco, precisamente donde estaba edificado un teatro indígena:. Pero el arma construida. Se entregó entonces el trabuco a los aliados. Éstos, colocados ya en el mismo lugar del teatro, con vivo entus1asmo representaron allí su papel:. El teatro de Tla ltelolco fue derruido. Desa parecieron para siempre las a ntiguas representaciones de los indios, substituidas por las co me dias introducidas por los frailes mis ioner os. AJ conquistador le tocó representar el triste papel de exterminador de una cultura. Con a mor recog1eron ellos las reliquias de la cultura destruida. Garibay K. Garibny K. Habiendo tratado ya en otros estudios, desde un punto de vista critico, acerca del valor de estos testimonios de la antigua cultura, remitimos a dichas obras a quienes se interesen por tema de tanta importancia. Goribny K. Así, por ejemplo, después de haber ganado una batalla, se agradecía la victoria a los dioses con cantos y danzas. Otras veces, al iniciar una peregrinación o al hacer un alto en el camino, las tribus que inmigraban desde las llanuras del norte, sabemos por sus relaciones que entonaban cantos y bailaban danzas sagradas. México, , vol. Pero, al lado de esa actuación en la que todos partiClpaban, había otra forma de acción, que hoy repugna tal vez a nuestra sensibilidad y manera de pensar. Nos referimos a aquellos verdaderos actores, a quienes tocaba representar de manera especial, casi mística, la figura de uno de los dioses. Eran actores que sólo una vez repre. Porque precisamente su destino final era ir a reunirse por la vía del sacrificio con la divinidad representada. Numerosos son los testimonios que nos hablan del modo como aprendían su papel quienes iban a representar a un dios para terminar su vida como víctimas del sacrificio. Participaban en ella todas las clases sociales, Y de un modo especialísimo aquellos que por diversas razones debían representar a los dioses. Los sacerdotes y los coros de doncellas y estudiantes participaban en el canto. Er an finalmente los sacrificios en los que se inmolaban de or? A veces era la lucha s imbólica en e l Temalcícatl, en la que con desiguales armas se enfrentaba el cautivo atado de un pie contra e l guerrero bien armado que subía a com. Tal era el caso de aquel joven que representaba a. Todos ellos eran actores largamente adiestrados para actuar tan sólo una vez dentro d e l dra ma cósmico del teatro perpetuo, vigente principalmente entre los aztecas. A continuación daremos dos ejemplos tomados del repertorto de fiestas. Al efecto caia eat. Al mencionado cerro acudían en procesión los señores de México, Tezcoco y Tlacopan, asi como un gran concurso de gente. Allí, poco antes de la fiesta, disponían los indios una especie de bosquecillo artificial, que venía a servir de escenario. A la misma manera est. La cual niila mellan en aquel pabellón en aquel bosque y aent! Un coro, formado tal vez por jóvenes estudiantes del Calmecac, da principio al canto. Escuchemos el coro:. Ay, pero ai alguno ya me causa vergüenza. O me conocía bien vosoLroa sóis mia padres, mi sacerdocio, Serpientes y Tigres. El sacerdote del dios de la lluvia vuelve a entonar el canto, alude ala ma. Son los niños pequeños; cuyo llanto, al ser sacrificados, significa augurio de grandes lluvias. Ay, yo fui creado y de mi dios,. El dios exhorta a la gente y al sacerdocio, a que le dé culto y baga esfuerzos por conocer bien su poder. Ay, en Tlalocan, en nave de turquesa, suele saür y no ea visto Acato na l. Con sonajas de nieblas es llevado al Tlalocan Ay, mi her mano Touuecuexi EJ coro, ha blando ahora en nombre de la víctima, la niña vestida de azul que va a ser sacrificada al dios de la lluvia. Va a ser enviada al lugar del r:ruster1o. Es ahora el tiempo de su lloro. Escuchemos el coro que habla en nombre de la victima: El Coro hablando en nombre de la uic. Yo me iré para siempre: ea tiempo de su Uoro. Y yo ya le dije al Prlncipe de fu nestos preaagioe: Yo me iré para siempre: es Liempo de su lloro. Con sonajas de nieblas es llevado aJ TlaJocan. Terminado este himno, entonaban tal vez los sacerdotes y el pueblo otros varios cantos en honor del mismo dios de la lluvia. Las danzas se sucedían ain cesar. Juntos daban ahora fin a la fiesta. Marchaban entonces todos para embarcarse en ca. Dejaban caer en el agua del lago su sangre, al igual que riquezas y joyas innumerables que desaparecían bien pronto en el sumidero. Quienes se habían embarcado, regresaban después a la ciudad dando por terminada la fiesta. Ante Ia imposibilidad de adentrarnos en tema tan vasto, preferimos. En la plaza del mercado aparecía. Con esos disfraces venían a bailar. Otros aparecían con los atavíos del "sueño", o con sartales de tamales y con otras formas de collares. Llegaban, también, algunos ataviados como gente pobre, como quienes andan vendiendo legumbres, como vendedores de leña. Siendo imposible detenernos en largos comentarios, transcribiremos aquí sólo la versión del himno principal que se cantaba en esta fiesta. Un coro da principio al canto afirmando que el cor azón del poeta se abre a mitad de la noche, para entregarse a las flores y al canto. A la luz de las antorchas aparecen entonces en la gran plaza engalanada y llena de gente, los diversos dioses que asimismo se ponen a bailar. Nació CenLéotl en Tamoa n. Tal vez ya cerca del a manecer, después de haber continuado la danza por horas y horas una nueva estrofa del coro alude a la llegada del sol y del dios Quetzalcóatl. El dios promete a los hombres darles ayuda, haciendo que las cosechas se logren: Ya va a lucir e l sol, ya se levanta la aurora: ya beben miel de las flores. Ya canta nuestro dios: oídio. La tercera parte del himno describe un juego de pelota. El viejo Xólotl, doble de Quetzalcóatl, juega a la pelota con el sol. El habitante de Oztoman, el de Chacala su mercancía, ajorcas de turquesa. Tal era el himno principal que se entonaba, en tanto que quienes representaban a los dioses, a los diversos animales y aun al "sueño", danzaban sin cesar en la plaza del mercado, en esta fiesta que se celebraba cada ocho años. Queda abierto el campo para un estudio completo acerca de todas las solemnidades con sus representaciones, danzas e himnos propios. Nos referimos a las varias formas de actuación cómica y de diversión, ejecutadas por quienes hoy llamaríamos juglares, titiriteros y aun prestidigitadores. A su modo habfa un baile y canto de truhanes en el cual in t. Fingiéndose ellos y ellas borrachos, Uevatndo en las manos Cllntarillos Y tazas, como que iban bebia. Así, por ejemplo, tenemos la figura del Teuquiquixti "aquel que hace saltar o salir a los dioses". Se trata de una especie de titiritero que llevaba en un gran morrallas figuras de diversos dioses, para dar funciones e n la plaza del mercado y en el patio del palacio real. El que hace salir, o saltar a loa dioaea ea una eapecie de saltimbatnqui. Entraba a la casa de loa reyes; se paraba en el patio. Sacudía su morral, lo re mecía y llamaba a loa que estaba n con 6l Van saliendo unoa como n iñitoa. Unos son ml,. Bailan, cantan, representan lo que determina au corazón de él. Cuatnd o lo han hecho, e n t. Por eat. Bftltar o r epresen tar a loa dioeee". Largo sería presentar aquí la forma de actuar de todo este género de prestidigitadores, declamadores y saltimbanquis. El otro texto nos habla de quien parece poner. Puea cuatndo ya ae ha deatnnado todo, se tapa con una manta de color rojo: oon eatootn vez cTeeen, brotan , ae levanllln, oomo ai no hubiera sido destrozado nada, p arte a p. Entonces se daacubre. Así se dejaba ver, oon eato divenía a la gente, con esto hac a aus artimañas. Lo hacfa en el palacio y por ello era gratificado: o le daban maíz desgranado al que ala hacía. Debe notarse al menos que es este tema tan rico y abundante que ya de por sí ofrece mate ria pa ra una obra especializada. Imaginemos la misma plaza del mercado de Tlaltelolco, a la que se aludió al comienzo de este trabajo. No va a actuar en realidad con un solo atavío. El pueblo contempla y se divierte. Escuchemos al bufón:. Vengo a ponerloe pintadoe, en donde el patio extiende: yo soy tordo de rojo cuello: grita, g-rita mi cantar. Mi gran jefe, llego: yo vengo reir Yo soy el travieso: Oor ea mi canción: va enredando: luego ae deepliega. Ah, soy el caaero. Yo el guinador de ojos, el que andaba riendo: de dentro del patio vengo en flor vengo a convertirme yo el Conejo que aangró Que 88 d6 comienzo: vino a p.. Difenntea Doree yo eetoy esparciendo, vengo a ofrendar cant. Vengo a o rendar can toe: florea embriagantes. Imita a los animales que representa y se pone a bailar delante del pueblo. Finalmente el bufón se transforma ahora en un loro parlanchín. Es un loro entendido puesto que viene del interior de Tula. Ya aqu l comieiUO, ya puedo cant. Eres menesteroso, como de una pintura, toma bien lo negro y rojo el Saber. Enhieato eat. Cambiando ahora de atavios, el bufón aparece como un tordo de cuello rojo. Sigue s u canto y su baile. Alude a la poesía y a la guerra, a la risa y al llanto:. Terminada la fars a, el bufón recibía alguna recompensa del pueblo, como lo señalan insistentemente los textos. A la gente le regocijaban en extremo estos divertimientos y farsas. Nos referimos a la escenificación de sus grandes mitos y leyendas. Gan"bay K..

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Aun cuando el acto de salutación de Cortés a los doce franciscanos que había pedido servía a sus ilnes inmediatos relacionados con su posición en México, era también un reconocimiento de la posición legal de los franciscanos, posición que Cortés, maestro del precedente legal, reconoció en seguida. Los franciscanos traían consigo una autoridad legal muy específica que habían de ejercer, virtualmente sin restricciones, durante la mayor parte del primer siglo de colonización. Esa autoridad era el Regio Patronato que el Papa había.

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Danzan al son de un pequeño tambor y un caramillo, el cual es a las veces redondo, a las veces alargado hacia adelante, y tienen y usan muchos Los indios que intervienen en esta danza son en su mayoría. La representación no termina con aplausos.

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Con el respaldo del Papa, de la Corona, y de Cortés, su posición era de inmenso poder. Ya en 15 3 S, el concejo municipal de la ciudad de México se quejaba ante el rey de que los.

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Naked boobies Watch Chupó la polla de un amigo Video Titts video. TO-BE, Malp Rivadavia T. Sus pginas ofrecern hospitalidad a los puntos de vista ms diversos, bien entendido que la responsabilidad de stos ser exclusivamente de sus autores y que por consecuencia, no representarn necesariamente ni la opinin ni el punto de vista de la entidad editora. Con esta publicacin, el Instituto abriga la firme esperanza de contribuir al esclarecimiento del problema judo que es parte indivisa del problema general humano. De tal suerte, pues, Comentario cons tituir una contribucin positiva a la elucidacin de las ideas que preocupan al hombre de nuestro tiempo en Amrica. Comentario formar parte del programa de actividades regulares del Instituto Judo Argentino de Cultura e Informacin. Esta entidad, que aspira a la eliminacin de los prejuicios religiosos y culturales me diante un conocimiento recproco ms cabal entre los distintos grupos humanos, pretende informar al mundo lector sobre todo cuanto com cierne a los judos que, como comunidad, constituyen un innegable factor de cultura y convivencia social. Sin- german y Max Sandler, secretarios; Meyer A. Hans Kohn. Su significado y su historia Escrito por uno de los ms distinguidos historiadores de nuestro tiempo, este libro ofrece la primera historia concisa del nacionalismo desde sus comienzos hasta el presente. Incluye el estudio de la posicin actual del nacionalismo en todos los pases en relacin con sus ideas polticas, y sus estructuras sociales, y su transfondo histrico, que explica porque ha producido diferentes formas en los diferentes pases. Slo un estudio del cre cimiento del nacionalismo y un estudio comparativo de sus diferentes formas en las diversas reas puede hacer comprensible su impacto en la actualidad, as como la pro mesa y el peligro que implica Cneo, J. Mafud, A. Snchez Svori y L. Por ello ha parecido oportuno, en el ao del sesquicentenario de la independencia argentina, estudiar el tema y la importancia que la inmigracin ha tenido en la formacin del pas. Y ese es el tema que los autores de este libro enfrentan desde su propio punto de vista, con interpretaciones personales de los temas que cada uno se ha propuesto. KAMENKA y otros Uno de los fenmenos ms: notables de la ltima dcada consiste en el renacimiento del humanismo dentro de diversos sistemas ideolgicos, observa Erich Fromm en su introduccin a este volumen, que rene por primera vez el pensamiento de un grupo nuevo de socilogos, filsofos, psiclogos, politicos y economistas, que, pese a sus con cepciones y compromisos polticos muy divergentes, comparten una honda preocupacin por los problemas universales de la libertad humana y la identidad individual.. Este libro, de lectura apasionante para todos los interesados en los problemas fun damentales de la sociedad y el hombre contemporneos, se centra en un anlisis profundo de los temas siguientes: la prdida de identidad y la angustia del hombre en un mundo opulento el concepto marxista de alienacin y sus posibilidades de aplicacin a la sociedad actual un intento de evaluacin imparcial del progreso y el fracaso de los pases socialistas en la creacin de sociedades donde el individuo pueda desarro llar libremente su propia personalidad y asumir la responsabilidad por su propio destino los peligros que la tecnologa moderna y la centralizacin burocrtica del poder significan para las sociedades tanto de Occidente como de Oriente la nueva teora del socialismo humanista, que, aunque inspirada en la crtica reciente de los escritos del joven Marx, difiere radicalmente del marxismo ortodoxo. Nuestra posicin como argen tinos y como judos est claramente definida por una honda y raigal adhesin a nuestra patria argentina y a nuestra circunstancia latinoamericana. Ello no significa, de ningn modo, un alejamiento de nuestro ancestro judo. Por el contrario, estamos firmemente imbricados en las tradiciones que nos legaron nuestros padres, concurrentes, por otra parte, con nuestro humanismo militante, pues entendemos que cualquiera sea el enfoque de un particular punto de vista religioso o filosfico, nada es vlido sino es nutrido por un humanismo trascen dente, sin el cual el hombre, a pesar de la tecnologa y de la ciencia, continuar siendo sujeto pasivo de su historia y prisionero irredimible de sus propios laberintos. En la tierra, cada vez ms pequea, la justicia y la paz son indivisibles, y no pueden ser parcializadas impunemente. En el momento en que entra en prensa este nmero, las sombras de la guerra, que ya agobiaban otras zonas del mundo, se han extendido sobre el Medio Oriente. La contumaz persistencia de ciertos gobernantes que no quieren admitir la irreversible existencia del Estado de Israel, impide la coexistencia de quienes, por milenarias tradiciones, son her manos en Abraham, su padre comn. Con todos aqullos que ven en Israel, mucho ms que un estado moderno, el smbolo concreto de una visin religiosa y filosfica que a lo largo de los milenios aporta a la civilizacin una fe irrenunciable en la dignidad del hombre, pensamos que la existencia de Israel es inseparable de la existencia de los ms altos valores que dan un contenido tico a la humanidad. Contenido tico insustituible e irrenunciable para quienes creen en los valores intransferibles del hombre. No es casual que Israel haya sido siempre perseguido por las autocracias de todo tipo, para las cuales los hombres nunca son individuos, sino meros integrantes de un rebao cuya nica misin es servir los intereses espreos de falsos dolos, ciegamente ensoberbecidos. No podemos menos que acotar lo asombroso que nos resulta el imposible maridaje del socialismo con la pxesunta guerra santa, con la que se agita la opinin de masas ignorantes y hambrientas, a las que por tan poco sutiles procedimientos se pretende alejar de sus arduos e inmediatos problemas cotidianos. Arabes y judos, sentados junto a la misma mesa deben resolver pacficamente sus problemas. El camino de la guerra slo puede conducir a un abismo cuya profundidad es imposible prever ni evaluar. Jerusaln significa, como se sabe, Ciudad de la Paz. En nuestro tiempo la paz es una e indivisible. Y tambin, inseparable de la vida misma de nuestra especie. Repitamos, entonces, con el salmista: Si te olvidare, Jerusaln, que se seque mi diestra. En nuestra seccin Temas de Latinoamrica, hemos intentado, con la debida continuidad, ofrecer aspectos parciales de la cultura de los pases hermanos. Extendiendo la idea, pretende mos, en el futuro, ir dedicando algunos de nuestros nmeros a ofrecer panoramas culturales y sociales de los pases de nuestra Amrica. La incomunicacin latinoamericana debe dejar de ser tema para simposios. Cada uno de nosotros, en la medida de sus posibilidades, debe hacer lo posible por quebrarla, contribuyendo a fortalecer una unidad espiritual, que un idioma comn y una idntica raz originaria, proclaman como evidente. Pretendemos eludir la fcil hojarasca de la retrica y evitar, as, las declamaciones propias de un concepto escolar de las efemrides. Hombres de Latinoamrica, con problemas comunes y debilidades similares, nuestra existencia histrica debe estar regida por el signo de la comunin, que slo intereses ajenos a los nues tros pueden querer menoscabar o diluir. Lejos de los intereses de crculo, incluso de los aficionados al virtuosismo intelectualista, divulga tambin sagaces ensayos sobre fenmenos sociales y culturales de Amrica Latina. Favo rece as el interconocimiento de estos pueblos a travs del proceso histrico y de los modernos enfoques de la ciencia del hombre. Este es el sentido en que hay que ubicar el presente nmero. Hombres re presentativos de la cultura uruguaya trazan un panorama de la misma, y un gran exponente de la cultura argentina, felizmente hoy en misin diplomtica en el Uruguay, hace las veces de anfitrin. Ellos tienen la palabra. Sin desconocer las diferencias de matiz y de entonacin existentes entre ambas literaturas, resultara difcil negar lo evidente, es decir, que una y otra son consecuencia de una nica realidad his trica, geogrfica, social y, sobre todo, cultural. Cmo no ver entonces los dos modos de operar literariamente en su pura realidad de hechos muy afines, de gestos espirituales casi indiferenciados, de actitudes cuya diversidad no des miente la comunidad de sus causas ms profundas? El Uruguay y la Argentina constituyen de manera irreversible en tidades nacionales absolutamente sobe ranas, pero sus almas son una sola y la misma, desde los das en que Espaa les dio ser y las hizo nacer a la historia. Y lo que sus pueblos han aportado de vlido a la literatura de nuestra lengua no puede ser mirado sino como varian tes ligersimas de un gran hecho nico, al punto de formar, con respecto a las literaturas del rea hispanoamericana, los testimonios ms fidedignos de una regin bien definida y circunscripta. Pero hay ms. Por escasa que sea la atencin con que se consideren las le tras de ambas repblicas platenses, se ver que existe mayor semejanza esti lstica, temtica y conceptual entre las uruguayas y las del litoral argentino, que entre las de ste y las de nuestras provincias mediterrneas. Hernndez, Estanislao del Campo e Hilario Ascasu- bi denuncian un parentesco ms estre cho con Bartolom Hidalgo y con An tonio Lussich que con la mayora de sus hermanos del interior, cuyo eje de gravitacin cultural es otro y distinto. No obstante su genio, Lugones tuvo siempre algo de forneo en la gran capital del Sud. Y nada digamos de Ricardo Rojas. Su voz, la gran voz de uno y otro, sonaba de un modo no muy diferente que la de los americanos de arriba. No as la de Javier de Viana y la de Florencio Snchez por no citar sino a dos orientales prototpicos , que en la Babel portea no se distinguan de las ms locales. Tan honda fue en todo tiempo la hermandad, que, sin per- 13 catarse de la trascendencia de su unin, Buenos Aires y Montevideo, por no de cir lo cual sera ms propio , la na cin uruguaya y la regin litoralea ar gentina, colaboraron en obras muy soli darias y comunes. Una de ellas fue la poesa gauchesca, sostenida primordial mente sobre los nombres que he citado. Otra fue el teatro, cuya importancia todava no ha sido estudiada en todos sus extraordinarios alcances. Y otra, por qu no? S, el tango, rea lidad socio-literaria que deber siempre indagar quien quiera explicarse otros fenmenos, tal vez menos primarios, de nuestra expresin artstica. Poesa gau chesca, teatro y tango son productos ex clusivamente rioplatenses. Vase, pues, hasta qu grado la tierra de Artigas est presente en nuestro propio esfuerzo es ttico y en qu generosa medida perte nece a ella mucho de lo que tenemos por ms nuestro. El Uruguay ha sido y es, a lo largo de su historia, y contemplado en su esencia popular, un notable milagro. Primero de todo, por su voluntad de ser y de perdurar. Por su decisin de subsistir, desde el primer instante de su vida, como una comunidad dife rente. Despus, por su constante inspi racin democrtica, virtud que le ha permitido armonizar y concertar en instituciones estables las sucesivas an tinomias, a veces sangrientas, de la opi nin. Y finalmente por la calidad de lo que en todos los rdenes del pensamien to y de la expresin esttica ha legado a nuestra civilizacin. Y esto aunque su te rritorio sea poco extenso y aunque su poblacin total no alcance a redondear la mitad de la que cubre, por ejemplo, a nuestra sola capital. Pero no se limitan a stos los rasgos del antedicho milagro. Mucho hay de raro y de misterioso tambin en la ex cepcional circunstancia que supone el haber sido este pas la patria, no por ocasional menos indiscutible, de quie nes, cada cual a su manera y en su proporcin siempre memorable, contri buyeron al nacimiento y consolidacin de la poesa francesa moderna. Lau- tramont, Laforgue y Supervielle vie ron la luz en Montevideo y, como quie ra que fuere, tuvieron que llevar del Ro de la Plata a la patria de sus pa dres algo de la luz, no slo fsica sino tambin espiritual, que en estas orillas resplandece de un modo especial, de ese modo que solamente aqu es posible sentir, gozar y admirar. Esas maanas de Montevideo a que Borges alude con movedoramente en uno de sus grandes poemas, alimentaron la lucidez con que sobreviven los cantos de Malcloror, las complaintes a Nuestra Seora la Lu na y las precisiones lricas con que D- barcadres cierra el aporte de la mis teriosa triloga galouruguaya, vale de cir, el modo con que tres hijos de esta tierra y de este ro, que son entraable mente nuestros, confirmaron, luego de ampliarlo trascendentalmente, el men saje que dej inacabado Baudelaire y del que son porciones radiantes los ver sos de Rimbaud y de Verlaine. Lau- tramont y Laforgue hacia fines de la 14 pasada centuria, y Supervielle en la que estamos viviendo, trasladaron a la lrica francesa, tan fina, tan contenida, tan racional, algo del primitivismo criollo, de este vigor ntimamente rioplatense, de esta sencilla gracia oriental y argen tina cuyas virtudes naturales si se quie re, salvajes hicieron la fuerza de Her nndez, de Sarmiento, de Delmira, de Florencio. De esa suerte nuestros pases pagaban a la nacin francesa una parte de lo que de su cultura recibieron, no slo para independizarse polticamente y para organizarse como entidades na cionales definitivamente soberanas, sino tambin, y principalmente, para hacerse or y comprender en la esfera del esp ritu y del arte. Hace bien Comentario en presen tar esta especie de antologa de la literatura uruguaya actual. Rinde as un gran servicio a la causa del en tendimiento entre los pueblos del Pla ta. Y lo digo desafiando el lugar comn, quiz por estar yo convencido, con Len Bloy, de la sabidura que los lugares comunes suelen encerrar. Se habla aho ra de integracin econmica, militar, comercial. Pero no se menciona la ni ca especie de integracin que, como ba se de todas las otras, sera conveniente propiciar: la integracin cultural. En su medida, Comentario parece apuntar a ese objetivo, sealando al mismo tiem po, con la sola publicacin de estos no tables textos literarios orientales, la vi talidad de un arte fraternalmente vin culado al nuestro desde siempre y para siempre. Por criollo. Y por rioplatense. En ltima instancia semntica, tambin por argentino, puesto que argentino de una manera supranacional pero fir memente natural es y ser todo cuanto a orillas del ro epnimo nace y tiene vida. Lo primero se atiene a un concepto convencional, estadstico. Lo que cuenta es la densi dad y organizacin de su instruccin pblica, el nmero y orden de sus esta blecimientos de enseanza, elemental y superior, sus asociaciones culturales, sus galeras de arte, su actividad editorial, sus conciertos, sus certmenes literarios, etc. Pero todo ello con ser material mente necesario, como el cuerpo no da la medida del contenido, lo intrnseco, el valor, lo que constituye la calidad ele esa cultura, su autenticidad, en cuanto categora del ser de un pueblo, de una nacin. Y en esta Amrica habra que preguntarse, adems, o al mismo tiempo, como cosas implcitas, por la propiedad, la personalidad ele su estado de cultura. Ciertamente, interpretar lo de perso nalidad nacional, en este caso, en el sentido de una forma nacional de cul tura, y refirindonos ahora al Uruguay, sera una impropiedad. Lo sera igual mente con respecto a todos los dems pases de esta Amrica. Es evidente que toda nuestra cultura es de procedencia europea y, en parte, tambin en su tecnologa norteamericana pues se in tegra, desde sus orgenes, en el proceso histrico comn a todo el Occidente. No poseemos otra, puesto que somos formaciones coloniales, habiendo sido abolida por la Conquista espaola la remota cultura indgena del Continente. Y tanto ms se da el fenmeno, en los pases de esta regin platense, que, ade ms de no haber tenido cultura indgena alguna, se han formado modernamente en el ltimo siglo con el aporte de densos aluviones inmigratorios, de ori gen itlico, primero, cosmopolitas y so bre todo israelitas, despus. Por otra parte, aun en los mismos pases de pre dominio racial autctono, sera empresa quimrica y frustrnea pretender resu citar de sus ruinas seculares los mdulos de aquellas civilizaciones arcaicas, cuyos caracteres propios de la edad del bron ce, son formal y esencialmente inadap tables a las condiciones imperiosas de la evolucin histrica de nuestros tiem pos. Habindonos formado en la rbita vital de la cultura del Occidente his pnica primero, cosmopolita despus suyos son, el pensamiento filosfico, las escuelas estticas, las tcnicas industria les, las disciplinas universitarias, todo el conjunto funcional de formas que componen las estructuras de existencia civilizada. Por lo dems, fuera de esta 16 cultura occidental ecumnica, cuya in fluencia ha ido abarcando progresiva mente todo el planeta, aun el Oriente mismo, qu existe, con dinmica de desarrollo? Ella es el resultado inte- grativo de la evolucin humana, desde Grecia hasta nuestros das. Las preten siones del nacionalismo cultural, son ya, a esta altura de la historia del mundo, ingenuas, ilusorias. Todo lo que vive y evoluciona, ac tualmente, es lo que integra la cultura occidental, que es la nuestra. Lo que no es occidental, hoy, ya est muerto. Vemos que, viejas civilizaciones que se hallaban como inmovilizadas y estar inmovilizadas es estar histricamente muertas han revivido y entrado otra vez en la historia, por influjo del fer mento occidental que asimilaron; tales Japn y China, por ejemplo. Vemos ms an: que las nuevas naciones del continente africano, que se van inde pendizando del colonialismo, se van incorporando a las formas de la cultura occidental, que es decir, universal, co mn, la cual recibe as a su vez, el aporte de nuevas razas, de sangre nueva. A lo que pueden y deben aspirar estos pases de Amrica, es aportar su valor propio, a enriquecer con lo suyo, autntico, el organon de esta cultura que es la nuestra, fundamentalmente. Y en la medida que logra hacerlo est la de su personalidad. En tal sentido, podemos decir que el Uruguay, en lo que va corriendo de este siglo y aun desde su indepen dencia, no ha sido un mero reflejo de la cultura impulsada de ultramar, aunque en algunos momentos de sus primeras etapas, haya repetido dema siado, sin tener en cuenta sus propias realidades histricas, las lecciones te ricas aprendidas en los libros de los maestros europeos, franceses principal mente. Luego ha asimilado las ense anzas que son la herencia universal de los siglos adaptndolas a sus mo dalidades de vida, en cuanto stas son fruto de la experiencia humana, en el medio natural y sociolgico que le es propio. Como todos los pases occidentales americanos y europeos, el Uruguay ha sido, a su hora, clasicista, romntico, realista, modernista, positi vista, existencialista, eclctico; pero en todas estas modalidades sucesivas de la renovacin cultural, en todos estos di versos estados de conciencia intelectual y esttica, ha dado los frutos propios de su clima social, de sus determinantes nacionales. Sus valores propios. Y as se presenta hoy dignamente en el conjunto de sus hermanas america nas, entre las cuales goza merecido pres tigio de cultura, habiendo consagrado a la alta consideracin de todos, nom bres y obras de eminentes pensadores, estadistas, narradores, poetas, pintores, dramaturgos, cientficos. La novela epo-. Es notorio que el Ariel, de Rod ha sido, durante todo el pri mer tercio de este siglo, por lo menos, el intrprete y signo de la conciencia anfictinica americana en todo el Con tinente, al definir su posicin en el plano de la cultura humanstica latina; 17 que Vaz Ferreira ha sido y sigue siendo- el filsofo de mayor persona lidad de este conjunto de pases; que Herrera y Reissig, es, con Daro y con Lugones, uno de los tres mayores poe tas modernistas de habla hispana; que Delmira Agustini es la figura ms genial y promovedora de la poesa femenina en este hemisferio como lo han reco nocido Gabriela Mistral y Alfonsina Storni; que Florencio Snchez y Ho racio Quiroga, son los ms notables dramaturgos y cuentista, respectivamen te, del conjunto, en este medio siglo, que los pintores Pedro Figari y Torres Garda, son los artistas sudamericanos que han alcanzado ms altas cotizacio nes en las galeras internacionales de arte de Nueva York. El hecho es tanto ms afirmativo por cuanto, en el orden de la cultura, el Uruguay es el ms joven de los pases del Continente, es decir, el ltimo na cido a ese plano de desarrollo. En efec to. No contaba la simple plaza fuerte de Montevideo, al terminar el siglo XVIII, ms que un modesto colegio franciscano, donde se enseaban rudi mentos de latn, filosofa y retrica, cuando de las universidades, ya viejas, de los virreinatos del Norte -Lima, Mxico doctas en teologa, en letras clsicas y en jurisprudencia, haban sa lido polgrafos de fama, muy estimados en Espaa misma. Slo saban de su breviario de oracio nes, que alternaban con el cuidado de sus haciendas, los buenos vecinos de esta pequea poblacin platense, ence rrada entre muros, cuando en aquellos emporios del podero y la cortesana virreinales se prodigaba el culteranismo barroco que fue gala y vicio de casi toda la literatura colonial, y se celebra ban pomposos certmenes acadmicos, con profusin de eruditos y rimadores. Y no contaba con imprenta, libreras ni bibliotecas la que ms tarde fue lla mada Atenas del Plata, mientras de las prensas que se llevaron a Per y a Mxico desde el siglo XVI, haban sa lido ya multitud de libros de Derecho Administrativo y Cannico, de Mate mticas, de Exgesis religiosa, y aun de polmica literaria. El carcter de plaza casi puramente militar que tuvo Montevideo desde sus orgenes, y conserv hasta las postrime ras del Coloniaje, hizo que las autorida des espaolas la tuvieran relegada en todo lo que se refiere al orden de la cultura. La formacin de la sociedad uruguaya, hispano-criolla, asume por ello caracteres particulares. No lleg hasta nosotros el aluvin de clrigos le trados que la Espaa del Renacimiento y la Contrarreforma lanz sobre sus colo nias. Se detuvo en la docta Crdoba je suta, a cuya Universidad fueron a estu diar los hijos de las familias ricas de Montevideo, en vsperas de la Emanci pacin, cuando entra en escena la pri mera generacin criolla de hombres le trados: Larraaga, Monterroso, Herrera, Lamas, el cannico Martnez su primer dramaturgo , Lucas Obes, Jos Ellauri, pedagogos y constitucionalistas. El ambiente cultural propiamente empieza recin a desarrollarse hacia me diados del siglo XIX, ya constituida la Repblica. Y su despertar, bajo el sig no del movimiento romntico, aspira ya a ser una verdadera revolucin inte lectual, emancipndonos del yugo de la tradicin colonial acadmica, para dar vida a sus propias formas nacionales, as en la poesa como en la novela y en el ensayo. Los romnticos ya buscaban la personalidad propia del pas, su ex presin espiritual, sus valores autnti cos. Pero eran todava demasiado imi tadores de las formas literarias del ro manticismo europeo. La verdadera emancipacin empieza efectivamente, hacia fines del siglo, con la llamada generacin del , algunos de cuyos nombres principales hemos ya mencio nado anteriormente. Una es el campo, otra la ciudad. Desde los cuentos de Javier de Viana, en Cam po, Gur, y otros, hasta los de Fran cisco Espinla en Raza Ciega, El Rapto y otros cuentos, de estos ltimos decenios, el tema de la vida rural, del medio gauchesco, los caracteres, costum bres, paisaje, tpicos del campo urugua yo, han predominado, como motivo ori ginal. Y en ello consiste su entidad es ttica propia, frente a la literatura uni versal, dentro de su dimensin. Pero, actualmente, y desde mediados del siglo, el motivo de la vida de ciudad, su pai saje urbano de cemento y de mquinas, su clima cosmopolita, su psicologa com pleja, los problemas humanos que sus cita su ambiente, han ido cobrando cre ciente predominio. En aparece El Pozo, novela de Juan Carlos Onetti, la primera manifestacin de entidad de esta nueva tendencia y cabecera de la obra toda posterior de este narrador de talento; en , Por los tiempos de Clemente Colling, alucinante grotesco que inaugura su serie de relatos origi nales; en La Sobreviviente, de Clara Silva, de introspeccin existencial y contextura mltiple. Luego otras, en ritmo intensificado, de estos autores y de otros, contemporneos, de gran xito, tales como Mario Benedetti, Armona Sommers, C. Martnez Moreno, L. Garini, etc. Es que la vida de campo, sus tipos, sus costumbres, han ido perdiendo su ori ginalidad tradicional y su inters pro pio, ya por haberse repetido muchos de sus aspectos, en el curso del tiempo, ya y esto es ms importante porque los elementos de la civilizacin de la ciudad, la tcnica, la mquina, el mo tor, la radio, etc. El hombre de campo ha dejado de ser el tradicional arquetipo gauches co, para convertirse en el proletario rural. Su vida, sus problemas, son mo tivo del estudio sociolgico y del plan teamiento de la reforma agraria. Tema de mayor inters para la socio loga que para el arte. En cambio, la narrativa de ciudad, si bien ha perdido el colorido original que posea la de campo, puesto que en su objetividad es semejante a la de las dems ciudades del mundo y se va standardizando cada vez ms ha ganado en el plano psicolgico, intros pectivo, ha puesto su acento en la sub jetividad del individuo y en los pro blemas que plantea al hombre el com plejo de la civilizacin misma. No habr en el fenmeno israel, en cuanto tal, nada diferente? Temo que muchos en el mismo Israel piensen as. Creo ciertamen te que no pocos, entre los creadores del estado o entre sus primeros pobladores, atribuyen al nacimiento de su nacin un carcter para emplear un trmino teolgico satisfactorio. Quiero decir que tienen conciencia de una cierta deuda del mundo y la humanidad para con ellos, deuda escrita con letras de sangre, cada vez ms di- ISRAEL. Esa deuda comienza a ser saldada cuando la declaracin Balfour da por fin un hogar a los hebreos en Palestina, pero slo es plenamente o apreciablemente satisfecha cuando las-Naciones Unidas hace justo diez aos votaron la creacin del estado israel. Dueos por fin de una tierra, y de esa tierra, capaces de organizar, por primera vez en dos milenios, sus propias estructuras polticas, sociales y jurdicas, sin intervencin y sin arbitrio de nadie, para muchos de ellos ha sido, en un sentido dramticamente literal, como volver a nacer. Se les deba algo, y se les ha pagado. Se les haba muchas veces negado el derecho a la existencia civil y a la existencia humana, y se crea para ellos un es tado. La conciencia de esta satisfaccin matiza ciertamente el fe nmeno nacional israel. Pero, se pregunta uno, por cunto tiempo? Los hijos de esos primeros inmigrantes, los sobras como se los llama en Israel, que no han conocido la persecucin ni la vivencia permanente del destierro entre las naciones conservarn la conciencia de una satisfaccin? No suceder a esa conciencia otra conciencia de autoafirmacin y de alerta, ante un peligro de extincin cotidiano y creciente? Y, por otra parte, en qu se distinguirn una y otra conciencia de la que se puede crear en cualquier pas previamente sometido al coloniaje y siempre amenazado de una nueva esclavitud? A los ojos de muchos israeles, Israel representa otra cosa. No tie ne -solamente el valor de una deuda saldada. Las races de su exis tencia nacional se hunden en el pasado mucho ms all del ghetto de Var so via y de los pogromos eslavos. Alcanzan a la guerra de Adriano y la superan, y no s detienen hasta llegar a Tito, a la se gunda destruccin y la segunda goldh, ambas est vez definitivas. Quiere decir que se abrazan y se entrelazan con la planta bblica, con la via del Seor Sabaot, por l escogida, por l cuidada y custo diada, por l tambin un da arrancada y repudiada. No hay sola mente conciencia nacional en esta representacin del fenmeno is rael ; hay tambin, y sobre todo, conciencia religiosa. Y aqu, y para estos hombres, cobra todo su vigor cuanto decamos ms arriba acerca de la herencia poderosa que el nombre, y el lugar y por supuesto la lengua, arrastran y. Comprendo sin abrir juicio lo que para ellos habr sido, ms que para otros, l reintegracin de Jeru- saln. Su visin de las cosas, teida necesariamente de apocalipsis, debe hacerlos palpitar de esperanza, porque sin duda han visto ms cerca el da de Yahweh. Es preciso haber conocido con una cierta proximidad l mundo 6 SUB especficamente rabnico para apreciar lo que puede haber significado para ellos, religiosamente, esta perspectiva de liberacin. Un cristia no, cuyo deber y cuya dicha es abrazarse sin inquietudes de impureza legal a las realidades de este mundo, experimenta cierta miopa o bien una total ceguera ante esta posibilidad de incontaminacin re pentinamente brindada. Cuando el viajero gentil llega a Israel, cier tas auseneias, ciertas inexplicables detenciones de la vida le llaman la atencin y a decir verdad le inquietan: no se vende carne de cerdo; el sbado desde la noche del viernes , punto ms punto menos, se paraliza la vida. Oir quiz protestar contra ello a ciertos israeles. A los jvenes, a veces. Me acuerdo haber preguntado a un muchacho israel que nadaba casualmente junto a m en la playa de Haifa, qu pensaba de l reciente supresin del servicio de mnibus los sbados en Tel Aviv. Me dijo que le pareca un error; que la gente tena derecho a ir a la playa los sbados, porque se era el da que no tra bajaba. Tampoco entenda que no se vendiera carne de cerdo. Si no para nosotros, dijo, para ustedes. Por qu no para ustedes? Por razones higinicas, me contest, y lo mismo dijo despus de otras ob servancias judas, como la circuncisin y las leyes de pureza. Semejante racionalizacin revela de golpe toda la profundidad del conflicto. Hay dos modos. Uno procede de una vocacin eter na, que siente indestructible sine penitentia enint stint dona et voca- tio Dei, deca San Pablo, Eom. El otro acepta las reglas del juego y se dedica a vivir: lai camente en un estado laico, donde las realidades diarias no difieren mayormente, si no es por la tensin del entusiasmo nacional y la necesidad de la supervivencia, de lo que pueden ser las mismas reali dades en Pars, Nueva York o Buenos Aires. El conflicto est precisamente en que ambas tendencias no pueden menos de seguir una peligrosa pendiente. Porque los compromisos religiosos son supremamente exigentes como muy bien saben, o sa ber debieran, los catlicos y, por otra parte, la vida civil es tan ce losa de su autonoma que amenaza detenerse y estancarse si no se la respeta ntegra. Es posible paralizar los puertos y aeropuertos, de tener los transportes venticuatro horas por semana? Es posible realizar un estado no ya israel, sino israelita la distincin del patro nmico, como se sabe, es voluntaria , sin teera en cuenta la existencia ISRAEL. La alternativa, por desgracia, est planteada, y temo que A. Neher, llevado por un celo muy puro, no la haya se alado en toda su crudeza cf. Esprit, febrero de , pp. Reconoce, es verdad, el peligro latente en lo que l mismo llama el autocratismo espiritual respecto de los judos incrdulos, y por su puesto de los no judos ib. Existe otro peligro por lo menos igualmente grave de laicizacin total. La tentacin, como de camos, es poderosa, y adems est inscrita en la naturaleza de un, estado moderno. Estos hombres tambin comenzaron por una guerra de independencia, ms religiosa que poltica. Queran devolver a Israel-pueblo el derecho de vivir su vida propia y de adorar su Dios segn sus leyes. Una especie de fatalismo los llev da tras da y ba talla tras batalla y al final alianza tras alianza a edificarse un estado sobre las ruinas de los dos imperios seleucida y ptolemaico. Un estado que se pareca mucho a ellos. Es triste comprobar, leyendo a Josefo, que esta aventura poltica, la primera despus del Exilio y la ltima hasta ahora, acab con Pompeyo y con Herodes, es decir, con una nueva esclavitud. Los llamados manuscritos del Mar Muer to dan hoy, a dos mil aos de distancia, testimonio dramtico de cmo est Isrel-estado no coincida y no poda coincidir a los ojos de efeos hijos de la luz con el verdadero Israel. El dilema de Israel es hasta cierto punto fcil de ver si por lo menos se tiene sentido de las Verdaderas dimensiones histricas ropero no es nada fcil de solucionar. No le es lcito, en efecto, sacrificar nada, ni la integridad d su vocacin ni el hecho irreversible a nuestro juicio d su existencia como estado. Qu hacer entonces? Quiz el momento ha llegado para Israel de redescubrir su propia trascendencia. Siglos de separacin y de aislamiento, de ghetto, y una tradicin fariseo-rabnica demasiado preocupada de preservacin y de auto-defensa, han oscurecido sin duda en Israel la vocacin uni versal y mesinica que les predicara, por ejemplo, Isaas y San Pablo. Han preferido, Dios Sabe por qu, encerrarse en'su casa, y correr el 8 S R peligro, que el Seor les anuncia, de encontrarse con la casa vaca. Su riqueza religiosa ha sido demasiado celosamente guardada por ellos para ellos, y los cristianos hemos contribuido en no pequea medida a que as sucediera. Ahora se encuentran de repente, muchos de ellos, constituidos en Estado y se les presenta la curiosa paradoja de no poder vivir aislados, siendo libres. Y la otra paradoja, no menos. Y, desde luego, no ser obligados a vivir como tales en el estado que contribuyen a construir. De esta doble situacin crtica puede ser que se siga, por una especie de dialctica providencial, una como purificacin del ju daismo. Quiero decir que, al independizarse de las formas y de las instituciones del estado, por la presin irrefrenable del laicado, los valores ms trascendentes, ms interiores y menos raciales de la religin juda cobren el relieve que tienen a los ojos cristianos en la tradicin bblica. Israel no ser as un estado teocrtico o tal mdico, y el pluralismo que parece la ley de los estados modernos po dr en sa medida realizarse en l. Rota, por consiguiente, la necesi dad de muchas cercas rabnicas, levantadas por la cruel necesidad de la vida entre gentiles, la savia antigua y profunda de la tradicin bblica podra quizs correr por las venas de Israel con ms plena libertad. Y si es preciso que ciertos preceptos caigan, o no sean objeto de imposicin civil, s posible que ello traiga una mayor conciencia d la eterna voluntad divina expresada en los debarim del xodo para todos y cada uno de los israelitas. Me doy cuenta plenamente de la gravedad de los problemas que plantea una actitud semejante. Pero creo, con A. Neher, que la solu cin de este nuevo drama que para Israel representa su cristalizacin en un estado no puede hallarse ms que en la aceptacin de un doble compromiso. El de no convertirse en una Iglesia. Y el de volver a la fuente de su propia tradicin religiosa para, medir sin prejuicio ni pusilanimidad la anchura y la profundidad de las exigencias divinas. No so es israelita impunemente, ni se puede borrar en un da, ni en diez aos, ni- en eienrel sello de aquel antiguo desposorio. Pero quiz el Esposo espera d Israel otra cosa que la ofrenda incircuncisa de las leyes y la estructura de un estado y se conformara, en cambi, con la circuncisin de los odos y la del corazn -. El tiempo ha co menzado a decantar las impresiones, y ha dejado como residuo el vago sentimiento de una experiencia personal intransferible. Es como si fuera otro modo de vida en un pas que se parece al mo. Son hombres que se parecen a los mos, pero- a quienes transfigura un diferente sentido de la existencia. Son iguales y distintos. Este des cubrimiento de la diversidad radical en la semejanza constituye el secreto de esa experiencia, humana, social, histrica. Durante ocho das recorr buena parte del territorio de Israel y observ, en un extrao estado de tensin la vida y los lugares, los hombres y las' Cosas. Las explicaciones de mis acompaantes se su perponan a mis observaciones directas como un acompaamiento a una meloda. El hecho lugares, cosas, personas golpeaba el es5; pritu como una realidad inocultable, superior y ms densa que toda glosa sobre su contenido. Recorr el valle de Sarn desde Ramla hasta Hadera; cruc la Galilea indescriptible, en la que la reminiscencia se hace paisaje; borde el Jordn; descans en la mgica Safad de los cabalistas; atraves la costa desde San Juan de Acre hasta Ashcalon; me intern en el blanquecino desierto de Negev y, dejando Bersheeva, llegu hasta el silencioso lugar de Sodoma, a orillas del mar Muerto; en la Universidad de Jerusaln habl sobre el espritu judo y la crisis de la cultura medieval; en Tel Aviv visit las organizaciones obreras y en Haifa los institutos tcnicos; en las fronteras me intern en los kibutzim para observar la vida rural, los sistemas cooperativos y la defensa contra los agresores agazapados. Todo sin detenerme a meditar, urgido por el tiempo y porque? Luego abandon el pas y vol hasta Istambul, donde, por primera vez, pude detenerme a re flexionar sobre lo que haba visto. En realidad, sobre lo que haba vi vido, porque las impresiones s incorporaban resueltamente como una experiencia definitiva. Entonces comenc a comprender que haba permanecido enajenado durante una semana, -volcado hacia un mun do inesperado y sorpresivo. El examen de esa inusitada experiencia comenz en Istambul cuatro horas despus de haber dejado el ae ropuerto de Lyda- y aun Contina cada vez que el recuerdo im borrable me trae una rfaga de memorias. Fu un examen de Is rael, y algo as como un examen de conciencia, de m mismo y del mundo de mis experiencias, humanas, sociales, histricas. Por haber 10 SUR comenzado donde comenz, conserva algo de extrao a m mismo. Istambul es un buen lugar para meditar sobre la'experiencia is rael. Desde el ventanal del comedor del hotel se divisaba l Bos foro, claro de atmsfera y poblado de imgenes de todo tiempo indi solublemente entrecruzadas. El recuerdo de Balduino apenas poda desplazar la fisonoma de los oficiales de la Sexta Flota que almor zaban en la mesa de al lado. La sospecha de Troya obseda la mirad. Pero al marchar hacia Santa Sofa me hall sumido en la apretada muchedumbre del Cuerno de Oro. Entre el puente de. Era ese mundo lo que confera al nuevo Israel el ca rcter de una mgica creacin. En el recuerdo prevalece el impacto de la creacin. Antes del nuevo Israel era la vieja Palestina, la tierra milenaria aprisionada por el pasado. La mua y el buey tiraban del arado de madera y el innovar pareca sacrilego. Slo el oleoducto de Haifa. Luego sobre vino la creacin. Israel no puede ser juzgado desapasionadamente. Nadie ms cr tico de s mismo, por lo dems, que el hombre de Israel. A cada ins tante se advierte la mirada inquisitiva que descubre el error, la men te despierta que imagina rectificaciones, la voluntad decidida que emprende la renovacin, Pero no prevalece el recuerdo del error sino el de la creacin. Mejor, el del espritu creador, sin vacilaciones ni temores, seguro'de lo que en definitiva busca, seguro de cul es la tierra prometida y de lo que hay que asentar sobre ella. Lo nuevo es slido, est asentado con firmeza, aunque nadie dude que habr que reemplazarlo pronto por algo ms nuevo an; pero est firme, como primer avatar de lo eterno. Nada tan patente como la alegra y el orgullo-que suscita la certidumbre de una ilimitada capacidad crea dora. Pero esta creacin israel no supone ruptura. Quiz en esto con sista el extrao prodigio que llama la atencin del viajero. Israel ha resuelto, de hecho, el supuesto dilema entre tradicin y creacin. Re petidamente vuelve a mi memoria una imagen que me pareci reve ladora. Algo advierte que no hay contradiccin ni ruptura. En la misma tra dicin de Job est inserta esta renovacin de los medios legitimada por la inconmovible persistencia de los fines. El tractor, como todos los recursos tcnicos, despierta un inexpresable optimismo. Sern millares y centenares de xillares. La tierra es pequea y el trabajo es duro. Pero se aguarda con optimismo y esperanza a estos nuevos conmilitones que formarn tras los nuevos Macabeosj bay preparados para ellos un techo y un arma, una escuela, un hospital, una. El Tecnin de Haifa o el Instituto Weitzman de Rehovot prueban la inquietud por los problemas tcnicos o cientficos. Hay que obtener el mejor provecho ae la tierra prometida para que el nuevo hogar no defraude a quienes esperan acogerse a su proteccin. La tcnica es la mayor esperanza, pero es una tcnica sometida. En los espritus estn claramente diseadas las obras de los das para una faena sin trmino, tan larga como la larga faena del pasado. El pasado es el que predetermina los fines, pero para todos es claro que nada se opone a la perpetua renovacin de los medios. Por eso es posible ser fiel al pasado, sin detener el impulso creador. El pasado no es un re fugi nostlgico, sino un estmulo vital. No es una fuente de inhi biciones, sino un inagotable semillero de inspiraciones nuevas. El juego de encontrar fragmentos de cermica hace arquelogos a los ni os, y una niebla arqueolgica envuelve la indecisa proyeccin del pasado en el futuro. En los testimonios del, tiempo, que son los tes timonios de, la lucha incesante, parece arraigar la conviccin de la continuidad inextinguible. Israel quiere estar fundado en la justicia. Pero la justicia no es slo la de las. Alianza; ni la de Samuel, ni la de los Macabros. La reconquista de la tierra prometida sabe a justicia hist rica, milenaria, una justicia de la que. Hay una militancia colectiva por toda suerte de batallas, pero acaso la ms resuelta sea esta que se dirige hacia el ajuste de las relaciones entre hombres y bienes. La responsabilidad social constituye la ms vigorosa de las fuerzas creadoras. Pas, de esfuerzos crecientes e inevitables, el tra bajo constituye una dignidad suprema. Hoy la justicia, como la tc nica, perpeta los fines milenarios y reverdece bajo las nuevas formas y los nuevos vestidos del tiempo. Israel est enclavado en un mundo anacrnico. Su enemigo no es el pueblo que lo rodea, sino el sistema en que se organiza. El ejemplo 12 SUR israel es una denuncia de las circunstancias en que tuvo que comen zar su creacin, que son las mismas que siguen vigentes hoy a su al rededor. Es el ejemplo de una creacin pertinaz, infatigable, lograda contra todos los vientos. Es consistente, porque es moderna y eterna a un tiempo. El viajero descubre en los ojos del transente que su creacin ha de durar contra todos los vientos. Permtaseme recurrir, en este momento, a ese mismo trmino, mis terio, para hablar de un fenmeno exaltado pero, sin embargo, maravilloso; el despertar de la lengua hebrea y su renovada juventud en la vieja tierra de sus orgenes, despus de un sueo diez y ocho veces ms largo que el de la bella durmiente del bosque. Es de ese extraordinario renacimiento del que deseo dar algunos ejemplos. Mi profesor-de griego de la Universi dad de Bruselas, el notable bizantinlogp, Henri Grgoire me deca que, para l, el milagro de los milagros en l retorno del pueblo judo a Israel es que los huesos secos del hebreo hayan sido, sgn las palabras de Ezequiel, recubiertos de nervios sobre ellos, y l'carne subi, y la piel cubri por encima de ellos 37, 8. Este milagro revelaba, a sus. Pocas cosas, deca, hay tan penosas para el ser humano como su adaptacin a un nuevo idioma, ya que su vida psquica est inextricablemente mezclada al idioma de sus aos de formacin. Y no aludo a los temores que existieron, en ciertas pocas de la dispersin, de ver desaparecer al hebreo tambin como lengua del Libro. El gran poeta hebraico del siglo xix, Yehuda Leib Gordon, muerto en , que fuera muy pesimista al final de su vida con respecto a las perspectivas del hebreo, concluye uno de sus ltimos poemas, Lemi ani amel Para quin trabajo? Y como corolario libera a quien re- cibe un relato digital de una relación de largo término con el autor. La obra se valora independientemente de las propuestas anteriores del mismo autor, con quien no existe nexo. Y para conseguirlo la narra- ción digital debe de jugar con las mismas reglas que aseguran la difusión del infoentretenimiento. La narración debe de captar la atención del espectador entre el resto de propuestas, en el instante correcto. Hay demasiados frentes sobre los que dirigir la atención. Las narraciones digitales entran en competencia por la atención con el coro del infoentretenimiento pro- porcionando un continuo de estímulos ligeros, inter- cambiables y adaptables al estado del consumidor, que amenaza con eclipsar aquellas historias creativas, ge- nuinas y, o, profundas. Una opción de respuesta es la queja amarga de los citados Carr, y Habermas, Otra, adaptar las creatividad digital a los nuevos formatos de tiempo comprimido. Se trata de eslo- ganizarla, para permitir la multitarea de la atención, sabiendo que el destinatario elige lo que consume — consume es un término bastante preciso para esta re- lación-. O se acomoda la presentación, el embalaje, de modo que seduzca a ese destinatario a quien se desea hacer participar de la narración, o no se dispone de segunda oportunidad. Los contenidos no se muestran filtrados por relevancia, sino ante todo por novedad en una carrera en que se ven remplazados con rapidez. De tal modo que sin desistir de los axiomas y el argumento de autoridad al fin y al cabo la sociedad netmoderna dispara contra la línea de flotación de la epistemología moderna. Sin embargo, la verdad no es inque- brantable, sino que se sucede en cascada. Incluso se prestigia la diversidad siempre que transite dentro de los límites aparentemente ampliados de lo socialmente aceptable. La aceptación y respeto de lo diverso, de lo nove- doso, es la base de la creación como tal. Se puede partir de aquí para sustentar propuestas genuinas de narración. O incluso para postular la posibilidad de historias que muten y se adapten, que tengan en sí varias formas para no perder nunca la novedad. Eso no es un futurible. La descontextualización fuerza al lector a construir nuevos contextos, ya sea de manera activa o inadvertida. Se excluye así el chamanismo de una reconstrucción de significado que se vuelve caótica, no determinista. Se permite al espectador de la Narración Digital participar no sólo con feedback, sino tomando parte en la creación de la propia obra. El espectador participa y deviene autor gracias a tecnologías digitales que permiten la cons- trucción de websites como literativa. Sólo un modelo de participación o coau- toría que respete la individualidad y visibilice cada sumando del global, respetando lo diferente, puede alinearse con lo esperado por el auditorio netmoder- no. Se trata de caminar hacia clusters o racimos como los de eseeusee. Propuestas que integran narra- ciones de tamaño conciso y descontextualizables, con sentido pleno fuera del racimo y utilizables en varios racimos al mismo tiempo pero transaccionalmente unidas. La Narración cocreada se integra así en un racimo de narraciones haciendo emerger una metana- rración mutable, evolucionable. Y la autoría del todo, del epifenómeno que emerge como significado cons- truido, se comparte. No es en absoluto el desorden ni un género de entropía. Es un orden complejo, gobernado por ecuaciones de tantas varia- bles, que nos resulta ininteligible. Así, la incertidum- bre es debida a nuestra incapacidad de comprender- lo, no endógena. El caos es orden. Se tienen tan atadas todas las variables que se sabe de antemano los resultados. Y en el proceso de aprehensión de las historias que se recorre en los nuevos medios digitales ocurre lo mis- mo. Con el determinismo se despoja al partici- pante en la narración de la facultad de interpretar y de su derecho a la participación. Si por el contrario se utilizan los novedosos medios digitales poderosa- mente expresivos para interpelar al destinatario de la narración y recrear nuevas condiciones de existencia de las historias, estaremos atravesando la frontera del informe a la narración participativa, que puede ser el eje miliario de la Narración Digital. Nueva York. AYER, A. Planeta- Agostini. Tec- nos. Harvard University Press. Ran- dom House Mondadori. LEVY, P. Barce- lona. Aranda de Duero. Curitiba, Brasil. Gigamesh S. VVAA : Poesía en caracteres. Aran- da de Duero. Visión Libros. En His- toria y Comunicación Social. Una verdad Incómoda. Spring : La novela moderna en el Quijote. En Current Anthropology, 27 2 , Disponible en roughty- pe. Consultado el 21 de junio de Consultado el 2 de junio de Consultado el 1 de febrero de Jameson, una característica fundamental de la posmodernidad, de modo que ya nada escandaliza a nadie Jameson, Es lo que G. Lipovests- ky y J. También F. Gómez En estas condiciones, la anomalía es continuamente reabsorvida y vuelta a crear en un sistema que, precisa- mente por su fragmentación de significados, encuentra en la debilidad de las clasificaciones sociales la fuerza para perpetuarse. Cascajosa a. Lipovestsky y J. Convertido todo en representación no es extraño que tanto los productos audiovisuales como incluso la pro- pia vida se entiendan en una intertextualidad o auto- rreferencialidad llevada al extremo. Lipovestky y Serroy lo denominan, en el cine, con el nombre de imagen-dis- tancia, para referirse a la masiva producción de secuelas, películas seriadas o remakes, que los autores consideran verdaderas reinterpretaciones, clones o citas, hasta el extremo de convertirse en significantes flotantes, citas de películas inexistentes y referencias irónicas, paródi- cas o pastiches. Esta es la fundamental distinción que F. Jameson establece entre parodia y pastiche. Coppola, vs. Wilder, ; y por supuesto la lista podría continuar. La distinción entre parodia y pastiche es crucial para nosotros. Sontag, es parodia pero no pastiche. Percibir lo camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-como-Representación- de-un-Papel. El pastiche, en cambio, es solo repetición fuera de contexto, solo imitación sin vida. La cultura pier- de su función referencial de la realidad, pues para ello deberían encontrarse aparte, fuera de la sociedad que la produce. La cultura, integrada plenamente en la vida económica del capitalismo tardío, como Jameson lo de- nomina, se encuentra colapsada por éste. Si en la mo- dernidad la cultura podia ejercer su función crítica e incluso utópica era por encontrase separada de la socie- dad y de la economía. Ya en la primera mitad del s. XX, W. Benjamin observa estas transformaciones con la llegada de la re- producción masiva del arte, es decir, su industrializa- ción, que comparte una decadencia efectiva, por cuanto supone la perdida del aura, pero también abre la posibi- lidad a una gran democratización cultural. Los medios técnicos, para Benjamin, impactan sobre la producción cultural y modifican las formas de consumo, las expe- riencias y la percepción social. La audiencia no se loca- liza ya en un espacio y tiempo concretos, no al menos como sucedía con la audiencia tradicional del teatro, de manera que la cultura pierde su caracter elitista, tanto en la producción como en el consumo. Las produccio- nes culturales pueden ser reproducciones o copias de un original, o, en el caso de las nuevas técnicas del momen- to, por ejemplo el cine, ser el mismo original reprodu- cible en multiples copias. Asimismo, el contenido de términos tan sospechosa- mente ambiguos como el de industrias creativas, que se imponen en el debate sobre la cultura de forma alta- mente sospechosa, lleva a E. Pero también Perdidos se piensa en origen como la combinación de un reality show del tipo Survivor CBS Cascajosa, b. El tratamiento formal que hemos comentado en el apartado anterior vehicula como es natural un sinfín de tramas y argumentos, de temas y contenidos que no podemos abordar aquí con detalle. Nos centraremos en dos àmbitos que, por estar relacionados, pueden darnos claves sobre la posibilidad crítica en el discurso de la ficción televisiva seriada, como son la identidad, indivi- dual, el grupo social y cultural, es decir, la comunidad. Efectivamente, los hé- roes de la ficción televisiva del s. Como dice F. Gordillo, Estos personajes, que definen un nuevo tipo de pro- tagonista, no plantean soluciones tranquilizadoras, sino que describen la complejidad y ambigüedad del ser hombre o mujer, abundando en la riqueza del perfil psicológico del personaje, que se encuentra viviendo en una sociedad igualmente compleja, también difícil de comprender, contradictoria como ellos mismos y tam- biÉn cambiante. También The Wire y Treme son reflexiones sobre la ciudad, Baltimore y Nueva Orleans respectivamente, y también aquí la sociedad tiene su propia lógica, a me- nudo contraria a la del individuo, de quien se ha des- ligado. En The Wire como apunta Martínez de Albéniz Mientras que en Sí, Ministro el humor se fundamen- taba en la dicotomía entre la estupidez del político y la astucia del funcionario, en Thick of It el personaje as- tuto es un asesor político, altamente cínico y que da a entender que la actividad política no tiene ya relación alguna con la ideología, sino con la comunicación y el marketing. Fuera ya del humor político, continua la parodia en el capítulo 6. También en Padre de familía Family Guy, FOX, se comenta ese poder de la televisión como ventana en absoluto informativa. En el capítulo 5. Representación realista, complejidad y parodia son las armas, o algunas de ellas, con que la ficción tele- visiva compone su capacidad de crítica social. Casimiro libros. Economía creativa del entreteni- miento digital. Industrias creativas. Amenazas sobre la cultura digital. Ma- drid. Errata naturae editores. La caja lista: televisión norteamericana de culto. Barcelo- na. De cómo la telerrealidad ayudó a salvar la ficción. Conflictos multiculturales de la globalización. Bar- celona. Cine y espacio en el sistema mundial. Abada Editores. De Anatomía de Grey a The Wire. La realidad de la ficción televisiva. Los Libros de la Catarata. Barcelona, Buca- rest, Amsterdam. Alfa- guara. E la reconoce en el marco de estudios superiores. Llegado el momento, se implan- ta en el año , el currículo que otorga a la dan- za su propio valor. Todos ellos conforman el amplio y variado espectro del baile español. Las danzas y bailes tradicionales que impregnan la geografía española peninsular e insular han constituido la fuente primigenia del baile español. Cada re- gión tiene sus danzas y bailes peculiares que reflejan el modo de ser de sus habitantes. De muchos de estos bai- les populares se valieron los maestros de danza de otros tiempos que supieron aplicar academicismo, logrando así crear una escuela y una técnica que iría dando forma a los diferentes estilos del baile español. Hasta que surge la Danza Estilizada como estilo pro- pio en las primeras décadas del S. XX, España se ha caracterizado por ser un país rico en bailes y danzas, como ya se ha señalado. Desde el S. Se proyectan, pues, tres vertientes claramente diferencia- das en la danza española: el baile popular o folklórico, el cortesano y el teatral. Ya en el S. XVIII cuando la escuela española de danza se solidifique y surja el estilo bolero, en él van a confluir las técnicas franco-italianas del ba- llet con los ritmos y bailes populares nacionales. Este hecho derivó en la invención de una nueva danza: el bolero, creado sobre la base rítmica de las seguidillas, fundiéndose así lo po- pular con lo académico. Cristalizó como estilo en el S. El estilo bolero creó una escuela que en los años cuarenta del siglo XX se acuñó con los térmi- nos Escuela Bolera Gamboa, Junto a los bailes nacionales o bailes de palillos se- guidillas, boleros, jaleos, olés, etc. XIX, se representaban pícaros fandangos, polos, guarachas, etc. Asimismo, el intercambio de influjos entre lo gitano y lo andaluz daría lugar a otras muchas formas de cantes y bailes que surgirían con posterioridad mientras se afianzaba la propagación del flamenco Caballero, Estas academias de baile fueron el germen de los cafés cantantes, locales en donde se fraguarían la primera fusión entre los bailes boleros, principalmente los andaluces, y los bailes gi- tanos, favoreciendo la codificación del baile flamenco. En el S. XX el baile flamenco ya se ha consolidado como un estilo específico con rasgos y características propias, se desarrolló en los cafés cantantes y cuando éstos decaen en las primeras décadas del citado siglo, el baile flamenco regresa de nuevo a los escenarios teatra- les comenzando una nueva etapa. Tras este escueto recorrido por la historia de la danza española, se hace necesario, definir qué es la danza es- tilizada. La autora explicita en una sen- cilla frase todas las formas dancísticas autóctonas que forman parte de nuestra cultura. La danza estilizada, se caracteriza por desarrollar una estética muy definida. En ella se funden los tres estilos 1 Guillermina Martínez Cabrejas, conocida artísticamente como Mariemma, ha sido una de las pocas artistas del panorama nacional que ha arrojado una definición clara, concisa y concreta sobre este estilo del baile español. XX, han surgido innumerables intérpretes que han seguido su estela. Por lo que este medio, ha contribuido no sólo a conservar la obra dancística, sino también la perspectiva histórica de su realización. A través de la herencia que nos ha dejado el cine es- pañol podemos establecer una línea cronológica que pone de manifiesto la evolución de la danza española a lo largo del siglo XX. No obstante, la danza española esti- lizada logra representarse en películas como Niebla y sol de José María Forqué, en la que intervienen An- tonio y Rosario. Si algo caracteriza estos cinco títulos en la repre- sentación de la danza española estilizada que en ellos aparece, es la uniformidad en el tratamiento artístico- estético del propio estilo. Escudero pretende sustituir las viejas estructuras del cine del régimen por una nueva gene- ración de cineastas directores, productores, guionis- tas, actores preocupados por la cultura del cine; buscó favorecer la exportación del cine español así como las 3 Así denominó el propio García Escudero el conjunto de normas aplicadas en su mandato como Director General de Cine- matografía. Surge por tanto un Nuevo Cine Español que tuvo sus primeros brotes en la década anterior, es decir, en los años cincuenta, y que pretendía defender otra visión de la cultura nacional a través del cine. Patino, Carlos Saura, entre otros Zubiaur, Buena parte de los realizadores de los años sesenta que salen de la Escuela Oficial de Cinematografía logran un lugar de preferencia 4 El modelo que triunfaba en Francia por entonces era la Nouvell Vague Nueva ola , término que acuñó la crítica francesa para referirse a los cineastas que postularon por la libertad de ex- presión y fílmica en el cine francés. A diferencia de otros movimientos de vanguardia europeos Nouvelle Vague, Free Cinema , que surgieron por inquietudes artísticas y creativas, los abanderados del Nuevo Cine Español surgen por una ini- ciativa política y bajo la tutela del Ministerio de Infor- mación y Turismo. Este Nuevo Cine Español se siente atraído e influencia- do en su teoría fílmica por la corriente de esta década, es decir, por el realismo crítico, corriente que imponen el cine francés e inglés. Aunque García Escudero apoyaba estas películas, los cineastas no podían sobrepasar los límites de la tolerancia que les permitía el nuevo marco legal Torreiro et al. Paralelamente al Nuevo Cine Español y como réplica al mismo aparece en Barcelona un grupo de cineastas bajo la denominación de Escuela de Barcelona. Dicha escuela se forma al margen del cine oficial y a espaldas del sistema proteccionista de la Administración, es decir, busca la libertad econó- mica en la financiación y la desvinculación al tutela- je estatal. Pa- ralelamente, se extinguió también la Escuela de Barcelona, aunque algunos de sus proyectos vieron la luz en años posteriores, hacia la finalización de la década , a través de las películas de Víctor Erice, José Luis Egea, o Claudio Guerín. La extinción de ambos movimien- tos no significó que quienes los integraron dejaran de hacer cine, pues muchos de ellos han ofrecido títulos relevantes para la historia del cine español que han sido referentes en el cine actual Alquezar Al margen del cine realizado por el Nuevo Cine Español y por la Escuela de Barcelona, el grueso de la producción comercial española del periodo se inscribe en el cine tra- dicional. El panorama de la danza española en el contexto so- cial de los años sesenta se encontraba bajo la situación política del franquismo. En términos dancísticos, por un lado, se exhibían los bailes folklóricos representados en los grupos de Coros y Danzas; y por otro, las com- pañías de Ballet Español representativas de la danza es- pañola. Como ya se ha señalado líneas arriba, las primeras manifestaciones de danza estilizada que se muestran en el cine español se insertan en las películas de los años cincuenta, coincidiendo con el pleno apogeo artístico de la primera generación de coreógrafos y bailarines an- tes mencionados. XX hacia nuevas propuestas fílmicas de la mano de realizadores que se sienten atraídos por el baile espa- ñol, tal es el caso del cineasta Carlos Saura, quien ya ha dejado para la historia de la danza, un valioso testimo- nio audiovisual y artístico de las nuevas generaciones de bailarines y coreógrafos, tal y como nos muestra en sus producciones: Sevillanas ; Flamenco, ; Salo- mé, ; Iberia, ; o, Flamenco-Flamenco, Ilusiones y desencantos de los años sesenta. Fundación José Manuel Lara. El flamenco y la vanguardia españo- la. Global Rhythm Press. Wesleyan University Press. Espasa Calpe. Tratado de Danza Española. Edición Fundación Autor. Ignacio Eds. Fundación Nebrija. Bailes andaluces y flamencos. Por- tada Editorial. Montaner y Simón. Perspectivas y prospectiva. Augusto : Cine Español años Eun- sa. Consultado el 26 de Mayo de Una aproxima- ción. Publi- cado por Fundación Instituto de Historia Social. Disponible en www. Mariano Cuevas, Historia de la nación mexicana. México, Ed. Trabuco: especie de catapulta para lanzar piedras. Una afirmación doblemente valiosa, ya que proviene de la pluma de quien "con ojo y pincel maravillados retrata la vida y costumbres del país, sus ciudades, sus artes, sus ceremonias" a pesar de que, como soldado, su objetivo era aniquilar la cultura indígena. Salían los representantes y hacían entremeses, haciéndose sordos, arromadizados, cojos, ciegos y mancos, viniendo a pedir sanidad al ídolo; los sordos respondiendo adefesios, y los arromadizos, tosiendo; los cojos, cojeando, decían sus miserias y quejas, con que hacían reír grandemente al pueblo. Otros salían en nombre de las sabandijas, unos vestidos como escarabajos, y otros como sapos, y otros como lagartijas, etc. U na de las cosas principales que en toda esta tierra había, eran los cantos y bailes, así para solemnizar las fiestas de sus demonios que por dioses honraban con los cuales pensaban que les hacían gran servicio. A las cuales casas llamaban cuiaaaalli que quiere decir "casa de canto". Donde no había otro ejercicio sino enseñar a cantar y a bailar y a tañer a mozos y mozas [ Alva Ixtlilxóchitl no olvida mencionar que en el patio de Nezahualcóyotl "se hacían danzas y algunas representaciones de gusto y entretenimiento". José Acosta Historia natural y mo. Fondo de Cultura Económica, , pp. I, cap. XXXI, pp. XXI, pp. Chavero, , vol. II, p. Había también enRayoH, como en un teatro profesional. Otras veces se divertía con varios juegos entre los cuales gustaba mucho de los de pies y manos,. Y así, tnuchos días antes que las fiestas viniesen, había g-randes ensayos de cantos y bailes para aquel día. Las representaciones eran palaciegas y. Sabemos, de fuentes autorizadas, pues, que exis. Relación del origen. Leyenda, , p. Mariano Veytia, Histo? Leyenda, , Seg. II, pp. Mendieta, op. XXI, p. Atlas, , Biblioteca de Autores Españoles, t. Cuando ya es tiempo de comenzar silban ocho o diez hombres muy recio, y luego tocan los atabales muy bajo, y no tardan a venir los bailadores con ricas mantas blancas, coloradas, verdes, amarill. Al lado de los danzantes vestidos de animales, [ Estos que digo son truhanes y andan sobresalientes haciendo mil visajes, y diciendo mil gracias y donaires. Robredo, Apéndice del segundo libro, p. En otra fiesta, dedicada a la diosa Xilonen, las doncellas iban con los brazos y piernas emplumados con pluma colorada y la cara cubierta de jugo resinoso de pino y salpicada con piedra pil'ita o sulfuro de hieno, brillante, de color cte bronce y de oro. Eran hechas de turquesa, obsidiana, pizana o madera. XXXVI, p. Y no faltan descripciones de Jo que hoy llamaríamos escenografía. Pe'ro al lado de esta escenografía natural, los indígenas comienzan también a introducir elementos simbólicos. Wydawnictwo Literackie, VIII, pp. XVI, pp. Estas cuatro etapas son: 1. También había otro baile tan agudillo y deshonesto [ Las danzas menores que se hacían en los palacios para recreación. Bailes sagrados, bailes palaciegos, bailes con motivo de festejos familiares, bailes de merecimiento y penitencia -el macehu? Clavijero, op. Macehualiztli, merecimiento; danza colectiva en honor. La diversidad de bailes era enorme y Rolamente a guisa ele ejemplo vamos a citar algunos: en unos bailaban las mujeres solas: ''viejas, mozas y muchachas. XXVI, p. XXX, p. XXXI, p. Danza de hombres y mujeres, llamada hoy de los matlanohi? Nacional , Atlas. Unos son mujeres: muy bueno es su adorno de mujer: su faldellín, su camisa. Bailan, cantan, representan lo que determina su corazón de él. Cuando lo han hecho, entonces otra vez remece el morral, luego van entrando, se colocan dentro del morral [ De esta manera se daba a conocer, de esta manera hacía sus artimañas. Alvarado Tezozómoc: Crónica meq;icana. Imprenta de Irineo Paz, México, M otetequi: el destrozador. Las danzas eran casi siempre acompañadas. MiO'uel León-Portilla refiere córrw ibnn cambian. Todos estos elementos II, cap. León-Portilla, op. Y no hay que olvidar, como lo dice J. Empero [ De aquí en adelante, al hablar. Arrom, op. La fiesta religiosa de los antiguos mexicanos ten. Un "acontecimiento" cuyo fin era liberar a los espectadores -que al mismo tiempo eran actores- del miedo a las fuexzas sobrenaturales, del terror que les infundían los dioses esotéricos. La diversión y la alegría eran en. Gallimard, J erzy Grotowski, H aaia un teatro pobre, México, E d. Sig-lo XXI, , p. La fiesta no era un reflejo de la vida, sino la vida misma. Antonin Artaud, "Carta , abierta a los Gobernadores de los Estados". Texto publicado en El Nacional, el 19 de mayo de Cita tomada de Antonin Artaud, de Osear Zorri! A las fiestas en honor de los dioses del agua sucédense 'las dedicadas a los dioses Xipe, Centéotl, Tezcatlipoca, Huitzilopochtli o Xilonen. En ellas, se refleja toda la vida del hombre, su pensamiento, su visión del mundo. Cada color significa algo, cada corte de pelo señala una posición en la jerarquía social, cada pluma en el tocado del hombre, cada bezote, cada raya en la cara son símbolos. Nada existe p0r existir simplemente, todo sirve a algo, aquel Algo Invisible que se sostiene gracias a la sangre humana. En est? Sus dioses son encarnaciones de las fuerzas de la naturaleza -crueles, inexorables y despiadados N o se trata, a la manera occidental, de provocar una emoción estética. Instituto Santo Toribio de Mogrovejo ' p. Pvólogo" La escena es inmensa. Representa un pueblo. En el fondo se yergue un templo de ochenta gradas muy empinadas, angostas. Con este propo. Porrüa, cap. IV, pp. Robredo, , cal? Porrüa, , pp. Es un fresco en vivo en que toman parte docenas de actores y miles de comparsas. En todos los barrios, en los calpulli es un continuo vaivén de gente. Algunas matronas mata:n gallinas y perrillos, los pelan Y chamuscan. Chrspea el fuego los braseros y las teas, iluminando la noche. Delan'te de las chozas un grupo de jóvenes extiende, a manera de tapices las juncias verdes y blancas. En cada casa se colocan flores y comida ante la figura de Huitzilopochtli. Un grupo de señores cruza el escenario vacío. Van al templo de Tezcatlipoca a llevar al dios los nuevos vestidos, joyas, plumas y brazaletes. Caminan solemnemente, ricamente ataviados, con los presentes en las manos, de modo que el pueblo los pueda ver. Entregadas las ofrendas, los señores baJan lentamente la escalera del templo, mientras el pueblo, atento, no despega la mirada del cu. Cuando se. Salen los hombres, mujeres y niños. Nadie se queda en casa. El pueblo sabe que con estas s. Arriba del templo aparece el doble del dios y con su flauta toca hacia las cuatro direcciones del mundo. Que los proteJan, que les den la victoria en las guerras, y les permitan conseguir cautivos; que los dioses ;w los castiguen por los delitos y crímenes cometrdos Entre el incienso y la pl:'gari1! Solo bnlla en la cumbre del cu el joyel de oro de Tez Acto 1 Amanece. Al rayar el sol despierta el pueblo. Las calles se animan. Salen las mujeres con flores para depositarlas en los templos. Van las doncellas vestidas de blanco con guirnaldas de flores o maíz, con caras pintadas, brazos y piernas emplumadas. Es un despliegue de adornos, de la imaginación, del amor por la flor. En medio de este escenario cubierto de rosas espera el pueblo recogido. Ya sacan los sacerdotes las andas cubiertas de mantas de color: verdes, azules, amarillas y coloradas, ya sientan en ellas al dios. Ya lo puede ver todo el pueblo, ya se acercan las mozas vestidas de red y adornadas de guirnaldas de maíz. Ya comienzan las secuencias del rito: las mozas, todas hechas pintura y adorno, envuelven al ídolo en las andas con las sogas hechas de maíz. Al mismo tiempo ofrecen las guirnaldas a los sacerdotes, y en las manos les ponen rosas. Otros mozos y mozas cubren las gradas del templo con pencas de maguey. En medio de la escena cubierta de rosas y magueyes, el punto de mira lo constituye la enorme figura del ídolo. Es negro, cubierto de joyas de oro, rodeado de sacerdotes también embijados de negro, con sus largas cabelleras trenzadas y enmarañadas. Las rosas y el maguey -belleza y sufrimiento- hacen un fondo perfecto para lo negro. Caen sobre las espaldas desnudas los gruesos En medio de este llanto, los ministros pasean al ídolo alrededor del patio. Parece que la ceremonia ha concluido; sin embargo la gente. En un ambiente de recogimiento comienza un desfile interminable de hombres y mujeres, ancianos y niños, cada uno con su ofrenda. La gente retrocede lentamente y el patio del cu se queda por un momento vacío. Pero el rito no ha terminado. La escena, por un segundo vacía, se vuelve a llenar de gente. Ya vienen las mozas y los mozos con sus trajes de fiesta y gargantillas de maíz. Son ahora los jóvenes los que toman posesión del patio; traen comida para el dios. No es alegría lo que llena el patio. Van en silencio, con la boca pintada con cerco negro, con la cabeza gacha. El viejo que los guía, vestido de gala lleva en la espalda una calabaza llena de rosas El viejo y. En silencio y recogimiento termina este primer acto. Todo es temor y penitencia. Es el principio del rito principal : el sacrificio del mancebo que personifica al dios Tezcatlipoca. Corre la gente para estar presente en el momento en que se abre la jaula de madera. El actor principal, la estrella solitaria, que durante un largo año se prepara para esta breve actuación. Camina como un príncipe y la gente lo saluda como tal. Miran su cara sin afeites, su cabello cortado al modo de los guerreros, la cabeza emplumada con plumas blancas. Lleva una guirnalda de flores, zarcillos de oro y un sartal de piedras preciosas en el cuello. Va cubierto con una manta con flecos y a cada paso suyo suenan los cascabeles que tiene atados a los pies. Ya camma solo. La muchedumbre, que mira cómo sube los r:eldaños, retiene el aliento. La muchedumbre bien sabe lo que le espera al mancebo una vez que llegue a la cumbre del cu. Nadie ni nada puede ya detener esta marcha solitaria hacia la muerte. Los que lo miran de lejos pueden ver cómo la rompe. Ya no le queda nada. Ni nadie quiere salvarlo porque su, salvaci? El heroe actua pues sin pronunciar una sola palabra. Es el actor cuyo papel no requiere argumento. Los El sacerdote mete la mano en su pecho abierto, le ar-ranca el corazón y se lo ofrece a! Fue salvado el Sol y fue salvado el género humano. Alfonso Caso, "El. Tocan las flautas y los tambores, los raspadores y Jos teponaztli, las cornetas y caracoles. Ya no es el mismo pueblo que hace 'poco anhelaba. Y la victoria significa la danza y el canto. La temperatura ele la fiesta sube a medida que transcurre el tiempo. Ya llegaron los pintores y pintoras a la plaza con pinceles y colores y comienzan a pintar Jos rostros, las piernas y los brazos de los que van a bailar. Ahora baila todo el mundo: bailan los señores en sus palacios, bailan Jos guerreros y los principales en el atrio. Se puede ver cómo los danzantes cambian a veces de Jugar y cómo a veces se desprende alguna persona y danza sola en el espacio libre entre ambas líneas. En el atrio del cu bailan los sacerdotes. Bailan con cetros de palma rematados por una flor de pluma negra y en la frente llevan unas rodajas de papel fruncidas como rosas. Todo es negro: sus caras, s'us cetros, las flores que los adornan. El negro, símbolo del misterio y de la muerte, de las fuerzas oscuras de la noche, recuerda a la gente en medio de este bullicio lo efímero de la vida. El círculo central se mueve con lentitud y gravedad. Y así los primeros tonos que son bajos y graves pronto cambian, ya que con ellos se mezclan las voces del pueblo. El cantar se repite dos o tres veces, mudan de -to8. I, libro II, cap. Bailan mujeres solas, o asidas de las manos, una mujer entre dos hombres y un hombre entre dos mujeres. Todos los que bailaban parecían unas flores [ Se mezclan! XXVII, p. Jitos blancos, los collares de cuero que cuelgan con sus borlas semejando f! Danzan, aderezados con tiras de papel, pintados ele ulli, beben el pulcre "los viejos y las viejas, los casados y los principales","' y los mancebos con las caíl. A Jos primeros cuatro que llegan "los toman en medio las dig-nidades y ancianos del templo y, con mücha honra, los metían a los aposentos y los baüaban y daban muchos aderezos". Cuando salen, estaban todos los muchachos de los coleg-ios y escuelas a la puerta del patio, todos con pelotas de junci':l en las manos, y, al salir que salían, las apedreaban y burlaban de ellas, como de gente que se iba del servicio del ídolo, con libertad de hacer de su persona a su voluntad. Sólo a lo lejos, se yergue el tzompanth con las cabezas de los que murieron junto a la víctima principal, que dieron su vida para que la luz triunfe sobre la oscuridad. XXXV, p. IV, p. Corre apresuradamente la gente a sus chozas, evitando tropezar con alguien en el camino; van cabizbajos para no reñir ni hacer algo malo. Termina tal como ha comenzado: con el temor. El fresco que acabamos de pintar perdería su verdadero sentido si no se aclarasen los símbolos que yacen en su fondo. Jus , p. Marianne Oeste de Bopp sostiene que el verdadero teatro híbrido desaparece de la literatura mexicana como género propio, tan pronto como ha logrado la propagación del cristianismo y de la lengua española. Pero antes que esto ocurra, a pesar de los esfuerzos de los frailes misioneros por encauzar a los naturales por el camino que ellos deseaban, y a pesar del desinterés de los dramaturgos españoles y novohispanos por el mundo indígena, éste se manifies'1. Lo que los indígenas no pueden hacer es hablar en español de sus dioses. El segundo factor que a nuestro parecer obstaculizó en cierto modo la penetración de la mitología indígena en el teatro culto en lengua. Al indígena pagano lo envuelve la niebla de la incertidumbre. Orgía multitudinaria entre jóvenes alcoholizados. Secretaria puta follando como en las peliculas. Japonesa follada en doble penetración multirracial..

Pero el arma construida. Se entregó entonces el trabuco a los aliados. Éstos, colocados ya en el mismo lugar del teatro, con vivo entus1asmo representaron allí su papel:. El teatro de Tla ltelolco fue derruido. Desa parecieron para siempre las a ntiguas representaciones de los indios, substituidas por las co me dias introducidas por los frailes mis ioner os. AJ conquistador le tocó representar el triste papel de exterminador de una cultura.

Con a mor recog1eron ellos las reliquias de la cultura destruida.

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Garibay K. Garibny K. Habiendo tratado ya en otros estudios, desde un punto de vista critico, acerca del valor de estos testimonios de la antigua cultura, remitimos a dichas obras a quienes se interesen por tema de tanta importancia. Goribny K.

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Así, por ejemplo, después de haber ganado una batalla, se agradecía la victoria a los dioses con cantos y danzas. Otras veces, al iniciar una peregrinación o al hacer un alto en el camino, las tribus que inmigraban desde las llanuras del norte, sabemos por sus relaciones que entonaban cantos y bailaban danzas sagradas.

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México,vol. Pero, al lado de esa actuación en la que todos partiClpaban, había otra forma de acción, que hoy repugna tal vez a nuestra sensibilidad y manera de pensar.

Nos referimos a aquellos verdaderos actores, a quienes tocaba representar de manera especial, casi mística, la figura de uno de los dioses. Eran actores que sólo una vez repre.

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Porque precisamente su destino final título de la película porno tericka dye ir a reunirse por la vía del sacrificio con la divinidad representada. Numerosos son los testimonios que nos hablan del modo como aprendían su papel quienes iban a representar a un dios para terminar su vida como víctimas del sacrificio.

Participaban en ella todas las clases sociales, Y de un modo especialísimo aquellos que por diversas razones debían representar a los dioses. Los sacerdotes y los coros de doncellas y estudiantes participaban en el canto. Er an finalmente los sacrificios en los que se inmolaban de or? A veces era la lucha s imbólica en e l Temalcícatl, en la que con desiguales armas se enfrentaba el cautivo atado de un pie contra e l guerrero bien armado que subía a com.

Tal era el caso de aquel joven que representaba a. Todos ellos eran actores largamente adiestrados para actuar tan sólo una vez dentro d e l título de la película porno tericka dye click at this page cósmico del teatro perpetuo, vigente principalmente entre los aztecas. A continuación daremos dos ejemplos tomados del repertorto de fiestas. Al efecto caia eat.

Al mencionado cerro acudían en procesión los señores de México, Tezcoco y Tlacopan, asi como un gran concurso de gente.

Allí, poco antes de la fiesta, disponían los indios una especie de bosquecillo artificial, que venía a servir de escenario. A la misma manera est. La cual niila título de la película porno tericka dye en aquel pabellón en aquel bosque y aent!

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Un coro, formado tal vez por jóvenes estudiantes del Calmecac, da principio al canto. Escuchemos el coro:. Ay, pero ai alguno ya me causa vergüenza. O me conocía bien vosoLroa sóis mia padres, mi sacerdocio, Serpientes y Tigres. El sacerdote del dios de la lluvia vuelve a entonar el canto, título de la película porno tericka dye ala ma. Son los niños pequeños; cuyo llanto, al ser sacrificados, significa augurio de grandes lluvias.

Ay, yo fui creado y de mi dios.

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El dios exhorta a la gente y al sacerdocio, a que le dé culto y baga esfuerzos por conocer bien su poder. Ay, en Tlalocan, en nave de turquesa, suele saür y no ea visto Acato na l. Con sonajas de nieblas es llevado al Tlalocan Ay, mi her mano Touuecuexi EJ coro, ha blando ahora en nombre de la víctima, la niña vestida de azul que va a ser sacrificada al dios de la lluvia. Va a ser enviada al lugar del r:ruster1o.

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Es ahora el tiempo click su lloro. Escuchemos el coro que habla en nombre de la victima: El Coro hablando en nombre de la uic. Yo me iré para siempre: ea tiempo de su Uoro. Y yo ya le dije al Prlncipe de fu nestos preaagioe: Yo me iré para siempre: título de la película porno tericka dye Liempo de su lloro. Con sonajas de nieblas es llevado aJ TlaJocan. Terminado este himno, entonaban tal vez los sacerdotes y el pueblo otros varios cantos en honor del mismo dios de la lluvia.

Las danzas se sucedían ain cesar. Juntos daban ahora fin a la fiesta.

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Marchaban entonces todos para embarcarse en ca. Dejaban caer en el agua del lago su sangre, al igual que riquezas y joyas innumerables que desaparecían bien pronto en el sumidero. Quienes se habían embarcado, regresaban después a la ciudad dando por terminada la fiesta. Ante Ia imposibilidad de adentrarnos en tema tan vasto, preferimos.

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En la plaza del mercado aparecía. Con esos disfraces venían a bailar. Otros aparecían con los atavíos del "sueño", o con sartales de tamales y con otras formas de collares. Llegaban, también, algunos ataviados como gente pobre, como quienes andan vendiendo legumbres, como vendedores de leña.

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Siendo imposible detenernos en largos comentarios, transcribiremos aquí sólo la versión del himno principal que se cantaba en esta fiesta. Un coro da principio al canto afirmando que el cor azón del poeta se abre a mitad de la noche, para entregarse a las flores y al canto.

A la luz de las antorchas aparecen entonces en la gran plaza engalanada y llena de gente, los diversos dioses que asimismo título de la película porno tericka dye ponen a bailar.

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Nació CenLéotl en Tamoa n. Tal vez ya cerca del a manecer, después de haber continuado la danza por horas y horas una nueva estrofa del coro alude a la llegada del sol y del dios Quetzalcóatl.

El dios promete a los hombres darles ayuda, haciendo que las cosechas se logren: Ya va a lucir e l sol, ya se levanta la aurora: ya beben miel de las flores.

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Ya canta nuestro dios: oídio. La tercera parte del himno describe un juego de pelota. El viejo Xólotl, doble de Quetzalcóatl, juega a la pelota con el sol.

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El habitante de Oztoman, el de Chacala su mercancía, ajorcas de turquesa. Tal era el himno principal que se entonaba, en tanto que quienes representaban a los dioses, a los diversos animales y aun al "sueño", danzaban sin cesar en la plaza del mercado, en esta fiesta que se celebraba cada ocho años.

Queda abierto el campo para un estudio completo acerca de todas las solemnidades con sus representaciones, danzas e himnos propios.

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Nos referimos a las varias formas de actuación cómica y de diversión, ejecutadas por quienes hoy llamaríamos juglares, titiriteros y aun prestidigitadores. A su modo habfa un baile y canto de truhanes en el cual in t. Fingiéndose ellos y ellas borrachos, Uevatndo en las manos Cllntarillos Y tazas, como que iban bebia.

Así, por ejemplo, tenemos la figura del Teuquiquixti "aquel que hace saltar o salir a los dioses". Se trata de una especie de titiritero que llevaba en un gran morrallas figuras de diversos dioses, para dar funciones e n la plaza del mercado y en el patio del palacio real. El título de la película porno tericka dye hace here, o saltar a loa dioaea ea una eapecie de saltimbatnqui.

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Entraba a la casa de loa reyes; se paraba en el patio. Sacudía su morral, lo re mecía y llamaba a loa que estaba n con here Van saliendo unoa como n iñitoa.

Unos son ml. Bailan, cantan, representan lo que determina au corazón de él. Cuatnd o lo han hecho, e n t. Por eat.

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Bftltar o r epresen tar a loa dioeee". Largo sería presentar aquí la forma de actuar de todo este género de prestidigitadores, declamadores y saltimbanquis.

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El otro texto nos habla de quien parece poner. Puea cuatndo ya ae ha deatnnado todo, se tapa con una manta de color rojo: oon eatootn vez cTeeen, brotanae levanllln, oomo ai no hubiera sido destrozado nada, p arte a p.

Entonces se daacubre. Así se dejaba ver, oon eato divenía a la gente, con esto hac a aus artimañas. Lo hacfa en el palacio y por ello era gratificado: o le daban maíz desgranado al que ala hacía. Debe notarse al menos que es este tema tan rico y abundante que ya de por sí ofrece mate ria pa ra una obra especializada. Imaginemos la misma plaza del mercado de Tlaltelolco, a la que se aludió al comienzo de este trabajo. No va a actuar en realidad con un solo atavío.

El pueblo contempla y se divierte. Escuchemos al bufón:. Vengo a ponerloe pintadoe, en donde el patio extiende: yo soy tordo de rojo cuello: grita, g-rita mi cantar. Mi gran jefe, llego: yo vengo título de la película porno tericka dye Yo soy el travieso: Oor ea mi canción: va enredando: luego ae deepliega.

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Ah, soy el caaero. Yo el guinador de ojos, el que andaba riendo: de dentro del patio vengo en flor vengo a convertirme yo el Conejo que aangró Que 88 d6 comienzo: vino a p.

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Difenntea Doree yo eetoy esparciendo, vengo a ofrendar cant. Vengo a o rendar can toe: florea embriagantes. Imita a los animales que representa y se pone a bailar delante del pueblo.

Finalmente el bufón se transforma ahora en un loro parlanchín. Es un loro entendido puesto que viene del interior de Tula.

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Ya aqu l comieiUO, ya puedo cant. Eres menesteroso, como de una pintura, toma bien lo negro y rojo el Saber. Enhieato eat.

Trade nudes Watch Tiendas de sexo en ma Video Ammlner Sex. El resultado es que el espectador puede adentrarse físicamente en la escena e interactuar con los contenidos que le rodean. Se trata de una inmersión total. Así, esta investigación es un avance en el conocimiento de los modos actuales de emisión o recepción de la televisión inmersiva, ofreciendo la posi- bilidad interactuar con los contenidos de forma diver- gente al consumo tradicional. Consultado el 5 de marzo de INDRA : Indra presenta la televisión del fu- turo, que introduce al espectador en el conteni- do. Comunicado de prensa de Indra, 24 de abril de Libros Horizonte. Universidad del País Vasco. Historia de la Televisión y de sus Cincuenta Años en España. Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación. Es- paña. Ca- racterísticas. Consulta- do el 5 de marzo de Introducción y prognosis de una revolución en el mercado audiovisual. En Bit, , En Antena de comunicaciones, En Bit, En Cuadernos de documentación multi- media. Internet no solo posibilita la publicación de tradicionales piezas periodísticas audiovisuales, sino que añade una caracte- rística clave: la interactividad del usuario sobre ellas. El ejemplo arquetípico de estas nuevas narrativas es el web-doc: formato que puede contener en sí mismo todos los recursos de texto, audio y vídeo para crear piezas sin narrativa lineal y donde es el usuario quien elige y, al mismo tiempo, construye su propio recorrido e historia. Sin embar- go, a pesar de que la plataforma digital permite incluir todo tipo de archivos, llama la atención la escasa im- plementación de los nuevos formatos que aprovechan estas posibilidades. Sirva como comparación el auge y popularidad que tiene en la actualidad el periodismo de datos —a pesar de la dificultad intrínseca que su- pone para el lector interpretar abundante información compleja—. No se trata tanto de hacer periodismo sobre otros medios, como en el comic journalism:el cómic como soporte de contenido y códigos periodísticos—es el caso Joe Sacco cuando crea obras encuadradas en el género de la crónica periodística, como las pioneras Pa- lestine: A NationOccupied y Palestine: In the Gaza Strip 1—; sino que todos los lenguajes caben den- tro del periodismo. Es el ejemplo del relato narrativo que utiliza la ilustración dentro del propio medio, como es el caso de Oliver Kugler en The Guardian2. Consultado el 15 de marzo de Es decir, se ha reservado para algo tan específico como puede ser la visualización de datos mediante infografías o ilustra- ciones. Al mismo tiempo, otra definición aplicada al multi- media en el periodismo surgió a raíz de la originaria separación de las redacciones en los medios: impresa y online. Siguiendo esta argumentación, la organizaciónde WorldPressPhoto, al recoger en su concurso de multimedia categorías tan distintas como el vídeo online y los web-docs interactivos, no hace sino continuar la tradición. Técnicamente todos somos productores multimedia; pero el conjunto de habilidades es muy variado. El concurso del WPP rompió la barrera entre los interactivos y las catego- rías lineales. En el mismo sentido, cuando WPP presentó en una nueva categoría de- nominada multimedia tuvo presente que los profesiona- les en ese momento realizaban una producción audio- visual distintiva de la anterior. Entre julio de y abril de se desarrolló un proyecto de investigación dirigido por David Campbell, académico, productor y realizador de documentales audiovisuales, con el fin de elaborar un informe que tratara de acotar y explicar qué estaba pa- sando en el mundo de la nueva narrativa audiovisual de la no-ficción. Consultado el 15 de mar- zo de Desde esta perspectiva hay que observar el desarrollo del multimedia. Por otra parte, este límite conceptual ha formado parte de la historia de la fotografía y el cine desde sus mismos orígenes. Los fotoperiodistas se ven fundamentalmente como narradores visuales. Por otra parte, hay que destacar que la economía surgida de In- ternet requiere que los nuevos profesionales, en su ma- yoría freelance, deban afrontar cuestiones importantes como el marketing personal, colaborar con otros pro- fesionales afines, diversificar sus fuentes de ingresos o la innovación,para conseguir una viabilidad financiera. Contan- do el formato ya con una gran tradición, en la actuali- dad ha dado lugar a una gran variedad formal. En definitiva, el formato no es cerrado y a veces el tema o el argumento dictan el formato, como sugieren también algunos profesionales. Esta novedad hay que buscarla en aspectos que se refieren a la sensibilidad documental, la posición del reportero o narrador y los valores estéticos que aplica. Como en el caso de One in 8 Millions, habitualmen- te las historias recogidas en las piezas multimedia se refieren a personas y colectivos anónimos a los que se acerca el periodista para contar aspectos de su vida y su situación social. La distancia que marca la ausen- cia de protagonismo del reportero refleja respeto y, al mismo tiempo, evita caer en el sensacionalismo. Incluso en un territorio pegado a la acción y la in- mediatez como es el periodismo de guerra es posible encontrar ejemplos. An argument for a new photojournalism. La excep- ción a esto es el vídeo online6. El fotógrafo polaco TomaszWiech—ganador de un pre- mio en WPP , con un reportaje para GazetaWy- borczaKrakow sobre los espacios de intimidad en las grandes compañías—, en su fotolibroPoland, in Search of Diamonds, comparte estética con los protagonistas y 7 Crowdfunding platform Emphas. Thesis in Uni- versity of Washington. Intellect Ltd. New Jersey. Columbia University Press. New York. Bending the Frame: Photo- journalism, Documentary, and Citizenship. Aperture ideas: writers and artists on photography. Aperture Foundation, Nueva York. Ma, Eds. Duke University Press. What is multimedia jour- nalism? DIAZ, Carly Pushing for sophistication and polish. En Rhodes Journalism Review, 31, Los nuevos formatos inmersivos y su aplicación en el periodismo, en Congreso Internacional de Ciberperiodismo y Web 2. En Lens Blog. New York Times. June 22, Rasgos esenciales y con- fluencias. Universidad de La Laguna. En este trabajo expondremos una muestra de la sin- gularidad de estos problemas, expresados en catorce novelas de la muestra que exponen las distintas mane- ras cómo se realiza la emigración al sitio de destino y las vicisitudes singulares de su viaje e instalación. Este traslado ocasiona un problema de identidad en el sujeto femenino que no se resuelve de una sola manera, sino que expresa distintos matices en cada una de las nove- las concretas que señalan una huella temporal, racial, política y económica distinta. En cuanto a la huella temporal debemos señalar que aunque las novelas fueron escritas a partir de , fre- cuentemente recurren a la narración al pasado colonial, para explicar el presente de la narradora. Sin embargo en el país que la acoge tiene que ejercer trabajos como la prostitución o el servicio doméstico que no le permiten la libertad que anhelaba. A lo largo de su historia, la Yugoslavia multiétnica ha sufrido choques étnicos y ha tenido tantos altos y bajos en el gobierno como nombres ha tenido. Estos declararon igualmente su independencia en y el nombre de Yugoslavia desapareció oficialmente. Rich Rozoff, March 24, , wordpress. University of Illinois Press, Abonji nunca justifica la elección de Suiza. Menciona brevemente que un amigo se los sugirió. El racismo en Suiza, sigue siendo, después de todo, un secreto bien guardado. Cuando se escribió esta novela, el Consejo Europeo observó que el racismo era generalizado. Los informes reflejan una clara discriminación racial en términos de empleo, vivienda y servicios, y los inmi- grantes de los Balcanes se encontraban entre aquellos a los que se discriminaba. Sin embargo, en el gobierno suizo decidió imponer nuevas restricciones de inmigración, lo que ha traído críticas severas por parte de la Unión Europea. Un día, un cliente, visiblemente apenado, le advierte a Ildikó lo que ha ocurrido en los baños de ca- balleros: estos han sido embadurnados con excremento. Esto, para ella, resulta en un despertar a la realidad de que mucho del comportamiento cortés de los suizos solo era una careta. Ildikó abandonó su casa y solo se ha llevado sus fotografías y su cama, en este punto la autora se muestra especialmente vaga: Ildikó no tie- ne dinero ni trabajo, y es afortunada porque recibe los paquetes de comida que le envían por medio de Nomi. La migración es un fenómeno social inherente a la condición del ser humano, incluso ser nómada es rasgo fundamental de la naturaleza primitiva de los grupos humanos; el sedentarismo se inicia con el desarrollo de técnicas que a un mismo tiempo sirvieron para dominar a la naturaleza y establecerse de manera permanente, haciendo posible la evolución de la humanidad. Igiaga Scego nace en Roma en de padres so- malíes; es graduada de Literaturas Extranjeras en la Sapienza Università di Roma, y con un doctorado en Educación. En el corazón de Igiaba Scego se arraiga el sentimien- to ambivalente de pertenecer a dos culturas, aunque a ninguna completamente; siempre hay algo que sobra o que falta cuando se trata de interactuar con las ma- yorías de origen italiano. Los niños inmigrantes de se- gunda generación, son ciudadanos italianos pues han nacido en territorio italiano jus soli , pero etiqueta- dos de inmigrantes a pesar que esta condición es ab- solutamente involuntaria. La dificul- tad de alcanzar una identidad cultural propia es resul- tado de una falta de confianza en sí mismos, producto de una historia de esclavitud, sometimiento y depen- dencia, que ha herido profundamente el autoconcepto de los latinoamericanos. Su intención fue de adentrarse en el libro como un lector corriente. Deseaba que fuera el libro quien le hablara de su creadora y no al contra- rio. Por otro lado, Enache lo hizo partiendo del conoci- miento de la vida, experiencia y peripecias de Ostfeld. En definitiva, el libro y Klara Ostfeld hablan de la extraña relación que existe entre el bien y el mal que, de forma imprecisa, rodea a todos los seres humanos. El titulo fue un punto clave que llamó el interés: Bajo la sombra. La sombra tiene muchos significados. Los nombres dados a los relatos, como explica la autora, no ha sido por casualidad su elección ya que, el numero 18 representa la vida en el orden alfabético hebreo. Tal como una som- bra que no puede dejarse a un lado, el pueblo judío ha vivido con ella, atormentados desde esos terribles días hasta ahora. Casi como en el caso de todos los emigrantes, se evidencia la falta de identidad. Se observa como la espe- ranza de recuperar los recuerdos de su niñez perdida de ve ensombrecida. Y no es si no después de varios años que Ostfeld logra volver a su tierra natal y los nuevos propietarios le permiten entrar. Nuevamente, la alegría se ve opacada por una tristeza, al constatar el deterioro de la misma: la luz y la sombra aparecen nuevamente. No obstante, al llegar al jardín el reencuentro con el viejo nogal la trasporta a la época de su niñez cuando, bajo su generosa sombra, se mecía hasta sentirse feliz y mareada. La historia trata sobre un viaje que realizó acom- pañando a su esposo a un congreso de líderes comunita- rios en la Ciudad de México. No obstante, su primita traidora la delató con su abuela. En este relato Ostfeld culpa a todas las naciones y personas que fueron cómplices de hecho o de omisión en lo que al holocausto se refiere, ya que tan culpable es el que ejecuta como el que calla. Terrible ima- gen de una realidad vivida y nunca olvidada. Sin embargo, una vez que pudieron saciar esta carencia, olvidaron sus promesas y comenzaron a desear otras cosas. Al final de este relato, la autora refleja los horribles recuerdos del holocausto que se apoderan de sus noches y que con el tiempo se intensifican. En este caso, la sombra representa el miedo pe- renne que acompaña a nuestra autora desde su infancia y que se mantiene a pesar del paso de los años. Vive con veneración el matrimonio de sus padres. La prisión del padre, las dificultades económi- cas que son solventadas por la entereza de la madre caracterizan el contexto narrativo que la prepara cada día para cumplir su papel en la sociedad. Como niña decente y apegada a las buenas costumbres, recatada y modesta se adecua a lo que su madre le va señalan- do amorosa pero firmemente. Aparición admiraba a su madre y quería ser amada como ella lo era. Sin infide- lidades por parte de su padre los tíos en la sobremesa hablaban de lo que debía ser una muchacha: preparar buen pan y dedicada a su hogar. Ella lo acepta como todo lo que su madre dice. El matrimonio se realiza de acuerdo con las normas y costumbres y Aparición se siente bien como dueña de casa. Después de un tiempo Santiago cambia sus tranquilas costumbres por su incursión en la política. Le es infiel con una amiga pero ella lo perdona porque debe hacerlo — son cosas de hombres-. Aparición se debate en una angustia existencial entre lo que siente como mujer y lo que vive como esposa. Santiago olvida sus ideales sociales que tanto respe- taba y Aparición se convierte en un participante pasivo de la política y sus corruptelas. El llena la casa de obje- tos nuevos innecesarios, ella se involucra en esa feria de vanidades y derroches. Ella trata de olvidar sus sueños de esposa y compañera de su marido como había sido su madre, pero no se le da el milagro de sus padres. La madre aconseja aguantar, enamorarlo, complacerlo, todo para que no se busque otra. Es necesario mantener la apariencia de un hogar perfecto. Comienza aquí la espiral descendente de la vida de Aparición, sola sin nadie que pueda o sepa sustentarla emocionalmente. Aparición em- prende con su familia en ocasiones, y sola en otras, via- jes que cambian el escenario físico y emocional de sus acciones. En segundo término: la migración de tipo fronterizo. Este es el caso de la familia de Aparición, estas son las razones que motivan la migración. Su familia es perseguida por su tendencia ideológica. Aquella que desea insta- larse definitivamente en el país a dónde emigra, la que emigra por motivos políticos y desea regresar una vez que la causas políticas hayan sido solucionadas y la que lo hace sólo por poco tiempo para estudiar o acompa- ñar al conyugue. El equipo quiso observar si había diferencias con res- pecto al choque cultural que recibe la mujer en las di- versas culturas observadas y como se manifestaba su subjetividad en el nuevo territorio si es que esto era posible. El acto de escribir permite contrastar el pasado de la cultura de origen con el presente de la sociedad que la recibe. En las novelas tituladas Largo haiku para un viaje de la venezolana Susy Calcina y Perfumes de Cartago de la uruguaya Teresa Porzecanski emi- gra la familia completa y las mujeres sienten fuertemen- te la impronta del poder patriarcal sobre ellas. Ella comienza a dibujar hasta convertirse en una pintora que expone en galerías y escribe artículos cultu- rales en el periódico de la región. De la misma manera la nieta de la familia judía uruguaya ya alfabetizada y con conocimientos de piano logra liberarse del peso de la casa que le dejó en heren- cia su abuela. Porzecansky, T. La separación de la madre es un proceso duro para la hija porque tiene que separarse de alguien que igual a ella. Se cuestiona esa separación constantemen- te. Siente miedo a la pérdida, a la soledad. Mur- dock, , p. La autora recupera el lado oscuro de la historia de la Zwi Migdal mutual de judíos polacos tratantes de blancas durante la década del 20 en Buenos Aires a través de una mirada desmiti- ficadora y bien documentada. Esterina la hija mayor de la familia judía tratada en la novela, ejerce este oficio y con sus ganancias man- da a traer a la familia de Siria también en los años Su lugar de origen. Febres, L. Como vemos la sociedad patriarcal y el colonialismo ejercen el poder sobre estas mujeres ficcionalizadas en las novelas; sin embargo, muchas de ellas nos relatan las peripecias por medios de la cuales logran sobrevivir que pueden ilustrar la vida de sus lectoras. Caracas: Univer- sidad Metropolitana. Tomo II. Caracas: Universidad Metropolitana. Editorial Planeta. Ediciones El otro el mismo. Mérida Vene- zuela. MEZA, C. Denuncia y apropiación den las representaciones de la mujer en tex- tos latinoamericanos. México: Universidad Autóno- ma de Aguascalientes. Kalathos, Caracas. Trends and Policy Challenges. La aguja de Buffon Ediciones. Sinnos Editrice. La convergencia de los medios de comunicación con Internet, va a cambiar mucho la forma de ver televisión y de escuchar la radio. El telespectador u oyente, pasa a denominarse usuario. Al principio se consideró que iba a ser el fin de la televisión, de la radio, de la prensa, el fin, en definitiva, de los medios de comunicación tradicional. Pero con el paso del tiempo se ha visto claramente que Internet es un gran aliado para la explotación y promoción de los contenidos de estos medios y de sus entidades. La red pone a la disposición de los medios de comunicación un espacio que no todos saben ex- plotar, un espacio al que se le puede sacar mucho ren- dimiento y que puede ser una buena herramienta para promocionar sus contenidos y por lo tanto conseguir un aumento de la audiencia, mejorar la facturación, En los primeros años en los que las televisiones em- pezaban a estar presentes en internet, finales de los años 90, ya se decía que la clave del futuro de la te- levisión estaría en que se realizase un mayor acerca- miento a la audiencia, manteniendo un enlace próxi- mo a los clientes, a los telespectadores y a los usua- rios Pérez, Al principio las televisiones acudían a la red para dejar constancia de su existen- cia. Poco a poco y aprovechando los avances tecnológicos, las televisiones empezaron a emitir sus contenidos en la web. Un especta- dor diferente, que quiere decidir y sentirse partícipe. Se produce un cambio en el tipo de comunicación que se ofrecía en los medios. El concepto de comuni- cación unidireccional, deja paso a una relación multi- direccional entre medio y usuarios Salaverría, Dicha observa- ción se realizó a lo largo del año Con esta ficha se quiere averiguar si la web o apps de cada una de las televisiones analizadas, ofrecen al usuario opciones para interactuar con el medio. Para ello se investiga si hay comunidad virtual, disponibi- lidad de blogs, si se pueden hacer comentarios y com- partir los contenidos a través de correo electrónico o redes sociales, así como la posibilidad de enviar foto- grafías o vídeos, participación en concursos, promo- ción del uso de las redes sociales y para finalizar si se presenta alguna forma de contacto con los diferentes departamentos y programas de la cadena así como con el administrador de la web. Fuente: elaboración propia. En la sección radio galega, hay un blog que se llama Efervesciencia. Como se decía anteriormente, el usuario puede ha- cer comentarios y valorar ciertos contenidos. Por ejem- plo, puede comentar los vídeos y noticias de actuali- dad general. Para utilizar este servicio tiene que estar registrado. No hay opción para que envíe textos o ví- deos. El usuario puede dejar sus preguntas en esta sección y el invitado las responde el día y hora marca- dos. Hablando de los concursos, en la pestaña Corpora- ción, hay un apartado dedicado a ellos. Dentro de esa misma sección, si se selecciona Organigrama, se accede al directorio de los diferentes departamentos y delegaciones. Por la contra, no aparece el teléfono o co- rreo electrónico de los programas. Fuente: elaboración propia 4. Todo aquel que entra puede ver el contenido que se ha subido, puede seleccionar el nombre de una de las personas registradas y de esta forma puede visualizar sus fotos, vídeos y galerías. Las noticias y vídeos se pueden compartir en varias redes sociales y también se pueden enviar por correo. Agradecemos encarecidamente a John King y James Dunkerley por la atención ygenerosidad de la que dieron muestra al comentar los primeros borradores de este libro. Querernos, asimismo, expresar nuestra gratitud aJean Franco por sus consejos y sugerencias. Muchas personas nos han ayudado en diferentes etapas de la producción de esta obra y pedimos disculpas a aquellas cuyos nombres olvidarnos incluir en la siguiente lista. Las fotografías son cortesía de: Guy Brett i3 , Sue Cunningham Salago Jr. En el contexto del capitalismo de finales del siglo XX es normal verse rodeado por un insumo continuo de productos culturales que parecen abarcar un horizonte infinito. Al acercarse el final del siglo se acelera la tendencia que muestran productos de diferentes entornos culturales a mezclarse a una escala mundial. Este proceso tiene aspectos tanto negativos como positivos. El punto extremo de este proceso destructivo es la muerte cultural. El résultado de todo ello permaneée incierto. Nuevas formas de violenCia cultural así como de monopqiización del poder son igualmente concebibles y, de hecho, han venido ocurriendo desde hace tiempo en América Latina. Por ejemplo, la transferencia de nuevos medios de comunicación masiva y de tecnologías tic la información hacia la región es, ante todo, inequitativa: sus centros de producción y control se encuentran en otra parte. Y, en segundo lugar, permite que los proble Este libro se erige contra la homogeneización y sus efectos aniquiladores. El llamar popular a algo conlleva una oposición implfcita: loposición a qué clase o: grupo, y en qué forma? Pertenecen a tres'tendencias interpretativ.. La segunda,. La segunda adolece;dc una falta d"e confian7. La tercera tiene la. Rechazamos las perspectivas maniqueas y apocalfpticas de la cultura de masas en América Latina: no creemos que esté destruyendo todo. La presión para olvidar, la fuerza de la amnesia social, puede ser extremadamente poderosa. Aparte de las tres posturas interpretativas que hemos descrito,. Cuando las expresiones de la cultura precapitalista son colocadas en una especie demuseo, ello las convierte en objetos culturales y las protege. La palabra "folclor" surgió en un momento preciso de la historia europea, cuando se aceleraba la desaparición de las "culturas preindustriales. La idea era que debería. La connotación de nación se as. Al mismo lempo, se asociaba con una idea de cornunklad Gemeinscltaft representada por la vida campesina, opuesta a la sociedad industrial y a la cultura de los eruditos. Parte de la historia de esta noción prosiguió en. Éstas se centran' en dos cuestiones principales. En estas ciréunstandas, pierde su sentido la noción de folclor, ya que los fenómenos a los que se refiere desafían la legitimidad de la sociedad que promueve dicha noción. Aun cuando. Aquí, el término tiene una carga P? Así, el concepto se. La acc1ón del Estado y de antropólogos y otros intelectuales como suc. El ejemplo peruano de las danzas de guerra d. El término conlleva. Cuando la diferencia. El deseo de que asf fuera, y la conversión de la creación colectiva en un valor positivo, refleja la urgencia de establecer una oposición entre lo colectivo como auténtico y lo i11dividual corno alienante. La cultura de masas es una expresión asociada con la expansión del cine, la radio, las historietas, las fotonovelas y, sobre lodo; la televisión. Es bastante obvio que no existe tal pureza. Ya sea que se. Mientras que, en Europ. Así fue como revistió parte del aura de la cultura elevada. La modernidad llegó junto con] a televisión y no con la Ilustración, y la televisión suministró el capital cultural de las clases medias. En vez de adoptar la perspectiva unilateral que supo. X y que nunca fue 8Xaminada por la Izqu1erda. Y la en! Jos mundos. Si "la cultura de masas no es algo del todo externo, si no es algo que llega a invadir! Esto no significa:que sean idénticos. Lo que se necesita investigar s. Para una. XV, Lo popular se define entonces por el acceso d. Or Néstor Garcla Canclini, 10 combma el. Por Jo tanto. Véase Brunnci',:. Un espejo erizado, San. Uno de los muchos problemas que;surgen aqu es la P? Esto significa que la cultura no simplemente. La principal limitación del concepto de hegemonía, basado en un consenso obtenido pór medios no violentos, es su nula o, por lo menos, reducida importancia en situaciones de violencia que han predominado en varios países latinoamericanos. La mayori. Por otra parte, parece probable, hoy por hoy, que en América Latina la cultura. J lérica.. Por el contrario, hay que: permanecer alerta a las diferentes te6rizaciones. México, , p. Ísmo e ri.! Sislcncfa, Silo Pau! Por ejemplo, tiende a haber un deslizamiento desde subalterno a resistente y'de ahí a emancipatorio, en tanto que la utilidad del término subalterno radica en su énfasis sobre el hecho puro de la subordinación, sin que implique connotaciones de un proyecto político alternativo. Los prob.! En este sentido, "contrahegemónico" es un téf! Cuando el campo al que se ha de 1 describir y analizar tiene límites cambiantes, como lo hace el de la cultura popular, entonces resulta apr. En años recien. La cultu;a P? Pular es vital en este sentido por ser el reconoc1m1ento de. La redistribución del poder cu! La Nueva Derecha rechaza el nacionalismo cultural y, frente a la pérdida de prestigio del movimient? Para Lazlo G. Versényi, que debería haber podido verlo y para Sue L Versényi, sin la que no habría sido posible. Ya en 15 2 2 había conquistado la capital azteca y la había convenido en capitanía general de Nueva España, el cuartel general desde el que iba a emprender la conquista del resto de la América Central. México- los doce frailes franciscanos que Cortés solicitara para hacerse cargo de la instrucción religiosa de los indios. Cuando oyó que se aproximaban, salió hasta las afueras de la ciudad a su encuentro. Acompañado de la mayor parte de sus soldados españoles y de una larga procesión de jefes indios, se arrodilló y besó las manos a los frailes. Los soldados hicieron otro tanto, y los indios siguieron su ejemplo. En este incidente histórico se hallan unidos tres hilos que, entretejidos, caJ;acterizan la historia de América Latina, desde antes de la conquista hasta el día actual. En la simplicidad y la fuerza del gesto de Cortés pueden verse entrelazados los ramales de la religión, la política y el teatro. Los aztecas veían en tales agüeros la predicción de la caída de su imperio. Este clima de excitación vino a. Moctezuma II y sus nobles prepararon una elaborada ceremonia de bienvenida para Cortés. Los Nahuas Mientras esta annonía continuara, mientras las cuatro direcciones del universo fuesen cada una repartidas en trece años en cada siglo y su supremacía indiscutida durante el tiempo especificado, el Quinto Sol [la era en la cual ocurre la Conquista] continuaría existiendo -continuaría su movimiento. Si este balance era alterado un día, otra lucha cósmica por la supremacía del universo sería iniciada. Habría un terremoto final-uno tan. Para entender la reacción azteca ante el recibimiento de Cortés a los frailes, cuidadosamente escenificado, es preciso volver a los tiempos precolombinos y analizar las relaciones que existían entre la religión, la política y el teatro en la sociedad indígena. Junto a la significación del hecho de que el conquistador se arrodillase en su. Huitzilopochtli, dios al que se asociaba con el día, nació de Coatlicue, diosa que simboliza a la Madre Tierra. Luego salían los dioses, vestido cada uno con sus aderezos, como en los altares estaban, vistiendo indios a la mesma manera y, con sus cerbatanas en las manos. De donde salía la diosa de las rosas, que era Xochiquétzal, a recibirlos, y los tomaba de las manos y los hacía sentar junto a sí, haciéndoles mucha honra y acatan;liento, como tales dioses merecían. Allí les daba rosas y humazos y hacía venir sus re-. En fin. Una vez comprado, se bañaba al esclavo y: ".. Este hombre representaba vivo a este ídolo aquellos cuarenta. El cual iba cantando y bailando por toda ella para ser conocido por la semejanza del dios Y en oyéndolo venir cantando, salían de las casas las mujeres y niños a le saludar y ofrecer muchas cosas como a dios Nueve días antes que se llegase el día de la flesta, venían ante él dos. Esa dualidad, tal como hemos visto, era esencial para el buen fin de la fiesta. Dado que la representación del actor azteca terminaba con su muerte real, la dualidad presente en la caracterización teatral desaparecía en uno de sus niveles. Sin embargo,. La respuesta a la que llegaron es bastante diferente de. En la palma de Su mano, El nos tiene; a Su voluntad El nos mueve. Nos movemos, como bolitas rodamos; El nos rueda interminablemente en círculos. No somos sino juguetes para El; El se ríe de nosotros. La división teatral entre espectador y actor era inexistente en la exhibición indígena precolombina. Al volverse a los mitos de los toltecas, sobre los que se había fundamentado la nueva sociedad de Tlacael, y descubrir que la existencia humana, por alguna razón misteriosa, había sido siempre. Así ocurría con el ritual en honor estatua del Sol y le rendía homenaje. Seguían al Inca los nobles, pre-. Pedro Henríquez Ureña sugiere que las calidades formales del RabinaiAchí debían de ser semejantes a las del drama griego antiguo antes de que se introdujera el tercer actor. El Coro les interrumpía en determinados momentos para pronunciar unas pOcas frases necesarias. La danza era en sí una oración, un himno, la expresión mimada de ideas y símbolos; una forma colectiva de ese acto, tan antiguo y tan universal que podría remontarse hasta la animalidad misma: el lenguaje de los gestos. A mi parecer, la hipótesis de Henríquez Ureña encuentra especial apoyo si se compara el drama maya con Los Persas de Esquilo. Cuando el canto ya no fue de utilidad absoluta para la conversación corriente quedó, posiblen1ente en forma de melopea al principio,. Sin embargo, para los frailes, debido sobre todo a que se presentaban en actos rituales, constituyeron un medio de captar para Cristq las almas de todo el pueblo. Al hacerlo descubrie-. Hemos visto la prodigalidad que podían tener algunos de los rituales indígenas, y las culturas azteca, maya y quechua proporcionaban con su sistema educativo los artistas necesarios. Los medios que se aplicaban eran los mismos, tanto si el objetivo final era conseguir grandes guerreros, como entre los aztecas, corno si no. Les daban regalos a todos los cantantes: a los del baile, a los compositores, a los directores de las canciones. Al emplear el teatro pagano y dar a sus obras una presentación semejante a la de los rituales y ceremonias de los nativos que habían podido contemplar, los frailes despertaron el entusiasmo de los profesionales y provocaron el asombro y el temor del vulgo, dos reacciones que aceleraron el caminar hacia la conversión de los pueblos indígenas. Aun cuando el acto de salutación de Cortés a los doce franciscanos que había pedido servía a sus ilnes inmediatos relacionados con su posición en México, era también un reconocimiento de la posición legal de los franciscanos, posición que Cortés, maestro del precedente legal, reconoció en seguida. Los franciscanos traían consigo una autoridad legal muy específica que habían de ejercer, virtualmente sin restricciones, durante la mayor parte del primer siglo de colonización. Esa autoridad era el Regio Patronato que el Papa había. Esta seguridad, unida a las exigencias de su nueva labor, condujo a la creación de nuevas formas arquitectónicas conforme la orden iba construyendo sus iglesias y monasterios por toda Nueva España. Al no estar ya bajo la amenaza de fuerzas hostiles, no era necesario que las iglesias sirvieran a la vez de fortalezas, y adoptaron una forma casi desconocida en España: la de capilla abierta, con el fin de responder a las necesidades religiosas, políticas, sociales y administrativas que se le imponían. La precipitación de acontecimientos de la Conquista, junto con el fervor apostólico generado por la inmi-. Era normal que, con tal fin, los frailes celebraran la misa con la asistencia de. Fernando Horcasitas ha comentado este aspecto de las capillas abiertas:. En una carta a Felipe II, escrita en , Pedro de Gante ofrece un breve historial de su trabajo en Nueva España, con el fin de reforzar su petición de. A estos muchachos se los encerró, con candado y llave, en el monasterio de. A los que mostraban mejor disposición se les enviaba los domingos y días festivos a predicar entre las poblaciones indígenas que rodeaban la capital. Iban en grupos de dos o tres y se desplazaban a distancias de entre dos y veinte leguas. Cuando alguno de estos novicios descubría un atisbo de vuelta a la idolatría, u oía algo al respecto, se enviaba a un grupo de los. Los métodos empleados por Pedro de. Gante fueron el comienzo del intento de los mendicantes de adaptar formas teatrales nativas y de utilizar parte de las mismas para llevar a cabo su labor misionera. En marcado contraste con el modo en que se destruyó de manera implacable todo vestigio de las estructuras. Donde los aztecas contemplaban su relación con la divinidad como una colaboración, aunque dependiente, el cristianismo exigía ahora. Aun cuando la índole de esta incorporación era diferente tras la llegada de los mendicantes, se fomentaron activamente las creencias indígenas como medio de reforzar los vínculos existentes entre la nueva religión y los que estaban a su cargo. Thornas Gag e, sacerdote inglés que posteriormente renunció al catolicismo de Roma y abrazó la religión de la Iglesia de Inglaterra, describe una obra de teatro y danza que trata de la muerte de San Pedro y de la decapitación de San Juan Bautista, a la que él. Danzan al son de un pequeño tambor y un caramillo, el cual es a las veces redondo, a las veces alargado hacia adelante, y tienen y usan muchos Los indios que intervienen en esta danza son en su mayoría. La representación no termina con aplausos,. Se utilizaban escenarios elevados, semejantes en su concepción al uso que hacía el drama medieval europeo de las mansiones. Hubo en ella tantas cosas de notar y de qué se admirar, que no bastaría mucho papel ni abundancia de vocablos para encarecella, y la que al presente se me acuerda, que fue de ellas, que concurrieron ochocientos indios en representalla y cada uno tenía su oficio y hizo acto y dijo las palabras que le incumbía hacer y decir y representar, y ninguno se impidió a otro; y finalmente, dicen que fue cosa que si en Roma se hiciera, fuera sonada en el mundo. Otra obra de este período, sobremanera interesante en vista de. Los edificios, montañas y peñascos y campos o prados y bosques que hicieron y animales que pusieron vivos en ellos en las casas reales donde suelen vivir los cisorreyes y el. Jerusalén estaba el acuartelamiento de las tropas españolas, y delante de éste, la zona que representaba las provincias de Nueva España. El centro del inmenso escenario era Santa Fe, "donde el Emperador Y su ejército habían de aposentarse; todos estos lugares estaban cercados y por de fuera pintados de 'canteado', con sus fronteras,. Lo que se conseguía, así pues, con la representación de La conquista de Jerusalén era la convergencia de las actitudes española e india. Gracias a la influencia de Cortés, se eligió a los mendicantes para que cumplieran esa función. Con el respaldo del Papa, de la Corona, y de Cortés, su posición era de inmenso poder. Ya en 15 3 S, el concejo municipal de la ciudad de México se quejaba ante el rey de que los. Miguel León Portilla encionan los cronistas e histon. Pero fue Hern. Se trata de una actuación singular, en la que e l nnsmo conquistador tomó parte. Instalaron luego el dicho trabuco en la plaza del mer cado de Tlaltelolco, precisamente donde estaba edificado un teatro indígena:. Pero el arma construida. Se entregó entonces el trabuco a los aliados. Éstos, colocados ya en el mismo lugar del teatro, con vivo entus1asmo representaron allí su papel:. El teatro de Tla ltelolco fue derruido. Desa parecieron para siempre las a ntiguas representaciones de los indios, substituidas por las co me dias introducidas por los frailes mis ioner os. AJ conquistador le tocó representar el triste papel de exterminador de una cultura. Con a mor recog1eron ellos las reliquias de la cultura destruida. Garibay K. Garibny K. Habiendo tratado ya en otros estudios, desde un punto de vista critico, acerca del valor de estos testimonios de la antigua cultura, remitimos a dichas obras a quienes se interesen por tema de tanta importancia. Goribny K. Así, por ejemplo, después de haber ganado una batalla, se agradecía la victoria a los dioses con cantos y danzas. Otras veces, al iniciar una peregrinación o al hacer un alto en el camino, las tribus que inmigraban desde las llanuras del norte, sabemos por sus relaciones que entonaban cantos y bailaban danzas sagradas. México, , vol. Pero, al lado de esa actuación en la que todos partiClpaban, había otra forma de acción, que hoy repugna tal vez a nuestra sensibilidad y manera de pensar. Nos referimos a aquellos verdaderos actores, a quienes tocaba representar de manera especial, casi mística, la figura de uno de los dioses. Eran actores que sólo una vez repre. Porque precisamente su destino final era ir a reunirse por la vía del sacrificio con la divinidad representada. Numerosos son los testimonios que nos hablan del modo como aprendían su papel quienes iban a representar a un dios para terminar su vida como víctimas del sacrificio. Participaban en ella todas las clases sociales, Y de un modo especialísimo aquellos que por diversas razones debían representar a los dioses. Los sacerdotes y los coros de doncellas y estudiantes participaban en el canto. Er an finalmente los sacrificios en los que se inmolaban de or? A veces era la lucha s imbólica en e l Temalcícatl, en la que con desiguales armas se enfrentaba el cautivo atado de un pie contra e l guerrero bien armado que subía a com. Tal era el caso de aquel joven que representaba a. Todos ellos eran actores largamente adiestrados para actuar tan sólo una vez dentro d e l dra ma cósmico del teatro perpetuo, vigente principalmente entre los aztecas. A continuación daremos dos ejemplos tomados del repertorto de fiestas. Al efecto caia eat. Al mencionado cerro acudían en procesión los señores de México, Tezcoco y Tlacopan, asi como un gran concurso de gente. Allí, poco antes de la fiesta, disponían los indios una especie de bosquecillo artificial, que venía a servir de escenario. A la misma manera est. La cual niila mellan en aquel pabellón en aquel bosque y aent! Un coro, formado tal vez por jóvenes estudiantes del Calmecac, da principio al canto. Escuchemos el coro:. Ay, pero ai alguno ya me causa vergüenza. O me conocía bien vosoLroa sóis mia padres, mi sacerdocio, Serpientes y Tigres. El sacerdote del dios de la lluvia vuelve a entonar el canto, alude ala ma. Son los niños pequeños; cuyo llanto, al ser sacrificados, significa augurio de grandes lluvias. Japonesa follada en doble penetración multirracial. Multitud de lesbianas azotando con juguetes. Francesca hace multiples pajotes para tragar cada gota de lefa. El uni verso no existe slo para el hombre. Los males que acaecen a las personas individualmente, se deben a defectos cuya existencia radica en ellas mismas. Los males que acontecen a las per sonas son de tres tipos: a Los de la primera clase se deben al hecho de que el hombre posee cuer po. A raz de ello, algunos poseen de fectos fsicos una mala conformacin de la materia. Felizmente, este tipo de males no es abundante. Se hallan, en tre otros, el homicidio y la rapia. Ocurren con mayor frecuencia que los anteriores. No es del caso analizar la manera como lesionan al organismo. El alma es afectada de dos maneras: 1 debido al dolor corporal, por residir en el cuerpo; 2 por desear cosas superfluas a la especie y al indi viduo. Dios colabora positivamente con quie nes se disponen a destruir sus malas tendencias y a ubicar el bien en el centro de su existencia. Maimnides clasifica tambin las ac ciones humanas en vanas cuando no se logra un objeto por virtud de im pedimentos indeterminadas cuando carecen de propsito , intrascendentes cuando persiguen un objeto nimio y buenas cuando sirven a un propsito y lo logran. La verdadera accin de Dios es el bien, porque es el ser. Y bue nas deben ser igualmente las acciones humanas. E Cul es el objeto de la existencia humana en conjunto? Habamos visto que para Maimni des hay dos tipos de hombres, dos ver daderas especies: los hombres en po tencia y los hombres en acto. El hom bre, al ser creado, lo fue slo poten cialmente, y slo advino en acto con el transcurso de los siglos, por la acumu lacin de sus conocimientos e incre mento de su sabidura. La realizacin en acto no se da en todos los hombres, ni siquiera mni mamente. La mayora de ellos perma nece en potencia. Cabe entonces pre guntarse: cul es la razn de existencia de estos hombres en potencia? Debe haber alguna, puesto que es un lugar comn que todo tiene su razn de ser. Como todos los otros seres terrenales, tambin la especie del hombre en po tencia existe ciertamente en funcin del perfecto, esto es, en funcin del hombre en acto. Su presen cia social es pues til e importante. A partir de este punto de vista surge un nuevo elemento en la tica de Ram- bam: lo social. Cuanto es positivo para el perfeccionamiento de la sociedad se considera como bien, y lo nocivo, na turalmente, como desvalor. Esta regla tica vale tanto para los hombres en acto como para los hombres en po tencia, ya que es de absoluta rele vancia moral que se sufraguen todas las necesidades a fin de facilitar el advenimiento de la perfeccin por me dio de la sabidura. La sociedad es, entonces, el punto en que se unen los dos tipos de hom bres. Los crticos no aceptan sin reservas esta parte de la doctrina de Maim- nides. Algunos ven una similitud entre este concepto y el de Nietzsche, en tanto consideran como el fin de la exis tencia humana el forjamiento del tipo ms perfecto. Ajad Haam seala, sin embargo, estas diferencias entre ambos planteamientos: 1 mientras para Nietzs che, el super-hombre se logra por la armona entre el alma y el cuerpo, el hombre en acto de Maimnides lo es por la superacin del intelecto; 2 el super-hombre vuelca en la sociedad su voluntad de accin, el hombre en acto no tiene por meta la actualiza cin de su voluntad en el mundo ex terior, sino el perfeccionamiento de su forma en su mundo interior. F La Ley, dice Maimnides, se pro pone asegurar la felicidad del alma y el bienestar del cuerpo. Para el desa rrollo de la dicha del alma es preciso interpretar acertadamente los preceptos ordenados por la divinidad. El bienes tar fsico se logra si adecuamos con acierto las relaciones con nuestros se- 1 Ajad Haam, op. Ello es factible de dos ma neras: a desplazando el reinado de la fuerza: b dando a conocer a todos los postulados morales aptos para esta blecer un buen orden social. El hombre puede lograr cuatro cla ses de perfecciones. La primera consiste en la propiedad, vale decir, en poseer todos los bienes y ventajas de orden material: dinero, tierras, etc. Segn Maimnides, no es legtimo decir que hay aqu una verdadera propiedad, porque se trata de bienes exteriores, cuyas cualidades en nada dependen del pretendido dueo. La posesin de este tipo de bienes no hace al hombre ms perfecto. La segunda categora radica en el perfeccionamiento del cuerpo humano. El hombre, afirma Maimnides, posee el cuerpo no en tanto hombre, sino en tanto ser viviente. Por lo tanto, esta perfeccin no debe ser nuestra aspira cin suprema. Es un bien del cuerpo, y esta propiedad se comparte en comn con los animales vivientes. El alma no se beneficia especialmente con esta perfeccin. El tercer grupo tiene que ver con la condicin moral. Los preceptos, en su mayora, aspiran a lograr esta perfec cin que, no obstante, no constituye el fin. El valor de estos principios mo rales existe cuando el hombre se pone en relacin con sus semejantes. El cuarto tipo es el propiamente hu mano, el objetivo final del hombre. Poseer y disfrutar las ms altas facul tades del intelecto y las ideas que per miten alcanzar conceptos metafsicos ciertos acerca de Dios. La tica maimo- ndica conduce a esta gran meta. El culto verdadero de Dios tiene lugar cuando se tiene idea exacta de l y de sus obras. El amor a Dios coincide con el conocimiento que de l adquiere el hombre. Una vez logrado el conocimiento de Dios, el hombre debe dedicarse a ser virlo y honrarlo, tambin mediante l aislamiento, que facilita la meditacin. El amor y el temor a Dios se adquie ren por el conocimiento de la verdad y las prcticas impuestas por la sagrada legislacin. Esta es la culminacin de todo el sistema, que parte de Dios para llegar a Dios, a travs de un vnculo de amor basado en el perfeccionamiento de la inteligencia. Regionalismo urbano Una gran parte de la literatura uru guaya de hoy, y a este hoy debe adjudi crsele una extensin de quince aos, tiene, como la pampa al omb, un rasgo prominente. En ese rasgo la concentra cin del inters de los escritores sobre la ciudad y los temas, ambientes y per sonajes que ella ofrece. Este inters por lo urbano, que ha dado lugar a una ex tendida postura literaria que ha sido denominada montevideanismo, tiene un punto de arranque perfectamente precisable. A fines de , se termin de imprimir y empez a circular entre los lectores montevideanos un pequeo libro titulado El pozo. Su autor: Juan Carlos Onetti. El volumen unas cien pginas de formato chico estaba cons tituido por un relato amargo e intenso. La presentacin externa no hada, cier tamente, del libro, una joya de la indus tria grfica. Estaba impreso en ese pa pel spero y grisceo al que llaman papel de fideos; llevaba en su portada un curioso grabado que luca la fir ma de Picasso; haba sido compuesto, segn reza el colofn, en la imprenta Stella para las ediciones Signo. La tal imprenta fugaz aventura comercial de un poeta, Juan Cunha, y un msico, Casto Canel era casi fantasmagrica; la editorial, fantasmagrica sin casi; el grabado, como despus se supo, no era de Picasso sino que proceda de la mano ms musical que plstica de Casto Ca nel. De todos modos, con este pequeo libro publicado en condiciones tan pin torescas, coloc Juan Carlos Onetti no slo la piedra angular de su propio edi ficio narrativo, que muestra hoy una ar quitectura tan ntida, sino que enhebr tambin la punta de ese hilo de monte videanismo al que antes me refer. Mon tevideo y sus temas no carecan, desde luego, de antecedentes en la narrativa uruguaya. Pero el acceso al tema haba sido realizado fugazmente y, en la ma yora de los casos, en obras sin calidad literaria. El pozo, en cambio, no sola mente revelaba a un escritor sino que postulaba incisivamente una nueva vi sin de la realidad uruguaya a travs de un tipo humano bien definido: el desarraigado. La autenticidad vital os tensible en El pozo, y el tono nuevo que el libro aportaba, le abrieron camino e imprimi su huella en escritores poste riores, que no slo buscaron en lo mon tevideano motivo de inspiracin sino que miraron esa realidad con mirada semejante a la que en El pozo se instau raba. Temas montevideanos y una vi sin descreda de la vida fueron poblan do, casi asfixiantemente, la literatura uruguaya desde hasta estos aos. Tan grande es esta concen tracin del inters de los escritores uru guayos sobre el tema ciudadano, que cuando Mario Benedetti, best-seller de los escritores de su promocin, escribe su libro El pas de la cola de paja, ensa yo sobre la realidad nacional que cono ce ya varias ediciones, olvida que el Uruguay no se reduce al que es centro exclusivo de sus observaciones: Monte video, y la cola de paja se minimiza, en este pas ganadero, en una cola ur bana. La literatura uruguaya vive es un hecho evidente una nueva forma de regionalismo: el regionalismo urba no. No hay razn para oponerse a l. Ha trado ventajas indudables a una li teratura especialmente en su sector narrativo canalizada sostenidamente sobre el tema rural o campesino: cam po, pueblos del interior o esa zona fron teriza entre unos y otros. Ha aportado, sin duda, un necesario soplo de renova cin. Pero hay, en cambio, razn o ra zones para oponerse a ciertos desenfo ques crticos y algunas falsas posturas ante la literatura del pasado uruguavo que el bastante en algunos entu siasmo snob por el montevideanismo han producido. Ese entusiasmo ha pro vocado, adems de injustas subestima ciones de creadores importantes, un es tado de conciencia inhibitorio para la exacta percepcin de ciertos aspectos de la continuidad del proceso cultural uru guayo. Esta nota se propone exponer unas someras observaciones al respecto. Para ello, partir de algunas tambin rpidas observaciones sobre un perodo preciso del pasado cultural uruguayo: la dcada Tradicionalismo y renovacin Una revista muy representativa de esos aos, La Cruz del Sur, fundada por Alberto Lasplaces y comandada, ms tarde, por los hermanos Alvaro y Ger vasio Guillot Muoz, inici hacia fines de una encuesta cuyas dos prime ras preguntas eran estas: 1 Cree usted en la existencia de un arte nacional di ferenciado? No detallar aqu las res puestas. La rplica a esas preguntas se halla en las obras fundamentales que en literatura, pintura y msica dan la tnica de la vida cultural del pas en esos aos. En msica, Eduardo Fabini y Luis Cluzeau Mortet hacen sentir ya desde el ttulo de sus composiciones el sabor de lo criollo. Fabini, con Campo , La patria vieja , La isla de los ceibos , y Cluzeau Mortet con Canto de chinglo , El pericn , componen una msica transida de esencias nacionales, entraada en nuestros paisajes y en la tradicin nati va. El aire de nuestra tierra, la manse dumbre de nuestros paisajes, una ao ranza de nuestras cosas viejas embeben las composiciones citadas y van creando, corazn adentro, como un eco de las sensaciones auditivas, el sentimiento denso y profundo de un mundo que es el nuestro. En pintura, Pedro Figari comienza, hacia , la produccin sis temtica de candombes negros, escenas gauchas, paisajes uruguayos. El creador, que ha efectuado una lcida, conscien te inmersin en lo nativo, emerge de su buceo y crea un mundo plstico tambin transido de alma nacional, cuyas races encuentra el pintor en un pasado que, segn su propia expresin, impregna sus telas con la luz del recuerdo. En literatura, y aunque por su calidad son bien visibles poetas que siguen distintas rutas, se vive un momento de intensa concentracin sobre lo ms representa tivamente nacional. A fines de y comienzos de , aparecen dos libros de poemas, Agua del tiempo, de Fernn Silva Valds, y Alas nuevas, de Pedro Leandro Ipuche, que unen a su indu- 39 dable calidad potica su carcter de iniciadores de una nueva postura crea dora que desdea el oropel y la bisute ra del ya insostenible modernismo para buscar inspiracin, igual que los crea dores antes citados, en los motivos que la realidad nativa le brinda. Silva Val- ds inaugura, con Agua del tiempo, su nativismo potico, e Ipuche, con Alas nuevas, pone las races de su gauchismo csmico. Todo este conjunto de creadores, a los que se incorporan un poco ms tarde dos narradores de pri mera lnea: Juan Jos Morosoli y San tiago Dossetti, constituyen un movi miento artstico y literario perfectamen te coherente. Esa coherencia muestra una primer fisonoma en ese sealado buceo en pro cura de esencias nacionales, en esa fun damental radicacin del inters en lo rural o campesino. En la temperatura de la propia sangre se busca el calor de la sangre del indio y del gaucho. El pai saje nativo sustituye a las Arcadias mo dernistas. La guitarra es el instrumen to musical donde es posible hallar el mejor eco a las ntimas armonas. Se siente el valor esttico del rancho. Se buscan, en fin, races. Pero esta con centracin sobre el tema criollo o los motivos tradicionales, no signific por parte de los creadores un enquistamien- to en viejas formas de decir o una rei teracin de ya usadas maneras de en frentamiento a la realidad tratada. Ocurri todo lo contrario. Otra de las constantes de estos aos es el afn de innovacin y de lograr una expresin original. Y cada uno de los creadores citados en msica, plstica o literatu ra se esforz por dar del tema criollo o tradicional una versin nueva y a tra vs ele formas inditas en su arte. Aun que parezca paradjico, el lema de la hora se expresa en una conjuncin de trminos antagnicos: tradicionalismo y renovacin. Nativismo sin renova cin, sin antena receptora de los nuevos modos de sentir y de expresarse sera caer en el error de nuestro viejo crio llismo que siempre le atraves el pingo a todo lo nuevo, escribi Fernn Silva Valds, en un texto aparecido en el n mero 18 julio-agosto de de la citada La Cruz del Sur. En resumen: para todos estos creadores, el hacer ar tstico o literario es un acto ambivalen te: es, por una parte, un acto esttico, y, por otra, una contribucin al conoci miento de la realidad nacional y a la consolidacin de una conciencia colec tiva. Ntese bien: por un lado, estos creadores se esforzaron por hundir sus races en una entraa telrica para nu trirse ele savia bien nuestra y rendirla luego en sus obras, y, por otro, queran denodadamente ser un movimiento in novador, original, un estremecimiento nuevo, en suma, dentro del arte y la li teratura nacional. Conviene, tambin, recordar, que por los mismos aos, el mayor de los crticos uruguayos, Alberto Zum Felde, predicaba un americanismo literario fundamentado en una vuelta a la vida, un retorno a la realidad vital, a la originalidad del material esttico, pero que simultneamente se basara en una reivindicacin de la fa cultad valorizadora, es decir, creadora, del artista, con respecto a esa y a toda forma de realidad. Montevideanistas A partir de , repito, este cuadro vara en algunos aspectos. Juan Carlos Onetti, es cierto, despus de El pozo, 40 n insiste con el montevideanismo, y traslada sus mundos imaginarios a otros escenarios: Buenos Aires, en Tierra de nadie y en La vida breve ; una ciudad imaginaria, en Para esta no che ; una ciudad en unas sierras argentinas, en Los adioses Y para otras novelas, fiel a su maestro William Faulkner, se inventa una ciu dad, Santa Mara, de uso personal e in transferible. Pero El pozo, de todos mo dos, haba abierto ya la brecha al mon tevideanismo por el que entran algunos escritores significativos que, en ms de un sentido, dibujan una nueva fisono ma y dan una distinta temperatura a la literatura nacional. En la narrativa, aunque no es slo en ella donde el he cho se evidencia, se percibe con patente claridad la situacin. Esquematizar el planteo refirindome solamente a la na rrativa y dentro de ella a tres escrito res: Dionisio Trillo Pays, Carlos Mar tnez Moreno y Mario Benecletti. Zola quiso ser el poeta de Pars. Yo lo quiero ser de Montevideo. Esta am bicin, segn confesin que recib hace ya muchos aos, mova la pluma de Dio nisio Trillo Pays cuando escriba sus novelas Pompeyo Amargo y Es tas hojas caen en otoo Ambas tienen un escenario comn: Montevi deo; en ambas, es intencin sustancial la diseccin de las clases medias montevi- deanas, hacindolo, conviene subrayarlo, mediante un adentramiento en sus dra mas de conciencia, en sus angustias existenciales, e, incluso, en sus proble mas ticos. Pero la tnica novelesca se halla en ese montevideanismo de esce nario y en esa diseccin de una clase social determinada. No es distinta la intencionalidad creadora de Carlos Mar tnez Moreno en lo ms significativo de su narrativa, aunque en El paredn haya aforado a la Cuba de Fidel Castro, y en Los aborgenes rea lice un vaivn entre Roma y una re pblica sudamericana innominada. El montevideanismo, en fin, es en Mario Benedetti, casi obsesionante. Montevi deanos y, ampliado, se ti tula su ms significativo, y muy difun dido, libro de cuentos. Y en l, lo mis mo que en sus novelas La tregua y Gracias por el fuego , el autor refleja, como en un espejo a veces un tanto deformante aspectos de la reali dad montevideana. En estos escritores, aunque ha habido un desplazamiento de la atencin creadora de la realidad campesina, ncleo preferente de los es critores del veinte, a la realidad monte videana, hay, sin embargo, la tenacidad con que viviseccionan novelescamente a sus personajes, ingrediente que, como un cable acerado, los une a los creado res del veinte. Es su afn de penetracin e interpretacin de la realidad nacional, a pesar de que se concentran en otro sector de la misma. Pero hay an otro elemento identificador: el afn innova dor especialmente en Martnez More no y Benedetti, ya que Trillo Pays se mueve dentro de maneras ms tradicio nales del arte novelesco. La experi mentacin tcnica, que en algunos pun tos los convierten en deudores morosos de las ms novedosas corrientes de la novelstica actual, es trazo singularizan te de Martnez Moreno y Benedetti. Arraigo en lo nacional y afn de inno vacin son, pues, signos identificadores de estos narradores y las personalidades salientes del perodo antes reseado. Que en otros aspectos difieran por ejem plo: en la actitud acerbamente crtica ante la realidad nacional, asumida por los montevideanistas es harina de otro costal y requerira nota aparte. Corresponde reiterar que los tres es critores citados no son golondrinas ais ladas que no hacen verano. Junto o tras ellos, muchos escritores, especial mente los ms jvenes, se ubican en idntica situacin, aunque, en general, sus afanes literarios se manifiesten en logros por dems discutibles. De todos modos, la urbanizacin o montevidear nismo parece ser el signo predominante, 41 aunque, desde luego, no nico, de la li teratura uruguaya de estos aos. De la que, por lo menos, se hace notar ms por su estridencia y an por su obra de la promocin. Como esta nota no in tenta un cuadro de esta literatura, con lo dicho basta. Y es posible, ahora, el intento de inferir algunas conclusiones. Las ms obvias seran las que se refie ren a ciertos desenfoques de apreciacin, ostensibles en crticos o meros lectores, en cuanto a la narrativa de tema rural como, por ejemplo, la tendencia a con siderarla de tema campesino como un momento ya superado en la narrativa uruguaya, inclinacin a considerar la campesina y la urbana como orbes ima ginarios que se excluyen, propensin a considerar la de tema rural como una recreacin deformante y tontamente id lica de la realidad que pretende refle jar Dejo a un lado estos aspectos de la cuestin, para atender a otro, que estimo de mayor inters. Continuidad Dejarse cegar por lo aparente y no ver lo sustancial que las apariencias mu chas veces ocultas supone, en cualquier orden de cosas, el mayor de los riesgos. El tono de la crtica uruguaya, ms que lcidas declaraciones explcitas, y cier tas reacciones de algunos sectores del pblico lector, denotan ostensiblemente que ambos se han despistado con las apariencias en lo que al montevideanis- mo se refiere y se ha prohibido as la posibilidad de asir lo sustancial. Se ha fijado la atencin en la diversidad te mtica: mundo rural, mundo urbano, que es subsidiaria, en vez de fijarla en la unidad de propsitos: afn innova dor, deseo de aprehender los centros de la realidad nacional, que es sustan cial. Donde hay continuidad real se ha visto, de este modo, una fractura apa rente, ya que el montevideanismo no rompe sino que contina la lnea del proceso cultural uruguayo. Que esa con tinuidad real existe, lo denotan, ade ms, algunos otros hechos. Uno de ellos, es la presencia de algunos creadores, de cuya calidad no dudan ni aun los mon- tevideanistas, que persisten en la tem tica rural, aunque innovando con res pecto a sus predecesores: Luis Castelli, autor de un solo libro de cuentos, Sen deros solos , pero que con l se constituye en el escritor de su genera cin que inserta en el cuerpo de sus cuentas, y sin desvirtuar la materia na rrativa, mayor carga de motivos tras cendentes; Mario Arregui, que en sus libros de cuentos Noche de San Juan y otros cuentos, ; Hombres y ca ballos, ; La sed y el agua, ; ala el tema campero con la ambicin del refinamiento estilstico; Julio C. Fundamentar en todos sus aspectos las observaciones contenidas en estas pginas exigira ms largos desarrollos. Neher, que la solu cin de este nuevo drama que para Israel representa su cristalizacin en un estado no puede hallarse ms que en la aceptacin de un doble compromiso. El de no convertirse en una Iglesia. Y el de volver a la fuente de su propia tradicin religiosa para, medir sin prejuicio ni pusilanimidad la anchura y la profundidad de las exigencias divinas. No so es israelita impunemente, ni se puede borrar en un da, ni en diez aos, ni- en eienrel sello de aquel antiguo desposorio. Pero quiz el Esposo espera d Israel otra cosa que la ofrenda incircuncisa de las leyes y la estructura de un estado y se conformara, en cambi, con la circuncisin de los odos y la del corazn -. El tiempo ha co menzado a decantar las impresiones, y ha dejado como residuo el vago sentimiento de una experiencia personal intransferible. Es como si fuera otro modo de vida en un pas que se parece al mo. Son hombres que se parecen a los mos, pero- a quienes transfigura un diferente sentido de la existencia. Son iguales y distintos. Este des cubrimiento de la diversidad radical en la semejanza constituye el secreto de esa experiencia, humana, social, histrica. Durante ocho das recorr buena parte del territorio de Israel y observ, en un extrao estado de tensin la vida y los lugares, los hombres y las' Cosas. Las explicaciones de mis acompaantes se su perponan a mis observaciones directas como un acompaamiento a una meloda. El hecho lugares, cosas, personas golpeaba el es5; pritu como una realidad inocultable, superior y ms densa que toda glosa sobre su contenido. Recorr el valle de Sarn desde Ramla hasta Hadera; cruc la Galilea indescriptible, en la que la reminiscencia se hace paisaje; borde el Jordn; descans en la mgica Safad de los cabalistas; atraves la costa desde San Juan de Acre hasta Ashcalon; me intern en el blanquecino desierto de Negev y, dejando Bersheeva, llegu hasta el silencioso lugar de Sodoma, a orillas del mar Muerto; en la Universidad de Jerusaln habl sobre el espritu judo y la crisis de la cultura medieval; en Tel Aviv visit las organizaciones obreras y en Haifa los institutos tcnicos; en las fronteras me intern en los kibutzim para observar la vida rural, los sistemas cooperativos y la defensa contra los agresores agazapados. Todo sin detenerme a meditar, urgido por el tiempo y porque? Luego abandon el pas y vol hasta Istambul, donde, por primera vez, pude detenerme a re flexionar sobre lo que haba visto. En realidad, sobre lo que haba vi vido, porque las impresiones s incorporaban resueltamente como una experiencia definitiva. Entonces comenc a comprender que haba permanecido enajenado durante una semana, -volcado hacia un mun do inesperado y sorpresivo. El examen de esa inusitada experiencia comenz en Istambul cuatro horas despus de haber dejado el ae ropuerto de Lyda- y aun Contina cada vez que el recuerdo im borrable me trae una rfaga de memorias. Fu un examen de Is rael, y algo as como un examen de conciencia, de m mismo y del mundo de mis experiencias, humanas, sociales, histricas. Por haber 10 SUR comenzado donde comenz, conserva algo de extrao a m mismo. Istambul es un buen lugar para meditar sobre la'experiencia is rael. Desde el ventanal del comedor del hotel se divisaba l Bos foro, claro de atmsfera y poblado de imgenes de todo tiempo indi solublemente entrecruzadas. El recuerdo de Balduino apenas poda desplazar la fisonoma de los oficiales de la Sexta Flota que almor zaban en la mesa de al lado. La sospecha de Troya obseda la mirad. Pero al marchar hacia Santa Sofa me hall sumido en la apretada muchedumbre del Cuerno de Oro. Entre el puente de. Era ese mundo lo que confera al nuevo Israel el ca rcter de una mgica creacin. En el recuerdo prevalece el impacto de la creacin. Antes del nuevo Israel era la vieja Palestina, la tierra milenaria aprisionada por el pasado. La mua y el buey tiraban del arado de madera y el innovar pareca sacrilego. Slo el oleoducto de Haifa. Luego sobre vino la creacin. Israel no puede ser juzgado desapasionadamente. Nadie ms cr tico de s mismo, por lo dems, que el hombre de Israel. A cada ins tante se advierte la mirada inquisitiva que descubre el error, la men te despierta que imagina rectificaciones, la voluntad decidida que emprende la renovacin, Pero no prevalece el recuerdo del error sino el de la creacin. Mejor, el del espritu creador, sin vacilaciones ni temores, seguro'de lo que en definitiva busca, seguro de cul es la tierra prometida y de lo que hay que asentar sobre ella. Lo nuevo es slido, est asentado con firmeza, aunque nadie dude que habr que reemplazarlo pronto por algo ms nuevo an; pero est firme, como primer avatar de lo eterno. Nada tan patente como la alegra y el orgullo-que suscita la certidumbre de una ilimitada capacidad crea dora. Pero esta creacin israel no supone ruptura. Quiz en esto con sista el extrao prodigio que llama la atencin del viajero. Israel ha resuelto, de hecho, el supuesto dilema entre tradicin y creacin. Re petidamente vuelve a mi memoria una imagen que me pareci reve ladora. Algo advierte que no hay contradiccin ni ruptura. En la misma tra dicin de Job est inserta esta renovacin de los medios legitimada por la inconmovible persistencia de los fines. El tractor, como todos los recursos tcnicos, despierta un inexpresable optimismo. Sern millares y centenares de xillares. La tierra es pequea y el trabajo es duro. Pero se aguarda con optimismo y esperanza a estos nuevos conmilitones que formarn tras los nuevos Macabeosj bay preparados para ellos un techo y un arma, una escuela, un hospital, una. El Tecnin de Haifa o el Instituto Weitzman de Rehovot prueban la inquietud por los problemas tcnicos o cientficos. Hay que obtener el mejor provecho ae la tierra prometida para que el nuevo hogar no defraude a quienes esperan acogerse a su proteccin. La tcnica es la mayor esperanza, pero es una tcnica sometida. En los espritus estn claramente diseadas las obras de los das para una faena sin trmino, tan larga como la larga faena del pasado. El pasado es el que predetermina los fines, pero para todos es claro que nada se opone a la perpetua renovacin de los medios. Por eso es posible ser fiel al pasado, sin detener el impulso creador. El pasado no es un re fugi nostlgico, sino un estmulo vital. No es una fuente de inhi biciones, sino un inagotable semillero de inspiraciones nuevas. El juego de encontrar fragmentos de cermica hace arquelogos a los ni os, y una niebla arqueolgica envuelve la indecisa proyeccin del pasado en el futuro. En los testimonios del, tiempo, que son los tes timonios de, la lucha incesante, parece arraigar la conviccin de la continuidad inextinguible. Israel quiere estar fundado en la justicia. Pero la justicia no es slo la de las. Alianza; ni la de Samuel, ni la de los Macabros. La reconquista de la tierra prometida sabe a justicia hist rica, milenaria, una justicia de la que. Hay una militancia colectiva por toda suerte de batallas, pero acaso la ms resuelta sea esta que se dirige hacia el ajuste de las relaciones entre hombres y bienes. La responsabilidad social constituye la ms vigorosa de las fuerzas creadoras. Pas, de esfuerzos crecientes e inevitables, el tra bajo constituye una dignidad suprema. Hoy la justicia, como la tc nica, perpeta los fines milenarios y reverdece bajo las nuevas formas y los nuevos vestidos del tiempo. Israel est enclavado en un mundo anacrnico. Su enemigo no es el pueblo que lo rodea, sino el sistema en que se organiza. El ejemplo 12 SUR israel es una denuncia de las circunstancias en que tuvo que comen zar su creacin, que son las mismas que siguen vigentes hoy a su al rededor. Es el ejemplo de una creacin pertinaz, infatigable, lograda contra todos los vientos. Es consistente, porque es moderna y eterna a un tiempo. El viajero descubre en los ojos del transente que su creacin ha de durar contra todos los vientos. Permtaseme recurrir, en este momento, a ese mismo trmino, mis terio, para hablar de un fenmeno exaltado pero, sin embargo, maravilloso; el despertar de la lengua hebrea y su renovada juventud en la vieja tierra de sus orgenes, despus de un sueo diez y ocho veces ms largo que el de la bella durmiente del bosque. Es de ese extraordinario renacimiento del que deseo dar algunos ejemplos. Mi profesor-de griego de la Universi dad de Bruselas, el notable bizantinlogp, Henri Grgoire me deca que, para l, el milagro de los milagros en l retorno del pueblo judo a Israel es que los huesos secos del hebreo hayan sido, sgn las palabras de Ezequiel, recubiertos de nervios sobre ellos, y l'carne subi, y la piel cubri por encima de ellos 37, 8. Este milagro revelaba, a sus. Pocas cosas, deca, hay tan penosas para el ser humano como su adaptacin a un nuevo idioma, ya que su vida psquica est inextricablemente mezclada al idioma de sus aos de formacin. Y no aludo a los temores que existieron, en ciertas pocas de la dispersin, de ver desaparecer al hebreo tambin como lengua del Libro. El gran poeta hebraico del siglo xix, Yehuda Leib Gordon, muerto en , que fuera muy pesimista al final de su vida con respecto a las perspectivas del hebreo, concluye uno de sus ltimos poemas, Lemi ani amel Para quin trabajo? Pero es an ms extraordinario que, en una poca tan cercana como el ao , es decir treinta aos despus de la nueva colonizacin sionista, veintids aos despus de la fundacin del Vaad-ha-Lashon, o sea de la Academia de la Lengua Hebrea Moderna, en Jerusaln, cuando el hebreo viva ya como un idioma hablado en Palestina, un colaborador del coti diano Hatzefira, de Varsovia, portavoz del renacimiento hebreo en la Diaspora, escriba: Hacer del hebreo una lengua hablada, en el sentido corriente de esta palabra, est absolutamente excluido. Eso no ha sucedido jams a ningn idioma del mundo. Zev Ben llim, Es suficiente pasar un cuarto de- hora en Israel para convencerse de que este juicio fu errneo. La lengua hebrea vive, llena de vitalidad natu ral, qn los labios del hombre del pueblo, de la duea de casa, del nio. Hay expresiones de indiscutible autenticidad para las cosas ms triviales as como para las ms modernas y complejas. Est en pleno desarrollo, reno vndose, enriquecindose, permaneciendo siempre, sin embargo, fiel a sus orgenes. Si corre algn riesgo es el de la riqueza pletrica, de la superabun dancia, que salta a los ojos, puesto que el genio de las lenguas semticas ofrece infinitos recursos para la formacin de nuevas palabras. As, pues, la primera pregunta que un hebrasta que llega a Israel plantea a sus amigos, es si esta riqueza de lxico que descubre y que lo aturde, esta creacin ininterrumpida de voces, sin embargo de buena ley, incontesta blemente hebraicas, no amenaza crear un abismo creciente entre la lengua antigua y el idioma moderno. Pero pronto su amigo lo tranquiliza diciendo que, mientras la Biblia hebrea contine siendo un elemento esencial de la enseanza, de manera que los jvenes y las muchachas que hayan pasado por la escuela lleven un conocimiento profundo de su vocabulario, el hebreo moderno tiene todas las. Ese hebreo que ellos practicaban, y cuya terminologa se haba reducido a voces de uso corriente en la literatura hebrea de la Dispora, era verdaderamente inadecuado a las necesidades de la vida moderna. Era ms manejable, ms familiar que el idioma de la Biblia, puesto que haba hecho grandes em prstitos al hebreo de la Mishn, asimilado al arameo del Talmud y des cendido de las alturas del Sina, representando, a pesar de todo, una gpran cantidad de smbolos de un mundo desaparecido. Same permitido abrir aqu un parntesis. Olvidamos a veces que el hebreo de la Biblia, en la que haba exquisitos pensamientos religiosos y en que el lenguaje potico se haba elevado a raras alturas, estaba lleno de smbolos no resueltos. Aceptbamos numerosas oscuridades como moti vos adicionales para nuestra admiracin y no queramos comprender dema siado bien, por temor de romper el encanto. Tomemos uno de los Salmos ms conocidos, el Salmo Dios es mi Pastor; nada me faltar. En lugares de verde hierba me har yacer; junto a aguas de reposo me pastorear Aderezars mesa delante de m, enfrente de mis angustia dores; ungiste mi cabeza con aceite: mi copa est rebosando. Se han escrito libros para tratar de entender el sentido exacto de toda esta be lleza. A veces es la oveja que habla, a veces el pastor. En todo caso, este dilogo con Dios que nos conmueve y reconforta ha tomado su impulso de un mundo espiritual que contina siendo el nuestro, pero sus palabras, sus smbolos pertenecen a un mundo fsico totalmente diferente. Cmo afrontar con esto las necesidades de la vida cotidiana de hoy? Si es permitido abordar trivialidades semejantes despus de haber pla neado tan alto, permtaseme aclarar que la literatura hebraica de fines del siglo xix no tena nombre ms que para cinco muebles: Arn, arca, cofre, armario, Kis, silla, shuljn, mesa, mit, cama lecho, menorah, candelabro, lmpara. Pero en el diccionario Sefatenu bemarot Nuestra lengua en im genes de David Ettinger, publicado en , lo que significa que en las condiciones especfica de Israel ya no est al da, si alguna vez lo estuvo, que es un diccionario elemental para uso escolar, encuentro quince cuadros diferentes, cada uno provisto de abundante terminologa, consagrados a las distintas piezas de una casa y a sus muebles. Veo en el cuadro destinado a los objetos de tocador, una cuarentena de nombres y unos sesenta referen tes a la vajilla de mesa y ms an concernientes a los utensilios de cocina. En el dominio de la vestimenta, la literatura de fines del siglo xix no co noca ms que- una docena de palabras. Pero Ettinger consagra doce cuadros al reino vegetal. Encuentro alrededor de setenta nombres referentes a legumbres y una sesentena en el cuadro de las frutas de mesa, cuarenta palabras dedicadas a las mqui nas agrcolas y una nomenclatura de treinta y cinco sustantivos para des cribir el arado y sus partes. Los hebrastas, cuyo punto de vista estaba expreso en el artculo del Hatzefira que he citado, prisioneros de un vocabulario mezquino, cada vez que deban mencionar un objeto de la vida cotidiana o significar algo moderno, teman' que el hebreo hablado se viera obligado a naturalizar tantas palabras extranjeras que, repleto de barbarismos y neologismos, bastardeara y deshonrara la lengua sagrada. La experiencia ha probado que esos temores estaban desprovistos de fundamento, puesto que la Bi blia, la Mishn y el Talmud posean tal tesoro de trminos propios de la vida prctica, que eran como una especie de rbol doblegado bajo el peso de los frutos y que bastaba apoyarse para que cayeran, llegados a su ma durez. Y-as sucedi. As como la tierra de Israel, en su acepcin ms am plia, el suelo y el subsuelo y todo aquello que la tierra produce, las colinas, las montaas, los cielos y las aguas'debajo de los cielos no revelaron su secreto ms que cuando los judos retornaron a Israel, de manera que da a da aparece que Israel es an una tierra por descubrir, as la lengua hebrea revel sus diferentes sentidos al transformarse en un idioma na tural, de uso diario, cuando los que lo hablaban pensaban en hebreo, sin necesidad de extraer su pensamiento de un idioma extranjero ni buscar las palabras en un texto antiguo que estudiaran en el banco de la escuela. Quisiera ahora traer a colacin algunos'mtodos por los cuales el idioma hebreo ha hallado en s mismo las palabras que le han permitido adap tarse a la vida moderna. Deseo dar dos ejemplos, bastante divertidos, pero que son ms bien la excepcin que confirma la regla, puesto que se trata de dos palabras fuertemente dicutidas, que han tenido en el Israel de nuestros das un xito sorprendente. El hebreo moderno ha cortado buen nmero de nudos gordianos, sin dejarse detener por las controversias que hicieron furor durante siglos, atribuyendo a ciertos trminos convenientes una significacin definitiva que los enrolaba para siempre a su servicio. Una de las palabras ms corrientes del hebreo moderno es la palabra meshek que significa unidad econmica. Su historia es bastante curiosa. No se encuentra en la Biblia ms que una sola vez y an as con un sentido dudoso. El captulo 15 del Gnesis contiene un dilogo entre Dios y Abra ham, que en ese momento se llamaba an Abrm. Es despus de la victoria del patriarca sobre el Rey de Sodoma y de poner en libertad a Loth. Dios ofrece a Abrm un gran galardn, pero Abrm est triste porque no tiene 16 SUR hijos y preveo que su intendente, Eliezer, ha de ser su heredero, y dice: Seor Dios, qu me has de dar, siendo as que ando sin hijo, y el mayor domo de mi casa es ese damasceno Eliezer. Traducimos por mayordomo de mi casa las palabras ben meshek beit, hijo del meshek de mi casa. Y de esta manera, durante siglos, los maestros de escuela han traducido as este pasaje a los nios judos. Es necesario destacar, sin embargo, que la versin de los Setenta ve en meshek un nombre propio y traduce Me shek, el hijo de mi casa. Es necesario decir tambin que otros comentaris tas encuentran en meshek una corrupcin de la palabra Dameshek, Da masco, lugar de origen de Eliezer. Pero para el hebreo moderno esta dis cusin pertenece al pasado y esta palabra sospechosa, meshek, que suena tan maravillosamente hebraica, ha sido adoptada, se ha ajustado y conver tido en una de las voces ms vivas del idioma actual. He dicho ya que meshek significa unidad econmica. Es un trmino que ofrece cierta ana loga con el vocablo espaol hacienda. Tiene dos sentidos principales: com prende, primero, el conjunto de bienes materiales de una entidad, que va desde la ms modesta entidad privada hasta la ms poderosa: el estado. Ella representa la riqueza en relacin con las necesidades humanas. Si de cimos que Fulano es el administrador del meshek de la empresa tal, que remos decir que es el responsable de todo el inventario. Tambin diremos que las minas, las usinas, los ferrocarriles, la flota martima, son impor tantes elementos del meshek de un pas. Significa, en segundo lugar, un establecimiento agrcola. Diremos que el campesino trabaja en su meshek, que l espera la cosecha de su meshek. Meshek bait es la unidad econmica representada por el hogar. La mujer trabaja en el meshek bait; adminis tra su meshek bait. Otro reajuste concierne a una palabra que la tcnica no ha dudado en tomar en prstamo a las ms elevadas alturas de la Biblia. Una de las pri meras palabras que se oyen en Israel es la palabr jashmal, que significa electricidad. Jashmal se encuentra mencionada tres veces en la Biblia, para precisar, en el Libro de Ezequiel, y es igualmente una palabra discutida. El Libro de Ezequiel'xuenta, en su primer captulo, una visin que el pro feta tuvo durante el quinto ao del exilio de Joaqun, el penltimo Rey de los judos, deportado por Nabucodonosor. Dice que l estaba en Tierra de Caldeos, junto al ro de Chebar, cuando los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios. Vi particularmente una gran nube de fuego envolvente Empleo mbar para traducir jashmal. Toda una literatura ha sido es crita tambin sobre esta palabra, jashmal, cuya tendencia dominante es ver en ella el equivalente del griego elekfrn. No es, por consecuencia, sor prendente que el hebreo moderno la adoptara' para designar la electricidad. Y de ah, toda suerte de palabras derivadas: jashmal, elctrico; motor elctrico, manoa hajashmal; tomar un tranva es tomar una jashmalit. Y, finalmente, el verbo jashmel, electrificar, que fu formado mediante esa palabra ezequeliana, permite usos muy numerosos que quiero ahorrar, pues mi esperanza no es aburrir sino jashmel, electrizar, es decir, entu siasmar con los recursos creadores del hebrteo moderno. Aqu un ejemplo bastante divertido: el Talmud, como se sabe, resulta, a menudo, un verdadero torneo an para los esp ritus ms agudos. Hay all refinamientos y sutilezas extraordinarias que llegan a veces a verdaderos extremos. De tiempo en tiempo, hasta los es pritus ms fuertes no pueden encontrar solucin l dilema propuesto y entonces los compiladores del Talmud ponen fin a la discusin con una palabra de cuatro letras, tecu, que representa las iniciales de Tishbi Ye- taretz Cushiot Uveaiot, que significan: El Thishbita..

Cambiando ahora de atavios, el bufón aparece como un tordo de cuello rojo. Sigue s u canto y su baile.

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Alude a la poesía y a la guerra, a la risa y al llanto:. Terminada la fars a, el bufón recibía alguna recompensa del pueblo, como lo señalan insistentemente los textos. A la gente le regocijaban en extremo estos divertimientos y farsas. Nos referimos a la escenificación de sus grandes mitos y leyendas. Gan"bay K. Cantares Mexican os. Aquí vamos a transcribir tan sólo uno de esos poemas pertenecientes a la colección de cantares mexicanos.

En él se recuerda el gran mito de la huida de Quetzalc6atl que abandonó Tula y marchó hacia el oriente hacia Tlilan, Tlapalan, "el lugar del color negro y rojo", la tierra de la sabiduría. Oigamos el texto y procuremos imaginar la título de la película porno tericka dye que lo acompañaba.

Es tal. Primero fueron tal vez los declamadores o tlaquetzque, "quienes título de la película porno tericka dye ponerse de pie a las cosas", los que iban r epitiendo en las plazas y mercados de ciudades y pueblos los viejos poemas en los que se contenían las leyendas. La gente se arremolineaba en torno suyo y gozaba escuchando. La figura del tlaquet.

Hubo en Tul a una casa con traveeaños de madera: Hoy e61o quedan eue columnu en rorm.

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El Na. E l buen narrador: de pala bras gustosas, de palabras alegres, Ooree tien e en s us labios. En eu discurso las consejaa abundan, d e palabra correcta. Narra cosas obscenae, lae d eecribe, dice palabras vanas, no tiene vergilenza. Como es obvio, no siempre se afirma expresamente que título de la película porno tericka dye himnos y poemas podian ser representados. Sin embargo, su lectura nos muestra que parecen concebidos precisamente para ser puestos en escena.

Alaon de trompetas aon llorados nues tros p rín cipea. Allli por Cholula vamoa a paaar, junto al Poyauht. Eso no ha sucedido jams a ningn idioma del mundo. Zev Ben llim, Es suficiente pasar un cuarto de- hora en Israel para convencerse de que este juicio fu errneo.

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La lengua hebrea vive, llena de vitalidad natu ral, qn los labios del hombre del pueblo, de la duea de casa, del nio. Hay expresiones de indiscutible autenticidad para las cosas ms triviales as como para las ms modernas y complejas.

Est en pleno desarrollo, reno vndose, enriquecindose, permaneciendo siempre, sin embargo, fiel a sus orgenes. Si corre algn riesgo es el de la riqueza pletrica, de la superabun dancia, que salta a los ojos, puesto que el genio de las lenguas semticas ofrece infinitos recursos para la formacin de nuevas palabras. As, pues, la primera pregunta que un hebrasta que llega a Israel plantea a sus amigos, es check this out esta riqueza de lxico que descubre y que lo aturde, esta creacin ininterrumpida de voces, sin embargo de buena ley, incontesta blemente hebraicas, no amenaza crear título de la película porno tericka dye abismo creciente entre la lengua antigua y el idioma moderno.

Pero pronto su amigo lo tranquiliza diciendo que, mientras la Biblia hebrea contine siendo un elemento esencial de la enseanza, de manera que los jvenes y las muchachas que hayan pasado por la escuela lleven un conocimiento profundo de su vocabulario, el hebreo moderno tiene todas las.

Ese hebreo que ellos practicaban, y cuya terminologa se haba reducido a voces de uso corriente en la literatura hebrea de la Dispora, era verdaderamente inadecuado a las necesidades de la vida moderna. Era ms manejable, ms título de la película porno tericka dye que el idioma de la Biblia, puesto que haba hecho grandes em prstitos al hebreo de título de la película porno tericka dye Mishn, asimilado al arameo del Talmud y des cendido de las alturas del Sina, representando, a pesar de todo, una gpran cantidad de smbolos de un mundo desaparecido.

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Same permitido abrir aqu un parntesis. Olvidamos a veces que el hebreo de la Biblia, en la que haba exquisitos pensamientos religiosos y en que el lenguaje potico se haba elevado a raras alturas, estaba lleno de smbolos no resueltos. Aceptbamos numerosas oscuridades see more moti vos adicionales para nuestra admiracin y no queramos comprender dema siado bien, por temor de romper el encanto.

Tomemos uno de los Salmos ms conocidos, el Salmo Dios es mi Pastor; nada me faltar. En lugares de verde hierba me har yacer; junto a aguas de reposo me pastorear Aderezars mesa delante de m, enfrente de mis angustia dores; ungiste mi cabeza con aceite: mi copa est rebosando. Se han escrito libros para tratar de entender el sentido exacto de toda esta be lleza. A veces es la oveja que habla, a veces el pastor. En todo caso, este dilogo con Dios que nos conmueve y reconforta ha tomado su impulso de un mundo espiritual que contina siendo el nuestro, pero sus palabras, sus smbolos pertenecen a un mundo fsico totalmente diferente.

Cmo afrontar con esto las necesidades de la vida cotidiana de hoy? Si es permitido abordar trivialidades semejantes despus de haber pla neado tan alto, permtaseme aclarar que la literatura hebraica título de la película porno tericka dye fines del siglo xix no tena nombre ms que para cinco muebles: Arn, arca, cofre, armario, Kis, silla, shuljn, mesa, mit, cama lecho, menorah, candelabro, lmpara.

Pero en el diccionario Sefatenu bemarot Nuestra lengua en im genes de David Ettinger, publicado enlo just click for source significa que en las condiciones especfica de Israel ya no est al da, si alguna vez lo estuvo, que es un diccionario elemental para uso escolar, encuentro quince cuadros diferentes, cada uno provisto de abundante terminologa, consagrados a las distintas título de la película porno tericka dye de una casa y a sus muebles.

Veo en el cuadro destinado a título de la película porno tericka dye objetos de tocador, una cuarentena de nombres y unos sesenta referen tes a la vajilla de mesa y ms an concernientes a los utensilios de cocina.

Xxx adul Watch Fotos de hermandad de mujeres desnudas Video Yyyyy sex. Es su ficiente tomar el participio de otra conjugacin hophal, que es el pasivo del causativo para tener mutzar, que quiere decir producto. Todas estas formas son autnticas, legtimas, de una lgica a toda prueba. Asimismo el verbo tzaroj, que es posbblico, quiere decir necesitar; de all, en hebreo moderno, tzaroj significa necesitar objetos de consumo y, como consecuencia, consumir. En todo pueblo hay por lo menos una tzar- janiah, una proveedura, y, por extensin, una cooperativa de consumo. Los alimentos y los vestidos son mitzrajim materiales, un libro es un mitzraj intelectual. Titzrojet ser la cantidad de artculos consumidos. Di remos, el consumo la titzrojet- de pan ha aumentado. Casi todas estas palabras son nuevas, pero no se puede discutir su pureza hebraica. Han sido formadas sobre modelos tan rigurosamente clsicos que su presencia en los textos antiguos no sorprendera. Esta elasticidad del hebreo es lo que ha permitido que en un dominio del que los judos fueron ms bien apartados en el pasado, el deporte, se halle casi completamente libre de palabras extranjeras. Veamos por ejemplo lo que respecta al noble arte del box. Boxear significa batirse a golpes de puo. La palabra puo se expresa en hebreo por la voz agrof. De all, cerrar la mano en un puo, agref. Y como habitualmente no se cierra el puo con intenciones pacficas, la accin de cerrar el puo es igruf, que significa box. Un bo xeador es egrofan,. La palabra egrof es bblica y tiene una impresionante nobleza. Isaas, que castigaba a su pueblo sin piedad, dice: He aqu que para contiendas y debates ayunis, y para herir con el puo inicuamente ulehakot beegrof resha 58, 4. La terminologa militar es de una riqueza y pureza no menor. Como en Israel las mujeres solteras cumplen su servicio militar as como los hom bres, el trmino que se aplica presenta ambas formas, masculino y feme nino; un soldado ser jaial y jaielet, un oficial katzin y ketzin. Un aviador tatas y taieset. La palabra tis, vuelo, es posbblica y hasta postalm dica, si bien se encuentra en el Talmud de Jerusaln la palabra taiesan, que quiere decir errante. Adems de taias y taieset y tis, de que hemos hablado, est tais, que significa aviacin, y matos, que quiere decir avin, y cada una de sus partes tiene un trmino hebreo para de signarlo. Los primeros hebrastas modernos traducan, instintiva o intencionalmente, de un idioma extranjero; por ejemplo, para decir diccionario pensaron en alemn: Woerterbuch, libro de palabras, y dijeron sefer milim, lo que hara rer a carcajadas a los jvenes israeles de nuestros das que no conocen ms que mitn. Para de cir cenicero recurrieron al alemn, Aschenbecher, copa de cenizas, y tradujeron gava-efer, hoy, maafer. La palabra efer, ceniza, se encuentra en ambos vocablos, pero la primera es una pretenciosa traduccin y la se gunda es una forma natural hebrea. Hasta para decir zapatero, extraje ron del alemn y tradujeron os-naalam, cuando ya la Mishn utilizaba la palabra sandiar. Las palabras extranjeras y an aquellas que son de uso internacional, pierden terreno de ao en ao. No hay en ello nacionalismo. Es un proble ma de fontica y de posibilidades gramaticales. Cuando una palabra inter nacional es eufnicamente hebrea, la nueva lengua se vuelve hospitalaria. As, la palabra mijlal no ha logrado. Pero adems del sonido, existe a menudo la necesidad de que el verbo correspon da al sustantivo. Si la palabra extranjera admite la formacin de verbos de tres o cuatro consonantes, el hebreo moderno la asimila con agrado. Ve mos as que la palabra telefn ha sido absorbida, porque permite la cons titucin del verbo talpn, que significa hablar por telfono. As tambin 20 SUR la palabra diclm, declamacin, fue adoptada porque admite al verbo da- clem, declamar. Pero como la palabra fotografa no acepta la formacin del verbo, se ha debido recurrir a tzelem, imagen, Dios cre al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre, betzelem. De ah tzalem, fotografiar; tzalam, fotgrafo; tatzlum, fotografa. A'ipse respecto, es interesante comprobar que los hebrastas de Israel son menos puristas que los de Amrica; as vemos que, mientras los mdi cos de Israel admiten los trminos internacionales biologa, patologa, bac teriologa y otros, el rgano mdico hebreo americano se adhiere a trmi nos de formacin hebrea pura 'con una terquedad digna de mejor causa. Pero del retorno a la pureza hebrea no sufren nicamente las palabras extranjeras. Tambin el arameo, que es primo del hebreo y que ha sido familiar, durante siglos, a generaciones y generaciones de judos, a causa del Talmud y de la traduccin de Onkelos, se ve disputar el: terreno. Los primeros hebrastas de nuestro tiempo consideraban al arameo ms nti mo, menos distante, menos cuello duro que el hebreo. El primer prosista clsico del moderno hebreo,- Mendeli Mojer Sefarim, se serva admirable mente del arameo en sus dilogos familiares, pero bien pronto ser nece sario agregar la traduccin de esos pasajes en una nota al pie de la p gina; Un cierto nmero de expresiones arameas permanecern, sobre todo los proverbios que forman parte del patrimonio de sabidura nacional, pero el gran tesoro arameo servir, sobre todo, para la formacin de palabras hebreas puras. Las probabilidades del rabe son an menores. Mientras exista una cierta coexistencia entre los judos y los rabes en Palestina era posible el intercambio con esta lengua semtica. Pero, como es sabido, despus de la creacin del Estado de Israel se produjeron cambios. El lexiclogo Ben Ye huda trat de introducir en su Thesaurus un buen nmero de voces mo deladas sobre el rabe, ms casi ninguna de sus innovaciones ha perdurado. Y si el arameo, que ha formado parte del universo cultural judo durante siglos se mantiene tan difcilmente, creo que el rabe, que' no ha ejercido verdadera influencia sobre el hebreo ms que durante la poca espaola, no ha de influir en la evolucin actual de nuestra lengua. Otras libran una batalla muy dura para mantenerse a pesar de la competencia de sus rivales. Sea como fuere, y an haciendo abstraccin de las obras notables que se publican actual mente en Israel en el idioma resucitado, el renacimiento del hebreo permi tir un conocimiento mejor, ms exacto, de los textos sagrados para toda la humanidad. Yo he dicho en algunas ocasiones que Israel es un pas de talleres y de laboratorios, cuyo intrnseco objetivo es el conoci miento y la bsqueda de Dios. Y puesto que el misterio de Israel debe en traar un significado, permtaseme expresar la esperanza de que-el re torno de Israel a Israel y el renacimiento del hebreo puedan apresurar el advenimiento de lo que los profetas llamaron con tanta pasin una era de justicia y de paz sobre la tierra. Consideremos por un moj ment al inmigrante que ha llegado a Israel en los ltimos cuarenta aos: nos ser difcil determinar dnde termina su extranjerismo y dnde comienza su israelismo. De igual manera es difcil determinar exactamente qu es la literatura de Israel. As como no existen lmites fijos en cuestiones sentimentales, existen todava menos en las concer nientes a las artes'y las letras. Algunos sostienen que el aspecto geogr fico es el factor determinante: por lo tanto, todos los libros escritos e impresos en Israel constituyen la literatura de Israel, sea cual fuere el tema o el lugar donde la accin se desarrolla. Algunos sostienen que el asunto es el factor decisivo: si es un relato sobre Israel, entra en la ca tegora de literatura israel; de otro modo, es Eter atura extranjera. Toda va hay algunos para quienes el idioma es lo esencial: si el libro est escrito en hebreo, automticamente pertenece a la literatura israel. Y por ltimo estn los que insisten en que slo el autor que ha nacido o se ha educado en el pas, que escribe sobre su propio ambiente de las cosas que conoce por experiencia propia, es capaz de crear literatura israel. Es ste un problema exclusivo de la literatura hebrea que no germin naturalmente, durante centurias, en el suelo de su pas. Ella consiste, en cambio, en una coleccin, un conglomerado de fragmentos escritos por escasos grupos de colaboradores: el puado de europeos orientales que hablaban en hebreo; los autores que comenzaron su obra creadora en sus pases de origen y la continuaron despus de inmigrar a Israel; los que llegaron a Israel en su adolescencia o juventud y dieron aqu sus primeros pasos en la carrera literaria; y los escritores que. Por esta razn, algunos crticos tienden a dividir la literatura hebrea de Israel en tres categoras: la primera abarca las obras de aquellos que eran ya autores de envergadura y estilo propio cuando llegaron a Israel; la segunda est formada por los que inmigraron a Israel en la dcada 22 SUR del 20 con sus familias, adquiriendo en su juventud o en su primera juventud el idioma y la ideologa del pas; y la tercera est formada por los israeles nativos. El talento no puede subordinarse a un criterio geogrfico o cronolgico. Un hombre que vive solamente un ao en un lugar determinado puede a veces asimilar su carcter y su espritu mejor que un nativo de ese mismo lugar. De aqu se infiere que no todo lo que sucede en Israel es necesariamente israel, en el sentido ms amplio del trmino. Un autor puede vivir en una distante aldea de Polonia y no obstante ello sentir ms perspicua mente los sucesos espirituales de Israel que otro que vive all mismo donde acontecen. Sin embargo, esta divisin arbitraria no carece de lgica. De cualquier modo, hace ms comprensible lo que hay de singular en la- literatura israel. Adems, aunque no pongamos en duda el talento creador del artista en s, no podemos considerar con ligereza el ambiente en que transcurri su niez y que se grab en su conciencia con la magia y el asombro de su primer despertar a la vida. Una literatura nacional arraigada germina casi siempre en el suelo fertilizado por muchas generaciones anteriores. Cada autor est, y debe estarlo, ansioso por usar los smbolos tradicio nalmente aceptados por su pueblo. Y los smbolos que han nacido desde hace muchas generaciones tienen una profundidad proporcionada a su antigedad. A lo largo de circunstancias especficamente regionales, so ciales e histricas, toda sociedad y toda nacin modela caracteres peculiares; y toda literatura, fiel a las realidades del ambiente del cual surge, utiliza esos caracteres que son representativos de aquella nacin y de su idioma. Y si recordamos que con excepcin de la vieja y pequea comunidad religiosa que existi en Palestina durante muchas generaciones la vida moderna en este pas comenz realmente en los ltimos sesenta aos, comprenderemos cuntas cosas le faltaron al escritor hebreo. Podramos decir que le falt todo aquello en que se basa una literatura arraigada; le falt el ambiente de una comunidad homognea y estable; le faltaron smbolos expresivos que fueran inteligibles para el grueso del pblico; le falt esa atmsfera hogarea tan esencial para crear la atmsfera de un libro;; le faltaron abuelas y abuelos, tas y tos, y otros caracteres del mbito circundante, tan significativos para el autor y sus lectores. Ahora veremos, acaso, que la divisin aparentemente superficial en tres categoras encierra mucho ms de lo que creamos al principio. Y con exclusin de unos pocos autores excepcionales, el carcter y la calidad Ce la mayora de los escritores hebreos y de sus obras entran en alguna de las tres categoras sealadas. De acuerdo con ellas, pues, reseemos brevemente la moderna literatura hebrea. Casi todos los autores de la primera categora estn sujetos a las tendencias literarias prevalecientes en Europa a principios de este siglo. Eran el resultado de los villorrios judos y conocieron esas etapas de transicin que les permiti pasar de un mundo religiosamente confinado a otro de un humanismo y liberalismo ms amplio, a lo menos en el sentido espiritual de la palabra;, y todo eso, en el breve e intenso perodo de la adolescencia. Adems, todos participaban del ideal sionista; de no ser as, hubieran escrito en idish o en su lengua nativa. La literatura hebrea en aquellos das era comparable a un reino sin territorio, y sus escritores a los dignatarios in prtibus de ese reino imaginario. En vista de esta combinacin de causas y efectos controvertidos y contradictorios, apenas puede sorprendernos la atms fera peculiar que se desprende de sus escritos. Sirvieron de intrpretes al judo comn que viva, como ellos, en un ambiente hostil y como ellos anhelaba un hogar propio. Ninguno pensaba entonces en las cmaras de gas de Hitler, y sin embargo la literatura hebrea del perodo anterior a la primera guerra mundial fu proftica- mente sensible a la catstrofe que se avecinaba, y alert al judo para que huyera del peligro. Gnessin el Proust hebreo que muri joven en su Rusia natal describi, con el poder del gran artista de alcance internacional, al intelectual hebreo desarraigado soando con otro mundo, un mundo que fuera el suyo. Con su estilo inimitable logr mostrarnos tridimensionalmente al hombre que le acontece ser judo, ese hombre que sufre, sin tener culpa alguna, el peso de fuerzas que lo aplastan. En el hebreo inadecuado de aquel perodo consigui con asom brosa habilidad describir al alma torturada del intelectual. De haber escrito Gnessin en una de las lenguas populares d entonces, hubiera adquirido renombre internacional. Su amigo, Y. Brenner que inmigr a Palestina en los comienzos de la primera guerra mundial y fu muerto por guerrilleros rabes en los tumultos de , pint con inflexible realismo el odio del judo por sus perseguidores gentiles. Quiz Brenner no tuviera la penetracin psi colgica de Gnessin; posea, en cambio, la convincente verdad interior del profeta. Era un socialista que crea en el mundo del futuro de igual modo que su padre en el advenimiento del Mesas, y vi el despertar de ese mundo en la tierra de Israel, el pas yermo y desolado de la pre guerra. Robustecido por esta ferviente creencia, no tuvo compasin de s mismo ni de los dems, alcanzando una severidad casi masoquista en sus descripciones de un excesivo realismo. Menos escuetos y crueles fueron una serie de prosistas de este grupo que pintaron el ambiente de sus aldeas natales envolvindolas en una aura de romanticismo e ntimos anhelos. Sobresalieron;; entre ellos, A. Kabbak, A. Barash, S. Ben Zion. Cuando emigraron a Israel, descri bieron con menor fortuna la nueva vida que se formaba en torno a ellos. Dicho sea de paso, Kabbak escribi un libro sobre. Jess, La senda estrecha, que puede considerarse uno de los mejores acerca del tema. Dos de los ms jvenes se destacan en el grupo; S, Agnon y C. R Hazaz, considerados en la actualidad como los principales exponentes de la literatura hebrea de Israel. Agnon lleg a Palestina en y all desarroll su caracterstico estilo. Fu el primero en usar el hebrero del Midrash y del Talmud, lenguaje y estilo que se adaptan admirablemente al misticismo de tipo kafkiano que caracteriza gran parte de su obra. Refleja la respiracin y el alma de la aldea en una serie de cuentos y novelas y describe tambin con poderosa maestra la vida de Palestina en el primer cuarto del siglo. Agnon utiliza en cada lnea los smbolos del Midrash y del Talmud, esos smbolos tan familiares a nuestros hombres cultos durante generaciones y generaciones. De tal modo ha enriquecido el hebreo moderno con muchos de los tesoros idiomticos sepultados hasta entonces baj las sucesivas capas. Al mismo tiempo ha limitado su pblico a los lectores capaces de bucear en sus profundidades. Para comprender a Agnon es necesario primero comprender su simbolismo, o sea conocer las fuentes primitivas. Esto explica el fracaso de su libro El dosel nupcial, traducido al ingls hace unos diez aos. Incluso hay muchos de sus lec tores ms jvenes que no lo comprenden, a pesar de que sepan lo bastante para apreciar su valor en trminos generales. Agnon no es un realista; asigna poca importancia al desarrollo del. Su fuerza consiste en dar vida al ambiente espiritual de la regin y de los personajes, en sealar el misterioso vnculo que hay entre Dios y el hombre, en describir las profundidades insondables del alma humana y el miedo y el terror del hombre que ha perdido temporariamente contacto con su Dios. Algunas de sus descrip ciones surrealistas pueden figurar entre las mejores de la literatura mundial. En su obra creadora, de alcance tan vasto, ha construido todo un mundo, nico dentro de su estilo. Y no me cabe duda de que, con el tiempo, tambin el lector no judo reconocer que Agnon es uno de los grandes escritores de su generacin. Por otro lado, Jaim Hazaz inmigr a Israel en la dcada del treinta. Escribi sus primeros cuentos hebreos en los primeros das de la revo lucin, y su tema fu el efecto de la Revolucin Bolchevique sobre los judos en general y la comunidad juda rusa en particular. Fu el primer anticomunista de la literatura hebrea, y lo fu por la conviccin de que el comunismo tenda a la destruccin del judaismo. Hay en l cierta mordacidad a lo Gogol. Su estilo es muy peculiar en la construccin de sus frases y est ms bien sujeto a las influencias de la poca postal mdica. Tambin Hazaz se ocupa del vnculo entre el hombre y Dios, pero le falta esa matizada suavidad caracterstica de Agnon. En ciertos aspectos es discpulo de Y. Tambin estos libros se ocupan del misticismo judo en la medida en que ste puede descubrirse en los personajes. Tanto Hazaz como Agnon han basado su obra en la idea del espritu del judaismo a travs del moderno intelectual judo y cada uno de ellos ha dado al problema sus propios rasgos personales y artsticos. La segunda categora incluye, como hemos indicado, aquellos que vinieron a Israel en su juventud y comenzaron aqu sus actividades literarias. Esta generacin se ocupa de problemas menos metafsicos y menos complicados; quiz se deba a su aversin por la educacin juda, pero sera ms lgico suponer que ha sido la vida misma la que ha determinado la senda literaria que tom. Muchos, en su condicin de pioneros, construyeron caminos o sanearon pantanos, o estuvieron muy cerca de quienes llevaron a cabo tan arduo trabajo. Fueron testigos oculares del proceso de proletarizacin de miles de jvenes provenientes de buenas familias, y reflejaron este proceso en sus relatos. De hecho, se ocupan de problemas ligados con la ideologa sionista que hizo pasar a la gente de la ciudad al campo, del trabajo fcil al pesado. Este perodo literario se caracteriza por la lucha del hombre consigo mismo, por el conflicto entre su tendencia natural a una vida confortable y su ideologa nacional y social. La gran mayora de los cuentos son realistas, y el autor se limita a crear a los personajes a su imagen y semejanza, en retratos bidimensionales. En la lucha del hombre consigo mismo y con la sociedad, se triunfa o se fracasa, y eso es todo. El hombre no tiene problemas metafsicos, no est perturbado por la idea de la muerte. Un estrellado cielo de verano slo sirve para crear un estado de nimo po tico, y para que se disfrute en escogida compaa o en la soledad. Los hroes son casi siempre jvenes y buenos patriotas. Los hechos son la esencia de la simplicidad y tienen poca relacin con anlisis psicolgicos o trastornos emocionales. No hay asesinatos, robos, violaciones, ni siquiera cachetadas. Todo acontece como es debido, dentro de un marco de gente decente y respetable ocupada en construir una nueva patria. La total ausencia de una tercera dimensin en la literatura de este grupo es tambin su fuerza. A causa de ello su obra es ms realista, menos amplia y elevada y, por lo tanto, ms europea. Es la clase de obra que un ingls educado contemporneo llamara middlebrow, de una razo nable calidad media. Los escritores de este grupo andan por los cincuenta aos. Aunque en el curso de su carrera muchos de ellos hayan continuado escribiendo sobre temas de naturaleza ms cosmopolita, casi todos sus libros no trascienden las fronteras sealadas. Ninguno nos ha sorprendido con una novela de inslita brillantez. Han aumentado meramente, de acuerdo con sus dotes Jfj su estilo, la literatura de ficcin propia de su tiempo. Y pertenecen a la escuela realista, aunque de cuando en cuando utilicen el simbolismo mstico que encontramos en Hazaz y en Agnon. Son ellos quienes han contribuido tan eficazmente a cristalizar el hebreo hablado. Orgía multitudinaria entre jóvenes alcoholizados. Secretaria puta follando como en las peliculas. Japonesa follada en doble penetración multirracial. Ello no significa, de ningn modo, un alejamiento de nuestro ancestro judo. Por el contrario, estamos firmemente imbricados en las tradiciones que nos legaron nuestros padres, concurrentes, por otra parte, con nuestro humanismo militante, pues entendemos que cualquiera sea el enfoque de un particular punto de vista religioso o filosfico, nada es vlido sino es nutrido por un humanismo trascen dente, sin el cual el hombre, a pesar de la tecnologa y de la ciencia, continuar siendo sujeto pasivo de su historia y prisionero irredimible de sus propios laberintos. En la tierra, cada vez ms pequea, la justicia y la paz son indivisibles, y no pueden ser parcializadas impunemente. En el momento en que entra en prensa este nmero, las sombras de la guerra, que ya agobiaban otras zonas del mundo, se han extendido sobre el Medio Oriente. La contumaz persistencia de ciertos gobernantes que no quieren admitir la irreversible existencia del Estado de Israel, impide la coexistencia de quienes, por milenarias tradiciones, son her manos en Abraham, su padre comn. Con todos aqullos que ven en Israel, mucho ms que un estado moderno, el smbolo concreto de una visin religiosa y filosfica que a lo largo de los milenios aporta a la civilizacin una fe irrenunciable en la dignidad del hombre, pensamos que la existencia de Israel es inseparable de la existencia de los ms altos valores que dan un contenido tico a la humanidad. Contenido tico insustituible e irrenunciable para quienes creen en los valores intransferibles del hombre. No es casual que Israel haya sido siempre perseguido por las autocracias de todo tipo, para las cuales los hombres nunca son individuos, sino meros integrantes de un rebao cuya nica misin es servir los intereses espreos de falsos dolos, ciegamente ensoberbecidos. No podemos menos que acotar lo asombroso que nos resulta el imposible maridaje del socialismo con la pxesunta guerra santa, con la que se agita la opinin de masas ignorantes y hambrientas, a las que por tan poco sutiles procedimientos se pretende alejar de sus arduos e inmediatos problemas cotidianos. Arabes y judos, sentados junto a la misma mesa deben resolver pacficamente sus problemas. El camino de la guerra slo puede conducir a un abismo cuya profundidad es imposible prever ni evaluar. Jerusaln significa, como se sabe, Ciudad de la Paz. En nuestro tiempo la paz es una e indivisible. Y tambin, inseparable de la vida misma de nuestra especie. Repitamos, entonces, con el salmista: Si te olvidare, Jerusaln, que se seque mi diestra. En nuestra seccin Temas de Latinoamrica, hemos intentado, con la debida continuidad, ofrecer aspectos parciales de la cultura de los pases hermanos. Extendiendo la idea, pretende mos, en el futuro, ir dedicando algunos de nuestros nmeros a ofrecer panoramas culturales y sociales de los pases de nuestra Amrica. La incomunicacin latinoamericana debe dejar de ser tema para simposios. Cada uno de nosotros, en la medida de sus posibilidades, debe hacer lo posible por quebrarla, contribuyendo a fortalecer una unidad espiritual, que un idioma comn y una idntica raz originaria, proclaman como evidente. Pretendemos eludir la fcil hojarasca de la retrica y evitar, as, las declamaciones propias de un concepto escolar de las efemrides. Hombres de Latinoamrica, con problemas comunes y debilidades similares, nuestra existencia histrica debe estar regida por el signo de la comunin, que slo intereses ajenos a los nues tros pueden querer menoscabar o diluir. Lejos de los intereses de crculo, incluso de los aficionados al virtuosismo intelectualista, divulga tambin sagaces ensayos sobre fenmenos sociales y culturales de Amrica Latina. Favo rece as el interconocimiento de estos pueblos a travs del proceso histrico y de los modernos enfoques de la ciencia del hombre. Este es el sentido en que hay que ubicar el presente nmero. Hombres re presentativos de la cultura uruguaya trazan un panorama de la misma, y un gran exponente de la cultura argentina, felizmente hoy en misin diplomtica en el Uruguay, hace las veces de anfitrin. Ellos tienen la palabra. Sin desconocer las diferencias de matiz y de entonacin existentes entre ambas literaturas, resultara difcil negar lo evidente, es decir, que una y otra son consecuencia de una nica realidad his trica, geogrfica, social y, sobre todo, cultural. Cmo no ver entonces los dos modos de operar literariamente en su pura realidad de hechos muy afines, de gestos espirituales casi indiferenciados, de actitudes cuya diversidad no des miente la comunidad de sus causas ms profundas? El Uruguay y la Argentina constituyen de manera irreversible en tidades nacionales absolutamente sobe ranas, pero sus almas son una sola y la misma, desde los das en que Espaa les dio ser y las hizo nacer a la historia. Y lo que sus pueblos han aportado de vlido a la literatura de nuestra lengua no puede ser mirado sino como varian tes ligersimas de un gran hecho nico, al punto de formar, con respecto a las literaturas del rea hispanoamericana, los testimonios ms fidedignos de una regin bien definida y circunscripta. Pero hay ms. Por escasa que sea la atencin con que se consideren las le tras de ambas repblicas platenses, se ver que existe mayor semejanza esti lstica, temtica y conceptual entre las uruguayas y las del litoral argentino, que entre las de ste y las de nuestras provincias mediterrneas. Hernndez, Estanislao del Campo e Hilario Ascasu- bi denuncian un parentesco ms estre cho con Bartolom Hidalgo y con An tonio Lussich que con la mayora de sus hermanos del interior, cuyo eje de gravitacin cultural es otro y distinto. No obstante su genio, Lugones tuvo siempre algo de forneo en la gran capital del Sud. Y nada digamos de Ricardo Rojas. Su voz, la gran voz de uno y otro, sonaba de un modo no muy diferente que la de los americanos de arriba. No as la de Javier de Viana y la de Florencio Snchez por no citar sino a dos orientales prototpicos , que en la Babel portea no se distinguan de las ms locales. Tan honda fue en todo tiempo la hermandad, que, sin per- 13 catarse de la trascendencia de su unin, Buenos Aires y Montevideo, por no de cir lo cual sera ms propio , la na cin uruguaya y la regin litoralea ar gentina, colaboraron en obras muy soli darias y comunes. Una de ellas fue la poesa gauchesca, sostenida primordial mente sobre los nombres que he citado. Otra fue el teatro, cuya importancia todava no ha sido estudiada en todos sus extraordinarios alcances. Y otra, por qu no? S, el tango, rea lidad socio-literaria que deber siempre indagar quien quiera explicarse otros fenmenos, tal vez menos primarios, de nuestra expresin artstica. Poesa gau chesca, teatro y tango son productos ex clusivamente rioplatenses. Vase, pues, hasta qu grado la tierra de Artigas est presente en nuestro propio esfuerzo es ttico y en qu generosa medida perte nece a ella mucho de lo que tenemos por ms nuestro. El Uruguay ha sido y es, a lo largo de su historia, y contemplado en su esencia popular, un notable milagro. Primero de todo, por su voluntad de ser y de perdurar. Por su decisin de subsistir, desde el primer instante de su vida, como una comunidad dife rente. Despus, por su constante inspi racin democrtica, virtud que le ha permitido armonizar y concertar en instituciones estables las sucesivas an tinomias, a veces sangrientas, de la opi nin. Y finalmente por la calidad de lo que en todos los rdenes del pensamien to y de la expresin esttica ha legado a nuestra civilizacin. Y esto aunque su te rritorio sea poco extenso y aunque su poblacin total no alcance a redondear la mitad de la que cubre, por ejemplo, a nuestra sola capital. Pero no se limitan a stos los rasgos del antedicho milagro. Mucho hay de raro y de misterioso tambin en la ex cepcional circunstancia que supone el haber sido este pas la patria, no por ocasional menos indiscutible, de quie nes, cada cual a su manera y en su proporcin siempre memorable, contri buyeron al nacimiento y consolidacin de la poesa francesa moderna. Lau- tramont, Laforgue y Supervielle vie ron la luz en Montevideo y, como quie ra que fuere, tuvieron que llevar del Ro de la Plata a la patria de sus pa dres algo de la luz, no slo fsica sino tambin espiritual, que en estas orillas resplandece de un modo especial, de ese modo que solamente aqu es posible sentir, gozar y admirar. Esas maanas de Montevideo a que Borges alude con movedoramente en uno de sus grandes poemas, alimentaron la lucidez con que sobreviven los cantos de Malcloror, las complaintes a Nuestra Seora la Lu na y las precisiones lricas con que D- barcadres cierra el aporte de la mis teriosa triloga galouruguaya, vale de cir, el modo con que tres hijos de esta tierra y de este ro, que son entraable mente nuestros, confirmaron, luego de ampliarlo trascendentalmente, el men saje que dej inacabado Baudelaire y del que son porciones radiantes los ver sos de Rimbaud y de Verlaine. Lau- tramont y Laforgue hacia fines de la 14 pasada centuria, y Supervielle en la que estamos viviendo, trasladaron a la lrica francesa, tan fina, tan contenida, tan racional, algo del primitivismo criollo, de este vigor ntimamente rioplatense, de esta sencilla gracia oriental y argen tina cuyas virtudes naturales si se quie re, salvajes hicieron la fuerza de Her nndez, de Sarmiento, de Delmira, de Florencio. De esa suerte nuestros pases pagaban a la nacin francesa una parte de lo que de su cultura recibieron, no slo para independizarse polticamente y para organizarse como entidades na cionales definitivamente soberanas, sino tambin, y principalmente, para hacerse or y comprender en la esfera del esp ritu y del arte. Hace bien Comentario en presen tar esta especie de antologa de la literatura uruguaya actual. Rinde as un gran servicio a la causa del en tendimiento entre los pueblos del Pla ta. Y lo digo desafiando el lugar comn, quiz por estar yo convencido, con Len Bloy, de la sabidura que los lugares comunes suelen encerrar. Se habla aho ra de integracin econmica, militar, comercial. Pero no se menciona la ni ca especie de integracin que, como ba se de todas las otras, sera conveniente propiciar: la integracin cultural. En su medida, Comentario parece apuntar a ese objetivo, sealando al mismo tiem po, con la sola publicacin de estos no tables textos literarios orientales, la vi talidad de un arte fraternalmente vin culado al nuestro desde siempre y para siempre. Por criollo. Y por rioplatense. En ltima instancia semntica, tambin por argentino, puesto que argentino de una manera supranacional pero fir memente natural es y ser todo cuanto a orillas del ro epnimo nace y tiene vida. Lo primero se atiene a un concepto convencional, estadstico. Lo que cuenta es la densi dad y organizacin de su instruccin pblica, el nmero y orden de sus esta blecimientos de enseanza, elemental y superior, sus asociaciones culturales, sus galeras de arte, su actividad editorial, sus conciertos, sus certmenes literarios, etc. Pero todo ello con ser material mente necesario, como el cuerpo no da la medida del contenido, lo intrnseco, el valor, lo que constituye la calidad ele esa cultura, su autenticidad, en cuanto categora del ser de un pueblo, de una nacin. Y en esta Amrica habra que preguntarse, adems, o al mismo tiempo, como cosas implcitas, por la propiedad, la personalidad ele su estado de cultura. Ciertamente, interpretar lo de perso nalidad nacional, en este caso, en el sentido de una forma nacional de cul tura, y refirindonos ahora al Uruguay, sera una impropiedad. Lo sera igual mente con respecto a todos los dems pases de esta Amrica. Es evidente que toda nuestra cultura es de procedencia europea y, en parte, tambin en su tecnologa norteamericana pues se in tegra, desde sus orgenes, en el proceso histrico comn a todo el Occidente. No poseemos otra, puesto que somos formaciones coloniales, habiendo sido abolida por la Conquista espaola la remota cultura indgena del Continente. Y tanto ms se da el fenmeno, en los pases de esta regin platense, que, ade ms de no haber tenido cultura indgena alguna, se han formado modernamente en el ltimo siglo con el aporte de densos aluviones inmigratorios, de ori gen itlico, primero, cosmopolitas y so bre todo israelitas, despus. Por otra parte, aun en los mismos pases de pre dominio racial autctono, sera empresa quimrica y frustrnea pretender resu citar de sus ruinas seculares los mdulos de aquellas civilizaciones arcaicas, cuyos caracteres propios de la edad del bron ce, son formal y esencialmente inadap tables a las condiciones imperiosas de la evolucin histrica de nuestros tiem pos. Habindonos formado en la rbita vital de la cultura del Occidente his pnica primero, cosmopolita despus suyos son, el pensamiento filosfico, las escuelas estticas, las tcnicas industria les, las disciplinas universitarias, todo el conjunto funcional de formas que componen las estructuras de existencia civilizada. Por lo dems, fuera de esta 16 cultura occidental ecumnica, cuya in fluencia ha ido abarcando progresiva mente todo el planeta, aun el Oriente mismo, qu existe, con dinmica de desarrollo? Ella es el resultado inte- grativo de la evolucin humana, desde Grecia hasta nuestros das. Las preten siones del nacionalismo cultural, son ya, a esta altura de la historia del mundo, ingenuas, ilusorias. Todo lo que vive y evoluciona, ac tualmente, es lo que integra la cultura occidental, que es la nuestra. Lo que no es occidental, hoy, ya est muerto. Vemos que, viejas civilizaciones que se hallaban como inmovilizadas y estar inmovilizadas es estar histricamente muertas han revivido y entrado otra vez en la historia, por influjo del fer mento occidental que asimilaron; tales Japn y China, por ejemplo. Vemos ms an: que las nuevas naciones del continente africano, que se van inde pendizando del colonialismo, se van incorporando a las formas de la cultura occidental, que es decir, universal, co mn, la cual recibe as a su vez, el aporte de nuevas razas, de sangre nueva. A lo que pueden y deben aspirar estos pases de Amrica, es aportar su valor propio, a enriquecer con lo suyo, autntico, el organon de esta cultura que es la nuestra, fundamentalmente. Y en la medida que logra hacerlo est la de su personalidad. En tal sentido, podemos decir que el Uruguay, en lo que va corriendo de este siglo y aun desde su indepen dencia, no ha sido un mero reflejo de la cultura impulsada de ultramar, aunque en algunos momentos de sus primeras etapas, haya repetido dema siado, sin tener en cuenta sus propias realidades histricas, las lecciones te ricas aprendidas en los libros de los maestros europeos, franceses principal mente. Luego ha asimilado las ense anzas que son la herencia universal de los siglos adaptndolas a sus mo dalidades de vida, en cuanto stas son fruto de la experiencia humana, en el medio natural y sociolgico que le es propio. Como todos los pases occidentales americanos y europeos, el Uruguay ha sido, a su hora, clasicista, romntico, realista, modernista, positi vista, existencialista, eclctico; pero en todas estas modalidades sucesivas de la renovacin cultural, en todos estos di versos estados de conciencia intelectual y esttica, ha dado los frutos propios de su clima social, de sus determinantes nacionales. Sus valores propios. Y as se presenta hoy dignamente en el conjunto de sus hermanas america nas, entre las cuales goza merecido pres tigio de cultura, habiendo consagrado a la alta consideracin de todos, nom bres y obras de eminentes pensadores, estadistas, narradores, poetas, pintores, dramaturgos, cientficos. La novela epo-. Es notorio que el Ariel, de Rod ha sido, durante todo el pri mer tercio de este siglo, por lo menos, el intrprete y signo de la conciencia anfictinica americana en todo el Con tinente, al definir su posicin en el plano de la cultura humanstica latina; 17 que Vaz Ferreira ha sido y sigue siendo- el filsofo de mayor persona lidad de este conjunto de pases; que Herrera y Reissig, es, con Daro y con Lugones, uno de los tres mayores poe tas modernistas de habla hispana; que Delmira Agustini es la figura ms genial y promovedora de la poesa femenina en este hemisferio como lo han reco nocido Gabriela Mistral y Alfonsina Storni; que Florencio Snchez y Ho racio Quiroga, son los ms notables dramaturgos y cuentista, respectivamen te, del conjunto, en este medio siglo, que los pintores Pedro Figari y Torres Garda, son los artistas sudamericanos que han alcanzado ms altas cotizacio nes en las galeras internacionales de arte de Nueva York. El hecho es tanto ms afirmativo por cuanto, en el orden de la cultura, el Uruguay es el ms joven de los pases del Continente, es decir, el ltimo na cido a ese plano de desarrollo. En efec to. No contaba la simple plaza fuerte de Montevideo, al terminar el siglo XVIII, ms que un modesto colegio franciscano, donde se enseaban rudi mentos de latn, filosofa y retrica, cuando de las universidades, ya viejas, de los virreinatos del Norte -Lima, Mxico doctas en teologa, en letras clsicas y en jurisprudencia, haban sa lido polgrafos de fama, muy estimados en Espaa misma. Slo saban de su breviario de oracio nes, que alternaban con el cuidado de sus haciendas, los buenos vecinos de esta pequea poblacin platense, ence rrada entre muros, cuando en aquellos emporios del podero y la cortesana virreinales se prodigaba el culteranismo barroco que fue gala y vicio de casi toda la literatura colonial, y se celebra ban pomposos certmenes acadmicos, con profusin de eruditos y rimadores. Y no contaba con imprenta, libreras ni bibliotecas la que ms tarde fue lla mada Atenas del Plata, mientras de las prensas que se llevaron a Per y a Mxico desde el siglo XVI, haban sa lido ya multitud de libros de Derecho Administrativo y Cannico, de Mate mticas, de Exgesis religiosa, y aun de polmica literaria. El carcter de plaza casi puramente militar que tuvo Montevideo desde sus orgenes, y conserv hasta las postrime ras del Coloniaje, hizo que las autorida des espaolas la tuvieran relegada en todo lo que se refiere al orden de la cultura. La formacin de la sociedad uruguaya, hispano-criolla, asume por ello caracteres particulares. No lleg hasta nosotros el aluvin de clrigos le trados que la Espaa del Renacimiento y la Contrarreforma lanz sobre sus colo nias. Se detuvo en la docta Crdoba je suta, a cuya Universidad fueron a estu diar los hijos de las familias ricas de Montevideo, en vsperas de la Emanci pacin, cuando entra en escena la pri mera generacin criolla de hombres le trados: Larraaga, Monterroso, Herrera, Lamas, el cannico Martnez su primer dramaturgo , Lucas Obes, Jos Ellauri, pedagogos y constitucionalistas. El ambiente cultural propiamente empieza recin a desarrollarse hacia me diados del siglo XIX, ya constituida la Repblica. Y su despertar, bajo el sig no del movimiento romntico, aspira ya a ser una verdadera revolucin inte lectual, emancipndonos del yugo de la tradicin colonial acadmica, para dar vida a sus propias formas nacionales, as en la poesa como en la novela y en el ensayo. Los romnticos ya buscaban la personalidad propia del pas, su ex presin espiritual, sus valores autnti cos. Pero eran todava demasiado imi tadores de las formas literarias del ro manticismo europeo. La verdadera emancipacin empieza efectivamente, hacia fines del siglo, con la llamada generacin del , algunos de cuyos nombres principales hemos ya mencio nado anteriormente. Una es el campo, otra la ciudad. Desde los cuentos de Javier de Viana, en Cam po, Gur, y otros, hasta los de Fran cisco Espinla en Raza Ciega, El Rapto y otros cuentos, de estos ltimos decenios, el tema de la vida rural, del medio gauchesco, los caracteres, costum bres, paisaje, tpicos del campo urugua yo, han predominado, como motivo ori ginal. Y en ello consiste su entidad es ttica propia, frente a la literatura uni versal, dentro de su dimensin. Pero, actualmente, y desde mediados del siglo, el motivo de la vida de ciudad, su pai saje urbano de cemento y de mquinas, su clima cosmopolita, su psicologa com pleja, los problemas humanos que sus cita su ambiente, han ido cobrando cre ciente predominio. En aparece El Pozo, novela de Juan Carlos Onetti, la primera manifestacin de entidad de esta nueva tendencia y cabecera de la obra toda posterior de este narrador de talento; en , Por los tiempos de Clemente Colling, alucinante grotesco que inaugura su serie de relatos origi nales; en La Sobreviviente, de Clara Silva, de introspeccin existencial y contextura mltiple. Luego otras, en ritmo intensificado, de estos autores y de otros, contemporneos, de gran xito, tales como Mario Benedetti, Armona Sommers, C. Martnez Moreno, L. Garini, etc. Es que la vida de campo, sus tipos, sus costumbres, han ido perdiendo su ori ginalidad tradicional y su inters pro pio, ya por haberse repetido muchos de sus aspectos, en el curso del tiempo, ya y esto es ms importante porque los elementos de la civilizacin de la ciudad, la tcnica, la mquina, el mo tor, la radio, etc. El hombre de campo ha dejado de ser el tradicional arquetipo gauches co, para convertirse en el proletario rural. Su vida, sus problemas, son mo tivo del estudio sociolgico y del plan teamiento de la reforma agraria. Tema de mayor inters para la socio loga que para el arte. En cambio, la narrativa de ciudad, si bien ha perdido el colorido original que posea la de campo, puesto que en su objetividad es semejante a la de las dems ciudades del mundo y se va standardizando cada vez ms ha ganado en el plano psicolgico, intros pectivo, ha puesto su acento en la sub jetividad del individuo y en los pro blemas que plantea al hombre el com plejo de la civilizacin misma. En tal situacin, la originalidad es ms difcil, porque ya no est en la realidad obje tiva, en lo caracterstico del medio, y an de los tipos, sino en el anlisis de la vida interna, de los procesos anmi cos. Correspondiendo a esta temtica, la narrativa deja el procedimiento tradi cional, lineal, el orden cronolgico del suceder, para adoptar las tcnicas com plejsimas del psicoanlisis, de la simul taneidad, del absurdo onrico, que la narrativa occidental ha venido culti vando, como estilo de poca, desde Proust, Joyce, Kafka, Faulkner, a los sucesores actuales. No obstante, y an sealndose a veces influencias percep tibles de determinados maestros famo sos, entre los mencionados, la persona lidad de los nuevos narradores urugua yos, correspondientes a este perodo, se impone, superando los reflejos y afirmando sus valores propios. En el campo de la poesa, mantiene su prestigio, dentro y fuera de fronte ras, la generacin ya madura, posterior a la del que entra a actuar en la etapa post-modernista, entre los aos 20 y 40 del siglo, ms o menos, cuyos nombres y obras son ampliamente co- 19 nocidos, compuesta de personalidades de caracteres en fondo y forma abso lutamente singulares, sin relacin de escuela. Sus modalidades abarcan de la frescura vital de Juana de Ibarbourou, al intelectualismo metafsico de Emilio Oribe o al nativismo metafrico de Silva Valds; o del exaltado y cauda loso pantesmo csmico de Sabat Er- casty, al misticismo transparente de Ester de Cceres, o al dramatismo inte rior de Clara Silva, o a la perfeccin hermtica de Sara de Ibez. En tanto, otra brillante promocin, ha llegado en estos ltimos aos como una nueva oleada de vida, trayendo su propio repertorio lrico de inquietudes psicolgicas y de modalidades formales: un poco bajo el doble signo de la sim plicidad de Vallejo y de la potencia de Neruda. La joven poesa actual no slo ha llevado la libertad del verso hasta la prescindencia de toda forma rtmica es decir, del verso mismo, que se identifica con la prosa, sino que tiende a emplear un lenguaje realista y conversacional, sin asco del lugar co mn. Huyendo de lo retrico, suele caer en otro mal, no menos desvirtuan te: la trivialidad del estilo; aunque tambin logre superarlo en sus ms equilibrados aciertos. Fenmeno parecido ocurre asimismo en los estilos y tcnicas de la pintura, donde las extremas modalidades del abstracto, del collage, del pop y otras aventuras en auge, pueden y suelen caer en las flaquezas del snobismo; lo cual no impide el logro de algunas expre siones formales positivamente valiosas. Pero, esto y aquello as en pintura como en poesa es fenmeno de po ca, comn a otros pases de Amrica. Y de Europa. Se advierte actualmente la ausencia de personalidades intelectuales de jerarqua magistral y vasta influencia, en el plano del pensamiento filosfico, de la alta ensaystica, tal como lo fue ron, en poca anterior, Rod o Vaz Ferreira, ambos ya un poco alejados del espritu de las nuevas generaciones. Ni el humanismo atenesta del autor de Ariel, ni el liberalismo crtico, el anlisis lgico, del de "Lgica Viva, ms cercano, satisfacen ya las inquietu des y las ansias de los jvenes. Se les respeta, se les admira, pero no se les si gue. Y no es porque ambos hayan per dido virtualmente vigencia, en muchas de sus ideas y normas fundamentales, de valor permanente en el plano especula tivo, sino, tal vez, porque les falta, frente a las demandas de la realidad actual, de la problemtica imperiosa de los nuevos tiempos, la necesaria vir tud de dinamismo requerida para la accin. Y en su lugar, no ha surgido la personalidad representativa de una ideologa pragmtica. De ah la sensa cin de vaco. Fuera de la definicin dogmtica marxista -que, por cierto, y tal vez por eso mismo, ejerce gran influjo su gestivo sobre la juventud, en los medios universitarios sobre todo la concien cia intelectual se halla en un perodo algo desconcertado e indeciso, en cuan to a su posicin ideolgica militante. Y es sabido que la juventud requiere, vitalmente, accin, militancia. Por otra parte, las corrientes existencialistas, sar- trianas, tampoco muy concretamente definidas en cuanto a la praxis, slo ejercen cierta influencia terica sobre una escasa minora. Escudero pretende sustituir las viejas estructuras del cine del régimen por una nueva gene- ración de cineastas directores, productores, guionis- tas, actores preocupados por la cultura del cine; buscó favorecer la exportación del cine español así como las 3 Así denominó el propio García Escudero el conjunto de normas aplicadas en su mandato como Director General de Cine- matografía. Surge por tanto un Nuevo Cine Español que tuvo sus primeros brotes en la década anterior, es decir, en los años cincuenta, y que pretendía defender otra visión de la cultura nacional a través del cine. Patino, Carlos Saura, entre otros Zubiaur, Buena parte de los realizadores de los años sesenta que salen de la Escuela Oficial de Cinematografía logran un lugar de preferencia 4 El modelo que triunfaba en Francia por entonces era la Nouvell Vague Nueva ola , término que acuñó la crítica francesa para referirse a los cineastas que postularon por la libertad de ex- presión y fílmica en el cine francés. A diferencia de otros movimientos de vanguardia europeos Nouvelle Vague, Free Cinema , que surgieron por inquietudes artísticas y creativas, los abanderados del Nuevo Cine Español surgen por una ini- ciativa política y bajo la tutela del Ministerio de Infor- mación y Turismo. Este Nuevo Cine Español se siente atraído e influencia- do en su teoría fílmica por la corriente de esta década, es decir, por el realismo crítico, corriente que imponen el cine francés e inglés. Aunque García Escudero apoyaba estas películas, los cineastas no podían sobrepasar los límites de la tolerancia que les permitía el nuevo marco legal Torreiro et al. Paralelamente al Nuevo Cine Español y como réplica al mismo aparece en Barcelona un grupo de cineastas bajo la denominación de Escuela de Barcelona. Dicha escuela se forma al margen del cine oficial y a espaldas del sistema proteccionista de la Administración, es decir, busca la libertad econó- mica en la financiación y la desvinculación al tutela- je estatal. Pa- ralelamente, se extinguió también la Escuela de Barcelona, aunque algunos de sus proyectos vieron la luz en años posteriores, hacia la finalización de la década , a través de las películas de Víctor Erice, José Luis Egea, o Claudio Guerín. La extinción de ambos movimien- tos no significó que quienes los integraron dejaran de hacer cine, pues muchos de ellos han ofrecido títulos relevantes para la historia del cine español que han sido referentes en el cine actual Alquezar Al margen del cine realizado por el Nuevo Cine Español y por la Escuela de Barcelona, el grueso de la producción comercial española del periodo se inscribe en el cine tra- dicional. El panorama de la danza española en el contexto so- cial de los años sesenta se encontraba bajo la situación política del franquismo. En términos dancísticos, por un lado, se exhibían los bailes folklóricos representados en los grupos de Coros y Danzas; y por otro, las com- pañías de Ballet Español representativas de la danza es- pañola. Como ya se ha señalado líneas arriba, las primeras manifestaciones de danza estilizada que se muestran en el cine español se insertan en las películas de los años cincuenta, coincidiendo con el pleno apogeo artístico de la primera generación de coreógrafos y bailarines an- tes mencionados. XX hacia nuevas propuestas fílmicas de la mano de realizadores que se sienten atraídos por el baile espa- ñol, tal es el caso del cineasta Carlos Saura, quien ya ha dejado para la historia de la danza, un valioso testimo- nio audiovisual y artístico de las nuevas generaciones de bailarines y coreógrafos, tal y como nos muestra en sus producciones: Sevillanas ; Flamenco, ; Salo- mé, ; Iberia, ; o, Flamenco-Flamenco, Ilusiones y desencantos de los años sesenta. Fundación José Manuel Lara. El flamenco y la vanguardia españo- la. Global Rhythm Press. Wesleyan University Press. Espasa Calpe. Tratado de Danza Española. Edición Fundación Autor. Ignacio Eds. Fundación Nebrija. Bailes andaluces y flamencos. Por- tada Editorial. Montaner y Simón. Perspectivas y prospectiva. Augusto : Cine Español años Eun- sa. Consultado el 26 de Mayo de Una aproxima- ción. Publi- cado por Fundación Instituto de Historia Social. Disponible en www. Consultado el 5 de Mayo de Pero discurrir sobre este concepto inicial nos podría llevar a la falsa sensación de que todas las obras realizadas desde tiempos de los Lumière son exactamente iguales. La correcta distinción entre autor real, implícito o narrador debe ser explicitada puesto que, aunque a priori podemos llegar a la conclusión de que son iguales, pronto estableceremos las necesarias distinciones. Por tanto, tenemos que distinguir entre lo que es el autor de una obra y lo que es el narrador de la misma, y si éstos son dos conceptos concomitantes o no. En ambos casos el autor real es el mismo, aunque asu- miremos esta realidad sin haber resuelto todavía conve- nientemente la pregunta que nos hacíamos al comienzo del capítulo, y no puede considerarse a Steven Spiel- berg o a Clint Eastwood como autor en el que se pueda dar la asunción de todo lo anterior. Por lo tanto tenemos que asumir la clara diferencia entre el autor real y el autor implícito de las obras, pero queda en suspenso el papel del narrador. A diferencia del narrador, el autor implícito no puede contarnos nada. Él, o mejor dicho, ello no tiene voz, ni medios de comunicación directos. No olvidaremos que el narrador puede existir dentro del texto o no. Una primera pista para continuar con nuestra expli- cación que debe continuar estableciendo con meridiana claridad que a los conceptos de autor real, implícito y narrador. Sin embargo también podemos hablar de un lector implícito que, al igual que el autor implícito, es de obligada existencia. Pues bien, si hemos justificado la existencia de ese director autor con sello deberemos esclarecer qué es ese sello. Como ya hicimos al principio del presente trabajo con el autor real, el autor implícito y el narrador, es el momento de realizar una distinción clara de conceptos para que no haya lugar para la confusión. Bazin trataba de reivindicar la figura del artista, entendido como creador en la industria del cine. Pero no se quedaban ahí solamente los miembros de esta ínclita revista cinéfila, sino que también deseaban restar la importancia que había adquirido el productor de la película. Nos quedaremos con la opinión de Antonio Lara que sigue esta línea de opinión, si bien es cierto que sabe reconocer la necesaria aportación de los críticos. No podríamos afirmar que este proceso es solamente obra de una sola persona, pero lo que sí podemos asegurar es que, desde esa visión uni- versal de la película, el director autor es el encargado de hacer la selección de lo que en cada momento cada uno de sus colaboradores le va proponiendo. Por lo tanto, su función dentro de ese trabajo es la de la construcción de la historia que posteriormente queda reflejada en las pantallas, aunque pudiera parecer que la misma histo- ria existiera antes de su propia construcción. Una vez aclarados los términos propuestos anteriormen- te, se antoja como inevitable la conexión entre esto y la definición del estilema autorial de Caldevilla, para poder conformar de una manera correcta una teoría sobre el sello del director autor, asunto que nos ocupa y preocupa. Esta alteridad se plasma en la focalización o punto de vista elegido por el narrador autorial que hace que con- fundamos objeto con representación. Así pues, tenemos que todo director puede arrancar, si así gusta, de unos presupuestos selectivos o poéticos de creación, ya marcados por las propias historias y o los propios discursos que se han ido conformando con el tiempo en torno a películas cuyas bases y presupuestos narrativos han sido ya desarrollados. El actor en el siglo XX. Barcelona: Gustavo Gili. Nueva Cork. La Retórica De La Fic- ción. Barcelona: Bosch. El sello de Spielberg. Madrid: Ed. Vision Net. El oficio de dirigir cine. Historia y Discurso. La estructura narrativa en la novela y en el cine. Taurus Humanidades. Madrid, Los modos del relato del cine de Hollywood. Castilla Ediciones. Editorial Espasa-Calpe. Dictionnai- re théorique et critique du cinéma. Nathan, Paidós Comunicación. Esto se debe a que los formatos tradicionales que irrumpían en el discurso de forma invasiva son rechazados por la nueva audien- cia. El nuevo modelo, que determina la distribución a través de Internet, supone nuevas formas de estrenos day-and-date ; nuevas for- mas de comunicación y marketing; y nuevas formas de recuperación de inversión y reparto de beneficios. Se abaratan los costes de lanzamiento de la obra. Y el crea- dor recupera el control tanto sobre su obra como sobre la distribución de la misma. Sin embargo este nuevo modelo coexiste con el tradicional; lo que impera hoy en día es la hibri- dación. Después de haber hecho una campaña de crowdfunding con éxito, y de haber conseguido que un medio de comunicación masiva hable sobre el proyecto, el siguiente paso puede consistir en buscar alianzas con una marca comercial. El objetivo se cifra en encontrar una marca interesada en mantener una presencia in- directa en un medio de comunicación. El desafío radica en preservar la autonomía creativa, impidiendo que el interés comer- cial de la marca contamine el producto a realizar. En el contexto de la Web 2. La financiación aportada tradicionalmente por productores independientes o entidades y empresas, se complementa con una financiación no profesional, voluntaria y colectiva. Alguna semejanza guarda con la participación accionarial del mundo financiero. Pero aquí el interés no es crematístico, sino simbólico. El origen del crowdfunding es el crowdsourcing, término puesto en circulación por el editor de la revista Wired, Jeff Howe. Un ejemplo muy representativo de crowdsourcing es la Wikipedia, la mayor enciclopedia li- bre del mundo, donde se ha ido creando una gigantesca base de datos de definiciones universales mediante la colaboración mundial en red de los internautas. Una vez informada la au- diencia de la existencia del proyecto y de sus objetivos, se brinda la oportunidad de apoyar económicamente la iniciativa, a cambio de obtener un tanto por ciento de la titularidad, participando en el reparto de beneficios o con otras ventajas vinculadas al proyecto. El nuevo panorama de interactividad es el horizonte donde in- sertar un tipo de producto afín al usuario, como opción de bajo coste en relación a los sistemas tradicionales. Para ello es necesario crear una estrategia de promoción y reconocimiento social aprovechando la ventana de posibilidades que ofrece internet. La financiación mediante crowdfunding es muy senci- lla. La productora pone a disposición de los usuarios una serie de productos de diseño o funciones a realizar relacionadas con el proyecto a producir. El internauta decide la cantidad que quiere aportar, y en función de la misma recibe mayores o menores beneficios, convir- tiéndose así cada internauta activo en productor. El proceso obedece a una estructura hiper-horizontal de producción que lo hace posible. Se suele ofrecer un cuidado merchandising para todos aquellos interesados en convertirse en productores. Una vez terminado el proyecto, si les ha gustado, pueden seguir colaboran- do mediante la compra de artículos relacionados con el producto u otras opciones originales relacionadas con el mismo. Ahora al interesado se le concede iniciativa para intervenir en la estructuración del guión, para proponer modificaciones en la acción, o matizar la personalidad de los personajes. Otra modalidad es el crowdfunding a cambio de recom- pensas. Esta forma de financiación se basa en el ofreci- miento de participar en ciertas actividades y eventos re- lacionados con el producto, como pueden ser cenas con el director o con el equipo artístico, billetes de avión para asistir a grabaciones o invitaciones para el estreno. Las opciones permitidas en este procedimiento son donaciones, inversiones y préstamos. Una vez expuesta toda la in- formación a los internautas como reclamo de financia- ción, nada impide que la idea sea copiada por otra per- sona o entidad. Kickstarter cobra un cinco por ciento de la recaudación de cada obra que llegue a culminar su objetivo. Otras webs destacadas son Indiegogo. Es un híbrido entre red social y mer- cado virtual de financiación con herramientas para la promoción. En dicha website el profesional que nece- sita la financiación debe marcarse metas económicas a conseguir, de forma intermitente, ya que es complicado realizar grandes inversiones. Algunas plataformas no ponen límite al periodo de recolección, pero lo normal son cuarenta días. En ese plazo se puede actualizar la información, pero no alterar la cifra pedida ni las recompensas, aun- que sí cabe incorporar incentivos al llegar a cierta cifra. La recaudación -no efectiva, sino comprometida- con- cluye a la expiración del plazo, no al alcanzar el objeti- vo. En caso de que se consiga el objetivo de financiación previsto antes del plazo señalado, la recaudación no se detiene. Pero en caso contrario, no se procede al cobro de las cantidades comprometidas. Una vez colgado el proyecto en la plataforma hay que trabajar todos los canales para darle visibilidad: redes sociales, blogs, prensa tradicional, etc. Con ese dinero hicieron el teaser para presentarse en en el festival de Cannes, donde consiguieron co-productores para financiar la película. Consiguieron a través de crowdfunding El resto de la financiación lo consiguieron tanto a través de la ca- pitalización del trabajo de las personas y empresas que participan en el equipo como a través de la publicidad y el patrocinio. Establecieron una alianza con la marca Pepephone. También buscaron inversores que podían invertir porcentualmente en de la película. A partir de 1. Han organizado estrenos bajo demanda por todo el mundo y estableci- do acuerdos con agregadores de contenidos para VOD. Casos de este tipo aparecen a lo lar- go de la historia del cine. Ya en Mildred Pierce , de Michael Curtiz, aparecen referencias comerciales. Pero donde se usó y abusó de este tipo de publici- dad fue en las series de televisión producidas desde la década de los noventa en adelante. Supuso una satu- ración tal que hizo decrecer en los años sucesivos esta inversión publicitaria. Ya Henry Jenkins llama la atención sobre la fuerte conexión entre las marcas y las narrativas transmedia. Harry Potter no es solo un personaje sino una poten- te marca comercial. Un mundo marca es un puñado de rasgos distintivos y valores. Las narrativas transmedia no crean personajes, crean mundos marca. Obligan a guio- nistas y productores a pensar en otros términos. Se separan así, aparentemente, las fronteras entre la actividad comercial y el ocio. No se trata de incluir publicidad en un formato audiovisual, sino de que el formato esté desti- nado, desde el momento de su concepción, a la publi- citación de la marca. Ha de ser creativo y sorprendente y lanzar un mensaje que aporte algo al usuario. Los formatos tradicionales pierden peso frente a los nuevos: video, aplicaciones etc. El objetivo del branded content es hacer que la gente venga a los medios. Estos contenidos puden subirse a los canales propios de la marca: webtv, redes, blog; o a canales de pago, de internet u off-line radio, prensa, televisión lineal. Lo interesante es tener repercusión en canales ajenos. Eso supone que los consumidores va- loran la marca y difunden los contenidos, aumentan su visibilidad y tienen repercusión en los medios tradicio- nales, que es lo que rentabiliza la inversión. Con respecto al product placement se diferencia de él en el enfoque, ya que en el primero hay una presen- cia pasiva del producto mientras que en el segundo los valores del producto constituyen el eje principal de la trama. También se diferencia en el control sobre el re- sultado; en el primer caso lo ejercen los productores de contenidos, en el segundo pasa a la marca. El problema en cuanto a la creatividad de la producción audiovisual que se plantea es que han de prevalecer valores narrati- vos sobre las estrategias de marketing de la marca. Otra ventaja del branded content es que ofrece mayor credibi- lidad, lo que lo vuelve mucho menos intrusivo. El branded content no es un producto nuevo. Resultó así un producto branded con- tent y transmedia, a la vez. Esto es un claro precedente de branded content y producto transmedia. Carreras, La dificultad del branded content estriba en mantener el equilibrio entre el branded, por un lado, y el content, por el otro. La marca planifica la estrategia publicita- ria del branded. Y, en cuanto al content, debe confiarse a especialistas en creación de contenidos audiovisuales, cuyos perfiles no suelen coincidir con los creadores pu- blicitarios. La coproducción entre la marca y la produc- tora de contenidos de entretenimiento es la fórmula. Los ocho cortometrajes contaron con directores reconoci- dos. Con temas diferentes en cada uno de los cortos, el protagonista era siempre el mismo. También el canal Divinity de Mediaset adoptó la fórmula, en programas como Tricotosas, pro- ducido por Norit. Su futuro su- pone un apoyo para la industria audiovisual, siempre que se repartan las funciones de forma equilibrada en- tre los creadores de contenidos y las marcas. Con este material se puede pre- sentar a pitchings, mercados y festivales, para conseguir co-productores e inversores. Para ello precisa gestionar la promoción de su web, y comunicar el proyecto por redes, blogs etc. Otra parte de la financiación se consigue a través de la capitalización del trabajo de las personas y empresas que participan en el proyecto. Aportan como capital el equivalente a sus sueldos o recursos y reciben a cambio el porcentaje sobre beneficios correspondiente en base al presupuesto total. Al mismo tiempo se buscan mar- cas como patrocinadores, para hacer product placement o branded content. Después se puede de concursar en festivales -nacionales e internaciona- les- competitivos por mor de obtener premios. Se ha de tener prevista la distribución a través del sistema de ventanas tradicional cine, tv, dvd , así como el mer- chandising, la venta directa de productos, libros sobre el proceso de realización de la película o discos proce- dentes de las bandas sonoras, así como otros materiales emanados de la producción. Estas nuevas formas de financiación suponen una nueva forma de abordar los contenidos que pasan de ser creaciones personales a creaciones colectivas. VOD y nuevos modelos de negocio. Barce- lona, UOC. Estu- dio sobre la programación. Ma- drid, Fragua. Ma- drid, Paidós. ROIG, A. Barcelona, UOC. Disponi- ble en www. Consultado el Desde sus inicios han evolucionado ofreciendo nuevos forma- tos y contenidos. Internet, junto a las actuales demandas y estilos de comunicación, orientan el futuro de estos sectores hacia nuevas estéticas narrativas, y formas de consumo. Max Skladanowski en Alemania, llegó a mantener estas representaciones por algunas semanas en el teatro. Pero su estilo evolucionó hacia el ilusionismo, por ello es recordado o identificado como el mago del cine. De entre ellas, Pathé, dominó el comercio internacio- nal. Los espectadores, hasta finales de la década de los veinte, asistían a sesiones de películas mudas, que se proyectaban con acompañamiento musical. Los relatores orales, en ocasiones actores profesiona- les, también eran un elemento característico del cine mudo. Algunas palabras se realzaban para darles énfasis. A veces las frases aparecían en la pantalla fragmentadas, […. Otras veces las palabras eran animadas y cruzaban la pantalla diagonalmente […]. En concreto, el primer sistema de sonido utilizado fue el Vitaphone sonido gramofónico : el disco iba independiente de la película y había que sincronizarlo a mano. Una sincronización que resultó dificultosa. Por ello fue sustituido por el sonido óptico o fotoeléctrico: banda de sonido vertical paralelo al fotograma. La respuesta a la que llegaron es bastante diferente de. En la palma de Su mano, El nos tiene; a Su voluntad El nos mueve. Nos movemos, como bolitas rodamos; El nos rueda interminablemente en círculos. No somos sino juguetes para El; El se ríe de nosotros. La división teatral entre espectador y actor era inexistente en la exhibición indígena precolombina. Al volverse a los mitos de los toltecas, sobre los que se había fundamentado la nueva sociedad de Tlacael, y descubrir que la existencia humana, por alguna razón misteriosa, había sido siempre. Así ocurría con el ritual en honor estatua del Sol y le rendía homenaje. Seguían al Inca los nobles, pre-. Pedro Henríquez Ureña sugiere que las calidades formales del RabinaiAchí debían de ser semejantes a las del drama griego antiguo antes de que se introdujera el tercer actor. El Coro les interrumpía en determinados momentos para pronunciar unas pOcas frases necesarias. La danza era en sí una oración, un himno, la expresión mimada de ideas y símbolos; una forma colectiva de ese acto, tan antiguo y tan universal que podría remontarse hasta la animalidad misma: el lenguaje de los gestos. A mi parecer, la hipótesis de Henríquez Ureña encuentra especial apoyo si se compara el drama maya con Los Persas de Esquilo. Cuando el canto ya no fue de utilidad absoluta para la conversación corriente quedó, posiblen1ente en forma de melopea al principio,. Sin embargo, para los frailes, debido sobre todo a que se presentaban en actos rituales, constituyeron un medio de captar para Cristq las almas de todo el pueblo. Al hacerlo descubrie-. Hemos visto la prodigalidad que podían tener algunos de los rituales indígenas, y las culturas azteca, maya y quechua proporcionaban con su sistema educativo los artistas necesarios. Los medios que se aplicaban eran los mismos, tanto si el objetivo final era conseguir grandes guerreros, como entre los aztecas, corno si no. Les daban regalos a todos los cantantes: a los del baile, a los compositores, a los directores de las canciones. Al emplear el teatro pagano y dar a sus obras una presentación semejante a la de los rituales y ceremonias de los nativos que habían podido contemplar, los frailes despertaron el entusiasmo de los profesionales y provocaron el asombro y el temor del vulgo, dos reacciones que aceleraron el caminar hacia la conversión de los pueblos indígenas. Aun cuando el acto de salutación de Cortés a los doce franciscanos que había pedido servía a sus ilnes inmediatos relacionados con su posición en México, era también un reconocimiento de la posición legal de los franciscanos, posición que Cortés, maestro del precedente legal, reconoció en seguida. Los franciscanos traían consigo una autoridad legal muy específica que habían de ejercer, virtualmente sin restricciones, durante la mayor parte del primer siglo de colonización. Esa autoridad era el Regio Patronato que el Papa había. Esta seguridad, unida a las exigencias de su nueva labor, condujo a la creación de nuevas formas arquitectónicas conforme la orden iba construyendo sus iglesias y monasterios por toda Nueva España. Al no estar ya bajo la amenaza de fuerzas hostiles, no era necesario que las iglesias sirvieran a la vez de fortalezas, y adoptaron una forma casi desconocida en España: la de capilla abierta, con el fin de responder a las necesidades religiosas, políticas, sociales y administrativas que se le imponían. La precipitación de acontecimientos de la Conquista, junto con el fervor apostólico generado por la inmi-. Era normal que, con tal fin, los frailes celebraran la misa con la asistencia de. Fernando Horcasitas ha comentado este aspecto de las capillas abiertas:. En una carta a Felipe II, escrita en , Pedro de Gante ofrece un breve historial de su trabajo en Nueva España, con el fin de reforzar su petición de. A estos muchachos se los encerró, con candado y llave, en el monasterio de. A los que mostraban mejor disposición se les enviaba los domingos y días festivos a predicar entre las poblaciones indígenas que rodeaban la capital. Iban en grupos de dos o tres y se desplazaban a distancias de entre dos y veinte leguas. Cuando alguno de estos novicios descubría un atisbo de vuelta a la idolatría, u oía algo al respecto, se enviaba a un grupo de los. Los métodos empleados por Pedro de. Gante fueron el comienzo del intento de los mendicantes de adaptar formas teatrales nativas y de utilizar parte de las mismas para llevar a cabo su labor misionera. En marcado contraste con el modo en que se destruyó de manera implacable todo vestigio de las estructuras. Donde los aztecas contemplaban su relación con la divinidad como una colaboración, aunque dependiente, el cristianismo exigía ahora. Aun cuando la índole de esta incorporación era diferente tras la llegada de los mendicantes, se fomentaron activamente las creencias indígenas como medio de reforzar los vínculos existentes entre la nueva religión y los que estaban a su cargo. Thornas Gag e, sacerdote inglés que posteriormente renunció al catolicismo de Roma y abrazó la religión de la Iglesia de Inglaterra, describe una obra de teatro y danza que trata de la muerte de San Pedro y de la decapitación de San Juan Bautista, a la que él. Danzan al son de un pequeño tambor y un caramillo, el cual es a las veces redondo, a las veces alargado hacia adelante, y tienen y usan muchos Los indios que intervienen en esta danza son en su mayoría. La representación no termina con aplausos,. Se utilizaban escenarios elevados, semejantes en su concepción al uso que hacía el drama medieval europeo de las mansiones. Hubo en ella tantas cosas de notar y de qué se admirar, que no bastaría mucho papel ni abundancia de vocablos para encarecella, y la que al presente se me acuerda, que fue de ellas, que concurrieron ochocientos indios en representalla y cada uno tenía su oficio y hizo acto y dijo las palabras que le incumbía hacer y decir y representar, y ninguno se impidió a otro; y finalmente, dicen que fue cosa que si en Roma se hiciera, fuera sonada en el mundo. Otra obra de este período, sobremanera interesante en vista de. Los edificios, montañas y peñascos y campos o prados y bosques que hicieron y animales que pusieron vivos en ellos en las casas reales donde suelen vivir los cisorreyes y el. Jerusalén estaba el acuartelamiento de las tropas españolas, y delante de éste, la zona que representaba las provincias de Nueva España. El centro del inmenso escenario era Santa Fe, "donde el Emperador Y su ejército habían de aposentarse; todos estos lugares estaban cercados y por de fuera pintados de 'canteado', con sus fronteras,. Lo que se conseguía, así pues, con la representación de La conquista de Jerusalén era la convergencia de las actitudes española e india. Gracias a la influencia de Cortés, se eligió a los mendicantes para que cumplieran esa función. Con el respaldo del Papa, de la Corona, y de Cortés, su posición era de inmenso poder. Ya en 15 3 S, el concejo municipal de la ciudad de México se quejaba ante el rey de que los. Miguel León Portilla encionan los cronistas e histon. Pero fue Hern. Se trata de una actuación singular, en la que e l nnsmo conquistador tomó parte. Instalaron luego el dicho trabuco en la plaza del mer cado de Tlaltelolco, precisamente donde estaba edificado un teatro indígena:. Pero el arma construida. Se entregó entonces el trabuco a los aliados. Éstos, colocados ya en el mismo lugar del teatro, con vivo entus1asmo representaron allí su papel:. El teatro de Tla ltelolco fue derruido. Desa parecieron para siempre las a ntiguas representaciones de los indios, substituidas por las co me dias introducidas por los frailes mis ioner os. AJ conquistador le tocó representar el triste papel de exterminador de una cultura. Con a mor recog1eron ellos las reliquias de la cultura destruida. Garibay K. Garibny K. Habiendo tratado ya en otros estudios, desde un punto de vista critico, acerca del valor de estos testimonios de la antigua cultura, remitimos a dichas obras a quienes se interesen por tema de tanta importancia. Goribny K. Así, por ejemplo, después de haber ganado una batalla, se agradecía la victoria a los dioses con cantos y danzas. Otras veces, al iniciar una peregrinación o al hacer un alto en el camino, las tribus que inmigraban desde las llanuras del norte, sabemos por sus relaciones que entonaban cantos y bailaban danzas sagradas. México, , vol. Pero, al lado de esa actuación en la que todos partiClpaban, había otra forma de acción, que hoy repugna tal vez a nuestra sensibilidad y manera de pensar. Nos referimos a aquellos verdaderos actores, a quienes tocaba representar de manera especial, casi mística, la figura de uno de los dioses. Eran actores que sólo una vez repre. Porque precisamente su destino final era ir a reunirse por la vía del sacrificio con la divinidad representada. Numerosos son los testimonios que nos hablan del modo como aprendían su papel quienes iban a representar a un dios para terminar su vida como víctimas del sacrificio. Participaban en ella todas las clases sociales, Y de un modo especialísimo aquellos que por diversas razones debían representar a los dioses. Los sacerdotes y los coros de doncellas y estudiantes participaban en el canto. Er an finalmente los sacrificios en los que se inmolaban de or? A veces era la lucha s imbólica en e l Temalcícatl, en la que con desiguales armas se enfrentaba el cautivo atado de un pie contra e l guerrero bien armado que subía a com. Tal era el caso de aquel joven que representaba a. Todos ellos eran actores largamente adiestrados para actuar tan sólo una vez dentro d e l dra ma cósmico del teatro perpetuo, vigente principalmente entre los aztecas. A continuación daremos dos ejemplos tomados del repertorto de fiestas. Al efecto caia eat. Al mencionado cerro acudían en procesión los señores de México, Tezcoco y Tlacopan, asi como un gran concurso de gente. Allí, poco antes de la fiesta, disponían los indios una especie de bosquecillo artificial, que venía a servir de escenario. A la misma manera est. La cual niila mellan en aquel pabellón en aquel bosque y aent! Un coro, formado tal vez por jóvenes estudiantes del Calmecac, da principio al canto. Escuchemos el coro:. Ay, pero ai alguno ya me causa vergüenza. O me conocía bien vosoLroa sóis mia padres, mi sacerdocio, Serpientes y Tigres. El sacerdote del dios de la lluvia vuelve a entonar el canto, alude ala ma. Son los niños pequeños; cuyo llanto, al ser sacrificados, significa augurio de grandes lluvias. Ay, yo fui creado y de mi dios,. El dios exhorta a la gente y al sacerdocio, a que le dé culto y baga esfuerzos por conocer bien su poder. Ay, en Tlalocan, en nave de turquesa, suele saür y no ea visto Acato na l. Con sonajas de nieblas es llevado al Tlalocan Ay, mi her mano Touuecuexi EJ coro, ha blando ahora en nombre de la víctima, la niña vestida de azul que va a ser sacrificada al dios de la lluvia. Va a ser enviada al lugar del r:ruster1o. Es ahora el tiempo de su lloro. Escuchemos el coro que habla en nombre de la victima: El Coro hablando en nombre de la uic. Yo me iré para siempre: ea tiempo de su Uoro. Y yo ya le dije al Prlncipe de fu nestos preaagioe: Yo me iré para siempre: es Liempo de su lloro. Con sonajas de nieblas es llevado aJ TlaJocan. Terminado este himno, entonaban tal vez los sacerdotes y el pueblo otros varios cantos en honor del mismo dios de la lluvia. Las danzas se sucedían ain cesar. Juntos daban ahora fin a la fiesta. Marchaban entonces todos para embarcarse en ca. Dejaban caer en el agua del lago su sangre, al igual que riquezas y joyas innumerables que desaparecían bien pronto en el sumidero. Quienes se habían embarcado, regresaban después a la ciudad dando por terminada la fiesta. Ante Ia imposibilidad de adentrarnos en tema tan vasto, preferimos. En la plaza del mercado aparecía. Con esos disfraces venían a bailar. Otros aparecían con los atavíos del "sueño", o con sartales de tamales y con otras formas de collares. Llegaban, también, algunos ataviados como gente pobre, como quienes andan vendiendo legumbres, como vendedores de leña. Siendo imposible detenernos en largos comentarios, transcribiremos aquí sólo la versión del himno principal que se cantaba en esta fiesta. Un coro da principio al canto afirmando que el cor azón del poeta se abre a mitad de la noche, para entregarse a las flores y al canto. A la luz de las antorchas aparecen entonces en la gran plaza engalanada y llena de gente, los diversos dioses que asimismo se ponen a bailar. Nació CenLéotl en Tamoa n. Tal vez ya cerca del a manecer, después de haber continuado la danza por horas y horas una nueva estrofa del coro alude a la llegada del sol y del dios Quetzalcóatl. El dios promete a los hombres darles ayuda, haciendo que las cosechas se logren: Ya va a lucir e l sol, ya se levanta la aurora: ya beben miel de las flores. Ya canta nuestro dios: oídio. La tercera parte del himno describe un juego de pelota. El viejo Xólotl, doble de Quetzalcóatl, juega a la pelota con el sol. El habitante de Oztoman, el de Chacala su mercancía, ajorcas de turquesa. Tal era el himno principal que se entonaba, en tanto que quienes representaban a los dioses, a los diversos animales y aun al "sueño", danzaban sin cesar en la plaza del mercado, en esta fiesta que se celebraba cada ocho años. Queda abierto el campo para un estudio completo acerca de todas las solemnidades con sus representaciones, danzas e himnos propios. Nos referimos a las varias formas de actuación cómica y de diversión, ejecutadas por quienes hoy llamaríamos juglares, titiriteros y aun prestidigitadores. A su modo habfa un baile y canto de truhanes en el cual in t. Fingiéndose ellos y ellas borrachos, Uevatndo en las manos Cllntarillos Y tazas, como que iban bebia. Así, por ejemplo, tenemos la figura del Teuquiquixti "aquel que hace saltar o salir a los dioses". Se trata de una especie de titiritero que llevaba en un gran morrallas figuras de diversos dioses, para dar funciones e n la plaza del mercado y en el patio del palacio real. El que hace salir, o saltar a loa dioaea ea una eapecie de saltimbatnqui. Entraba a la casa de loa reyes; se paraba en el patio. Sacudía su morral, lo re mecía y llamaba a loa que estaba n con 6l Van saliendo unoa como n iñitoa. Unos son ml,. Bailan, cantan, representan lo que determina au corazón de él. Cuatnd o lo han hecho, e n t. Por eat. Bftltar o r epresen tar a loa dioeee". Largo sería presentar aquí la forma de actuar de todo este género de prestidigitadores, declamadores y saltimbanquis. El otro texto nos habla de quien parece poner. Puea cuatndo ya ae ha deatnnado todo, se tapa con una manta de color rojo: oon eatootn vez cTeeen, brotan , ae levanllln, oomo ai no hubiera sido destrozado nada, p arte a p. Entonces se daacubre. Así se dejaba ver, oon eato divenía a la gente, con esto hac a aus artimañas. Lo hacfa en el palacio y por ello era gratificado: o le daban maíz desgranado al que ala hacía. Debe notarse al menos que es este tema tan rico y abundante que ya de por sí ofrece mate ria pa ra una obra especializada. Imaginemos la misma plaza del mercado de Tlaltelolco, a la que se aludió al comienzo de este trabajo. No va a actuar en realidad con un solo atavío. El pueblo contempla y se divierte. Escuchemos al bufón:. Vengo a ponerloe pintadoe, en donde el patio extiende: yo soy tordo de rojo cuello: grita, g-rita mi cantar. Mi gran jefe, llego: yo vengo reir Yo soy el travieso: Oor ea mi canción: va enredando: luego ae deepliega. Ah, soy el caaero. Yo el guinador de ojos, el que andaba riendo: de dentro del patio vengo en flor vengo a convertirme yo el Conejo que aangró Que 88 d6 comienzo: vino a p.. Difenntea Doree yo eetoy esparciendo, vengo a ofrendar cant. Vengo a o rendar can toe: florea embriagantes. Imita a los animales que representa y se pone a bailar delante del pueblo. Finalmente el bufón se transforma ahora en un loro parlanchín. Es un loro entendido puesto que viene del interior de Tula. Ya aqu l comieiUO, ya puedo cant. Eres menesteroso, como de una pintura, toma bien lo negro y rojo el Saber. Enhieato eat. Cambiando ahora de atavios, el bufón aparece como un tordo de cuello rojo. Sigue s u canto y su baile. Alude a la poesía y a la guerra, a la risa y al llanto:. Terminada la fars a, el bufón recibía alguna recompensa del pueblo, como lo señalan insistentemente los textos. A la gente le regocijaban en extremo estos divertimientos y farsas. Nos referimos a la escenificación de sus grandes mitos y leyendas. Gan"bay K. Cantares Mexican os,. Aquí vamos a transcribir tan sólo uno de esos poemas pertenecientes a la colección de cantares mexicanos. En él se recuerda el gran mito de la huida de Quetzalc6atl que abandonó Tula y marchó hacia el oriente hacia Tlilan, Tlapalan, "el lugar del color negro y rojo", la tierra de la sabiduría. Oigamos el texto y procuremos imaginar la acción que lo acompañaba. Es tal. Primero fueron tal vez los declamadores o tlaquetzque, "quienes hacen ponerse de pie a las cosas", los que iban r epitiendo en las plazas y mercados de ciudades y pueblos los viejos poemas en los que se contenían las leyendas. La gente se arremolineaba en torno suyo y gozaba escuchando. La figura del tlaquet. Hubo en Tul a una casa con traveeaños de madera: Hoy e61o quedan eue columnu en rorm. El Na. E l buen narrador: de pala bras gustosas, de palabras alegres, Ooree tien e en s us labios. En eu discurso las consejaa abundan, d e palabra correcta. Narra cosas obscenae, lae d eecribe, dice palabras vanas, no tiene vergilenza. Como es obvio, no siempre se afirma expresamente que dichos himnos y poemas podian ser representados. Sin embargo, su lectura nos muestra que parecen concebidos precisamente para ser puestos en escena. Alaon de trompetas aon llorados nues tros p rín cipea. Allli por Cholula vamoa a paaar, junto al Poyauht. Al10n de trompetee aon llorados nueetroa prmcipee. Probablemente también babia varios tiempos de danza en la que participaban no sólo los actores, sino ta mbién una parte del pueblo. Ambos se duele n del abandono en que los dejó Quetzalcóatl al irse a Tlapalan. El Cantor. Motlacx6chitl: -Se fue mi señor, el de las plumas fmas. Ar o:. Salen por fin de la plaza donde. OJr o:. Desgraciadamente de t odo esto sólo nos quedan fragmentos. Allí aparecen los guerreros, las mujerzuelas que dan alegria, los padres de familia, los comerciantes y aun las pobres víctimas que van a ser sacrificadas; todos como seres humanos, conscientes de que en su vida hay problemas y sufrimientos, y con el anhelo de encontrar al fin "la flor y el canto de las cosas", capaces de dar felicidad. Varios son los ejemplos que pudieran presentarse. Algunos de ellos se encuentran todavía inéditos. I, pp..

En el dominio de la vestimenta, la literatura de fines del siglo xix no co noca ms que- una docena de palabras. Pero Ettinger consagra doce cuadros al reino vegetal.

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Encuentro alrededor de setenta nombres referentes a legumbres y una sesentena en el título de la película porno tericka dye read more las frutas de mesa, cuarenta palabras dedicadas a las mqui nas agrcolas y una nomenclatura de treinta y cinco sustantivos para des cribir el arado y sus partes.

Los hebrastas, cuyo punto de vista estaba expreso en el artculo del Hatzefira que he citado, prisioneros de un vocabulario mezquino, cada vez que deban mencionar un objeto de la vida cotidiana o significar algo moderno, teman' que el hebreo hablado se viera obligado a naturalizar tantas palabras extranjeras que, repleto de barbarismos y neologismos, bastardeara y deshonrara la lengua sagrada.

La experiencia ha probado que esos temores estaban desprovistos de fundamento, puesto que la Bi blia, la Mishn y el Talmud posean tal tesoro de trminos propios de la vida prctica, que eran como una especie de rbol doblegado bajo el peso de los frutos y que bastaba apoyarse para que cayeran, llegados a su ma durez.

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Y-as sucedi. As como la tierra de Israel, en su acepcin ms am plia, el suelo y el subsuelo y título de la película porno tericka dye aquello que la tierra produce, las colinas, las montaas, los cielos y las aguas'debajo de los cielos no revelaron su secreto ms que cuando los judos retornaron a Israel, de manera que da a da aparece que Israel es an una tierra por descubrir, as la lengua hebrea revel sus diferentes sentidos al transformarse en un idioma na tural, de uso diario, cuando los que lo hablaban pensaban en hebreo, sin necesidad de extraer su pensamiento de un idioma extranjero ni buscar las palabras en un texto antiguo que estudiaran en el banco de la escuela.

Quisiera ahora traer a colacin algunos'mtodos por los cuales el idioma hebreo título de la película porno tericka dye hallado en s mismo las palabras que le han permitido adap tarse a la vida moderna.

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Deseo dar dos ejemplos, bastante divertidos, título de la película porno tericka dye que son ms bien la excepcin que confirma la regla, puesto que se trata de dos palabras fuertemente dicutidas, que han tenido en el Israel de nuestros das un xito sorprendente. El hebreo moderno ha cortado buen nmero de nudos gordianos, sin dejarse detener por las controversias que hicieron furor durante siglos, atribuyendo a ciertos trminos convenientes una significacin definitiva que los enrolaba check this out siempre a su servicio.

Una de las palabras ms corrientes del hebreo moderno es la palabra meshek que significa unidad econmica. Su historia es bastante curiosa. No se encuentra en la Biblia ms que una sola vez y an as con un sentido dudoso. El captulo 15 del Gnesis contiene un dilogo entre Dios y Abra ham, que en ese momento se llamaba an Abrm. Es despus de la victoria título de la película porno tericka dye patriarca sobre el Rey de Sodoma y de poner en libertad a Loth.

Dios ofrece a Abrm un gran galardn, pero Abrm est triste porque no tiene 16 SUR hijos y preveo que su intendente, Eliezer, ha de ser su heredero, y dice: Seor Dios, qu me has de dar, siendo as que ando sin hijo, y el mayor domo de mi casa es ese damasceno Eliezer.

Traducimos por mayordomo de mi casa las palabras ben meshek beit, hijo del meshek de mi casa. Y de esta manera, durante siglos, los maestros de escuela han traducido as este pasaje a los nios judos.

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título de la película porno tericka dye Es necesario destacar, sin embargo, que la versin de los Setenta ve en meshek un nombre propio y traduce Me shek, el hijo de mi casa. Es necesario decir tambin que otros comentaris tas encuentran en meshek una corrupcin de la palabra Dameshek, Da click at this page, lugar de origen de Eliezer. Pero para el hebreo moderno esta dis cusin pertenece al pasado y esta palabra sospechosa, meshek, que suena tan maravillosamente hebraica, ha sido adoptada, se ha ajustado y conver tido en una de las voces ms vivas del idioma actual.

He dicho ya que meshek significa unidad econmica. Es un trmino que ofrece cierta ana loga con el vocablo espaol hacienda. Tiene dos sentidos https://info-v.adacic1033.online/page-16-06-2020.php com prende, primero, el conjunto de bienes materiales de una entidad, que va desde la ms modesta entidad privada hasta la ms poderosa: el estado. Ella representa la riqueza en relacin con las necesidades humanas.

Si de cimos que Fulano es el administrador del meshek de la empresa tal, que remos decir que es el responsable de todo el inventario. Tambin diremos que las minas, las usinas, los ferrocarriles, la flota martima, son impor tantes elementos del meshek de un pas.

Significa, en segundo lugar, un establecimiento agrcola. Diremos que el campesino título de la película porno tericka dye en su meshek, que l espera la cosecha de su meshek. Meshek bait es la unidad econmica representada por el hogar.

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La mujer trabaja en el meshek bait; adminis tra su meshek bait. Otro reajuste concierne a una palabra que la tcnica no ha dudado en tomar en prstamo a las ms elevadas alturas de la Biblia.

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Una de las pri meras palabras here se oyen en Israel es la palabr jashmal, que significa electricidad. Jashmal se encuentra mencionada tres veces en la Biblia, para precisar, en el Libro de Ezequiel, y es igualmente una palabra discutida. El Libro de Ezequiel'xuenta, en su primer título de la película porno tericka dye, una visin que el pro feta tuvo durante el quinto ao del exilio de Joaqun, el penltimo Rey de los judos, deportado por Nabucodonosor.

Dice que l estaba en Tierra de Caldeos, junto al ro de Chebar, cuando los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.

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Vi particularmente una gran nube de fuego envolvente Empleo mbar para traducir jashmal. Toda una literatura ha sido es crita tambin sobre esta palabra, jashmal, cuya tendencia dominante es ver en ella el equivalente del griego elekfrn.

No es, por consecuencia, sor prendente que el hebreo moderno la adoptara' para designar la electricidad. Y de ah, toda suerte de palabras derivadas: jashmal, elctrico; motor elctrico, manoa hajashmal; tomar un tranva es tomar una go here. Y, finalmente, el verbo jashmel, electrificar, que fu formado mediante esa palabra ezequeliana, permite título de la película porno tericka dye muy numerosos que quiero ahorrar, pues mi esperanza no es aburrir sino jashmel, electrizar, es decir, entu siasmar con los recursos creadores del hebrteo moderno.

Aqu un ejemplo bastante divertido: el Talmud, como se sabe, resulta, a menudo, un verdadero torneo an para los esp ritus ms agudos.

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Hay all refinamientos y sutilezas extraordinarias que llegan a veces a verdaderos extremos. De tiempo en tiempo, hasta los es pritus ms título de la película porno tericka dye no pueden encontrar solucin l dilema propuesto y entonces los compiladores del Talmud ponen fin a la discusin con una palabra de cuatro letras, tecu, que representa las iniciales de Tishbi Ye- taretz Cushiot Uveaiot, que significan: El Thishbita.

En otros Películas gratis de Sarina Valentina, es necesario esperar l solucin hasta que el profeta Elias anuncie el da del Juicio Final. Esta palabra tecu ha descendido de sus alturas apocalpticas y significa actualmente o temporal, o mores!

Se dir sin temor que el partido de ajedrez de Botvinik y Najdorf ha terminado en tecu, que el match de box entre Ar turo Prada y Nicols Savino ha concluido en tecu. Se dir tambin, tra tndose título de la película porno tericka dye negociaciones largas, delicadas y difciles, que se ha llegado a una situacin de tecu.

Otro ejemplo de la aplicacin de una palabra antigua a las realidades de la here moderna es el vocablo mate, que no significa en hebreo una es pecie de acebo ni una infusin de las hojas tostadas de ese acebo, sino una vara o bastn. Cuando Moiss y Aarn se presentaron al Faran de Egipto, Aarn arroja a los pies del monarca su mat que se transforma en serpien te.

Vosotros no ignoris, desde luego, título de la película porno tericka dye el Faran no se dej impresio nar, creando as un precedente de obstinacin que ha sido seguido hasta nuestros das. El significado de vara ha derivado, presumiblemente, de ra ma y de all, tribu, familia.

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Los hijos de Israel se dividieron en doce matot. Y fu por matot que se organizaban en formacin militar al acam par en el desierto y en sus guerras de conquista de la Tierra de Canan. De ah, en hebreo moderno, mat signific primero unidad militar y luego comando de una unidad militar.

Una de las personalidades ms importan tes de Israel, que las circunstancias han transformado en una nacin ar mada, es el Ramatcal, título de la película porno tericka dye que resulta de tres apcopes, Rosh Hamat Ha- clali: Jefe del Estado Mayor. Mat representa en este conjunto la palabra mat.

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Como ejemplo de secularizacin, la palabra minjah, cuyo sentido ori ginal era ofrenda, tributo y que, eomo consecuencia de una evolucin in- 18 SUR teresante en la Diaspora, no signific ms que una de las tres plegarias cotidianas del.

En Israel se ha dado otro paso ms: la expresin seudat minjah o comida d minjah constituye hoy una forma elegante y clsica de decir simplemente five oclock tea. RECURSOS CREADORES DEL HEBREO Pero el gran adaptador del hebreo a las necesidades de la vida moderna ha sido el genio mismo de la lengua, los recursos extraordinarios inheren tes a su naturaleza, el hecho de que una vez que una raz de tres letras ha sido aislada, se convierte en la matriz generosa de una gran familia de vocablos, de sentidos infinitamente variados, de verbos transitivos, in transitivos, causativos, declarativos, reflexivos, de sustantivos cuyo signi ficado difiere segn se agregue a la raz sufijos o prefijos y conforme a la conjugacin de la que el sustantivo ha derivado.

Ha bastado descubrir las vas y los medios de los cuales se sirviera el genio del idioma para formar las palabras que nos fueran trasmitidas por la literatura consagrada a imitarlos para que la pobreza de ayer se continue reading, mgicamente, en una verdadera impedimenta de riquezas.

Demos algunos ejemplos de la naturaleza increblemente generosa título de la película porno tericka dye hebreo. El verbo iatzor, significa crear, formar. Isaas dice 45 que Dios iotzer or, hace la luz y agrega que crea las tinieblas.

La raz iatzar con jugada en el modo hebreo piel, es decir, de manera de indicar una intensi dad de accin, da iatzer que significa hacer, link, fabricar. Diremos del trabajo del artesano, del obrero industrial, de la fbrica, iatzer. Si título de la película porno tericka dye la raz que presenta esta forma del modo hebreo piel o de accin inten sa, le agregamos el sufijo an que indica el autor de la accin, obtendremos iatzran, productor.

Si a iatzran aadimos el sufijo wt, que describe la actividad del iatzran, resultar iatzrant, que significa produccin. Es su ficiente tomar el participio de otra conjugacin hophal, que es el pasivo del causativo para tener mutzar, que quiere decir producto. Todas estas formas son autnticas, legtimas, de una lgica a toda prueba. Asimismo el verbo tzaroj, que es posbblico, quiere decir necesitar; de all, en hebreo moderno, tzaroj significa necesitar objetos de consumo y, como consecuencia, consumir.

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En todo pueblo hay por lo menos una tzar- janiah, una proveedura, y, por extensin, una cooperativa de consumo. Los alimentos y los vestidos son mitzrajim materiales, un libro es un mitzraj intelectual. Titzrojet ser la cantidad de artculos consumidos. Di remos, el consumo la titzrojet- de pan ha aumentado. Casi todas estas palabras son nuevas, pero no se puede discutir su pureza hebraica.

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Han sido formadas sobre modelos tan rigurosamente clsicos que su presencia en continue reading textos antiguos no sorprendera. Esta elasticidad del hebreo es lo que ha permitido que en un dominio del que los judos fueron ms bien apartados en el pasado, el deporte, se halle casi completamente libre de palabras extranjeras.

Veamos por ejemplo lo que respecta al noble arte del box. Boxear significa batirse a golpes de título de la película porno tericka dye. La palabra puo se expresa en hebreo por la voz agrof.

De all, cerrar la mano en un puo, agref. Y como habitualmente no se cierra el puo con intenciones pacficas, la accin de cerrar el puo es igruf, que significa box. Un bo xeador es egrofan. La palabra egrof es bblica y tiene una impresionante nobleza.

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Isaas, que castigaba a su pueblo sin piedad, dice: He aqu que para contiendas y debates ayunis, y para herir con el puo inicuamente ulehakot beegrof resha 58, 4. La terminologa militar es de una riqueza y pureza no menor. Como en Israel las mujeres solteras cumplen su servicio militar as como los hom bres, el trmino que se aplica presenta ambas formas, masculino y feme nino; un soldado ser jaial y jaielet, un oficial katzin y ketzin.

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Un aviador tatas y taieset. La palabra tis, vuelo, es posbblica y hasta postalm dica, si bien se encuentra en el Talmud de Jerusaln la palabra taiesan, que quiere decir errante.

Kathu Porn Watch Mamá e hija cam show Video Hmilf porn. VOD y nuevos modelos de negocio. Barce- lona, UOC. Estu- dio sobre la programación. Ma- drid, Fragua. Ma- drid, Paidós. ROIG, A. Barcelona, UOC. Disponi- ble en www. Consultado el Desde sus inicios han evolucionado ofreciendo nuevos forma- tos y contenidos. Internet, junto a las actuales demandas y estilos de comunicación, orientan el futuro de estos sectores hacia nuevas estéticas narrativas, y formas de consumo. Max Skladanowski en Alemania, llegó a mantener estas representaciones por algunas semanas en el teatro. Pero su estilo evolucionó hacia el ilusionismo, por ello es recordado o identificado como el mago del cine. De entre ellas, Pathé, dominó el comercio internacio- nal. Los espectadores, hasta finales de la década de los veinte, asistían a sesiones de películas mudas, que se proyectaban con acompañamiento musical. Los relatores orales, en ocasiones actores profesiona- les, también eran un elemento característico del cine mudo. Algunas palabras se realzaban para darles énfasis. A veces las frases aparecían en la pantalla fragmentadas, […. Otras veces las palabras eran animadas y cruzaban la pantalla diagonalmente […]. En concreto, el primer sistema de sonido utilizado fue el Vitaphone sonido gramofónico : el disco iba independiente de la película y había que sincronizarlo a mano. Una sincronización que resultó dificultosa. Por ello fue sustituido por el sonido óptico o fotoeléctrico: banda de sonido vertical paralelo al fotograma. En concreto, hay dos discos originales, que tienen su enumeración y unas marcas. Las marcas indicaban al operador donde debía situar la aguja del giradiscos para sincronizar la película con el sonido. Y otra enu- meración alrededor del disco indicaba cuantas veces se había reproducido: si mostraba muchas marcas la distribuidora lo sustituía por otro. Jiménez4, comunicación personal, 31 de marzo de El cine en color se implanta con el sistema Technico- lor. Pero al igual que el sonoro, no era algo novedoso. Stara engloba los sistemas procedentes en dos categorías. La fundación Lumiere premió su tra- yectoria profesional en Experiencias inmersivas que ahora llegan también a través del sonido. Un cine, que si el espectador lo prefiere, puede optar por consumirlo a través de nuevos dispositivos móviles ta- bletas y smartphones. Ya existen empresas en Inter- net que permiten consumir los estrenos de cine, previo pago. Luego esta misma técnica, se usó para crear el segundo technicolor, que incluía el virado, aunque sólo de cian y de magenta. Desde la década de los cincuenta hasta la actualidad podemos señalar diversas innovaciones: el color, la te- levisión por cable y satélite, junto a la TDT Televisión Digital Terrestre. La primera retransmisión en color en Estados Unidos data de , Sanz, Para finales del presente año, unos Sin embargo, la verdadera expansión de la programación específica para cable no se produce hasta la utilización de los satélites para la transmisión de canales de tele- visión a las cabeceras de cable. Así como, significativos son los televisores con tecno- logía en 3D, que ofrecen experiencias tridimensionales siendo preciso usar unas gafas para visionar los conte- nidos. En concreto, se han lanzado dos tecnologías: 3D activo y 3D pasivo diferentes técnicas con las que se pueden conseguir experiencias realistas. Unas pan- tallas con las que actualmente puede consumirse una televisión personalizada e interactiva. En concreto, es lo que podría definirse como la televisión inmersiva 4D. Para proyectar contenidos, dado que dicha instalación no tenía la posibilidad de recibir señales, se creó un contenido real no directo, y se insertó dentro de la imagen real elementos sintéticos. El resultado es que el espectador puede adentrarse físicamente en la escena e interactuar con los contenidos que le rodean. Se trata de una inmersión total. Así, esta investigación es un avance en el conocimiento de los modos actuales de emisión o recepción de la televisión inmersiva, ofreciendo la posi- bilidad interactuar con los contenidos de forma diver- gente al consumo tradicional. Consultado el 5 de marzo de INDRA : Indra presenta la televisión del fu- turo, que introduce al espectador en el conteni- do. Comunicado de prensa de Indra, 24 de abril de Libros Horizonte. Universidad del País Vasco. Historia de la Televisión y de sus Cincuenta Años en España. Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación. Es- paña. Ca- racterísticas. Consulta- do el 5 de marzo de Introducción y prognosis de una revolución en el mercado audiovisual. En Bit, , En Antena de comunicaciones, En Bit, En Cuadernos de documentación multi- media. Internet no solo posibilita la publicación de tradicionales piezas periodísticas audiovisuales, sino que añade una caracte- rística clave: la interactividad del usuario sobre ellas. El ejemplo arquetípico de estas nuevas narrativas es el web-doc: formato que puede contener en sí mismo todos los recursos de texto, audio y vídeo para crear piezas sin narrativa lineal y donde es el usuario quien elige y, al mismo tiempo, construye su propio recorrido e historia. Sin embar- go, a pesar de que la plataforma digital permite incluir todo tipo de archivos, llama la atención la escasa im- plementación de los nuevos formatos que aprovechan estas posibilidades. Sirva como comparación el auge y popularidad que tiene en la actualidad el periodismo de datos —a pesar de la dificultad intrínseca que su- pone para el lector interpretar abundante información compleja—. No se trata tanto de hacer periodismo sobre otros medios, como en el comic journalism:el cómic como soporte de contenido y códigos periodísticos—es el caso Joe Sacco cuando crea obras encuadradas en el género de la crónica periodística, como las pioneras Pa- lestine: A NationOccupied y Palestine: In the Gaza Strip 1—; sino que todos los lenguajes caben den- tro del periodismo. Es el ejemplo del relato narrativo que utiliza la ilustración dentro del propio medio, como es el caso de Oliver Kugler en The Guardian2. Consultado el 15 de marzo de Es decir, se ha reservado para algo tan específico como puede ser la visualización de datos mediante infografías o ilustra- ciones. Al mismo tiempo, otra definición aplicada al multi- media en el periodismo surgió a raíz de la originaria separación de las redacciones en los medios: impresa y online. Siguiendo esta argumentación, la organizaciónde WorldPressPhoto, al recoger en su concurso de multimedia categorías tan distintas como el vídeo online y los web-docs interactivos, no hace sino continuar la tradición. Técnicamente todos somos productores multimedia; pero el conjunto de habilidades es muy variado. El concurso del WPP rompió la barrera entre los interactivos y las catego- rías lineales. En el mismo sentido, cuando WPP presentó en una nueva categoría de- nominada multimedia tuvo presente que los profesiona- les en ese momento realizaban una producción audio- visual distintiva de la anterior. Entre julio de y abril de se desarrolló un proyecto de investigación dirigido por David Campbell, académico, productor y realizador de documentales audiovisuales, con el fin de elaborar un informe que tratara de acotar y explicar qué estaba pa- sando en el mundo de la nueva narrativa audiovisual de la no-ficción. Consultado el 15 de mar- zo de Desde esta perspectiva hay que observar el desarrollo del multimedia. Por otra parte, este límite conceptual ha formado parte de la historia de la fotografía y el cine desde sus mismos orígenes. Los fotoperiodistas se ven fundamentalmente como narradores visuales. Por otra parte, hay que destacar que la economía surgida de In- ternet requiere que los nuevos profesionales, en su ma- yoría freelance, deban afrontar cuestiones importantes como el marketing personal, colaborar con otros pro- fesionales afines, diversificar sus fuentes de ingresos o la innovación,para conseguir una viabilidad financiera. Contan- do el formato ya con una gran tradición, en la actuali- dad ha dado lugar a una gran variedad formal. En definitiva, el formato no es cerrado y a veces el tema o el argumento dictan el formato, como sugieren también algunos profesionales. Esta novedad hay que buscarla en aspectos que se refieren a la sensibilidad documental, la posición del reportero o narrador y los valores estéticos que aplica. Como en el caso de One in 8 Millions, habitualmen- te las historias recogidas en las piezas multimedia se refieren a personas y colectivos anónimos a los que se acerca el periodista para contar aspectos de su vida y su situación social. La distancia que marca la ausen- cia de protagonismo del reportero refleja respeto y, al mismo tiempo, evita caer en el sensacionalismo. Incluso en un territorio pegado a la acción y la in- mediatez como es el periodismo de guerra es posible encontrar ejemplos. An argument for a new photojournalism. La excep- ción a esto es el vídeo online6. El fotógrafo polaco TomaszWiech—ganador de un pre- mio en WPP , con un reportaje para GazetaWy- borczaKrakow sobre los espacios de intimidad en las grandes compañías—, en su fotolibroPoland, in Search of Diamonds, comparte estética con los protagonistas y 7 Crowdfunding platform Emphas. Thesis in Uni- versity of Washington. Intellect Ltd. New Jersey. Columbia University Press. New York. Bending the Frame: Photo- journalism, Documentary, and Citizenship. Aperture ideas: writers and artists on photography. Aperture Foundation, Nueva York. Ma, Eds. Duke University Press. What is multimedia jour- nalism? DIAZ, Carly Pushing for sophistication and polish. En Rhodes Journalism Review, 31, Los nuevos formatos inmersivos y su aplicación en el periodismo, en Congreso Internacional de Ciberperiodismo y Web 2. En Lens Blog. New York Times. June 22, Rasgos esenciales y con- fluencias. Universidad de La Laguna. En este trabajo expondremos una muestra de la sin- gularidad de estos problemas, expresados en catorce novelas de la muestra que exponen las distintas mane- ras cómo se realiza la emigración al sitio de destino y las vicisitudes singulares de su viaje e instalación. Este traslado ocasiona un problema de identidad en el sujeto femenino que no se resuelve de una sola manera, sino que expresa distintos matices en cada una de las nove- las concretas que señalan una huella temporal, racial, política y económica distinta. En cuanto a la huella temporal debemos señalar que aunque las novelas fueron escritas a partir de , fre- cuentemente recurren a la narración al pasado colonial, para explicar el presente de la narradora. Sin embargo en el país que la acoge tiene que ejercer trabajos como la prostitución o el servicio doméstico que no le permiten la libertad que anhelaba. A lo largo de su historia, la Yugoslavia multiétnica ha sufrido choques étnicos y ha tenido tantos altos y bajos en el gobierno como nombres ha tenido. Estos declararon igualmente su independencia en y el nombre de Yugoslavia desapareció oficialmente. Rich Rozoff, March 24, , wordpress. University of Illinois Press, Abonji nunca justifica la elección de Suiza. Menciona brevemente que un amigo se los sugirió. El racismo en Suiza, sigue siendo, después de todo, un secreto bien guardado. Cuando se escribió esta novela, el Consejo Europeo observó que el racismo era generalizado. Los informes reflejan una clara discriminación racial en términos de empleo, vivienda y servicios, y los inmi- grantes de los Balcanes se encontraban entre aquellos a los que se discriminaba. Sin embargo, en el gobierno suizo decidió imponer nuevas restricciones de inmigración, lo que ha traído críticas severas por parte de la Unión Europea. Un día, un cliente, visiblemente apenado, le advierte a Ildikó lo que ha ocurrido en los baños de ca- balleros: estos han sido embadurnados con excremento. Esto, para ella, resulta en un despertar a la realidad de que mucho del comportamiento cortés de los suizos solo era una careta. Ildikó abandonó su casa y solo se ha llevado sus fotografías y su cama, en este punto la autora se muestra especialmente vaga: Ildikó no tie- ne dinero ni trabajo, y es afortunada porque recibe los paquetes de comida que le envían por medio de Nomi. La migración es un fenómeno social inherente a la condición del ser humano, incluso ser nómada es rasgo fundamental de la naturaleza primitiva de los grupos humanos; el sedentarismo se inicia con el desarrollo de técnicas que a un mismo tiempo sirvieron para dominar a la naturaleza y establecerse de manera permanente, haciendo posible la evolución de la humanidad. Igiaga Scego nace en Roma en de padres so- malíes; es graduada de Literaturas Extranjeras en la Sapienza Università di Roma, y con un doctorado en Educación. En el corazón de Igiaba Scego se arraiga el sentimien- to ambivalente de pertenecer a dos culturas, aunque a ninguna completamente; siempre hay algo que sobra o que falta cuando se trata de interactuar con las ma- yorías de origen italiano. Los niños inmigrantes de se- gunda generación, son ciudadanos italianos pues han nacido en territorio italiano jus soli , pero etiqueta- dos de inmigrantes a pesar que esta condición es ab- solutamente involuntaria. La dificul- tad de alcanzar una identidad cultural propia es resul- tado de una falta de confianza en sí mismos, producto de una historia de esclavitud, sometimiento y depen- dencia, que ha herido profundamente el autoconcepto de los latinoamericanos. Su intención fue de adentrarse en el libro como un lector corriente. Deseaba que fuera el libro quien le hablara de su creadora y no al contra- rio. Por otro lado, Enache lo hizo partiendo del conoci- miento de la vida, experiencia y peripecias de Ostfeld. En definitiva, el libro y Klara Ostfeld hablan de la extraña relación que existe entre el bien y el mal que, de forma imprecisa, rodea a todos los seres humanos. El titulo fue un punto clave que llamó el interés: Bajo la sombra. La sombra tiene muchos significados. Los nombres dados a los relatos, como explica la autora, no ha sido por casualidad su elección ya que, el numero 18 representa la vida en el orden alfabético hebreo. Tal como una som- bra que no puede dejarse a un lado, el pueblo judío ha vivido con ella, atormentados desde esos terribles días hasta ahora. Casi como en el caso de todos los emigrantes, se evidencia la falta de identidad. Se observa como la espe- ranza de recuperar los recuerdos de su niñez perdida de ve ensombrecida. Y no es si no después de varios años que Ostfeld logra volver a su tierra natal y los nuevos propietarios le permiten entrar. Nuevamente, la alegría se ve opacada por una tristeza, al constatar el deterioro de la misma: la luz y la sombra aparecen nuevamente. No obstante, al llegar al jardín el reencuentro con el viejo nogal la trasporta a la época de su niñez cuando, bajo su generosa sombra, se mecía hasta sentirse feliz y mareada. La historia trata sobre un viaje que realizó acom- pañando a su esposo a un congreso de líderes comunita- rios en la Ciudad de México. No obstante, su primita traidora la delató con su abuela. En este relato Ostfeld culpa a todas las naciones y personas que fueron cómplices de hecho o de omisión en lo que al holocausto se refiere, ya que tan culpable es el que ejecuta como el que calla. Terrible ima- gen de una realidad vivida y nunca olvidada. Sin embargo, una vez que pudieron saciar esta carencia, olvidaron sus promesas y comenzaron a desear otras cosas. Al final de este relato, la autora refleja los horribles recuerdos del holocausto que se apoderan de sus noches y que con el tiempo se intensifican. En este caso, la sombra representa el miedo pe- renne que acompaña a nuestra autora desde su infancia y que se mantiene a pesar del paso de los años. Vive con veneración el matrimonio de sus padres. La prisión del padre, las dificultades económi- cas que son solventadas por la entereza de la madre caracterizan el contexto narrativo que la prepara cada día para cumplir su papel en la sociedad. Como niña decente y apegada a las buenas costumbres, recatada y modesta se adecua a lo que su madre le va señalan- do amorosa pero firmemente. Aparición admiraba a su madre y quería ser amada como ella lo era. Sin infide- lidades por parte de su padre los tíos en la sobremesa hablaban de lo que debía ser una muchacha: preparar buen pan y dedicada a su hogar. Ella lo acepta como todo lo que su madre dice. El matrimonio se realiza de acuerdo con las normas y costumbres y Aparición se siente bien como dueña de casa. Después de un tiempo Santiago cambia sus tranquilas costumbres por su incursión en la política. Le es infiel con una amiga pero ella lo perdona porque debe hacerlo — son cosas de hombres-. Aparición se debate en una angustia existencial entre lo que siente como mujer y lo que vive como esposa. Santiago olvida sus ideales sociales que tanto respe- taba y Aparición se convierte en un participante pasivo de la política y sus corruptelas. El llena la casa de obje- tos nuevos innecesarios, ella se involucra en esa feria de vanidades y derroches. Ella trata de olvidar sus sueños de esposa y compañera de su marido como había sido su madre, pero no se le da el milagro de sus padres. La madre aconseja aguantar, enamorarlo, complacerlo, todo para que no se busque otra. Es necesario mantener la apariencia de un hogar perfecto. Comienza aquí la espiral descendente de la vida de Aparición, sola sin nadie que pueda o sepa sustentarla emocionalmente. Aparición em- prende con su familia en ocasiones, y sola en otras, via- jes que cambian el escenario físico y emocional de sus acciones. En segundo término: la migración de tipo fronterizo. Este es el caso de la familia de Aparición, estas son las razones que motivan la migración. Su familia es perseguida por su tendencia ideológica. Aquella que desea insta- larse definitivamente en el país a dónde emigra, la que emigra por motivos políticos y desea regresar una vez que la causas políticas hayan sido solucionadas y la que lo hace sólo por poco tiempo para estudiar o acompa- ñar al conyugue. El equipo quiso observar si había diferencias con res- pecto al choque cultural que recibe la mujer en las di- versas culturas observadas y como se manifestaba su subjetividad en el nuevo territorio si es que esto era posible. El acto de escribir permite contrastar el pasado de la cultura de origen con el presente de la sociedad que la recibe. En las novelas tituladas Largo haiku para un viaje de la venezolana Susy Calcina y Perfumes de Cartago de la uruguaya Teresa Porzecanski emi- gra la familia completa y las mujeres sienten fuertemen- te la impronta del poder patriarcal sobre ellas. Ella comienza a dibujar hasta convertirse en una pintora que expone en galerías y escribe artículos cultu- rales en el periódico de la región. De la misma manera la nieta de la familia judía uruguaya ya alfabetizada y con conocimientos de piano logra liberarse del peso de la casa que le dejó en heren- cia su abuela. Porzecansky, T. La separación de la madre es un proceso duro para la hija porque tiene que separarse de alguien que igual a ella. Se cuestiona esa separación constantemen- te. Siente miedo a la pérdida, a la soledad. Mur- dock, , p. La autora recupera el lado oscuro de la historia de la Zwi Migdal mutual de judíos polacos tratantes de blancas durante la década del 20 en Buenos Aires a través de una mirada desmiti- ficadora y bien documentada. Esterina la hija mayor de la familia judía tratada en la novela, ejerce este oficio y con sus ganancias man- da a traer a la familia de Siria también en los años A las cuales casas llamaban cuiaaaalli que quiere decir "casa de canto". Donde no había otro ejercicio sino enseñar a cantar y a bailar y a tañer a mozos y mozas [ Alva Ixtlilxóchitl no olvida mencionar que en el patio de Nezahualcóyotl "se hacían danzas y algunas representaciones de gusto y entretenimiento". José Acosta Historia natural y mo. Fondo de Cultura Económica, , pp. I, cap. XXXI, pp. XXI, pp. Chavero, , vol. II, p. Había también enRayoH, como en un teatro profesional. Otras veces se divertía con varios juegos entre los cuales gustaba mucho de los de pies y manos,. Y así, tnuchos días antes que las fiestas viniesen, había g-randes ensayos de cantos y bailes para aquel día. Las representaciones eran palaciegas y. Sabemos, de fuentes autorizadas, pues, que exis. Relación del origen. Leyenda, , p. Mariano Veytia, Histo? Leyenda, , Seg. II, pp. Mendieta, op. XXI, p. Atlas, , Biblioteca de Autores Españoles, t. Cuando ya es tiempo de comenzar silban ocho o diez hombres muy recio, y luego tocan los atabales muy bajo, y no tardan a venir los bailadores con ricas mantas blancas, coloradas, verdes, amarill. Al lado de los danzantes vestidos de animales, [ Estos que digo son truhanes y andan sobresalientes haciendo mil visajes, y diciendo mil gracias y donaires. Robredo, Apéndice del segundo libro, p. En otra fiesta, dedicada a la diosa Xilonen, las doncellas iban con los brazos y piernas emplumados con pluma colorada y la cara cubierta de jugo resinoso de pino y salpicada con piedra pil'ita o sulfuro de hieno, brillante, de color cte bronce y de oro. Eran hechas de turquesa, obsidiana, pizana o madera. XXXVI, p. Y no faltan descripciones de Jo que hoy llamaríamos escenografía. Pe'ro al lado de esta escenografía natural, los indígenas comienzan también a introducir elementos simbólicos. Wydawnictwo Literackie, VIII, pp. XVI, pp. Estas cuatro etapas son: 1. También había otro baile tan agudillo y deshonesto [ Las danzas menores que se hacían en los palacios para recreación. Bailes sagrados, bailes palaciegos, bailes con motivo de festejos familiares, bailes de merecimiento y penitencia -el macehu? Clavijero, op. Macehualiztli, merecimiento; danza colectiva en honor. La diversidad de bailes era enorme y Rolamente a guisa ele ejemplo vamos a citar algunos: en unos bailaban las mujeres solas: ''viejas, mozas y muchachas. XXVI, p. XXX, p. XXXI, p. Danza de hombres y mujeres, llamada hoy de los matlanohi? Nacional , Atlas. Unos son mujeres: muy bueno es su adorno de mujer: su faldellín, su camisa. Bailan, cantan, representan lo que determina su corazón de él. Cuando lo han hecho, entonces otra vez remece el morral, luego van entrando, se colocan dentro del morral [ De esta manera se daba a conocer, de esta manera hacía sus artimañas. Alvarado Tezozómoc: Crónica meq;icana. Imprenta de Irineo Paz, México, M otetequi: el destrozador. Las danzas eran casi siempre acompañadas. MiO'uel León-Portilla refiere córrw ibnn cambian. Todos estos elementos II, cap. León-Portilla, op. Y no hay que olvidar, como lo dice J. Empero [ De aquí en adelante, al hablar. Arrom, op. La fiesta religiosa de los antiguos mexicanos ten. Un "acontecimiento" cuyo fin era liberar a los espectadores -que al mismo tiempo eran actores- del miedo a las fuexzas sobrenaturales, del terror que les infundían los dioses esotéricos. La diversión y la alegría eran en. Gallimard, J erzy Grotowski, H aaia un teatro pobre, México, E d. Sig-lo XXI, , p. La fiesta no era un reflejo de la vida, sino la vida misma. Antonin Artaud, "Carta , abierta a los Gobernadores de los Estados". Texto publicado en El Nacional, el 19 de mayo de Cita tomada de Antonin Artaud, de Osear Zorri! A las fiestas en honor de los dioses del agua sucédense 'las dedicadas a los dioses Xipe, Centéotl, Tezcatlipoca, Huitzilopochtli o Xilonen. En ellas, se refleja toda la vida del hombre, su pensamiento, su visión del mundo. Cada color significa algo, cada corte de pelo señala una posición en la jerarquía social, cada pluma en el tocado del hombre, cada bezote, cada raya en la cara son símbolos. Nada existe p0r existir simplemente, todo sirve a algo, aquel Algo Invisible que se sostiene gracias a la sangre humana. En est? Sus dioses son encarnaciones de las fuerzas de la naturaleza -crueles, inexorables y despiadados N o se trata, a la manera occidental, de provocar una emoción estética. Instituto Santo Toribio de Mogrovejo ' p. Pvólogo" La escena es inmensa. Representa un pueblo. En el fondo se yergue un templo de ochenta gradas muy empinadas, angostas. Con este propo. Porrüa, cap. IV, pp. Robredo, , cal? Porrüa, , pp. Es un fresco en vivo en que toman parte docenas de actores y miles de comparsas. En todos los barrios, en los calpulli es un continuo vaivén de gente. Algunas matronas mata:n gallinas y perrillos, los pelan Y chamuscan. Chrspea el fuego los braseros y las teas, iluminando la noche. Delan'te de las chozas un grupo de jóvenes extiende, a manera de tapices las juncias verdes y blancas. En cada casa se colocan flores y comida ante la figura de Huitzilopochtli. Un grupo de señores cruza el escenario vacío. Van al templo de Tezcatlipoca a llevar al dios los nuevos vestidos, joyas, plumas y brazaletes. Caminan solemnemente, ricamente ataviados, con los presentes en las manos, de modo que el pueblo los pueda ver. Entregadas las ofrendas, los señores baJan lentamente la escalera del templo, mientras el pueblo, atento, no despega la mirada del cu. Cuando se. Salen los hombres, mujeres y niños. Nadie se queda en casa. El pueblo sabe que con estas s. Arriba del templo aparece el doble del dios y con su flauta toca hacia las cuatro direcciones del mundo. Que los proteJan, que les den la victoria en las guerras, y les permitan conseguir cautivos; que los dioses ;w los castiguen por los delitos y crímenes cometrdos Entre el incienso y la pl:'gari1! Solo bnlla en la cumbre del cu el joyel de oro de Tez Acto 1 Amanece. Al rayar el sol despierta el pueblo. Las calles se animan. Salen las mujeres con flores para depositarlas en los templos. Van las doncellas vestidas de blanco con guirnaldas de flores o maíz, con caras pintadas, brazos y piernas emplumadas. Es un despliegue de adornos, de la imaginación, del amor por la flor. En medio de este escenario cubierto de rosas espera el pueblo recogido. Ya sacan los sacerdotes las andas cubiertas de mantas de color: verdes, azules, amarillas y coloradas, ya sientan en ellas al dios. Ya lo puede ver todo el pueblo, ya se acercan las mozas vestidas de red y adornadas de guirnaldas de maíz. Ya comienzan las secuencias del rito: las mozas, todas hechas pintura y adorno, envuelven al ídolo en las andas con las sogas hechas de maíz. Al mismo tiempo ofrecen las guirnaldas a los sacerdotes, y en las manos les ponen rosas. Otros mozos y mozas cubren las gradas del templo con pencas de maguey. En medio de la escena cubierta de rosas y magueyes, el punto de mira lo constituye la enorme figura del ídolo. Es negro, cubierto de joyas de oro, rodeado de sacerdotes también embijados de negro, con sus largas cabelleras trenzadas y enmarañadas. Las rosas y el maguey -belleza y sufrimiento- hacen un fondo perfecto para lo negro. Caen sobre las espaldas desnudas los gruesos En medio de este llanto, los ministros pasean al ídolo alrededor del patio. Parece que la ceremonia ha concluido; sin embargo la gente. En un ambiente de recogimiento comienza un desfile interminable de hombres y mujeres, ancianos y niños, cada uno con su ofrenda. La gente retrocede lentamente y el patio del cu se queda por un momento vacío. Pero el rito no ha terminado. La escena, por un segundo vacía, se vuelve a llenar de gente. Ya vienen las mozas y los mozos con sus trajes de fiesta y gargantillas de maíz. Son ahora los jóvenes los que toman posesión del patio; traen comida para el dios. No es alegría lo que llena el patio. Van en silencio, con la boca pintada con cerco negro, con la cabeza gacha. El viejo que los guía, vestido de gala lleva en la espalda una calabaza llena de rosas El viejo y. En silencio y recogimiento termina este primer acto. Todo es temor y penitencia. Es el principio del rito principal : el sacrificio del mancebo que personifica al dios Tezcatlipoca. Corre la gente para estar presente en el momento en que se abre la jaula de madera. El actor principal, la estrella solitaria, que durante un largo año se prepara para esta breve actuación. Camina como un príncipe y la gente lo saluda como tal. Miran su cara sin afeites, su cabello cortado al modo de los guerreros, la cabeza emplumada con plumas blancas. Lleva una guirnalda de flores, zarcillos de oro y un sartal de piedras preciosas en el cuello. Va cubierto con una manta con flecos y a cada paso suyo suenan los cascabeles que tiene atados a los pies. Ya camma solo. La muchedumbre, que mira cómo sube los r:eldaños, retiene el aliento. La muchedumbre bien sabe lo que le espera al mancebo una vez que llegue a la cumbre del cu. Nadie ni nada puede ya detener esta marcha solitaria hacia la muerte. Los que lo miran de lejos pueden ver cómo la rompe. Ya no le queda nada. Ni nadie quiere salvarlo porque su, salvaci? El heroe actua pues sin pronunciar una sola palabra. Es el actor cuyo papel no requiere argumento. Los El sacerdote mete la mano en su pecho abierto, le ar-ranca el corazón y se lo ofrece a! Fue salvado el Sol y fue salvado el género humano. Alfonso Caso, "El. Tocan las flautas y los tambores, los raspadores y Jos teponaztli, las cornetas y caracoles. Ya no es el mismo pueblo que hace 'poco anhelaba. Y la victoria significa la danza y el canto. La temperatura ele la fiesta sube a medida que transcurre el tiempo. Ya llegaron los pintores y pintoras a la plaza con pinceles y colores y comienzan a pintar Jos rostros, las piernas y los brazos de los que van a bailar. Ahora baila todo el mundo: bailan los señores en sus palacios, bailan Jos guerreros y los principales en el atrio. Se puede ver cómo los danzantes cambian a veces de Jugar y cómo a veces se desprende alguna persona y danza sola en el espacio libre entre ambas líneas. En el atrio del cu bailan los sacerdotes. Bailan con cetros de palma rematados por una flor de pluma negra y en la frente llevan unas rodajas de papel fruncidas como rosas. Todo es negro: sus caras, s'us cetros, las flores que los adornan. El negro, símbolo del misterio y de la muerte, de las fuerzas oscuras de la noche, recuerda a la gente en medio de este bullicio lo efímero de la vida. El círculo central se mueve con lentitud y gravedad. Y así los primeros tonos que son bajos y graves pronto cambian, ya que con ellos se mezclan las voces del pueblo. El cantar se repite dos o tres veces, mudan de -to8. I, libro II, cap. Bailan mujeres solas, o asidas de las manos, una mujer entre dos hombres y un hombre entre dos mujeres. Todos los que bailaban parecían unas flores [ Se mezclan! XXVII, p. Jitos blancos, los collares de cuero que cuelgan con sus borlas semejando f! Danzan, aderezados con tiras de papel, pintados ele ulli, beben el pulcre "los viejos y las viejas, los casados y los principales","' y los mancebos con las caíl. A Jos primeros cuatro que llegan "los toman en medio las dig-nidades y ancianos del templo y, con mücha honra, los metían a los aposentos y los baüaban y daban muchos aderezos". Cuando salen, estaban todos los muchachos de los coleg-ios y escuelas a la puerta del patio, todos con pelotas de junci':l en las manos, y, al salir que salían, las apedreaban y burlaban de ellas, como de gente que se iba del servicio del ídolo, con libertad de hacer de su persona a su voluntad. Sólo a lo lejos, se yergue el tzompanth con las cabezas de los que murieron junto a la víctima principal, que dieron su vida para que la luz triunfe sobre la oscuridad. XXXV, p. IV, p. Corre apresuradamente la gente a sus chozas, evitando tropezar con alguien en el camino; van cabizbajos para no reñir ni hacer algo malo. Termina tal como ha comenzado: con el temor. El fresco que acabamos de pintar perdería su verdadero sentido si no se aclarasen los símbolos que yacen en su fondo. Jus , p. Marianne Oeste de Bopp sostiene que el verdadero teatro híbrido desaparece de la literatura mexicana como género propio, tan pronto como ha logrado la propagación del cristianismo y de la lengua española. Pero antes que esto ocurra, a pesar de los esfuerzos de los frailes misioneros por encauzar a los naturales por el camino que ellos deseaban, y a pesar del desinterés de los dramaturgos españoles y novohispanos por el mundo indígena, éste se manifies'1. Lo que los indígenas no pueden hacer es hablar en español de sus dioses. El segundo factor que a nuestro parecer obstaculizó en cierto modo la penetración de la mitología indígena en el teatro culto en lengua. Al indígena pagano lo envuelve la niebla de la incertidumbre. El tercer factor lo constituía la prohibición de hablar de cosas de los indios y la feroz vigilancia sobre lo que se llamó idolatría. Ahora penetremos en el mundo oscuro, simbólico de los pueblos nahuas. El mundo se creó y fue destruido cuatro veces, y cada una de estas veces lleva el nombre del "Sol". Nada nace, nada vive sino por la sangre de los sacrificados. No sólo es Tonatiuh quien vive gracias a este alimento sagrado. XX, p. Soustelle, op, cit. Me duele el culo, pero al mismo tiempo se siente bien. La mujer de mi amigo, como la chupa!! Video anime con multiples orgasmos. Como la joven real, la ficticia es muy hermosa y de boca clida. Aqu terminan, sin embargo, las semejanzas. Quiroga ha eliminado al padre lo que es significativo y llevara a otro tipo de anlisis ; ha metamorfoseado al hermanito de dos aos por medio de una doble tuerca narrativa que le permite presentar a la protagonista, en una etapa anterior de la historia, como una nia de nueve aos; tambin ha modificado profun damente el motivo de la ruptura, le vantando la ancdota de la trivialidad burguesa hasta el plano del ms pro fundo conflicto psicolgico. En reali dad, la muchacha de Lomas le ha servido apenas como punto de partida. Al trasponer la experiencia de la rea lidad a la ficcin, Quiroga ha enri quecido el pretexto anecdtico con temas que ya lo preocupaban desde la poca en que escriba Los arrecifes de coral Tres tiempos narrativos La diferencia mayor con el suceso real es que en la novela el protagonis ta tiene tambin una relacin ertica con la hermana mayor. En realidad, la historia aparece ahora ordenada en tres tiempos narrativos, muy ntida mente separados. En el ms antiguo, Rohan es cortejante de Mercedes Ei- zalde, y Egl que ser la protagonis ta es slo una nia de nueve aos que el joven de veinte enamora sin advertirlo. En el segundo tiempo el central de la novela' han transcurrido ocho aos y Egl tiene ahora dieci sis, la edad que tena Mercedes cuan do Rohan la cortejaba. A ella se diri ge el protagonista que ya tiene 28 aos, como Quiroga cuando visitaba a la muchacha de Lomas. Hay un ter cer tiemno que sirve de eplogo y que ocurre diez aos despus de la ruptura con Egl. Este tiempo es el actual de la novela: es el tiempo en que se ini cia la accin y que forma como un marco a los otros dos, evocados desde l por la memoria de Rohan. Despus de haber cortado sus relaciones con Egl, un da Rohan la visita para comprobar que es una mujer hecha tiene ahora los 28 aos que tena Rohan cuando la cortejaba. El pro tagonista descubre entonces que es im posible revivir el amor. Muchos elementos de la nueva ancdota narrativa derivan de cuentos 23 ya escritos y publicados por Quiroga en la dcada anterior: Venida del primognito, Corto poema de Mara Anglica, Rea Silvia. La situacin muy equvoca de Rohan que en el primer tiempo aparece como cortejante de Mercedes al tiempo que conquista, inconscientemente, a la nia Egl, y que en el segundo tiempo es cortejan te de Egl aunque sigue acariciando y hasta besando a Mercedes, esta situacin del hombre envuelto en el aura de erotismo colectivo de varias mujeres de una misma familia, apare ce ya esbozado en las tres narraciones anteriores. De ah el calificativo de turbio que aparece en el ttulo de la novela: el amor es turbio por la si multaneidad del deseo dirigido a dis tintas hermanas, hecho que agrava el carcter incestuoso y triangular de la situacin; es turbio, adems, porque revela una atraccin irresistible por nias posedas de precoces ardores. El tema est ya en algunos de los antecedentes literarios de Quiroga. Es posible reconocerlo muy claramente, por ejemplo, en Edgar Poe. La admi racin de Quiroga por el poeta y na rrador norteamericano es muy conoci da y ha quedado registrada, por otra parte, en los temas, los ttulos y los epgrafes de sus primeros relatos y ensayos. En su primer libro, Los arre cifes de coral, aparece hasta una prosa que se titula El barril del amontilla- do y que es un homenaje a Poe; de esa prosa deriva uno de sus primeros cuentos importantes, El crimen del otro". En Poe pudo encontrar Quiro ga esas amantes virginales y adolescen tes apenas nubiles, o ni siquiera nu biles que el poeta codiciaba ms como trasposiciones necroflicas de la madre muerta que como mujeres verdaderas. Pero no slo en Poe, tambin en Dos toyevsky pudo descubrir Quiroga cier tos estados perversos del deseo ertico. Es cierto que el ejemplo ms notable, la Confesin de Stavroguin, que per tenece a Los endemoniados, no pudo ser conocido por Quiroga entonces ya que ese captulo fue suprimido de la edicin original por temor a la cen sura zarista y slo fue publicado por primera vez en Sin embargo, no parece necesario insistir en el carc ter turbio del erotismo de los per sonajes de Dostoyevski. Por eso, no me parece nada casual que el nombre de Egl provenga precisamente de Los en demoniados, novela que en sus cartas de este perodo Quiroga recomienda con fervor de nefito a sus amigos. Aclaro que el narrador roplatense en tonces lea a Dostoyevski en las tra ducciones francesas. Posteriormente, la huella del maestro ruso parece bo rrarse. No obstante, el nombre de Egl habr de seguir acompandolo. Cuan do nazca en su primera hija la llamar con ese nombre extrao. Sera errneo, sin embargo, creer que slo a travs de la literatura llega Quiroga al tema de la fascinacin que ejerce sobre algunos hombres la ino cencia ertica de las nias. Si el tema est vigente en la literatura occidental desde Dante a Nabokov es porque toca alguna cuerda en ciertos seres. En el caso de Quiroga parece tratarse de algo ms que de influencias poti cas. En sus Recuerdos de la vida lite raria Buenos Aires, cuenta Ma nuel Glvez una conversacin que sos tuvo con Quiroga precisamente en "Una vez cuando public la Historia de un amor turbio, le decla r que me haba chocado la pgina en que el protagonista, y no por cario fraternal, ciertamente, sienta en las rodillas a su futura cuada, una chica ya seorita. Usted no lo hara? Y como yo protestara que no, l dijo, sencillamente, sin cinismo o as pavientos: Yo s. La ancdota de Glvez revela en Quiroga esa brusca sinceridad, ligera mente teida del deseo de asombrar, que siempre lo caracteriz. Brignole se hace ms creble el testimonio de Glvez. Otras influencias literarias son menos fuertes en la novela. El propio Rohan 24 cita en un pasaje un cuento de Kipling: la Historia de los Gadsby, para subra yar una coincidencia. Pero nada tienen de comn los temas de ambas obras. Es slo una referencia casual. Por eso, me parece que lo ms interesante de Histo ria de un amor turbio no es lo que tiene de derivacin o coincidencia con ilus tres antecedentes, sino lo que tiene de exclusivamente quiroguiano. Es tal vez su esfuerzo ms logrado hasta la fecha por explorar a fondo el problema del amor. Y a este aspecto de la novela hay que dedicar algn espacio. El infierno ertico La escisin bsica de la mujer en doncella y hembra resulta expresada varias veces en el libro y a travs de situaciones dramticas muy expresivas. Primero es la rivalidad que se estable ce casi subconscientemente entre Mer cedes ya nbil, de diecisis aos y Egl, todava nia pero muy apasiona da. Rohan se deja querer por la nia. Un da se conmueve hasta preguntarle: "Y cuando seas grande, me que rrs? Al mismo tiempo, el protagonista se siente ridculo y desea volver al abrazo ms maduro de Mercedes. Cuan do pasan los aos y la situacin ha cambiado, surge sin embargo otra for ma de la rivalidad, ms turbia incluso: ahora es Egl diecisis aos la que est en el papel de novia en tanto que Mercedes de veinticuatro tienta a Rohan con encantos mucho ms maduros y accesibles. Lo que en la primera poca resultaba slo conflicto subconsciente, asoma ahora en los tr minos urgentes del deseo sexual que sabe despertar Mercedes con ms vigor y crudeza que Egl. Hay todava una tercera instancia en que el conflicto parece simplificar se para estallar ms hondamente an. Mientras Mercedes desaparece como rival, Egl asumir las dos caras opues tas de la imagen femenina: es una virgen y es tambin la hembra tenta dora. Pero en vez de disolver la dicoto ma por la posesin, Rohan se inventa un nuevo obstculo: un rival. De ese modo, la situacin triangular de las dos primeras pocas cambia aunque se man tiene. Cada una de esas etapas es co mo un crculo de la relacin ertica infernal que va descendiendo Rohan. Primero todo aparece en clave como pasaba en Rea Silvia ; luego esa clave se despeja y Rohan cree encarar nicamente el conflicto entre el amor y el deseo como en Corto poema de Mara Anglica ; pero slo en la ltima parte llega a enfrentar el ver dadero conflicto subconsciente que es conde la mscara de los celos retros pectivos. Egl ha tenido un novio en el intervalo de su separacin de Rohan y ste ahora empieza a obsesionarse con visiones de las libertades que sin du da alguna ese novio se ha tomado con ella. Aunque la novela llegue a la so lucin irnica muy a la Maupassant de descubrir diez aos despus que los celos no tenan mayor fundamento, el conflicto no tiene solucin. Rohan es incapaz de poseer realmente a Egl porque es incapaz de darse. Lo grave de esta historia de amor, y lo que jus tifica hondamente ese calificativo de turbio del ttulo, es que siempre Ro han aborda el amor en trminos neu rticos. Primero es la fascinacin de la inocencia ardiente de la nia; luego es el toque incestuoso de la doble atraccin que ejercen las hermanas; finalmente son las angustias edpicas que crea la imagen del otro. Lo curioso es que por este camino, ines perado al comienzo, la novela degene ra tambin en un caso de delirio de persecuciones. Rohan se convierte a s mismo en acosado, en perseguido. As se descubre el vnculo subterr neo que hay entre esta novela y el largo cuento, Los perseguidos, que Quiroga haba escrito en , y recoge en volumen, junto con la novela, en Aunque las mscaras anecdti cas de ambas historias sean tan distin tas el cuento presenta una relacin sadomasoquista entre dos hombres , el tema profundo de ambos es el mismo. Ms significativo an me pare- 25 ce que en tanto que el cuento resulta logrado en su redondez narrativa y visionaria, la novela fracasa por moti vos bastantes complejos. Hay una do ble imposibilidad en el narrador que conviene examinar con cierto detalle. Una profunda identificacin Quiroga es incapaz de ver a Rohan con alguna distancia. Aunque el per sonaje no es estrictamente autobiogr fico, es evidente que del punto de vista emocional el autor termina por identificarse con l. Ya se ha visto el episodio de la chica de Lomas, que es uno de los puntos de partida de la novela. Pero hay otros testimonios en su correspondencia con Fernndez Sal- daa. En una carta de junio 26, , comunica a su primo: He trabajado en mi novela que no ser tal sino cuento. Creo no estar maduro an para ese aliento. Tambin Brignole, que deba ser el protagonista, ha desaparecido para dar lugar a un Rohan que tiene casi todo de m en el cuerpo de Brig nole. La cosa fue porque el cuento es a base de honda psicologa de amor, y el amigo de Amycus nombre que daban a Brignole los primos no siente esas sacudidas bastante literariamente. Sin embargo, Brignole prestar al cuento sus poses de Athos y su bella impasibi lidad cuando sufre dispepsia. Precisamente por estar identificado en ltima y profunda instancia con Rohan, Quiroga no logra mostrar el mundo fe menino de la novela desde otro punto de vista que el del personaje masculino. Como a Rohan, tambin al autor ese mundo es simultneamente tantalizador e incomprensible. Cuando intenta mos trarlo desde dentro, fracasa. Hay un captulo entero en la novela el dieci seis en que por primera y nica vez se presenta a las mujeres en la intimi dad de la casa y pelendose como chi quillas. Aqu no slo altera Quiroga el punto de vista de la novela que es una evocacin de Rohan sino que ese oca sional sacrificio a la unidad narrativa no le sirve de nada: tampoco consigue por este medio despejar la incgnita fe menina. La conducta de las mujeres en ese captulo fuera de serie sigue siendo tan impenetrable para el autor como lo es en los restantes para el protagonista. Autor y protagonista participan de la misma imposibilidad. A este defecto, tan obvio, cabe sumar otro mayor que tambin aparecer en un cuento titulado definitivamente Una estacin de amor. As como en el cuento, en la novela el personaje central est visto desde dentro pero no est intuido en sus verdaderos conflic tos y limitaciones. Al asumir el punto de vista de Rohan, Quiroga no consigue ver otra cosa que las que vera su per sonaje. Lo que dice en sus cartas sobre la muchacha real de Lomas permite comprender que Rohan y Quiroga pa decan de la misma ceguera. Por eso mismo es muy significativo que al defi nir la actitud general del protagonista ante la vida, use su autor una frase No buscaba vocaciones, comenzando ya a sentir oscuramente la suya, que deba ser ms tarde una profunda y enfermiza sinceridad consigo mismo que de al gn modo resulta eco de una confesin que aparece entonces en una de sus car tas junio 25, : Me estoy llenan do de tal culto por la verdad y la sinceridad conmigo mismo, que temo mucho vava a fracasar en cuanto a utili dad se refiera. No es casual que esa frase provenga de la misma carta en que cuenta al primo que se apoya en Brig nole y en s mismo para componer a Rohan. Hacia una doble lectura La novela es, sin embargo, mejor de lo que se ha dicho habitualmente. Su defecto bsico est en parte compensado si el lector practica una lectura atenta. A travs de ella es posible advertir los verdaderos mviles de la conducta de Rohan, mviles que son invisibles para ste. Porque tambin la novela recoge 'como sin saberlo esa otra historia. Tal vez Quiroga no advirti que la haba puesto all, pero la honda vincu lacin del tema y del personaje con su situacin existencial en aquella poca le permiti expresarla de todos modos. Es claro que para verla hay que leer entre 26 lneas. El tema atroz del doble que es tema de tantos de sus cuentos, y sobre todo de Los perseguidos surge en tonces con toda evidencia. Rohan no puede amar si su apetito ertico no es estimulado perversamente. En cada uno de los tiempos de su amor turbio Rohan aparece escindido: pri mero entre un noviazgo normal, con Mercedes Elizalde, y la atraccin per versa que ejerce sobre l la hermanita menor; luego entre el noviazgo normal con Egl, ahora crecida, y los encantos ya entrenados de Mercedes; y finalmen te, entre el noviazgo fracasado con Egl y la sombra proyectada por los celos del otro novio. El estmulo perverso cambia de rostro, como en los sueos, pero sigue siendo el mismo. En cada tiempo de su historia de amor Rohan cae o recae en una situacin triangular de ribetes perversos. Y tambin como en los sueos, la versin se hace progresiva mente ms clara. Lo que impide la con sumacin del noviazgo, la entrega y la posesin, no es una circunstancia exter na. Es algo dentro de Rohan: esa nece sidad de otra presencia, esa necesidad que termina adquiriendo la forma sim ple y perversa del otro. Si el tema aparece en Los persegui dos en su forma ms desnuda como he tratado de demostrarlo en un artculo para la revista Mundo Nuevo, de Pars, febrero , no menos claro resulta ahora aqu si se practica una lectura en profundidad. Entonces todas las apa riencias de una historia de amor bur gus, que frustra el mal carcter del novio o el mismo ambiente en que viven las muchachas, adquiere sbita mente un significado muy distinto. La crtica social que est en la superficie de la novela y que parece derivar del pretexto anecdtico, pasa naturalmente a segundo plano y lo que emerge es un estudio de relaciones francamente per versas. El cote dostoyevskiano de Qui- roga que no ha sido estudiado seria mente hasta ahora se pone en evidencia. Las seales, ya indicadas en este estudio, de una lectura de Los endemoniados resultan ms evidentes que nunca. Como los personajes del gran narrador ruso, tambin este Rohan es un obseso, un perseguido, un ser al que acecha la ima gen del otro: es decir: su propia ima gen culpable. Cuando se advierte esto, se impone entonces una lectura de la novela en que los tres tiempos resultan uno solo y la obsesin de Rohan se condensa en una imagen: frente al ob jeto amoroso Mercedes, Egl , el pro tagonista busca subconscientemente otro foco, ya sea real, ya sea imaginario, en que fijar tambin y al mismo tiempo su escindida personalidad. Rohan no puede concentrarse, no puede darse, no puede amar. Aunque no lo sea fi siolgicamente, psquicamente Rohan es un impotente. La crtica coetnea Es intil buscar una lectura seme jante en la crtica coetnea. Sus prime ros crticos hablan de Quiroga como un romntico en la sobriedad elegante de su naturalismo. Para Lugones, su mentor y amigo, la obra es una confir macin incontestable de que Quiroga es el mejor prosista de la juventud americana. Pero lo que est realmente en la entraa del libro sigue invisible durante muchos aos, incluso para sus bigrafos que ya en vinculan His toria de un amor turbio con la influen cia de Dostoyevski. La vinculacin conviene aclararlo les haba sido su gerida por el propio Quiroga. Pero an as, ellos tambin, como ntimos de Qui roga, como compaeros de buena parte de su aventura vital, estaban implicados en la misma visin identificadora que no les permita tomar distancia. Por otra parte, en Rohan aparecan elemen tos de uno de ellos, como ya se ha visto. Incluso el primo parece no entender la novela cuando se publica, y a pesar de que Quiroga le haba adelantado algunas claves en sus cartas. Contestando a una de Fernndez Saldaa, escribe Quiroga en noviembre 11, Acabo de recibir tu carta, completamente ex traa. Qu diablos de polmica quieres que hagamos, entendiendo tan diferente mente las cosas? Con franqueza igual a la tuya, dirte que no te hubiera credo nunca tan alejado de la verdad y no 27 de la verdad suma ms o menos difcil, sino de la elemental, del raciocinio in fantil, del simple argumento. No es posible consideremos ms el caso, por lo que paso a otras cosas. El tono es tal vez demasiado brusco. Lo que revela esa brusquedad es el orgullo de Quiroga, herido por las previsibles objeciones del primo. No est dispuesto a explicar ms qu se haba propuesto con la novela. Es muy tpico de su carcter abrupto el negarse a discutir sobre lo que ms le importa. Mucho ms tarde llegar a escribir que no es capaz de hablar de literatura con quienes no entienden. La verdad es que es incapaz de hablar de lo que sea si el interlocutor no se acerca en tono amistoso. La hostilidad lo en cierra an ms en su hirsuta mscara de salvaje que ya empezaba a formarse en aquella poca. A partir de este mo mento, escasearn cada vez ms las con fidencias literarias en las cartas a su primo. La amistad contina pero como su concepcin de la literatura est cam biando tan radicalmente, el dilogo con el primo e incluso con los amigos salte- os, empieza a hacerse imposible. Slo por excepcin como en una apasionada carta a Jos Mara Delgado al publicar se Cuentos de amor de locura y de muerte volver Quiroga a hablar de su obra ante los amigos de su juventud, los compaeros de su primera aventura lite raria del Modernismo.. Quiroga ha descubierto que es ms fcil buscar y encontrar gente con la que se puede hablar de las cosas que a uno le importan realmente que tratar de convencer y hasta catequizar a quie nes son insensibles. Lugones, sin embargo, sigue compren diendo aunque tampoco pueda ver todas las implicaciones del tema: Cuando se hace novela as escribe en un juicio muy laudatorio de , con esa gallar da, con ese buen gusto intransigente, con ese dominio de los caracteres mane jados, es porque se ha nacido novelista. Adems, srvame aqu la vinculacin amistosa; hay en eso el carcter, que es prenda fundamental de todo verdadero artista. Cuando emigraron a Israel, descri bieron con menor fortuna la nueva vida que se formaba en torno a ellos. Dicho sea de paso, Kabbak escribi un libro sobre. Jess, La senda estrecha, que puede considerarse uno de los mejores acerca del tema. Dos de los ms jvenes se destacan en el grupo; S, Agnon y C. R Hazaz, considerados en la actualidad como los principales exponentes de la literatura hebrea de Israel. Agnon lleg a Palestina en y all desarroll su caracterstico estilo. Fu el primero en usar el hebrero del Midrash y del Talmud, lenguaje y estilo que se adaptan admirablemente al misticismo de tipo kafkiano que caracteriza gran parte de su obra. Refleja la respiracin y el alma de la aldea en una serie de cuentos y novelas y describe tambin con poderosa maestra la vida de Palestina en el primer cuarto del siglo. Agnon utiliza en cada lnea los smbolos del Midrash y del Talmud, esos smbolos tan familiares a nuestros hombres cultos durante generaciones y generaciones. De tal modo ha enriquecido el hebreo moderno con muchos de los tesoros idiomticos sepultados hasta entonces baj las sucesivas capas. Al mismo tiempo ha limitado su pblico a los lectores capaces de bucear en sus profundidades. Para comprender a Agnon es necesario primero comprender su simbolismo, o sea conocer las fuentes primitivas. Esto explica el fracaso de su libro El dosel nupcial, traducido al ingls hace unos diez aos. Incluso hay muchos de sus lec tores ms jvenes que no lo comprenden, a pesar de que sepan lo bastante para apreciar su valor en trminos generales. Agnon no es un realista; asigna poca importancia al desarrollo del. Su fuerza consiste en dar vida al ambiente espiritual de la regin y de los personajes, en sealar el misterioso vnculo que hay entre Dios y el hombre, en describir las profundidades insondables del alma humana y el miedo y el terror del hombre que ha perdido temporariamente contacto con su Dios. Algunas de sus descrip ciones surrealistas pueden figurar entre las mejores de la literatura mundial. En su obra creadora, de alcance tan vasto, ha construido todo un mundo, nico dentro de su estilo. Y no me cabe duda de que, con el tiempo, tambin el lector no judo reconocer que Agnon es uno de los grandes escritores de su generacin. Por otro lado, Jaim Hazaz inmigr a Israel en la dcada del treinta. Escribi sus primeros cuentos hebreos en los primeros das de la revo lucin, y su tema fu el efecto de la Revolucin Bolchevique sobre los judos en general y la comunidad juda rusa en particular. Fu el primer anticomunista de la literatura hebrea, y lo fu por la conviccin de que el comunismo tenda a la destruccin del judaismo. Hay en l cierta mordacidad a lo Gogol. Su estilo es muy peculiar en la construccin de sus frases y est ms bien sujeto a las influencias de la poca postal mdica. Tambin Hazaz se ocupa del vnculo entre el hombre y Dios, pero le falta esa matizada suavidad caracterstica de Agnon. En ciertos aspectos es discpulo de Y. Tambin estos libros se ocupan del misticismo judo en la medida en que ste puede descubrirse en los personajes. Tanto Hazaz como Agnon han basado su obra en la idea del espritu del judaismo a travs del moderno intelectual judo y cada uno de ellos ha dado al problema sus propios rasgos personales y artsticos. La segunda categora incluye, como hemos indicado, aquellos que vinieron a Israel en su juventud y comenzaron aqu sus actividades literarias. Esta generacin se ocupa de problemas menos metafsicos y menos complicados; quiz se deba a su aversin por la educacin juda, pero sera ms lgico suponer que ha sido la vida misma la que ha determinado la senda literaria que tom. Muchos, en su condicin de pioneros, construyeron caminos o sanearon pantanos, o estuvieron muy cerca de quienes llevaron a cabo tan arduo trabajo. Fueron testigos oculares del proceso de proletarizacin de miles de jvenes provenientes de buenas familias, y reflejaron este proceso en sus relatos. De hecho, se ocupan de problemas ligados con la ideologa sionista que hizo pasar a la gente de la ciudad al campo, del trabajo fcil al pesado. Este perodo literario se caracteriza por la lucha del hombre consigo mismo, por el conflicto entre su tendencia natural a una vida confortable y su ideologa nacional y social. La gran mayora de los cuentos son realistas, y el autor se limita a crear a los personajes a su imagen y semejanza, en retratos bidimensionales. En la lucha del hombre consigo mismo y con la sociedad, se triunfa o se fracasa, y eso es todo. El hombre no tiene problemas metafsicos, no est perturbado por la idea de la muerte. Un estrellado cielo de verano slo sirve para crear un estado de nimo po tico, y para que se disfrute en escogida compaa o en la soledad. Los hroes son casi siempre jvenes y buenos patriotas. Los hechos son la esencia de la simplicidad y tienen poca relacin con anlisis psicolgicos o trastornos emocionales. No hay asesinatos, robos, violaciones, ni siquiera cachetadas. Todo acontece como es debido, dentro de un marco de gente decente y respetable ocupada en construir una nueva patria. La total ausencia de una tercera dimensin en la literatura de este grupo es tambin su fuerza. A causa de ello su obra es ms realista, menos amplia y elevada y, por lo tanto, ms europea. Es la clase de obra que un ingls educado contemporneo llamara middlebrow, de una razo nable calidad media. Los escritores de este grupo andan por los cincuenta aos. Aunque en el curso de su carrera muchos de ellos hayan continuado escribiendo sobre temas de naturaleza ms cosmopolita, casi todos sus libros no trascienden las fronteras sealadas. Ninguno nos ha sorprendido con una novela de inslita brillantez. Han aumentado meramente, de acuerdo con sus dotes Jfj su estilo, la literatura de ficcin propia de su tiempo. Y pertenecen a la escuela realista, aunque de cuando en cuando utilicen el simbolismo mstico que encontramos en Hazaz y en Agnon. Son ellos quienes han contribuido tan eficazmente a cristalizar el hebreo hablado. Son, qu duda cabe, los servidores de su poca. Entre los que ms se destacan en este grupo figuran Yitzchak Shinhar, que en sus numerosos cuentos nos ha dado una pintura total de la vida urbana y rural de la Tercera Aliyah, esa ola que emigr de Europa a Palestina en la dcada del Jos Aricha, que escribi excelentes cuentos realistas sobre los carniceros de Tel Aviv y los trabajadores de los naranjales. Abraham Yaari, que en sus vietas subray el romanticismo de los campos de trabajo peridicos y supo articular con expresividad la lucha entre el hombre y su mpetu patritico, e Israel Zarchi, muerto ya, que ha observado y registrado con agudeza los pequeos incidentes de la vida del hombre. Si consideramos las numerosas dificultades objetivas con que hubieron de luchar los integrantes de este grupo para realizar su obra, debemos asombrarnos por lo que hicieron ms que por aquello que dejaron de hacer. Fueron arrancados a una edad temprana de la seguridad de sus hogares, y no les fu fcil encontrar su sitio dentro de una nueva es tructura de vida. Les falta una cultura europea de primera categora. Han servido, entre una y otro, de etapa de transicin. A pesar de ello, o tal vez a causa de ello, es difcil imaginar sin este grupo el desarrollo de la moderna literatura hebrea. La tercera categora todos jvenes que nacieron o se educaron aqu desde nios surgieron de las llamas de la guerra entre la comunidad juda y los rabes, y ascendieron de las filas del Palmach. Este grupo difiere en muchos aspectos de los dos precedentes. Sus escritores no se meten en honduras metafsicas, pero les concierne hasta el mximo el problema del hombre y la pequea bala de plomo. No estn demasiado interesados en la tremenda herencia cultural del judaismo, pero, s, llenos hasta los bordes de cinismo y desprecio por los patriticos relatos de sus mayores pertenecientes a la segunda categora. Adems, estos jvenes han sentido el soplo de las nuevas escuelas literarias occidentales y estn ensayando el existencialismo y la escritura experimental a lo Joyce. Su temtica tambin difiere por completo de la preferida por las categoras anteriores. Ya en sus libros encontramos robos, violaciones y asesinatos, puetazos que hacen saltar los dientes, brutalidad y tortura que puede competir con la conducta de los ms violentos y crudos hroes de He mingway. En sus obras, desde luego, se reflejan las circunstancias mismas de su vida. Los combates que precedieron la actual guerra de la indepen dencia y el fuego de la guerra en s dej en ellos una marca indeleble. Para ellos, el Sionismo no era un mero esfuerzo para superar el euro- pe smo, sino una cuestin de vida o muerte. Abrieron sus ojos a la literatura entre el fragor de las bombas y el incendio de las casas. Y, no obstante la distancia, vivieron a travs del horror los hornos de Auschwitz. Pareca que ante sus ojos se haba desmoronado toda la escala de valores de los dos grupos precedentes. Pero, como sucede en la juventud, su fuerza de voluntad es mayor que su destreza. Su nueva y emprica filosofa de la vida, con la cual sustituyen la de sus mayores, no ha encontrado an en sus obras una expresin adecuada. Los colores que utilizan estos jvenes inexpertos son necesariamente poco matizados. Todava no conocen ni reconocen por completo los rasgos del hombre, ni tienen el sentido del humor nece sario para esbozar y completar artsticamente el retrato de un personaje que merezca llamarse tal. An odian a los personajes odiosos de sus relatos y aman a los dignos de ser amados. Ms que limitarse a describir, se lamentan de las cosas que los perturban. De ah el encanto provinciano y el candor infantil de muchos de sus cuentos. Pero todava son bastante jvenes cronolgicamente y literariamente empezaron hace unos diez aos- y es demasiado pronto para exigirles ms de lo que han dado. Esta categora de escritores est viviendo la crisis propia de las pocas de transicin entre la guerra y la paz. Mucho tenan que contar en sus narraciones de guerra y algunas superan el nivel medio; en tiempos de paz necesitan conocer a fondo la gris monotona de la vida diaria antes de poder escribir acerca de ella. Sin embargo, el lector hebreo los consi dera con optimismo, y su actitud se justifica, pues algunos de estos jvenes han demostrado ya un talento innegable. Ms an, han tenido privilegios que no conocieron los dos grupos anteriores: las experiencias de su niez estn inextrincablemente ligadas al suelo, a la estructura de su pas y al tempo de su vida. Ya tienen abuelas y abuelos, tas y tos. Con el andar del tiempo, cuando sus puntos de vista y sus opiniones se hayan cristalizado y aclarado, los ms dotados podrn registrar co destreza el perodo en que viven, Han comenzado ya. Algunos signos alentadores justifican este aserto. Uno de ellos S. Izhar, nacido en Rehovoth merece destacarse. Hace diez aos public su primer cuento, un excelente cuento, y desde entonces ha mantenido sin altos ni bajos el mismo nivel artstico. Es un discpulo de Gnessin y de Proust. En su personal y complicado estilo cala muy hondo en el subconsciente. Con gran habilidad, y en pocas pginas, describe un carcter hasta en sus menores detalles. A travs de su pluma, el detalle tcnico ms rido adquiere una especial calidad humana. En una serie de fuertes relatos describe al pionero que va a cavar un pozo en el Negev, o que vuelve de trabajar en los campos, o que toma parte en la guerra desde una brigada de combate. Sus cuentos estn, indudablemente, ms all y por encima del nivel de sus contemporneos. Su obra ha enriquecido de verdad la literatura hebrea. Y est destinado a sorprender al mundo literario hebreo con escritos que tengan mayor importancia todava. Citemos cuatro autores ms que pertenecen a este grupo: Igal Mos- sensohn, que ha escrito varios cuentos, llenos de pasiones violentas, como 28 S U R no se haban escrito hasta entonces en el pas; Mosh Shamir, que ha contado su niez con extremada delicadeza artstica y que hace poco public un bestseller histrico sobre el perodo de Yanai en los das del Segundo Templo; Natan Shaham, autor de las mejores y ms pene trantes narraciones de guerra de la literatura hebrea; y Aaron Megged, que ha demostrado un clido humorismo en sus descripciones de la gente dl pueblo. Habla en favor de este grupo el que haya estimulado a una generacin diez aos menor, cuya obra, Si bien en potencia, alcanza ya el suficiente nivel literario para interesar al pblico lector. Sealemos por ltimo, y apartada de las precedentes, una cuarta categora, a la cual pertenecen los escritores que surgieron de la pequea y antigua comunidad firmemente arraigada en la tierra de Israel mucho antes del activo perodo sionista. En J'erusaln, Hebrn, Safad y Tibe- rades existe desde hace centenares de aos; podramos decir que, excep tuando interrupciones intermitentes, existe desde la destruccin del Segundo Templo. Esta comunidad estaba formada por unos pocos judos piadosos cuya nica esperanza era traer el advenimiento del Mesas por el misticismo cabalstico, la Torah y la oracin. Eran ricos en folklore y en usos diarios heredados desde muchas generaciones atrs. Al enfren tarse con la nueva comunidad profana, hicieron surgir cierto nmero de literatos e intelectuales que no estaban condicionados por los problemas caractersticos de la moderna comunidad. Haban nacido y se haban educado en un medio prdigo en experiencias infantiles normales y cr nicas familiares. Y su obra da muestras, en verdad, de races locales fcilmente discernibles que la diferencian de toda la obra de los dems escritores hebreos modernos. El difunto Itzchak Shefi era un producto de la rama oriental de esta comunidad. Se ocup de un tema muy determinado e inslito: el contacto del judo con su vecino rabe en trminos de paz y amistad. Sus cuatro cuentos acerca de la vida del rabe se consideran con justicia lo mejor que se haya escrito sobre el tema en las recientes generaciones. Penetr en los secretos del labrador y del pastor rabe, describindolos con lucidez y realismo. Tanto su estilo como SU enfoque recuerdan a Mauppasant, no obstante ser el natural resultado de su personalidad de escritor. Porque am tanto a los rabes logr esclarecer los ms ntimos repliegues de sus almas. Sealemos, de paso, que es el nico escritor hebreo comple tamente desinteresado de la cuestin sionista y que nunca ha consagrado a ella una sola lnea. Yehuda Burla, tambin de origen oriental, ha escrito muchas bri llantes historias y crnicas sobre el estilo de vida de las familias de la comunidad oriental dentro de la vieja comunidad. Su tema favorito es el conflicto en que se encuentran los jvenes que tienden a huir de las costumbres y de la tradicin familiar, atrados por el espritu moderno de una sociedad nueva. En cualquiera de sus cuentos, la frescura y el arraigo simultneos de las escenas que describe dan casi la impresin d un hecho vivo. Mordechai Taviv, un yemenita nacido en Rishon Le Zion, ha escrito cuentos de penetrante realismo acerca de los yemenitas que desde hace unos cincuenta aos trabajan como braceros en los naranjales de Rishon Le, Zion y Rehovoth. En casi todos estos cuentos encontramos el con flicto entre el judo occidental y el yemenita de piel oscura, o sea la diferenciacin racial en su aspecto ms delicado. Pero, y esto es de mayor importancia, sabe darnos en sus cuentos el intenso perfunle del campo y de la huerta, y Ids' tesoros folklricos de su pueblo. Han surgido pocos escritores del sector europeo de la vieja comunidad. Quien escribe este artculo es uno de ellos. Los relatos de Jacob Churgin sobre Tiberades y Jerusaln sobresalen por su colorida mordacidad. Tambin Churgin se ocupa primordialmente del conflicto de la joven generacin rebelde con la tradicin ortodoxa de sus padres. Muchos, crticos discuten este problema pattico y un poco cmico: Se justifica por s misma la literatura de tal o cual escritor israel? En lo que respecta a la moderna literatura hebrea puede decirse, al menos, que ha producido mucho ms de lo que hubiera podido esperarse de. Despus de todo, el pblico lector israel tiene a su disposicin una cantidad razonable de libros de un nivel decoroso lo que no es poco xito, teniendo en cuenta el breve tiempo transcurrido desde que ha comenzado a existir esta literatura. Y, lo que es ms an, este proceso de creacin literaria acompaa al movi miento sionista desde sus comienzos hasta el da de hoy. Reuveni y S. Zemach, por ejemplo, han escrito cuentos sobre la vida del Shomrim, el guardin, que hasta el da de hoy se leen con placer e inters. Muchos otros autores cuyos nombres se omiten en esta Crnica han contribuido modestamente a la literatura' hebrea dando a la imprenta sus reacciones a las diversas etapas del desarroll sionista. Y desde el punto de vista histrico, la literatura hebrea moderna tiene mucho que contarnos acerca de la- vida de Israel durante el perodo inmediatamente anterior a nuestros das. La' completa ausencia de disconformidad en nuestra literatura es un punto curioso que puede interpretarse favorable o desfavorablemente: Las autoridades soviticas, por ejemplo, hubieran pagado con gusto una for tuna para obtener, sin recompensas castigos, un record de confor mismo entre sus escritores similar al que alcanz el movimiento sionista y, despus, el estado de Israel. Exceptuando un puado de cuentos sobre los reprobables incidentes Ocurridos durante la guerra con los rabes, y, aqu o all, un comentario mordaz sobre la vida en los kibutzim, nuestros 30 SUR hombres de letras no se oponen a los principios bsicos de la vida del pas. A este respecto, nuestra literatura difiere por completo de la lite ratura general de Occidente que censura speramente los fundamentos de la sociedad. Otra circunstancia curiosa: el kibutz de Israel, ese audaz experimento que suscita la extraeza y el asombro de todos los pensadores, an no ha encontrado su expresin en la literatura hebrea. Ni un solo escritor de vala ha intentado el tema. No hay una sola novela sobre el kibutz que merezca llamarse tal. De cuando en cuando algn relato, de nivel medio, pero que no tiene mucho alcance. Quiz la suma de perfecciones que se atribuye al kibutz sea culpable de ello: ningn autor tiene el valor de afrontarlo. Quiz desanime a los autores la hipersensibilidad del kibutz a la ms leve crtica. Sea cual fuere la causa, persiste el hecho de que en el kibutz de Israel hay un verdadero tesoro de material literario que nadie se inclina a recoger. Puede que algn escritor que surja de las filas del kibutz rompa las vallas y destruya esta conspiracin del silencio, y que otros sigan su ejemplo. De cualquier modo, la pequea Israel tiene muchas otras cosas para relatar al mundo, no menos impor tantes de lo que est sucediendo en el kibutz. La poblacin de Israel no alcanza los dos millones de habitantes. Slo unos cuatrocientos mil adultos leen la prensa hebrea. La circulacin total de los diarios hebreos no pasa de los ciento veinte mil ejemplares. A pesar de ello, hay un nmero considerable de buenos escritores, poetas y dramaturgos, para no hablar de los escritores de segundo orden y de los periodistas. Ms de trescientos volmenes de literatura de imaginacin aparecen anualmente, en su mayora traducciones, es decir, casi un vo lumen diario; Una novela hebrea original de nivel medio tiene una venta de tres mil a cinco mil ejemplares..

Adems de taias y taieset y tis, de que hemos hablado, est tais, que significa aviacin, y matos, que quiere decir avin, y cada una de sus partes tiene un trmino hebreo para de signarlo. Los primeros hebrastas modernos traducan, instintiva o intencionalmente, de un idioma extranjero; por ejemplo, para decir diccionario pensaron en alemn: Woerterbuch, libro de palabras, y dijeron sefer milim, lo que hara rer a carcajadas a los jvenes israeles de nuestros das que no conocen ms que mitn.

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Para de cir cenicero recurrieron al alemn, Aschenbecher, copa de cenizas, y tradujeron gava-efer, hoy, maafer. La palabra efer, ceniza, se encuentra en ambos vocablos, pero la primera es una pretenciosa traduccin y la se gunda es una forma natural hebrea.

Hot tobe Watch Sur india videos de sexo lésbico Video Sex dates. Por otra parte, en Rohan aparecan elemen tos de uno de ellos, como ya se ha visto. Incluso el primo parece no entender la novela cuando se publica, y a pesar de que Quiroga le haba adelantado algunas claves en sus cartas. Contestando a una de Fernndez Saldaa, escribe Quiroga en noviembre 11, Acabo de recibir tu carta, completamente ex traa. Qu diablos de polmica quieres que hagamos, entendiendo tan diferente mente las cosas? Con franqueza igual a la tuya, dirte que no te hubiera credo nunca tan alejado de la verdad y no 27 de la verdad suma ms o menos difcil, sino de la elemental, del raciocinio in fantil, del simple argumento. No es posible consideremos ms el caso, por lo que paso a otras cosas. El tono es tal vez demasiado brusco. Lo que revela esa brusquedad es el orgullo de Quiroga, herido por las previsibles objeciones del primo. No est dispuesto a explicar ms qu se haba propuesto con la novela. Es muy tpico de su carcter abrupto el negarse a discutir sobre lo que ms le importa. Mucho ms tarde llegar a escribir que no es capaz de hablar de literatura con quienes no entienden. La verdad es que es incapaz de hablar de lo que sea si el interlocutor no se acerca en tono amistoso. La hostilidad lo en cierra an ms en su hirsuta mscara de salvaje que ya empezaba a formarse en aquella poca. A partir de este mo mento, escasearn cada vez ms las con fidencias literarias en las cartas a su primo. La amistad contina pero como su concepcin de la literatura est cam biando tan radicalmente, el dilogo con el primo e incluso con los amigos salte- os, empieza a hacerse imposible. Slo por excepcin como en una apasionada carta a Jos Mara Delgado al publicar se Cuentos de amor de locura y de muerte volver Quiroga a hablar de su obra ante los amigos de su juventud, los compaeros de su primera aventura lite raria del Modernismo.. Quiroga ha descubierto que es ms fcil buscar y encontrar gente con la que se puede hablar de las cosas que a uno le importan realmente que tratar de convencer y hasta catequizar a quie nes son insensibles. Lugones, sin embargo, sigue compren diendo aunque tampoco pueda ver todas las implicaciones del tema: Cuando se hace novela as escribe en un juicio muy laudatorio de , con esa gallar da, con ese buen gusto intransigente, con ese dominio de los caracteres mane jados, es porque se ha nacido novelista. Adems, srvame aqu la vinculacin amistosa; hay en eso el carcter, que es prenda fundamental de todo verdadero artista. Lo acerado de su estilo, repre senta la fra acidez interna, la irona seria de la honradez ante las bajezas de la vida y del oficio. Su conclusin carac terstica, denuncia la calidad cortante; puesto que conciso quiere decir, estricta mente, tallado. Y sin querer, acabo de describir su estilo. El estilo definitivo a que ha llegado con sorprendente rapi dez. Flor y fruto confunden en l la caricia flotante del perfume con el sabor firme de lo maduro. Todo lo que es superior descbrese por estas simultanei dades, que concentran en una aptitud las fuerzas habitualmente consecutivas. Quien vive a un tiempo su otoo, y su primavera, realiza en una gergica dicha la paradoja homrica que inmortaliz los jardines de Alcinoo. La crtica social Como sealaron en su tiempo los bi grafos, nadie reconoci en la in fluencia de Dostoyevski, y fue necesario que el propio Quiroga la sealara en una carta de Pero la omisin de la poca es explicable: pocos crticos ro- platenses conocan entonces bien la obra del novelista ruso. Es probable que la mayora de los lectores hayan reaccio nado como Glvez, escandalizados por la audacia de ciertas situaciones de la no vela. El libro era indudablemente sub versivo en un medio que crea inmoral a Zola y apenas conoca a Maupassant. El desafo al medio social que represen taba la novela de Quiroga est explcito en el ttulo y en el tema mismo. Pero tambin queda muy a la vista en algunos pasajes de la novela. En el captulo quince, por ejemplo, toda la nusea que despierta en Rohan la hipocresa bur guesa, su tartufismo sexual, aparece ex presada en los trminos ms duros y desdeosos. En ese captulo se reconoce al joven autor que haba proclamado en sus comienzos la revolucin sexual en la lejana ciudad natal de Salto, que haba practicado aunque moderada mente los parasos artificiales en el Consistorio del Gay Saber, de Montevi deo, que haba sido y seguira siendo siempre un anarquista de corazn. Su odio y su incomprensin a los valores burgueses del sexo, esa vocacin incon tenible de Don Juan que juega el juego 28 del noviazgo para burlar esos mismos cnones que parece aceptar, ese lobo que disimula las uas y los afilados dientes, aparecen a las claras en la violencia con que siente y se expresa Rohan en ese captulo de la novela. Siempre se crey Quiroga un ser fuera de serie, un perseguido, un fronterizo, como dir ms tarde en una magistral carta a Martnez Estrada. La novela que publica en es un guantazo mucho ms insolente a la sociedad roplatense que lo que haba sido su prematuro Los arrecifes de coral, siete aos antes. Porque ahora Quiroga va ms lejos, cala ms hondo. Es tambin ms sutil por que el narrador ha dejado caer las ms obvias exquisiteces del decadentismo algo fantasioso para explorar con ahinco algunos personajes tpicos del mundo burgus porteo del novecientos. A tra vs de Rohan, y tambin de los perso najes de Los perseguidos, Quiroga ha mostrado con una sbita, confusa ilumi nacin, las races del mal. Este estudio pertenece al libro Horacio Quiroga, el desterrado, que publicar prxima mente la Editorial Losada, de Buenos Aires. La biografa de Delgado y Brignole a que me refiero en el texto fue publicada en Montevi deo, Las cartas a Jos Mara Fernndez Onetti volveran sobre el mismo am biente para recrearlo con el mayor rigor alucinatorio. Por su carcter explosivo resulta asi mismo tanto ms importante que el libro haya sido publicado con la mayor sobriedad tipogrfica. En una carta en que discute la aparicin de la novela mayo 7, ya se ve el rumbo que ahora toma el esteticismo de Quiroga: Pienso tambin hacer edicin amarilla, tipo francs comn, y sin cartula, por lo tanto. Me he enfangado tanto antes en decadencias, bellos gestos y singulari- zaciones, que tengo horror a todo lo que pueda hacer creer en una de aquellas cosas. El libro ser editado, con tapas blancas y sin dibujo alguno, en un afn todava ms extremo de sobriedad. Quiroga ya no tena que seguir asustan do a sus lectores con mujeres ojerosas y amarillas, como la que aparece en la cartula de Los arrecifes de coral. La sustancia verdaderamente explosiva es taba adentro. La carta a Enrique Amorim es indita y se custodia en el mismo Instituto. Talmudista, mdico, filsofo y slido estilista, su personalidad v su obra su peran los lmites reducidos de su tiempo para orientarse con viva pro yeccin hacia la perennidad. Se ha dicho de Maimnides que es un filsofo aristotlico, preocupado por encontrar una conciliacin entre el sistema del Estagirita y la tradicin hebrea. Y en buena parte esto es ver dadero. Decimos en gran parte, porque siempre es arriesgado calificar rotun damente a un pensador ubicndolo dentro de una corriente determinada, y ms todava cuando se trata de un sistema polifactico que ora abreva en unas fuentes, ora en otras, pero por encima de ellas logra crear un ideario con vuelo propio y rasgos que lo dis tinguen de manera inconfundible por su originalidad. Recibir la influencia de una concep cin no equivale a consustanciarse in totum con ella. En este plano de cosas, es posible que no exista una sola ten dencia filosfica que no haya recibido el reflejo de otras. Esto se torna ms evidente cuando se trata de su relacin con las ideas de Platn o de Aristteles, porque ambos establecieron los carriles de una problemtica que supera todas las pocas por ser tan eterna como el hombre. Slo en este sentido se puede admitir que Maimnides es aristotlico. Para comprender la preocupacin primordial de Maimnides -dar base filosfica a la enseanza y la tradicin judas para afirmar la identificacin de sus correligionarios con su antigua fe es preciso ubicarse en su espacio y su tiempo, en su clima religioso e intelectual, en su conflictiva filosfica. En el siglo XX, poca de nuestro pensador, se viva el lgido momento del encuentro, que en muchas oportu nidades fue colisin, de tres religiones: la cristiana, la musulmana y la juda. El punto crucial lo constitua la con ciliacin entre la fe y la razn. Mai mnides sostiene sin hesitar que no hay contradiccin entre ambas y que, por el contrario, se reclaman mutuamente. La realidad revelada directamente de be estar en armona con la que nace del pensamiento humano. Moral terica La parte relativa a la Etica en la obra de Maimnides es probablemente el quid de la misma. Contiene parte esencial de su inquietud filosfica, des de que ms que por una preocupacin abstracta y aislada, se sinti reclamado por las exigencias de la vida diaria y por los problemas inmediatos. Su ob jetivo es la accin humana. Su Moral Terica, pues, no es sino el proleg meno a la Moral Prctica. Si bien el tema moral aparece en casi todos sus escritos, donde ms cui dadosamente se lo trata es en la Intro duccin a la Mishn de Abot Mxima de los Padres de la Sinagoga que se conoce con el nombre de Ocho Cap tulos, y en el Libro III de la Guia de los Descarriados. Segn Hermann Cohen, aunque slo poseyramos esta Tercera Parte de la Gua, sera suficiente para darnos a conocer toda su Etica. Esta afirmacin la opone a la de Salomn Munk, para quien ese Libro es un apndice de la obra general. Coincidimos con la opinin de Cohen. La Etica de Mai mnides es armnica en s misma y concordante con el resto de su pensa miento. Sin ella no puede compren derse su Metafsica, y a la inversa. Tampoco es una simple conciliacin entre la tica griega y la tradicin he brea. La presencia indudable de ele mentos helnicos no es tan decisiva como para equilibrar una concepcin que entronca naturalmente con el pen samiento y la enseanza rabnica. A pesar del pretendido intelectualismo que algunos crticos atribuyen a la obra de Maimnides, en su obra quedaron inc lumes la misericordia y la piedad, espe cfica manifestacin del espritu hebreo. Por otra parte, mientras en Grecia hubo escuelas o sistemas ticos, en el judaismo hubo slo una fuente moral: la Tora. Los doctores de la ley y sus intrpretes se ajustaron al anlisis de este texto no para crear crculos opues tos, sino para mejor desentraar su sentido. La Etica maimondica sigue siendo, como la de su pueblo, piadosa, nacional y social. Lo que adopt de Aristteles fue, como dice Salomn Goldman, un organon, una jerga, un hbito mental. Pero los carriles sobre los que se desplaz el sistema fueron la Biblia y el Talmud. A Solucionado de acuerdo a la tesis bblica de la Creacin el problema filo sfico del origen del mundo, le fue posi ble a Maimnides edificar su Etica a partir, precisamente, de este enfoque metafsico. Parece que en esta esencial divergen cia entre el planteamiento de nuestro filsofo y el de Aristteles, radica la diversidad de caminos de sus concep ciones ticas. El fin mismo del universo y del hombre tienen sentido muy distinto segn se acepte la tesis de la eternidad o la de la creacin. Maimnides vio ampliamente el problema, y le prest preferente atencin. La piedra angular de su Etica una vez aceptada la creatio ex nihilo es su concepto de la Providencia Divina, esencialmente diversa de la de Aristteles y de la de los aristotlicos rabes Alfarabi y Avi- cena. Antes de emitir su opinin sobre la providencia, menciona las cuatro teo ras en boga en su poca: Primera teora: la de Epicuro. No existe la providencia divina. El universo est formado por tomos que se com binan al azar. Maimnides elogia a Aristteles por haber refutado esta teo ra, al sostener que en el cosmos hay orden y equilibrio, dispuestos por un Ser Superior. Segunda teora: la de Aristteles. Una parte del universo existe, es dirigida y ordenada por la Providencia, y otra 31 parte es abandonada a la casualidad y el azar. Esta tesis, derivada de la doc trina de la eternidad del universo, admite, como consecuencia, que la pro videncia se extiende a las especies, no a los individuos. Estos se hallan libra dos al azar. Esta doctrina se reduce entonces en el fondo a identificar la nocin de la providencia con el orden teleolgico inmanente de los procesos y de los acontecimientos naturales x. Tercera teora: la de la secta musul mana de los Achares. Nada en el universo acontece al azar. Dios tiene el absoluto poder de ordenar todo lo existente hasta en sus mnimos detalles. En un sistema as, el hombre carece de libertad. Cuarta teora: la de los Mutazil. Admiten en el hombre el libre albedro, pero no en forma absoluta. Maimnides critica a las tres ltimas teoras porque, a su juicio, caen en contradicciones debido a que admi ten, a un tiempo, que Dios sabe todas las cosas y que el hombre tiene la fa cultad de obrar libremente 2. Teora de Maimnides. Segn su propia afirmacin, se basa en la legis lacin hebrea. Sostiene la perfecta li bertad del hombre, quien obra de acuerdo a su naturaleza, eleccin y vo luntad. Otro punto importante de la tradicin: la injusticia no es atribuible a Dios, sino que se produce por mere cimientos del hombre. Sobre estas bases formula su propia doctrina de la providencia divina. Creo que en este mundo, es decir, debajo de la esfera de la luna, la Providencia divina tiene por objeto, tratndose de individuos, slo a los de la especie hu mana, y que slo en esta especie todas las condiciones de los individuos, as como el bien y el mal que les acaecen, concuerdan con los mritos 3. Y funda su punto de vista en numerosos pasajes de la Biblia. Sociedad Hebraica Argentina, B. Aires, , p. La providencia puede provenir slo de un ser dotado de Inteligencia per- fectsima. Para recibir su influjo es preciso cultivar el entendimiento y la sabidura. Cuando se interroga sobre el motivo por el cual la Divinidad eligi el g nero humano como objeto de su provi dencia, slo es posible contestar: tal es la voluntad de Dios, as lo ha decretado su sabidura, as lo han dispuesto las leyes del universo. Maimnides hace del hombre el centro de la creacin. Da asidero a un planteamiento tico-religioso de los de beres del hombre. El hombre concreto adquiere extraordinaria relevancia. Hay, al parecer, una diferencia entre la va loracin tica y la religiosa. Hemos escrito al respecto: Mientras la Etica, en tanto disciplina filosfica terica, se refiere al hombre en general, en abs tracto, la Religin se vincula al hombre en particular, diramos mejor particula rsimo. En tanto la Etica se desentiende de los resultados de la accin moral, la Religin tiene urgencia por su estric to cumplimiento, y se interesa por la suerte del hombre en el mundo x. La doctrina de Rambam establece una clara distincin entre el individuo y el cosmos. Pero la providencia divina no se ma nifiesta a todos los hombres en grado igual, sino en la medida de su perfec cin intelectual. La individualizacin se va produciendo en el hombre por va de perfeccionamiento. No es algo dado de antemano. Es una tarea, un fin, quiz el fin de toda la existencia. Esta afirmacin conduce a esta otra: el hombre es libre de darse su propio camino. La Biblia parece abonarla. Mira: he puesto hoy delante de t la vida y el bien, la muerte y el mal; escoge el bien. Deuteronomio XXX, 15 y Este versculo es pilar de la moral hebrea y, eo ipso, de la de Mai mnides. Instituto "Ulpn", Montevideo, , p. Cohen, la aspiracin a la pureza del corazn. Como est escrito: Crame, oh Dios, un corazn puro y renueva dentro de m un espritu recto. Salmos, LI, De este modo, la libertad no aparece slo como algo dado de hecho, sino como una tarea, co mo el supremo ideal de realizacin hu mana. La pureza es en el hombre lo que la santidad es en Dios. Pero esta pureza es una prescripcin y un ideal para el combate de la vida, que debe ser llevado con una voluntad razonable, una volun tad moral: la voluntad de la liber tad J. De esta nocin de la libertad se ex traen estas consecuencias: a la perfec cin del hombre pertenece al mbito de la historia ms que al de la natura leza; b el hombre es responsable. B Cul es el designio del universo? Por esta razn, algunos crticos tienden a dividir la literatura hebrea de Israel en tres categoras: la primera abarca las obras de aquellos que eran ya autores de envergadura y estilo propio cuando llegaron a Israel; la segunda est formada por los que inmigraron a Israel en la dcada 22 SUR del 20 con sus familias, adquiriendo en su juventud o en su primera juventud el idioma y la ideologa del pas; y la tercera est formada por los israeles nativos. El talento no puede subordinarse a un criterio geogrfico o cronolgico. Un hombre que vive solamente un ao en un lugar determinado puede a veces asimilar su carcter y su espritu mejor que un nativo de ese mismo lugar. De aqu se infiere que no todo lo que sucede en Israel es necesariamente israel, en el sentido ms amplio del trmino. Un autor puede vivir en una distante aldea de Polonia y no obstante ello sentir ms perspicua mente los sucesos espirituales de Israel que otro que vive all mismo donde acontecen. Sin embargo, esta divisin arbitraria no carece de lgica. De cualquier modo, hace ms comprensible lo que hay de singular en la- literatura israel. Adems, aunque no pongamos en duda el talento creador del artista en s, no podemos considerar con ligereza el ambiente en que transcurri su niez y que se grab en su conciencia con la magia y el asombro de su primer despertar a la vida. Una literatura nacional arraigada germina casi siempre en el suelo fertilizado por muchas generaciones anteriores. Cada autor est, y debe estarlo, ansioso por usar los smbolos tradicio nalmente aceptados por su pueblo. Y los smbolos que han nacido desde hace muchas generaciones tienen una profundidad proporcionada a su antigedad. A lo largo de circunstancias especficamente regionales, so ciales e histricas, toda sociedad y toda nacin modela caracteres peculiares; y toda literatura, fiel a las realidades del ambiente del cual surge, utiliza esos caracteres que son representativos de aquella nacin y de su idioma. Y si recordamos que con excepcin de la vieja y pequea comunidad religiosa que existi en Palestina durante muchas generaciones la vida moderna en este pas comenz realmente en los ltimos sesenta aos, comprenderemos cuntas cosas le faltaron al escritor hebreo. Podramos decir que le falt todo aquello en que se basa una literatura arraigada; le falt el ambiente de una comunidad homognea y estable; le faltaron smbolos expresivos que fueran inteligibles para el grueso del pblico; le falt esa atmsfera hogarea tan esencial para crear la atmsfera de un libro;; le faltaron abuelas y abuelos, tas y tos, y otros caracteres del mbito circundante, tan significativos para el autor y sus lectores. Ahora veremos, acaso, que la divisin aparentemente superficial en tres categoras encierra mucho ms de lo que creamos al principio. Y con exclusin de unos pocos autores excepcionales, el carcter y la calidad Ce la mayora de los escritores hebreos y de sus obras entran en alguna de las tres categoras sealadas. De acuerdo con ellas, pues, reseemos brevemente la moderna literatura hebrea. Casi todos los autores de la primera categora estn sujetos a las tendencias literarias prevalecientes en Europa a principios de este siglo. Eran el resultado de los villorrios judos y conocieron esas etapas de transicin que les permiti pasar de un mundo religiosamente confinado a otro de un humanismo y liberalismo ms amplio, a lo menos en el sentido espiritual de la palabra;, y todo eso, en el breve e intenso perodo de la adolescencia. Adems, todos participaban del ideal sionista; de no ser as, hubieran escrito en idish o en su lengua nativa. La literatura hebrea en aquellos das era comparable a un reino sin territorio, y sus escritores a los dignatarios in prtibus de ese reino imaginario. En vista de esta combinacin de causas y efectos controvertidos y contradictorios, apenas puede sorprendernos la atms fera peculiar que se desprende de sus escritos. Sirvieron de intrpretes al judo comn que viva, como ellos, en un ambiente hostil y como ellos anhelaba un hogar propio. Ninguno pensaba entonces en las cmaras de gas de Hitler, y sin embargo la literatura hebrea del perodo anterior a la primera guerra mundial fu proftica- mente sensible a la catstrofe que se avecinaba, y alert al judo para que huyera del peligro. Gnessin el Proust hebreo que muri joven en su Rusia natal describi, con el poder del gran artista de alcance internacional, al intelectual hebreo desarraigado soando con otro mundo, un mundo que fuera el suyo. Con su estilo inimitable logr mostrarnos tridimensionalmente al hombre que le acontece ser judo, ese hombre que sufre, sin tener culpa alguna, el peso de fuerzas que lo aplastan. En el hebreo inadecuado de aquel perodo consigui con asom brosa habilidad describir al alma torturada del intelectual. De haber escrito Gnessin en una de las lenguas populares d entonces, hubiera adquirido renombre internacional. Su amigo, Y. Brenner que inmigr a Palestina en los comienzos de la primera guerra mundial y fu muerto por guerrilleros rabes en los tumultos de , pint con inflexible realismo el odio del judo por sus perseguidores gentiles. Quiz Brenner no tuviera la penetracin psi colgica de Gnessin; posea, en cambio, la convincente verdad interior del profeta. Era un socialista que crea en el mundo del futuro de igual modo que su padre en el advenimiento del Mesas, y vi el despertar de ese mundo en la tierra de Israel, el pas yermo y desolado de la pre guerra. Robustecido por esta ferviente creencia, no tuvo compasin de s mismo ni de los dems, alcanzando una severidad casi masoquista en sus descripciones de un excesivo realismo. Menos escuetos y crueles fueron una serie de prosistas de este grupo que pintaron el ambiente de sus aldeas natales envolvindolas en una aura de romanticismo e ntimos anhelos. Sobresalieron;; entre ellos, A. Kabbak, A. Barash, S. Ben Zion. Cuando emigraron a Israel, descri bieron con menor fortuna la nueva vida que se formaba en torno a ellos. Dicho sea de paso, Kabbak escribi un libro sobre. Jess, La senda estrecha, que puede considerarse uno de los mejores acerca del tema. Dos de los ms jvenes se destacan en el grupo; S, Agnon y C. R Hazaz, considerados en la actualidad como los principales exponentes de la literatura hebrea de Israel. Agnon lleg a Palestina en y all desarroll su caracterstico estilo. Fu el primero en usar el hebrero del Midrash y del Talmud, lenguaje y estilo que se adaptan admirablemente al misticismo de tipo kafkiano que caracteriza gran parte de su obra. Refleja la respiracin y el alma de la aldea en una serie de cuentos y novelas y describe tambin con poderosa maestra la vida de Palestina en el primer cuarto del siglo. Agnon utiliza en cada lnea los smbolos del Midrash y del Talmud, esos smbolos tan familiares a nuestros hombres cultos durante generaciones y generaciones. De tal modo ha enriquecido el hebreo moderno con muchos de los tesoros idiomticos sepultados hasta entonces baj las sucesivas capas. Al mismo tiempo ha limitado su pblico a los lectores capaces de bucear en sus profundidades. Para comprender a Agnon es necesario primero comprender su simbolismo, o sea conocer las fuentes primitivas. Esto explica el fracaso de su libro El dosel nupcial, traducido al ingls hace unos diez aos. Incluso hay muchos de sus lec tores ms jvenes que no lo comprenden, a pesar de que sepan lo bastante para apreciar su valor en trminos generales. Agnon no es un realista; asigna poca importancia al desarrollo del. Su fuerza consiste en dar vida al ambiente espiritual de la regin y de los personajes, en sealar el misterioso vnculo que hay entre Dios y el hombre, en describir las profundidades insondables del alma humana y el miedo y el terror del hombre que ha perdido temporariamente contacto con su Dios. Algunas de sus descrip ciones surrealistas pueden figurar entre las mejores de la literatura mundial. En su obra creadora, de alcance tan vasto, ha construido todo un mundo, nico dentro de su estilo. Y no me cabe duda de que, con el tiempo, tambin el lector no judo reconocer que Agnon es uno de los grandes escritores de su generacin. Por otro lado, Jaim Hazaz inmigr a Israel en la dcada del treinta. Escribi sus primeros cuentos hebreos en los primeros das de la revo lucin, y su tema fu el efecto de la Revolucin Bolchevique sobre los judos en general y la comunidad juda rusa en particular. Fu el primer anticomunista de la literatura hebrea, y lo fu por la conviccin de que el comunismo tenda a la destruccin del judaismo. Hay en l cierta mordacidad a lo Gogol. Su estilo es muy peculiar en la construccin de sus frases y est ms bien sujeto a las influencias de la poca postal mdica. Tambin Hazaz se ocupa del vnculo entre el hombre y Dios, pero le falta esa matizada suavidad caracterstica de Agnon. En ciertos aspectos es discpulo de Y. Tambin estos libros se ocupan del misticismo judo en la medida en que ste puede descubrirse en los personajes. Tanto Hazaz como Agnon han basado su obra en la idea del espritu del judaismo a travs del moderno intelectual judo y cada uno de ellos ha dado al problema sus propios rasgos personales y artsticos. La segunda categora incluye, como hemos indicado, aquellos que vinieron a Israel en su juventud y comenzaron aqu sus actividades literarias. Esta generacin se ocupa de problemas menos metafsicos y menos complicados; quiz se deba a su aversin por la educacin juda, pero sera ms lgico suponer que ha sido la vida misma la que ha determinado la senda literaria que tom. Muchos, en su condicin de pioneros, construyeron caminos o sanearon pantanos, o estuvieron muy cerca de quienes llevaron a cabo tan arduo trabajo. Fueron testigos oculares del proceso de proletarizacin de miles de jvenes provenientes de buenas familias, y reflejaron este proceso en sus relatos. De hecho, se ocupan de problemas ligados con la ideologa sionista que hizo pasar a la gente de la ciudad al campo, del trabajo fcil al pesado. Este perodo literario se caracteriza por la lucha del hombre consigo mismo, por el conflicto entre su tendencia natural a una vida confortable y su ideologa nacional y social. La gran mayora de los cuentos son realistas, y el autor se limita a crear a los personajes a su imagen y semejanza, en retratos bidimensionales. En la lucha del hombre consigo mismo y con la sociedad, se triunfa o se fracasa, y eso es todo. El hombre no tiene problemas metafsicos, no est perturbado por la idea de la muerte. Un estrellado cielo de verano slo sirve para crear un estado de nimo po tico, y para que se disfrute en escogida compaa o en la soledad. Los hroes son casi siempre jvenes y buenos patriotas. Los hechos son la esencia de la simplicidad y tienen poca relacin con anlisis psicolgicos o trastornos emocionales. No hay asesinatos, robos, violaciones, ni siquiera cachetadas. Todo acontece como es debido, dentro de un marco de gente decente y respetable ocupada en construir una nueva patria. La total ausencia de una tercera dimensin en la literatura de este grupo es tambin su fuerza. A causa de ello su obra es ms realista, menos amplia y elevada y, por lo tanto, ms europea. Es la clase de obra que un ingls educado contemporneo llamara middlebrow, de una razo nable calidad media. Los escritores de este grupo andan por los cincuenta aos. Aunque en el curso de su carrera muchos de ellos hayan continuado escribiendo sobre temas de naturaleza ms cosmopolita, casi todos sus libros no trascienden las fronteras sealadas. Ninguno nos ha sorprendido con una novela de inslita brillantez. Han aumentado meramente, de acuerdo con sus dotes Jfj su estilo, la literatura de ficcin propia de su tiempo. Y pertenecen a la escuela realista, aunque de cuando en cuando utilicen el simbolismo mstico que encontramos en Hazaz y en Agnon. Son ellos quienes han contribuido tan eficazmente a cristalizar el hebreo hablado. Son, qu duda cabe, los servidores de su poca. Entre los que ms se destacan en este grupo figuran Yitzchak Shinhar, que en sus numerosos cuentos nos ha dado una pintura total de la vida urbana y rural de la Tercera Aliyah, esa ola que emigr de Europa a Palestina en la dcada del Jos Aricha, que escribi excelentes cuentos realistas sobre los carniceros de Tel Aviv y los trabajadores de los naranjales. Abraham Yaari, que en sus vietas subray el romanticismo de los campos de trabajo peridicos y supo articular con expresividad la lucha entre el hombre y su mpetu patritico, e Israel Zarchi, muerto ya, que ha observado y registrado con agudeza los pequeos incidentes de la vida del hombre. Si consideramos las numerosas dificultades objetivas con que hubieron de luchar los integrantes de este grupo para realizar su obra, debemos asombrarnos por lo que hicieron ms que por aquello que dejaron de hacer. Fueron arrancados a una edad temprana de la seguridad de sus hogares, y no les fu fcil encontrar su sitio dentro de una nueva es tructura de vida. Les falta una cultura europea de primera categora. Han servido, entre una y otro, de etapa de transicin. A pesar de ello, o tal vez a causa de ello, es difcil imaginar sin este grupo el desarrollo de la moderna literatura hebrea. La tercera categora todos jvenes que nacieron o se educaron aqu desde nios surgieron de las llamas de la guerra entre la comunidad juda y los rabes, y ascendieron de las filas del Palmach. Este grupo difiere en muchos aspectos de los dos precedentes. Sus escritores no se meten en honduras metafsicas, pero les concierne hasta el mximo el problema del hombre y la pequea bala de plomo. No estn demasiado interesados en la tremenda herencia cultural del judaismo, pero, s, llenos hasta los bordes de cinismo y desprecio por los patriticos relatos de sus mayores pertenecientes a la segunda categora. Adems, estos jvenes han sentido el soplo de las nuevas escuelas literarias occidentales y estn ensayando el existencialismo y la escritura experimental a lo Joyce. Su temtica tambin difiere por completo de la preferida por las categoras anteriores. Ya en sus libros encontramos robos, violaciones y asesinatos, puetazos que hacen saltar los dientes, brutalidad y tortura que puede competir con la conducta de los ms violentos y crudos hroes de He mingway. En sus obras, desde luego, se reflejan las circunstancias mismas de su vida. Los combates que precedieron la actual guerra de la indepen dencia y el fuego de la guerra en s dej en ellos una marca indeleble. Para ellos, el Sionismo no era un mero esfuerzo para superar el euro- pe smo, sino una cuestin de vida o muerte. Abrieron sus ojos a la literatura entre el fragor de las bombas y el incendio de las casas. Y, no obstante la distancia, vivieron a travs del horror los hornos de Auschwitz. Pareca que ante sus ojos se haba desmoronado toda la escala de valores de los dos grupos precedentes. Pero, como sucede en la juventud, su fuerza de voluntad es mayor que su destreza. Su nueva y emprica filosofa de la vida, con la cual sustituyen la de sus mayores, no ha encontrado an en sus obras una expresin adecuada. Los colores que utilizan estos jvenes inexpertos son necesariamente poco matizados. Todava no conocen ni reconocen por completo los rasgos del hombre, ni tienen el sentido del humor nece sario para esbozar y completar artsticamente el retrato de un personaje que merezca llamarse tal. An odian a los personajes odiosos de sus relatos y aman a los dignos de ser amados. Ms que limitarse a describir, se lamentan de las cosas que los perturban. De ah el encanto provinciano y el candor infantil de muchos de sus cuentos. Pero todava son bastante jvenes cronolgicamente y literariamente empezaron hace unos diez aos- y es demasiado pronto para exigirles ms de lo que han dado. Esta categora de escritores est viviendo la crisis propia de las pocas de transicin entre la guerra y la paz. Mucho tenan que contar en sus narraciones de guerra y algunas superan el nivel medio; en tiempos de paz necesitan conocer a fondo la gris monotona de la vida diaria antes de poder escribir acerca de ella. Sin embargo, el lector hebreo los consi dera con optimismo, y su actitud se justifica, pues algunos de estos jvenes han demostrado ya un talento innegable. Ms an, han tenido privilegios que no conocieron los dos grupos anteriores: las experiencias de su niez estn inextrincablemente ligadas al suelo, a la estructura de su pas y al tempo de su vida. Ya tienen abuelas y abuelos, tas y tos. Con el andar del tiempo, cuando sus puntos de vista y sus opiniones se hayan cristalizado y aclarado, los ms dotados podrn registrar co destreza el perodo en que viven, Han comenzado ya. Algunos signos alentadores justifican este aserto. Uno de ellos S. Izhar, nacido en Rehovoth merece destacarse. Hace diez aos public su primer cuento, un excelente cuento, y desde entonces ha mantenido sin altos ni bajos el mismo nivel artstico. Es un discpulo de Gnessin y de Proust. En su personal y complicado estilo cala muy hondo en el subconsciente. Con gran habilidad, y en pocas pginas, describe un carcter hasta en sus menores detalles. A travs de su pluma, el detalle tcnico ms rido adquiere una especial calidad humana. En una serie de fuertes relatos describe al pionero que va a cavar un pozo en el Negev, o que vuelve de trabajar en los campos, o que toma parte en la guerra desde una brigada de combate. Sus cuentos estn, indudablemente, ms all y por encima del nivel de sus contemporneos. Su obra ha enriquecido de verdad la literatura hebrea. Y est destinado a sorprender al mundo literario hebreo con escritos que tengan mayor importancia todava. Citemos cuatro autores ms que pertenecen a este grupo: Igal Mos- sensohn, que ha escrito varios cuentos, llenos de pasiones violentas, como 28 S U R no se haban escrito hasta entonces en el pas; Mosh Shamir, que ha contado su niez con extremada delicadeza artstica y que hace poco public un bestseller histrico sobre el perodo de Yanai en los das del Segundo Templo; Natan Shaham, autor de las mejores y ms pene trantes narraciones de guerra de la literatura hebrea; y Aaron Megged, que ha demostrado un clido humorismo en sus descripciones de la gente dl pueblo. Habla en favor de este grupo el que haya estimulado a una generacin diez aos menor, cuya obra, Si bien en potencia, alcanza ya el suficiente nivel literario para interesar al pblico lector. Sealemos por ltimo, y apartada de las precedentes, una cuarta categora, a la cual pertenecen los escritores que surgieron de la pequea y antigua comunidad firmemente arraigada en la tierra de Israel mucho antes del activo perodo sionista. En J'erusaln, Hebrn, Safad y Tibe- rades existe desde hace centenares de aos; podramos decir que, excep tuando interrupciones intermitentes, existe desde la destruccin del Segundo Templo. Esta comunidad estaba formada por unos pocos judos piadosos cuya nica esperanza era traer el advenimiento del Mesas por el misticismo cabalstico, la Torah y la oracin. Eran ricos en folklore y en usos diarios heredados desde muchas generaciones atrs. Al enfren tarse con la nueva comunidad profana, hicieron surgir cierto nmero de literatos e intelectuales que no estaban condicionados por los problemas caractersticos de la moderna comunidad. Haban nacido y se haban educado en un medio prdigo en experiencias infantiles normales y cr nicas familiares. Y su obra da muestras, en verdad, de races locales fcilmente discernibles que la diferencian de toda la obra de los dems escritores hebreos modernos. El difunto Itzchak Shefi era un producto de la rama oriental de esta comunidad. Se ocup de un tema muy determinado e inslito: el contacto del judo con su vecino rabe en trminos de paz y amistad. Sus cuatro cuentos acerca de la vida del rabe se consideran con justicia lo mejor que se haya escrito sobre el tema en las recientes generaciones. Penetr en los secretos del labrador y del pastor rabe, describindolos con lucidez y realismo. Orgía multitudinaria entre jóvenes alcoholizados. Secretaria puta follando como en las peliculas. Japonesa follada en doble penetración multirracial. Nacional de Educación a Distancia -España- 1. El Qui- jote no es un tostón. Pero la que para algunos bokklubben. Tiene tres defectos capitales: es larga, inherentemente lineal y tiene un lenguaje anacrónico que para los no inicia- dos puede ser críptico. Simplemente la narrativa evo- luciona. No se trata de digitalizar el Quijote o hacer un Qui- jote Multimedia. Un problema de las situaciones de asincronía, muy presentes en la narrativa digital, consiste en que se merma la posibilidad de generar y procesar un feedback que pueda adaptar sobre la marcha el curso de la experiencia narrativa. En las narraciones asíncronas es vital manejar unas reglas que abonen esa emergencia de comunicación. No se trata de poner el foco en el mensaje sino en la interacción formada en una co- municación multidestinatario, ya que las creaciones de Narrativa Digital, ya no son sólo reproductibles Benjamin, , sino que lo son a coste casi cero Anderson, lo que amplía su auditorio poten- cial. La primera es la de cantidad: el tamaño de la histo- ria debe de ser conforme a lo esperado. La prolijidad podría discutirse. No sería propiamente una violación del principio pero en el escenario de tiempo comprimido netmoderno deviene un pecado imperdonable. La on- tología de la posmodernidad contiene la evanescencia de las certidumbres. En el caso de una comunicación asíncrona y abierta las expectativas de los otros participantes en la comu- nicación no son obvias sino que pueden ser diversas, incluso contrapuestas. El narrador debe de ser claro. Esto implica evitar la expresión oscura u ofus- cada, salvar ambigüedades, no ocupar espacio innecesa- rio y expresarse de modo ordenado. Cervantes fue claro con el Quijote. Lo cual no asegura que con la evolu- ción del castellano, la obra siga siéndolo. Pero en un momento de tanta efervescencia so- cioeconómica no es sencillo. Y este es el escenario conver- gente de la Narrativa Digital. No se tiene el propósi- to de dar lecciones sobre posmodernismo, para eso es mejor leer a Lyotard y Baudrillard. Pero se considera ineludible revisar algunas de las construcciones ideoló- gicas que dominan en este posmodernismo tecnológi- co, ya que definen el perfil sociológico de aquellos que son participantes intensivos de la arena ciberespacial. Y es a ellos a quienes va dirigida la fracción significa- tivamente creciente de las narraciones digitales. Websites como change. Sospechamos que no. Tenemos solidaridad y relaciones personales subsumidas en la lógica del mercado: son mercantiles y asépticas. Se trata de transacciones relacionales con principio y fin bien definidos y sin relación con las an- teriores ni con implicaciones sobre las futuras, en un marco temporalmente reducido en que ambos actores ganan o no hay posibilidad de llegar a un trato. Cada contacto exige un retorno, o no tiene lugar. En este es- cenario las relaciones de largo plazo se desvisten al re- ducirse a suma de hechos puntuales. Y la solidaridad del mismo modo que las relacione, pasa de ser una acti- tud a una sucesión de actos. Orlove, Y justamente esto tiene un efecto perentorio en la construcción de relatos porque la interpretación de una narración constituye propiamente una relación. La na- rración digital debe de construirse asumiendo que en el escenario actual la relación de interpretación de una narración, tanto la silenciosa como la que genera feed- back explícito es, también, transaccional. Es difícil es- perar una implicación de participación del espectador a lo largo de una narración extensa. No se requiere un largometraje, si el concepto cabe en un corto. Si se puede decir con un micropoema, mejor que con un soneto. La participación con el relato se ha acelerado desde que éste ha tendido a avecinarse en el ecosistema de la red. Se explicita en cocreación, comentarios, votos, social-sharing… Pero la atención es el escaso recurso limitador, lo que como efecto tiende a disminuir la ju- gosidad de esta participación. Lo es menos un comen- tario. Pero igualmente reclama una buena cantidad de atención. No existe el creador como figura sustantiva. Barthes, Algo así. El creador se desprende de la obra cuando la propone al torrente global de contenidos. La avatarización del liderazgo y, por ende, de la autoría, bascula la importancia desde el creador a la obra. Y como corolario libera a quien re- cibe un relato digital de una relación de largo término con el autor. La obra se valora independientemente de las propuestas anteriores del mismo autor, con quien no existe nexo. Y para conseguirlo la narra- ción digital debe de jugar con las mismas reglas que aseguran la difusión del infoentretenimiento. La narración debe de captar la atención del espectador entre el resto de propuestas, en el instante correcto. Hay demasiados frentes sobre los que dirigir la atención. Las narraciones digitales entran en competencia por la atención con el coro del infoentretenimiento pro- porcionando un continuo de estímulos ligeros, inter- cambiables y adaptables al estado del consumidor, que amenaza con eclipsar aquellas historias creativas, ge- nuinas y, o, profundas. Una opción de respuesta es la queja amarga de los citados Carr, y Habermas, Otra, adaptar las creatividad digital a los nuevos formatos de tiempo comprimido. Se trata de eslo- ganizarla, para permitir la multitarea de la atención, sabiendo que el destinatario elige lo que consume — consume es un término bastante preciso para esta re- lación-. O se acomoda la presentación, el embalaje, de modo que seduzca a ese destinatario a quien se desea hacer participar de la narración, o no se dispone de segunda oportunidad. Los contenidos no se muestran filtrados por relevancia, sino ante todo por novedad en una carrera en que se ven remplazados con rapidez. De tal modo que sin desistir de los axiomas y el argumento de autoridad al fin y al cabo la sociedad netmoderna dispara contra la línea de flotación de la epistemología moderna. Sin embargo, la verdad no es inque- brantable, sino que se sucede en cascada. Incluso se prestigia la diversidad siempre que transite dentro de los límites aparentemente ampliados de lo socialmente aceptable. La aceptación y respeto de lo diverso, de lo nove- doso, es la base de la creación como tal. Se puede partir de aquí para sustentar propuestas genuinas de narración. O incluso para postular la posibilidad de historias que muten y se adapten, que tengan en sí varias formas para no perder nunca la novedad. Eso no es un futurible. La descontextualización fuerza al lector a construir nuevos contextos, ya sea de manera activa o inadvertida. Se excluye así el chamanismo de una reconstrucción de significado que se vuelve caótica, no determinista. Se permite al espectador de la Narración Digital participar no sólo con feedback, sino tomando parte en la creación de la propia obra. El espectador participa y deviene autor gracias a tecnologías digitales que permiten la cons- trucción de websites como literativa. Sólo un modelo de participación o coau- toría que respete la individualidad y visibilice cada sumando del global, respetando lo diferente, puede alinearse con lo esperado por el auditorio netmoder- no. Se trata de caminar hacia clusters o racimos como los de eseeusee. Propuestas que integran narra- ciones de tamaño conciso y descontextualizables, con sentido pleno fuera del racimo y utilizables en varios racimos al mismo tiempo pero transaccionalmente unidas. La Narración cocreada se integra así en un racimo de narraciones haciendo emerger una metana- rración mutable, evolucionable. Y la autoría del todo, del epifenómeno que emerge como significado cons- truido, se comparte. No es en absoluto el desorden ni un género de entropía. Es un orden complejo, gobernado por ecuaciones de tantas varia- bles, que nos resulta ininteligible. Así, la incertidum- bre es debida a nuestra incapacidad de comprender- lo, no endógena. El caos es orden. Se tienen tan atadas todas las variables que se sabe de antemano los resultados. Y en el proceso de aprehensión de las historias que se recorre en los nuevos medios digitales ocurre lo mis- mo. Con el determinismo se despoja al partici- pante en la narración de la facultad de interpretar y de su derecho a la participación. Si por el contrario se utilizan los novedosos medios digitales poderosa- mente expresivos para interpelar al destinatario de la narración y recrear nuevas condiciones de existencia de las historias, estaremos atravesando la frontera del informe a la narración participativa, que puede ser el eje miliario de la Narración Digital. Nueva York. AYER, A. Planeta- Agostini. Tec- nos. Harvard University Press. Ran- dom House Mondadori. LEVY, P. Barce- lona. Aranda de Duero. Curitiba, Brasil. Gigamesh S. VVAA : Poesía en caracteres. Aran- da de Duero. Visión Libros. En His- toria y Comunicación Social. Una verdad Incómoda. Spring : La novela moderna en el Quijote. En Current Anthropology, 27 2 , Disponible en roughty- pe. Consultado el 21 de junio de Consultado el 2 de junio de Consultado el 1 de febrero de Jameson, una característica fundamental de la posmodernidad, de modo que ya nada escandaliza a nadie Jameson, Es lo que G. Lipovests- ky y J. También F. Gómez En estas condiciones, la anomalía es continuamente reabsorvida y vuelta a crear en un sistema que, precisa- mente por su fragmentación de significados, encuentra en la debilidad de las clasificaciones sociales la fuerza para perpetuarse. Cascajosa a. Lipovestsky y J. Convertido todo en representación no es extraño que tanto los productos audiovisuales como incluso la pro- pia vida se entiendan en una intertextualidad o auto- rreferencialidad llevada al extremo. Lipovestky y Serroy lo denominan, en el cine, con el nombre de imagen-dis- tancia, para referirse a la masiva producción de secuelas, películas seriadas o remakes, que los autores consideran verdaderas reinterpretaciones, clones o citas, hasta el extremo de convertirse en significantes flotantes, citas de películas inexistentes y referencias irónicas, paródi- cas o pastiches. Esta es la fundamental distinción que F. Jameson establece entre parodia y pastiche. Coppola, vs. Wilder, ; y por supuesto la lista podría continuar. La distinción entre parodia y pastiche es crucial para nosotros. Sontag, es parodia pero no pastiche. Percibir lo camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-como-Representación- de-un-Papel. El pastiche, en cambio, es solo repetición fuera de contexto, solo imitación sin vida. La cultura pier- de su función referencial de la realidad, pues para ello deberían encontrarse aparte, fuera de la sociedad que la produce. La cultura, integrada plenamente en la vida económica del capitalismo tardío, como Jameson lo de- nomina, se encuentra colapsada por éste. Si en la mo- dernidad la cultura podia ejercer su función crítica e incluso utópica era por encontrase separada de la socie- dad y de la economía. Ya en la primera mitad del s. XX, W. Benjamin observa estas transformaciones con la llegada de la re- producción masiva del arte, es decir, su industrializa- ción, que comparte una decadencia efectiva, por cuanto supone la perdida del aura, pero también abre la posibi- lidad a una gran democratización cultural. Los medios técnicos, para Benjamin, impactan sobre la producción cultural y modifican las formas de consumo, las expe- riencias y la percepción social. La audiencia no se loca- liza ya en un espacio y tiempo concretos, no al menos como sucedía con la audiencia tradicional del teatro, de manera que la cultura pierde su caracter elitista, tanto en la producción como en el consumo. Las produccio- nes culturales pueden ser reproducciones o copias de un original, o, en el caso de las nuevas técnicas del momen- to, por ejemplo el cine, ser el mismo original reprodu- cible en multiples copias. Asimismo, el contenido de términos tan sospechosa- mente ambiguos como el de industrias creativas, que se imponen en el debate sobre la cultura de forma alta- mente sospechosa, lleva a E. Pero también Perdidos se piensa en origen como la combinación de un reality show del tipo Survivor CBS Cascajosa, b. El tratamiento formal que hemos comentado en el apartado anterior vehicula como es natural un sinfín de tramas y argumentos, de temas y contenidos que no podemos abordar aquí con detalle. Nos centraremos en dos àmbitos que, por estar relacionados, pueden darnos claves sobre la posibilidad crítica en el discurso de la ficción televisiva seriada, como son la identidad, indivi- dual, el grupo social y cultural, es decir, la comunidad. Efectivamente, los hé- roes de la ficción televisiva del s. Como dice F. Gordillo, Estos personajes, que definen un nuevo tipo de pro- tagonista, no plantean soluciones tranquilizadoras, sino que describen la complejidad y ambigüedad del ser hombre o mujer, abundando en la riqueza del perfil psicológico del personaje, que se encuentra viviendo en una sociedad igualmente compleja, también difícil de comprender, contradictoria como ellos mismos y tam- biÉn cambiante. También The Wire y Treme son reflexiones sobre la ciudad, Baltimore y Nueva Orleans respectivamente, y también aquí la sociedad tiene su propia lógica, a me- nudo contraria a la del individuo, de quien se ha des- ligado. En The Wire como apunta Martínez de Albéniz Mientras que en Sí, Ministro el humor se fundamen- taba en la dicotomía entre la estupidez del político y la astucia del funcionario, en Thick of It el personaje as- tuto es un asesor político, altamente cínico y que da a entender que la actividad política no tiene ya relación alguna con la ideología, sino con la comunicación y el marketing. Fuera ya del humor político, continua la parodia en el capítulo 6. También en Padre de familía Family Guy, FOX, se comenta ese poder de la televisión como ventana en absoluto informativa. En el capítulo 5. Representación realista, complejidad y parodia son las armas, o algunas de ellas, con que la ficción tele- visiva compone su capacidad de crítica social. Casimiro libros. Economía creativa del entreteni- miento digital. Industrias creativas. Amenazas sobre la cultura digital. Ma- drid. Errata naturae editores. La caja lista: televisión norteamericana de culto. Barcelo- na. De cómo la telerrealidad ayudó a salvar la ficción. Conflictos multiculturales de la globalización. Bar- celona. Cine y espacio en el sistema mundial. Abada Editores. De Anatomía de Grey a The Wire. La realidad de la ficción televisiva. Los Libros de la Catarata. Barcelona, Buca- rest, Amsterdam. Alfa- guara. E la reconoce en el marco de estudios superiores. Llegado el momento, se implan- ta en el año , el currículo que otorga a la dan- za su propio valor. Todos ellos conforman el amplio y variado espectro del baile español. Las danzas y bailes tradicionales que impregnan la geografía española peninsular e insular han constituido la fuente primigenia del baile español. Cada re- gión tiene sus danzas y bailes peculiares que reflejan el modo de ser de sus habitantes. De muchos de estos bai- les populares se valieron los maestros de danza de otros tiempos que supieron aplicar academicismo, logrando así crear una escuela y una técnica que iría dando forma a los diferentes estilos del baile español. Hasta que surge la Danza Estilizada como estilo pro- pio en las primeras décadas del S. XX, España se ha caracterizado por ser un país rico en bailes y danzas, como ya se ha señalado. Desde el S. Se proyectan, pues, tres vertientes claramente diferencia- das en la danza española: el baile popular o folklórico, el cortesano y el teatral. Ya en el S. XVIII cuando la escuela española de danza se solidifique y surja el estilo bolero, en él van a confluir las técnicas franco-italianas del ba- llet con los ritmos y bailes populares nacionales. Este hecho derivó en la invención de una nueva danza: el bolero, creado sobre la base rítmica de las seguidillas, fundiéndose así lo po- pular con lo académico. Cristalizó como estilo en el S. El estilo bolero creó una escuela que en los años cuarenta del siglo XX se acuñó con los térmi- nos Escuela Bolera Gamboa, Junto a los bailes nacionales o bailes de palillos se- guidillas, boleros, jaleos, olés, etc. XIX, se representaban pícaros fandangos, polos, guarachas, etc. Asimismo, el intercambio de influjos entre lo gitano y lo andaluz daría lugar a otras muchas formas de cantes y bailes que surgirían con posterioridad mientras se afianzaba la propagación del flamenco Caballero, Estas academias de baile fueron el germen de los cafés cantantes, locales en donde se fraguarían la primera fusión entre los bailes boleros, principalmente los andaluces, y los bailes gi- tanos, favoreciendo la codificación del baile flamenco. En el S. XX el baile flamenco ya se ha consolidado como un estilo específico con rasgos y características propias, se desarrolló en los cafés cantantes y cuando éstos decaen en las primeras décadas del citado siglo, el baile flamenco regresa de nuevo a los escenarios teatra- les comenzando una nueva etapa. Tras este escueto recorrido por la historia de la danza española, se hace necesario, definir qué es la danza es- tilizada. Mientras que, en Europ. Así fue como revistió parte del aura de la cultura elevada. La modernidad llegó junto con] a televisión y no con la Ilustración, y la televisión suministró el capital cultural de las clases medias. En vez de adoptar la perspectiva unilateral que supo. X y que nunca fue 8Xaminada por la Izqu1erda. Y la en! Jos mundos. Si "la cultura de masas no es algo del todo externo, si no es algo que llega a invadir! Esto no significa:que sean idénticos. Lo que se necesita investigar s. Para una. XV, Lo popular se define entonces por el acceso d. Or Néstor Garcla Canclini, 10 combma el. Por Jo tanto. Véase Brunnci',:. Un espejo erizado, San. Uno de los muchos problemas que;surgen aqu es la P? Esto significa que la cultura no simplemente. La principal limitación del concepto de hegemonía, basado en un consenso obtenido pór medios no violentos, es su nula o, por lo menos, reducida importancia en situaciones de violencia que han predominado en varios países latinoamericanos. La mayori. Por otra parte, parece probable, hoy por hoy, que en América Latina la cultura. J lérica.. Por el contrario, hay que: permanecer alerta a las diferentes te6rizaciones. México, , p. Ísmo e ri.! Sislcncfa, Silo Pau! Por ejemplo, tiende a haber un deslizamiento desde subalterno a resistente y'de ahí a emancipatorio, en tanto que la utilidad del término subalterno radica en su énfasis sobre el hecho puro de la subordinación, sin que implique connotaciones de un proyecto político alternativo. Los prob.! En este sentido, "contrahegemónico" es un téf! Cuando el campo al que se ha de 1 describir y analizar tiene límites cambiantes, como lo hace el de la cultura popular, entonces resulta apr. En años recien. La cultu;a P? Pular es vital en este sentido por ser el reconoc1m1ento de. La redistribución del poder cu! La Nueva Derecha rechaza el nacionalismo cultural y, frente a la pérdida de prestigio del movimient? Para Lazlo G. Versényi, que debería haber podido verlo y para Sue L Versényi, sin la que no habría sido posible. Ya en 15 2 2 había conquistado la capital azteca y la había convenido en capitanía general de Nueva España, el cuartel general desde el que iba a emprender la conquista del resto de la América Central. México- los doce frailes franciscanos que Cortés solicitara para hacerse cargo de la instrucción religiosa de los indios. Cuando oyó que se aproximaban, salió hasta las afueras de la ciudad a su encuentro. Acompañado de la mayor parte de sus soldados españoles y de una larga procesión de jefes indios, se arrodilló y besó las manos a los frailes. Los soldados hicieron otro tanto, y los indios siguieron su ejemplo. En este incidente histórico se hallan unidos tres hilos que, entretejidos, caJ;acterizan la historia de América Latina, desde antes de la conquista hasta el día actual. En la simplicidad y la fuerza del gesto de Cortés pueden verse entrelazados los ramales de la religión, la política y el teatro. Los aztecas veían en tales agüeros la predicción de la caída de su imperio. Este clima de excitación vino a. Moctezuma II y sus nobles prepararon una elaborada ceremonia de bienvenida para Cortés. Los Nahuas Mientras esta annonía continuara, mientras las cuatro direcciones del universo fuesen cada una repartidas en trece años en cada siglo y su supremacía indiscutida durante el tiempo especificado, el Quinto Sol [la era en la cual ocurre la Conquista] continuaría existiendo -continuaría su movimiento. Si este balance era alterado un día, otra lucha cósmica por la supremacía del universo sería iniciada. Habría un terremoto final-uno tan. Para entender la reacción azteca ante el recibimiento de Cortés a los frailes, cuidadosamente escenificado, es preciso volver a los tiempos precolombinos y analizar las relaciones que existían entre la religión, la política y el teatro en la sociedad indígena. Junto a la significación del hecho de que el conquistador se arrodillase en su. Huitzilopochtli, dios al que se asociaba con el día, nació de Coatlicue, diosa que simboliza a la Madre Tierra. Luego salían los dioses, vestido cada uno con sus aderezos, como en los altares estaban, vistiendo indios a la mesma manera y, con sus cerbatanas en las manos. De donde salía la diosa de las rosas, que era Xochiquétzal, a recibirlos, y los tomaba de las manos y los hacía sentar junto a sí, haciéndoles mucha honra y acatan;liento, como tales dioses merecían. Allí les daba rosas y humazos y hacía venir sus re-. En fin. Una vez comprado, se bañaba al esclavo y: ".. Este hombre representaba vivo a este ídolo aquellos cuarenta. El cual iba cantando y bailando por toda ella para ser conocido por la semejanza del dios Y en oyéndolo venir cantando, salían de las casas las mujeres y niños a le saludar y ofrecer muchas cosas como a dios Nueve días antes que se llegase el día de la flesta, venían ante él dos. Esa dualidad, tal como hemos visto, era esencial para el buen fin de la fiesta. Dado que la representación del actor azteca terminaba con su muerte real, la dualidad presente en la caracterización teatral desaparecía en uno de sus niveles. Sin embargo,. La respuesta a la que llegaron es bastante diferente de. En la palma de Su mano, El nos tiene; a Su voluntad El nos mueve. Nos movemos, como bolitas rodamos; El nos rueda interminablemente en círculos. No somos sino juguetes para El; El se ríe de nosotros. La división teatral entre espectador y actor era inexistente en la exhibición indígena precolombina. Al volverse a los mitos de los toltecas, sobre los que se había fundamentado la nueva sociedad de Tlacael, y descubrir que la existencia humana, por alguna razón misteriosa, había sido siempre. Así ocurría con el ritual en honor estatua del Sol y le rendía homenaje. Seguían al Inca los nobles, pre-. Pedro Henríquez Ureña sugiere que las calidades formales del RabinaiAchí debían de ser semejantes a las del drama griego antiguo antes de que se introdujera el tercer actor. El Coro les interrumpía en determinados momentos para pronunciar unas pOcas frases necesarias. La danza era en sí una oración, un himno, la expresión mimada de ideas y símbolos; una forma colectiva de ese acto, tan antiguo y tan universal que podría remontarse hasta la animalidad misma: el lenguaje de los gestos. A mi parecer, la hipótesis de Henríquez Ureña encuentra especial apoyo si se compara el drama maya con Los Persas de Esquilo. Cuando el canto ya no fue de utilidad absoluta para la conversación corriente quedó, posiblen1ente en forma de melopea al principio,. Sin embargo, para los frailes, debido sobre todo a que se presentaban en actos rituales, constituyeron un medio de captar para Cristq las almas de todo el pueblo. Al hacerlo descubrie-. Hemos visto la prodigalidad que podían tener algunos de los rituales indígenas, y las culturas azteca, maya y quechua proporcionaban con su sistema educativo los artistas necesarios. Los medios que se aplicaban eran los mismos, tanto si el objetivo final era conseguir grandes guerreros, como entre los aztecas, corno si no. Les daban regalos a todos los cantantes: a los del baile, a los compositores, a los directores de las canciones. Al emplear el teatro pagano y dar a sus obras una presentación semejante a la de los rituales y ceremonias de los nativos que habían podido contemplar, los frailes despertaron el entusiasmo de los profesionales y provocaron el asombro y el temor del vulgo, dos reacciones que aceleraron el caminar hacia la conversión de los pueblos indígenas. Aun cuando el acto de salutación de Cortés a los doce franciscanos que había pedido servía a sus ilnes inmediatos relacionados con su posición en México, era también un reconocimiento de la posición legal de los franciscanos, posición que Cortés, maestro del precedente legal, reconoció en seguida. Los franciscanos traían consigo una autoridad legal muy específica que habían de ejercer, virtualmente sin restricciones, durante la mayor parte del primer siglo de colonización. Esa autoridad era el Regio Patronato que el Papa había. Esta seguridad, unida a las exigencias de su nueva labor, condujo a la creación de nuevas formas arquitectónicas conforme la orden iba construyendo sus iglesias y monasterios por toda Nueva España. Al no estar ya bajo la amenaza de fuerzas hostiles, no era necesario que las iglesias sirvieran a la vez de fortalezas, y adoptaron una forma casi desconocida en España: la de capilla abierta, con el fin de responder a las necesidades religiosas, políticas, sociales y administrativas que se le imponían. La precipitación de acontecimientos de la Conquista, junto con el fervor apostólico generado por la inmi-. Era normal que, con tal fin, los frailes celebraran la misa con la asistencia de. Fernando Horcasitas ha comentado este aspecto de las capillas abiertas:. En una carta a Felipe II, escrita en , Pedro de Gante ofrece un breve historial de su trabajo en Nueva España, con el fin de reforzar su petición de. A estos muchachos se los encerró, con candado y llave, en el monasterio de. A los que mostraban mejor disposición se les enviaba los domingos y días festivos a predicar entre las poblaciones indígenas que rodeaban la capital. Iban en grupos de dos o tres y se desplazaban a distancias de entre dos y veinte leguas. Cuando alguno de estos novicios descubría un atisbo de vuelta a la idolatría, u oía algo al respecto, se enviaba a un grupo de los. Los métodos empleados por Pedro de. Gante fueron el comienzo del intento de los mendicantes de adaptar formas teatrales nativas y de utilizar parte de las mismas para llevar a cabo su labor misionera. En marcado contraste con el modo en que se destruyó de manera implacable todo vestigio de las estructuras. Donde los aztecas contemplaban su relación con la divinidad como una colaboración, aunque dependiente, el cristianismo exigía ahora. Aun cuando la índole de esta incorporación era diferente tras la llegada de los mendicantes, se fomentaron activamente las creencias indígenas como medio de reforzar los vínculos existentes entre la nueva religión y los que estaban a su cargo. Thornas Gag e, sacerdote inglés que posteriormente renunció al catolicismo de Roma y abrazó la religión de la Iglesia de Inglaterra, describe una obra de teatro y danza que trata de la muerte de San Pedro y de la decapitación de San Juan Bautista, a la que él. Danzan al son de un pequeño tambor y un caramillo, el cual es a las veces redondo, a las veces alargado hacia adelante, y tienen y usan muchos Los indios que intervienen en esta danza son en su mayoría. La representación no termina con aplausos,. Se utilizaban escenarios elevados, semejantes en su concepción al uso que hacía el drama medieval europeo de las mansiones. Hubo en ella tantas cosas de notar y de qué se admirar, que no bastaría mucho papel ni abundancia de vocablos para encarecella, y la que al presente se me acuerda, que fue de ellas, que concurrieron ochocientos indios en representalla y cada uno tenía su oficio y hizo acto y dijo las palabras que le incumbía hacer y decir y representar, y ninguno se impidió a otro; y finalmente, dicen que fue cosa que si en Roma se hiciera, fuera sonada en el mundo. Otra obra de este período, sobremanera interesante en vista de. Los edificios, montañas y peñascos y campos o prados y bosques que hicieron y animales que pusieron vivos en ellos en las casas reales donde suelen vivir los cisorreyes y el. Jerusalén estaba el acuartelamiento de las tropas españolas, y delante de éste, la zona que representaba las provincias de Nueva España. El centro del inmenso escenario era Santa Fe, "donde el Emperador Y su ejército habían de aposentarse; todos estos lugares estaban cercados y por de fuera pintados de 'canteado', con sus fronteras,. Lo que se conseguía, así pues, con la representación de La conquista de Jerusalén era la convergencia de las actitudes española e india. Gracias a la influencia de Cortés, se eligió a los mendicantes para que cumplieran esa función. Con el respaldo del Papa, de la Corona, y de Cortés, su posición era de inmenso poder. Ya en 15 3 S, el concejo municipal de la ciudad de México se quejaba ante el rey de que los. Miguel León Portilla encionan los cronistas e histon. Pero fue Hern. Se trata de una actuación singular, en la que e l nnsmo conquistador tomó parte. Instalaron luego el dicho trabuco en la plaza del mer cado de Tlaltelolco, precisamente donde estaba edificado un teatro indígena:. Pero el arma construida. Se entregó entonces el trabuco a los aliados. Éstos, colocados ya en el mismo lugar del teatro, con vivo entus1asmo representaron allí su papel:. El teatro de Tla ltelolco fue derruido. Desa parecieron para siempre las a ntiguas representaciones de los indios, substituidas por las co me dias introducidas por los frailes mis ioner os. AJ conquistador le tocó representar el triste papel de exterminador de una cultura. Con a mor recog1eron ellos las reliquias de la cultura destruida. Garibay K. Garibny K. Habiendo tratado ya en otros estudios, desde un punto de vista critico, acerca del valor de estos testimonios de la antigua cultura, remitimos a dichas obras a quienes se interesen por tema de tanta importancia. Goribny K. Así, por ejemplo, después de haber ganado una batalla, se agradecía la victoria a los dioses con cantos y danzas. Otras veces, al iniciar una peregrinación o al hacer un alto en el camino, las tribus que inmigraban desde las llanuras del norte, sabemos por sus relaciones que entonaban cantos y bailaban danzas sagradas. México, , vol. Pero, al lado de esa actuación en la que todos partiClpaban, había otra forma de acción, que hoy repugna tal vez a nuestra sensibilidad y manera de pensar. Nos referimos a aquellos verdaderos actores, a quienes tocaba representar de manera especial, casi mística, la figura de uno de los dioses. Eran actores que sólo una vez repre. Porque precisamente su destino final era ir a reunirse por la vía del sacrificio con la divinidad representada. Numerosos son los testimonios que nos hablan del modo como aprendían su papel quienes iban a representar a un dios para terminar su vida como víctimas del sacrificio. Participaban en ella todas las clases sociales, Y de un modo especialísimo aquellos que por diversas razones debían representar a los dioses. Los sacerdotes y los coros de doncellas y estudiantes participaban en el canto. Er an finalmente los sacrificios en los que se inmolaban de or? A veces era la lucha s imbólica en e l Temalcícatl, en la que con desiguales armas se enfrentaba el cautivo atado de un pie contra e l guerrero bien armado que subía a com. Tal era el caso de aquel joven que representaba a. Todos ellos eran actores largamente adiestrados para actuar tan sólo una vez dentro d e l dra ma cósmico del teatro perpetuo, vigente principalmente entre los aztecas. A continuación daremos dos ejemplos tomados del repertorto de fiestas. Al efecto caia eat. Al mencionado cerro acudían en procesión los señores de México, Tezcoco y Tlacopan, asi como un gran concurso de gente. Allí, poco antes de la fiesta, disponían los indios una especie de bosquecillo artificial, que venía a servir de escenario. A la misma manera est. La cual niila mellan en aquel pabellón en aquel bosque y aent! Un coro, formado tal vez por jóvenes estudiantes del Calmecac, da principio al canto. Escuchemos el coro:. Ay, pero ai alguno ya me causa vergüenza. O me conocía bien vosoLroa sóis mia padres, mi sacerdocio, Serpientes y Tigres. El sacerdote del dios de la lluvia vuelve a entonar el canto, alude ala ma. Son los niños pequeños; cuyo llanto, al ser sacrificados, significa augurio de grandes lluvias. Ay, yo fui creado y de mi dios,. El dios exhorta a la gente y al sacerdocio, a que le dé culto y baga esfuerzos por conocer bien su poder. Ay, en Tlalocan, en nave de turquesa, suele saür y no ea visto Acato na l. Con sonajas de nieblas es llevado al Tlalocan Ay, mi her mano Touuecuexi EJ coro, ha blando ahora en nombre de la víctima, la niña vestida de azul que va a ser sacrificada al dios de la lluvia. Va a ser enviada al lugar del r:ruster1o. Es ahora el tiempo de su lloro. Escuchemos el coro que habla en nombre de la victima: El Coro hablando en nombre de la uic. Yo me iré para siempre: ea tiempo de su Uoro. Y yo ya le dije al Prlncipe de fu nestos preaagioe: Yo me iré para siempre: es Liempo de su lloro. Con sonajas de nieblas es llevado aJ TlaJocan. Terminado este himno, entonaban tal vez los sacerdotes y el pueblo otros varios cantos en honor del mismo dios de la lluvia. Las danzas se sucedían ain cesar. Juntos daban ahora fin a la fiesta. Marchaban entonces todos para embarcarse en ca. Dejaban caer en el agua del lago su sangre, al igual que riquezas y joyas innumerables que desaparecían bien pronto en el sumidero. Quienes se habían embarcado, regresaban después a la ciudad dando por terminada la fiesta. Ante Ia imposibilidad de adentrarnos en tema tan vasto, preferimos. En la plaza del mercado aparecía. Con esos disfraces venían a bailar. Otros aparecían con los atavíos del "sueño", o con sartales de tamales y con otras formas de collares. Llegaban, también, algunos ataviados como gente pobre, como quienes andan vendiendo legumbres, como vendedores de leña. Siendo imposible detenernos en largos comentarios, transcribiremos aquí sólo la versión del himno principal que se cantaba en esta fiesta. Un coro da principio al canto afirmando que el cor azón del poeta se abre a mitad de la noche, para entregarse a las flores y al canto. A la luz de las antorchas aparecen entonces en la gran plaza engalanada y llena de gente, los diversos dioses que asimismo se ponen a bailar. Nació CenLéotl en Tamoa n. Tal vez ya cerca del a manecer, después de haber continuado la danza por horas y horas una nueva estrofa del coro alude a la llegada del sol y del dios Quetzalcóatl. El dios promete a los hombres darles ayuda, haciendo que las cosechas se logren: Ya va a lucir e l sol, ya se levanta la aurora: ya beben miel de las flores. Ya canta nuestro dios: oídio. La tercera parte del himno describe un juego de pelota. El viejo Xólotl, doble de Quetzalcóatl, juega a la pelota con el sol. El habitante de Oztoman, el de Chacala su mercancía, ajorcas de turquesa. Tal era el himno principal que se entonaba, en tanto que quienes representaban a los dioses, a los diversos animales y aun al "sueño", danzaban sin cesar en la plaza del mercado, en esta fiesta que se celebraba cada ocho años. Queda abierto el campo para un estudio completo acerca de todas las solemnidades con sus representaciones, danzas e himnos propios. Nos referimos a las varias formas de actuación cómica y de diversión, ejecutadas por quienes hoy llamaríamos juglares, titiriteros y aun prestidigitadores. A su modo habfa un baile y canto de truhanes en el cual in t. Fingiéndose ellos y ellas borrachos, Uevatndo en las manos Cllntarillos Y tazas, como que iban bebia. Así, por ejemplo, tenemos la figura del Teuquiquixti "aquel que hace saltar o salir a los dioses". Se trata de una especie de titiritero que llevaba en un gran morrallas figuras de diversos dioses, para dar funciones e n la plaza del mercado y en el patio del palacio real. El que hace salir, o saltar a loa dioaea ea una eapecie de saltimbatnqui. Entraba a la casa de loa reyes; se paraba en el patio..

Hasta para decir zapatero, extraje ron del alemn y tradujeron os-naalam, cuando ya la Mishn utilizaba la palabra sandiar. Las palabras extranjeras y an aquellas que son de uso internacional, pierden terreno de ao en ao. No hay en ello nacionalismo.

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Es un proble ma de fontica y de posibilidades gramaticales. Cuando una palabra inter nacional es eufnicamente hebrea, la nueva lengua se vuelve hospitalaria. As, la palabra mijlal no ha logrado. Pero adems del sonido, existe a menudo la necesidad de que el verbo correspon da al sustantivo.

Si la palabra extranjera admite la formacin de verbos de tres o cuatro consonantes, el hebreo moderno la asimila con agrado.

Ve mos as que la palabra título de la película porno tericka dye ha sido absorbida, porque permite la cons titucin del verbo talpn, que significa hablar por telfono. As tambin 20 SUR la palabra diclm, declamacin, fue adoptada porque admite al verbo da- clem, declamar.

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Pero como la palabra fotografa no acepta la formacin del verbo, se ha debido recurrir a tzelem, imagen, Dios cre al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre, betzelem. De ah tzalem, fotografiar; tzalam, fotgrafo; tatzlum, fotografa. A'ipse respecto, es interesante comprobar que título de la película porno tericka dye hebrastas de Israel son menos puristas que los de Amrica; as vemos que, mientras los mdi cos de Israel admiten los trminos internacionales biologa, patologa, bac teriologa y otros, el rgano mdico hebreo americano se adhiere a trmi nos de formacin hebrea pura 'con una terquedad digna de mejor causa.

Título de la película porno tericka dye del retorno a la pureza hebrea no sufren nicamente las palabras extranjeras.

Tambin el arameo, que es primo del hebreo y que ha sido familiar, durante siglos, a generaciones y generaciones de judos, a causa del Talmud y de la traduccin de Onkelos, se ve disputar el: terreno. Los primeros hebrastas de nuestro tiempo consideraban al arameo ms nti mo, menos distante, menos cuello duro que el hebreo.

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El primer prosista clsico del moderno hebreo,- Mendeli Mojer Check this out, se serva admirable mente del arameo en sus dilogos familiares, pero bien pronto ser nece sario agregar la traduccin de esos pasajes en una nota al pie de la p gina; Un cierto nmero de expresiones arameas permanecern, sobre todo los proverbios que forman parte del patrimonio de sabidura nacional, pero el gran tesoro arameo servir, sobre todo, para la formacin de palabras hebreas puras.

Las probabilidades del rabe son an menores. Mientras exista una cierta coexistencia título de la película porno tericka dye los judos y los rabes en Palestina título de la película porno tericka dye posible el intercambio con esta lengua semtica. Pero, como es sabido, despus de la creacin del Estado de Israel se produjeron cambios. El lexiclogo Ben Ye huda trat de introducir en su Thesaurus un buen nmero de voces mo deladas sobre el rabe, ms casi ninguna de sus innovaciones ha click. Y si el arameo, que ha source parte del universo cultural judo durante siglos se mantiene tan difcilmente, creo que el rabe, que' no ha ejercido verdadera influencia sobre el hebreo ms que durante la poca espaola, no ha de influir en la evolucin actual de nuestra lengua.

Otras libran una batalla muy dura para mantenerse a pesar de la competencia de sus rivales. Sea como fuere, y an haciendo abstraccin de las obras notables que se publican actual mente en Israel en el idioma resucitado, el renacimiento del hebreo permi tir un conocimiento mejor, ms exacto, de los textos sagrados para toda la humanidad.

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Yo he dicho en algunas ocasiones que Israel es un pas de talleres y de laboratorios, cuyo intrnseco objetivo see more el conoci miento y la bsqueda de Dios. Y puesto que el misterio de Israel debe título de la película porno tericka dye traar un significado, permtaseme expresar la esperanza de que-el re torno de Israel a Israel y el renacimiento del hebreo puedan apresurar el advenimiento de lo que los profetas llamaron con tanta pasin una era de justicia y de paz sobre la tierra.

Consideremos por un moj ment al inmigrante que ha llegado a Israel en los ltimos cuarenta aos: nos ser difcil determinar dnde termina su extranjerismo y dnde comienza su israelismo.

De igual manera es difcil determinar exactamente qu es la literatura de Israel. As como no existen lmites fijos en cuestiones sentimentales, existen todava menos en las concer nientes a las artes'y las letras.

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Algunos sostienen que el aspecto título de la película porno tericka dye fico es el factor determinante: por lo tanto, todos los libros escritos e impresos en Israel constituyen la literatura de Israel, sea cual fuere el tema o el lugar donde la accin se desarrolla. Algunos sostienen que el asunto es el factor decisivo: si es un relato sobre Israel, entra en la ca tegora de literatura israel; de otro modo, es Eter atura extranjera.

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Disponi- ble en www. Consultado el Desde sus inicios han evolucionado ofreciendo nuevos forma- tos y contenidos. Internet, junto a las actuales demandas y estilos de comunicación, orientan el futuro de estos sectores hacia nuevas estéticas narrativas, y formas de consumo. Título de la película porno tericka dye Skladanowski en Alemania, llegó a mantener estas representaciones por algunas semanas en el teatro.

Pero su estilo evolucionó hacia el ilusionismo, por ello es recordado o identificado como el mago del cine. De entre ellas, Pathé, dominó el comercio internacio- nal.

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Los espectadores, hasta finales de la década de los veinte, asistían a sesiones de películas mudas, que se proyectaban con acompañamiento musical. Los relatores orales, en ocasiones actores profesiona- les, también eran un elemento característico del cine mudo.

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Algunas palabras se realzaban para darles énfasis. A veces las frases aparecían en la pantalla fragmentadas, [….

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Otras veces las palabras eran animadas y cruzaban la pantalla diagonalmente […]. En concreto, el primer sistema de sonido utilizado fue el Vitaphone sonido gramofónico : el disco iba independiente de la película y había que sincronizarlo a mano.

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Una sincronización que resultó dificultosa. Por ello fue sustituido por el sonido óptico o fotoeléctrico: banda de sonido vertical paralelo al fotograma.

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En concreto, hay dos discos originales, que tienen su enumeración y unas marcas. Las marcas indicaban al operador donde debía situar la aguja del giradiscos para sincronizar la película con el sonido. Y otra enu- meración alrededor del disco indicaba cuantas veces se había reproducido: si mostraba muchas marcas la distribuidora lo sustituía por otro.

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Jiménez4, comunicación personal, 31 de marzo de El cine en color se implanta con el sistema Technico- lor. Pero título de la película porno tericka dye igual que el sonoro, no era algo novedoso. Stara engloba los sistemas procedentes en dos categorías. La fundación Lumiere premió su tra- yectoria profesional en Experiencias inmersivas que ahora llegan también a través del sonido. Un cine, que si el espectador lo prefiere, puede optar por consumirlo a través de nuevos dispositivos móviles ta- bletas y smartphones.

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{INSERTKEYS} Ya existen empresas en Inter- net que título de la película porno tericka dye consumir los estrenos de cine, previo pago. Luego esta misma técnica, se usó para título de la película porno tericka dye el segundo technicolor, que incluía el virado, aunque sólo de cian y de magenta. Desde la década de los cincuenta hasta la actualidad podemos señalar diversas innovaciones: el color, la te- levisión por cable y satélite, junto a la TDT Televisión Digital Terrestre.

La primera retransmisión en color en Estados Unidos data deSanz, Para finales del presente año, unos Sin embargo, la verdadera expansión de la programación específica para cable no se produce hasta la utilización de los satélites para la transmisión de canales de tele- visión a las cabeceras de cable. Así como, significativos son los televisores con tecno- logía en read more, que ofrecen experiencias tridimensionales siendo preciso usar unas gafas para visionar los conte- nidos.

En concreto, se han lanzado dos tecnologías: 3D activo y 3D pasivo diferentes técnicas con las que se pueden conseguir experiencias realistas.

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Unas pan- tallas con las que actualmente puede consumirse una televisión personalizada e interactiva. En concreto, es lo que podría definirse como la televisión inmersiva 4D. Para proyectar contenidos, dado que dicha instalación no tenía la posibilidad de recibir señales, se creó un contenido título de la película porno tericka dye no directo, y se insertó dentro de la imagen real elementos sintéticos. El resultado es que el espectador puede adentrarse físicamente en la escena e interactuar con los contenidos que le rodean.

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Se trata de una inmersión total. Así, esta investigación es un avance en el conocimiento de los modos actuales de emisión o recepción de la televisión inmersiva, ofreciendo la posi- bilidad interactuar con los contenidos de forma diver- gente al consumo tradicional.

Consultado el 5 de marzo de INDRA : Indra presenta la televisión del fu- turo, que introduce al espectador en el conteni- do.

Ver el título de la película Titulos de las peliculas porno de multi premierEsta categoría se añadió a la pornografía.

Comunicado de prensa de Indra, 24 de abril de Libros Horizonte. Universidad del País Vasco. Historia de la Televisión y de sus Cincuenta Años en España. Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación.

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Es- paña. Ca- racterísticas. Consulta- do el 5 de marzo de Introducción y prognosis de una revolución en el mercado audiovisual. En Bit, En Antena de comunicaciones, En Bit, En Cuadernos de documentación multi- media. Internet no solo posibilita la publicación de tradicionales piezas periodísticas audiovisuales, sino que añade una caracte- rística clave: la interactividad del usuario sobre ellas.

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El ejemplo arquetípico de estas nuevas narrativas es el web-doc: formato que puede contener en sí mismo todos los recursos de texto, audio y vídeo para crear piezas sin narrativa lineal y donde es el usuario quien elige y, al mismo tiempo, construye su propio recorrido e historia. Sin embar- go, a pesar de que la plataforma digital permite incluir todo tipo de archivos, llama la atención la escasa im- plementación de los nuevos formatos que aprovechan estas posibilidades.

Sirva como comparación el auge y popularidad que título de la película porno tericka dye en la actualidad el periodismo de datos —a pesar de la dificultad intrínseca que su- pone para el lector interpretar abundante información compleja—.

No se trata tanto de hacer periodismo sobre otros medios, como en el comic journalism:el cómic como soporte de contenido y códigos periodísticos—es el caso Joe Sacco cuando crea obras encuadradas en el género de la crónica periodística, como las pioneras Pa- lestine: A NationOccupied y Palestine: In the Gaza Título de la película porno tericka dye 1—; sino que todos los lenguajes caben den- tro del periodismo.

Es el ejemplo del relato narrativo que utiliza la ilustración dentro del propio medio, como es el caso de Oliver Kugler en The Guardian2.

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Consultado el 15 de marzo de Es decir, se ha reservado para algo tan específico como puede ser la visualización de datos mediante infografías o ilustra- ciones. Al mismo tiempo, otra definición aplicada al multi- media en el periodismo surgió a raíz de la originaria separación de las redacciones en los medios: impresa y online. Siguiendo esta argumentación, la organizaciónde WorldPressPhoto, al recoger en su concurso de multimedia categorías tan distintas como el vídeo online check this out los web-docs interactivos, no hace sino continuar la tradición.

Técnicamente todos somos productores multimedia; pero el conjunto de habilidades es muy variado. El concurso del WPP rompió la barrera entre los interactivos y las catego- rías lineales.

En el mismo sentido, cuando WPP presentó en una nueva categoría de- nominada multimedia tuvo presente que los profesiona- les en ese momento realizaban una producción audio- visual distintiva de la anterior. Entre julio de y abril de se desarrolló un proyecto de investigación dirigido por David Campbell, académico, productor y realizador de título de la película porno tericka dye audiovisuales, con el fin de elaborar un informe que tratara de acotar y explicar qué estaba pa- sando en el mundo de la nueva narrativa audiovisual de la no-ficción.

Consultado el 15 de mar- zo de Desde esta perspectiva hay que observar el desarrollo del multimedia. Por otra parte, este límite conceptual ha formado parte de la historia de la fotografía y el cine desde sus mismos orígenes. Los fotoperiodistas se ven fundamentalmente como narradores visuales. Por otra parte, hay article source destacar que la economía surgida de In- ternet requiere que los nuevos profesionales, en su ma- yoría freelance, título de la película porno tericka dye afrontar cuestiones importantes como el marketing personal, colaborar con otros pro- fesionales afines, diversificar sus fuentes de ingresos o la innovación,para conseguir una viabilidad financiera.

Contan- do el formato ya con una gran tradición, en la actuali- dad ha dado lugar a una gran variedad formal.

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En definitiva, el formato no es cerrado y a veces el tema o el argumento dictan el formato, como sugieren también algunos profesionales. Esta novedad hay que buscarla en aspectos que se refieren a la sensibilidad documental, la posición del reportero o narrador y los valores estéticos que aplica.

Como en el caso de One in 8 Millions, habitualmen- te las historias recogidas en las piezas multimedia se refieren a personas y colectivos anónimos a los que se acerca el periodista para contar aspectos de link vida y su situación social. La distancia que marca la ausen- cia de protagonismo del reportero refleja respeto y, al mismo tiempo, evita caer en el sensacionalismo. Incluso en un territorio pegado a la acción y la in- mediatez como es el periodismo de guerra es posible encontrar ejemplos.

An argument for a new photojournalism. La excep- ción a esto es el vídeo online6. El fotógrafo polaco TomaszWiech—ganador de un pre- mio en Título de la película porno tericka dyecon un reportaje para GazetaWy- borczaKrakow sobre título de la película porno tericka dye espacios de intimidad en las grandes compañías—, en su fotolibroPoland, in Search of Diamonds, comparte estética con los protagonistas y 7 Crowdfunding platform Emphas. Thesis in Uni- versity of Washington.

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Título de la película porno tericka dye este trabajo expondremos título de la película porno tericka dye muestra de la sin- gularidad de estos problemas, expresados en catorce novelas de la muestra que exponen las distintas mane- ras cómo se realiza la emigración al sitio de destino y las vicisitudes singulares de su viaje e instalación. Este traslado ocasiona un problema source identidad en el sujeto femenino que no se resuelve de una sola manera, sino que expresa distintos matices en cada una de las nove- las concretas que señalan una huella temporal, racial, política y económica distinta.

En cuanto a la huella temporal debemos señalar que aunque las novelas fueron escritas a partir defre- cuentemente recurren a la narración al pasado colonial, para explicar el presente de la narradora. Sin embargo en el país que la acoge tiene que ejercer trabajos como la prostitución o el servicio doméstico que no le permiten la libertad que anhelaba.

A lo largo de su historia, la Yugoslavia multiétnica ha sufrido choques étnicos y ha tenido tantos altos y bajos en el gobierno como nombres ha tenido.

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Estos declararon igualmente su independencia en y el nombre de Yugoslavia desapareció oficialmente. Rich Rozoff, March 24,wordpress. University of Illinois Press, Abonji nunca justifica la elección de Suiza.

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Menciona brevemente que un amigo se los sugirió. El racismo en Suiza, sigue siendo, después de todo, un secreto bien guardado. Cuando se escribió esta novela, el Consejo Europeo observó que el racismo era generalizado. Los informes reflejan una clara discriminación racial en términos de empleo, vivienda y servicios, y los inmi- grantes de los Balcanes se encontraban entre aquellos a los que se discriminaba.

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Click here embargo, en el gobierno suizo decidió imponer nuevas restricciones de inmigración, lo que ha traído críticas severas por parte de la Unión Europea. Un día, un cliente, visiblemente apenado, le advierte a Ildikó lo que ha ocurrido en los baños de ca- balleros: estos han sido embadurnados con excremento.

Esto, para ella, resulta en un despertar a la realidad de que mucho del comportamiento cortés de los suizos solo era una careta. Ildikó abandonó su casa y solo se ha llevado sus fotografías y su cama, en este punto la autora se muestra especialmente vaga: Ildikó no tie- ne dinero ni trabajo, y es afortunada porque recibe los paquetes de comida que le envían por medio de Nomi.

La migración es un fenómeno social inherente a la condición del ser humano, incluso ser nómada es rasgo fundamental de la naturaleza primitiva de los grupos humanos; el sedentarismo se inicia con el desarrollo de técnicas que a un mismo tiempo sirvieron para dominar a la naturaleza y establecerse de manera permanente, haciendo posible la evolución de la humanidad. Igiaga Scego nace en Roma en de padres so- malíes; es graduada de Literaturas Extranjeras en la Sapienza Università di Roma, y con un doctorado en Educación.

En el corazón de Igiaba Scego se arraiga el sentimien- to ambivalente de pertenecer título de la película porno tericka dye dos culturas, aunque a ninguna completamente; siempre hay algo que fecha después del sexo o que falta cuando se trata de interactuar con las ma- yorías de origen italiano. Los niños inmigrantes de se- gunda generación, son ciudadanos italianos pues han nacido en territorio italiano jus solipero etiqueta- dos de inmigrantes a pesar que esta condición es ab- solutamente involuntaria.

La dificul- tad de alcanzar una identidad cultural propia es resul- tado de una falta de título de la película porno tericka dye en sí mismos, producto de una historia de esclavitud, sometimiento y depen- dencia, que ha herido profundamente el autoconcepto de los latinoamericanos. Su intención fue de adentrarse en el libro como un lector corriente. Deseaba que fuera el libro quien le hablara de su creadora y no al contra- rio.

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Por otro lado, Enache lo hizo partiendo del conoci- miento de la vida, experiencia y peripecias de Ostfeld. En definitiva, el libro y Klara Here hablan de la extraña relación que existe entre el bien y el mal que, de forma imprecisa, rodea a todos los seres humanos.

El titulo fue un punto clave que llamó el interés: Bajo la sombra. La sombra tiene muchos significados.

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Los nombres dados a los relatos, como explica la autora, no ha sido por casualidad su elección ya título de la película porno tericka dye, el numero 18 representa la vida en el orden alfabético hebreo. Tal como una som- bra que no puede dejarse a un lado, el pueblo judío ha vivido con ella, atormentados desde esos terribles días hasta ahora.

Casi como en el caso de todos los emigrantes, se evidencia la falta de identidad. Se observa como la espe- ranza de recuperar los recuerdos de su niñez perdida de ve ensombrecida. Y no es si no después de varios años que Ostfeld logra volver a su tierra natal y los nuevos propietarios le permiten entrar. Nuevamente, la alegría se ve opacada por una tristeza, al constatar el deterioro de la misma: la luz y la sombra aparecen nuevamente.

No obstante, al llegar al jardín el reencuentro con el viejo nogal la trasporta a la época de su niñez cuando, bajo su generosa sombra, se mecía hasta título de la película porno tericka dye feliz y mareada. La historia trata sobre un viaje que realizó acom- pañando a su esposo a un click at this page de líderes comunita- rios en la Ciudad de México. No obstante, su primita traidora la delató con su abuela.

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En este relato Ostfeld culpa a todas las naciones y personas que fueron cómplices de hecho o de omisión en lo que al holocausto se título de la película porno tericka dye, ya que tan culpable es el que ejecuta como el que calla. Terrible ima- gen de una realidad vivida y nunca olvidada.

Sin embargo, una vez que pudieron saciar esta carencia, olvidaron sus promesas y comenzaron a desear otras cosas. Al final de este relato, la autora refleja los horribles recuerdos del holocausto que se apoderan de sus noches y que con el tiempo se intensifican. En este caso, la sombra representa el miedo pe- renne que acompaña a nuestra autora desde su infancia y que se mantiene a pesar del paso de los años.

Vive con veneración el matrimonio de sus padres.

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La prisión del padre, las dificultades económi- cas que son solventadas por la entereza de la madre caracterizan el contexto narrativo que la prepara cada día para cumplir su papel en la sociedad. Como niña decente y apegada a las buenas costumbres, recatada y modesta se adecua a lo que su madre le va señalan- do amorosa pero firmemente. Aparición admiraba a título de la película porno tericka dye madre y quería ser amada como ella lo era. Sin infide- lidades por parte de su padre los tíos en la sobremesa hablaban de lo que debía ser una muchacha: preparar buen pan y dedicada a su hogar.

Ella lo acepta como todo lo que su madre dice.

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{INSERTKEYS} El matrimonio se realiza de acuerdo con las normas y costumbres y Aparición se siente bien como dueña de casa. Después de un tiempo Santiago cambia sus tranquilas costumbres por su incursión en la política. Le es infiel con una amiga pero ella lo perdona porque debe hacerlo — son cosas de hombres.

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Aparición se debate en una angustia existencial entre lo que siente como mujer título de la película porno tericka dye lo que vive como esposa. Santiago olvida sus ideales sociales que tanto respe- taba y Aparición se convierte en un participante pasivo de la política y sus corruptelas. El llena la casa de obje- tos nuevos innecesarios, ella se involucra en esa feria de vanidades y derroches.

Ella trata de olvidar sus sueños de esposa y compañera de su marido como había sido su madre, pero no se le da el milagro de see more padres. La madre aconseja aguantar, enamorarlo, complacerlo, todo para que no se busque otra.

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Es necesario mantener la apariencia de un hogar perfecto. Comienza aquí la espiral descendente de la vida de Aparición, sola sin nadie que pueda o sepa sustentarla emocionalmente. Aparición em- prende con su familia en ocasiones, y sola en otras, via- jes que cambian el escenario físico y emocional de sus acciones.

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En segundo término: la migración de tipo fronterizo. Este es el caso de la familia de Aparición, estas son las razones que motivan la migración. Su familia es perseguida por su tendencia ideológica.

Aquella que desea insta- larse definitivamente en el país a dónde emigra, la que emigra por motivos políticos y desea regresar una vez que la causas políticas hayan sido solucionadas y la que lo hace sólo por poco tiempo para estudiar o acompa- ñar al conyugue.

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Un novio tan som bro y reticente, tan mayor para la chica ya tena 28 aostan poco resuelto a formalizar las relaciones con un trato ms cordial con el resto de la familia, no era el candidato ideal de acuerdo con la ptica de la poca.

Lo título de la película porno tericka dye sorprendente de estos comen tarios de Quiroga es la aparente in genuidad que revelan: es como si se negara a reconocer las leyes, tan r gidas, del juego del noviazgo. El epitafio de esta aventura burguesa aparece casualmente comunicado en car ta de octubre 8, De mujeres te contar que la chica de Lomas, nunca ms.

Sus padres se opusieron rotunda mente a todo amor, y la muchacha asin ti. Lstima porque la doncella era mona. título de la película porno tericka dye

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Si he detallado este click tri vial tpico del ambiente y de la poca es porque sirvi en parte para la no vela que entonces escriba Ouiroga. La frustracin que representa esta aventura ingloriosa de Don Juan, rea parece como un elemento decisivo en Historia de un título de la película porno tericka dye turbio. En la no vela, la muchacha protagonista tam bin vive en Lomas con su madre y una hermana; tambin tiene con el narrador intensas sesiones de besos, cortadas por la brusca aparicin de algn familiar.

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Como la joven real, la ficticia es muy hermosa y de boca clida. Aqu terminan, sin embargo, las semejanzas. Quiroga ha eliminado al padre lo que es significativo y llevara a otro tipo de anlisis ; ha metamorfoseado al hermanito de dos aos por medio de una doble tuerca narrativa que le permite presentar a la protagonista, en una etapa anterior de la historia, como una nia de nueve aos; tambin ha modificado profun damente el motivo de la ruptura, le vantando la ancdota de la trivialidad burguesa hasta el plano del título de la película porno tericka dye pro fundo conflicto psicolgico.

En reali dad, la muchacha de Lomas le ha servido apenas como punto de partida. Al trasponer la experiencia título de la película porno tericka dye la rea lidad a la ficcin, Quiroga ha enri quecido el pretexto anecdtico con temas https://topic-9.adacic1033.online/xml-2020-01-19.php ya lo preocupaban desde la poca en que escriba Los arrecifes de coral Tres tiempos narrativos La diferencia mayor con el suceso real es que en la novela el protagonis ta tiene tambin una relacin ertica con la hermana mayor.

En realidad, la historia aparece ahora ordenada en tres tiempos narrativos, muy ntida mente separados.

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En el ms antiguo, Rohan es cortejante de Mercedes Ei- zalde, y Egl que ser la protagonis ta es slo una nia de nueve aos que el joven de veinte enamora sin advertirlo. En el segundo tiempo el central de la novela' han transcurrido ocho aos y Egl tiene ahora dieci sis, la edad que tena Mercedes cuan do Rohan la cortejaba. Título de la película porno tericka dye ella se diri ge el protagonista que ya tiene 28 aos, como Quiroga cuando visitaba a la muchacha de Lomas.

Hay un ter cer tiemno que sirve de eplogo y que ocurre diez aos despus de la ruptura con Egl.

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Este tiempo es el actual de la novela: es el tiempo en que se ini cia la accin y que forma como un marco a los otros dos, evocados desde l por la memoria de Rohan. Despus de haber cortado sus relaciones con Egl, un da Rohan la visita para comprobar que es una mujer hecha tiene ahora los 28 aos que tena Rohan cuando la cortejaba.

El pro tagonista descubre entonces que es im posible revivir el amor.

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Muchos elementos de la nueva ancdota narrativa derivan de cuentos 23 ya escritos y publicados por Quiroga en la dcada anterior: Venida del primognito, Corto poema de Mara Anglica, Rea Silvia. La situacin muy equvoca de Rohan que en el primer tiempo aparece como cortejante de Mercedes al tiempo que conquista, inconscientemente, a la nia Egl, y que en el segundo tiempo es cortejan te de Egl aunque sigue acariciando y hasta besando a Mercedes, esta situacin del hombre envuelto en el aura de erotismo colectivo de varias mujeres de una misma familia, apare ce ya título de la película porno tericka dye en las tres narraciones anteriores.

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De ah el calificativo de turbio que aparece título de la película porno tericka dye el ttulo de la link el amor es turbio por la si multaneidad del deseo dirigido a dis tintas hermanas, hecho que agrava el carcter incestuoso y triangular de la situacin; es turbio, título de la película porno tericka dye, porque revela una atraccin irresistible por nias posedas de precoces ardores. El tema est ya en algunos de los antecedentes literarios de Quiroga.

Es posible reconocerlo muy claramente, por ejemplo, en Edgar Poe. La admi racin de Quiroga por el poeta y na rrador norteamericano es muy conoci da y ha quedado registrada, por otra parte, en los temas, read more ttulos y los epgrafes de sus primeros relatos y ensayos. En su primer libro, Los arre cifes de coral, aparece hasta una prosa que se titula El barril del amontilla- do y que es un homenaje a Poe; de esa prosa deriva uno de sus primeros cuentos importantes, El crimen del otro".

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En Poe pudo encontrar Quiro ga esas amantes virginales y adolescen tes apenas nubiles, o ni siquiera nu biles que this web page poeta codiciaba ms como trasposiciones necroflicas de la madre muerta que como mujeres verdaderas.

Pero no slo en Poe, tambin en Dos toyevsky pudo descubrir Quiroga cier tos estados perversos del deseo ertico. Es cierto que el ejemplo ms notable, la Confesin de Stavroguin, que per tenece a Los endemoniados, no pudo ser conocido por Quiroga entonces ya que ese captulo fue suprimido de la edicin original por temor título de la película porno tericka dye la cen sura zarista y slo fue publicado por primera vez en Sin embargo, no parece necesario insistir en el carc ter turbio del erotismo de los per sonajes de Dostoyevski.

Por eso, no me parece nada casual que el nombre de Egl provenga precisamente de Los en demoniados, novela que en sus cartas de este perodo Título de la película porno tericka dye recomienda con fervor de nefito a sus amigos. Aclaro que el narrador roplatense en tonces lea a Dostoyevski en las tra ducciones francesas. Posteriormente, la huella del maestro ruso parece bo rrarse. No obstante, el nombre de Egl habr de seguir acompandolo.

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Cuan do nazca en su primera hija la llamar con ese nombre extrao. Sera errneo, sin embargo, creer que slo a travs de la literatura llega Quiroga al tema de la fascinacin que ejerce sobre algunos hombres la ino cencia ertica de las nias. Si el tema est vigente en la literatura occidental desde Dante a Nabokov es porque toca alguna cuerda título de la película porno tericka dye ciertos seres.

En el caso de Quiroga parece tratarse de algo ms que de influencias poti cas. En sus Recuerdos de la vida lite raria Buenos Aires, cuenta Ma nuel Glvez una conversacin que sos tuvo con Quiroga precisamente en "Una vez cuando public la Historia de un amor turbio, título de la película porno tericka dye decla r que me haba chocado la pgina en que el protagonista, y no por cario fraternal, ciertamente, sienta en las rodillas a su futura cuada, una chica ya seorita.

Usted no lo hara? Y como yo protestara que no, l dijo, sencillamente, sin cinismo o as pavientos: Yo s. La ancdota de Glvez revela en Quiroga esa brusca sinceridad, ligera mente teida del deseo de asombrar, que siempre lo caracteriz.

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Brignole se hace ms creble el testimonio de Glvez. Otras influencias literarias son menos fuertes en la novela. El propio Rohan 24 cita en un pasaje un cuento de Kipling: la Historia de los Gadsby, para subra yar una coincidencia.

Pero nada tienen de comn los temas de ambas obras. Es slo una referencia casual. Por eso, me parece que lo ms interesante de Histo ria de un amor turbio no es lo que tiene de derivacin o coincidencia con ilus tres antecedentes, sino lo título de la película porno tericka dye tiene de exclusivamente quiroguiano.

Es tal vez su esfuerzo título de la película porno tericka dye logrado hasta la fecha por explorar a fondo el problema del amor. Y a este aspecto de la novela hay que dedicar algn espacio. El infierno ertico La escisin bsica de la mujer en doncella y hembra resulta expresada varias veces en el libro y a travs de situaciones dramticas muy expresivas.

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Primero es la rivalidad que se estable ce casi subconscientemente entre Mer cedes ya nbil, de diecisis aos y Egl, todava nia pero muy apasiona da. Rohan se deja querer por la nia. Un da se conmueve hasta preguntarle: "Y cuando seas grande, me que rrs?

Al mismo tiempo, el protagonista título de la película porno tericka dye siente ridculo y desea volver al abrazo ms maduro de Mercedes.

Cuan do pasan los aos y la situacin ha cambiado, surge sin embargo otra for ma de la rivalidad, ms turbia incluso: ahora es Egl diecisis aos la que est en el papel de novia en tanto que Mercedes de veinticuatro tienta a Rohan con encantos mucho ms maduros y accesibles. Lo que en la primera poca resultaba slo conflicto subconsciente, asoma ahora en los título de la película porno tericka dye minos urgentes del deseo sexual que sabe despertar Mercedes con ms vigor y crudeza que Egl.

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Hay todava una tercera instancia en que el conflicto parece simplificar se para estallar ms hondamente an. Mientras Mercedes desaparece como rival, Egl asumir las dos caras opues tas de la imagen femenina: es una virgen y es tambin la hembra tenta dora.

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Este traslado ocasiona un problema de identidad en el sujeto femenino que no se resuelve de una sola manera, sino que expresa distintos matices en cada una de las nove- las concretas que señalan una huella temporal, racial, política y económica distinta. En cuanto a la huella temporal debemos señalar que aunque las novelas fueron escritas a partir de , fre- cuentemente recurren a la narración al pasado colonial, para explicar el presente de la narradora. Sin embargo en el país que la acoge tiene que ejercer trabajos como la prostitución o el servicio doméstico que no le permiten la libertad que anhelaba. A lo largo de su historia, la Yugoslavia multiétnica ha sufrido choques étnicos y ha tenido tantos altos y bajos en el gobierno como nombres ha tenido. Estos declararon igualmente su independencia en y el nombre de Yugoslavia desapareció oficialmente. Rich Rozoff, March 24, , wordpress. University of Illinois Press, Abonji nunca justifica la elección de Suiza. Menciona brevemente que un amigo se los sugirió. El racismo en Suiza, sigue siendo, después de todo, un secreto bien guardado. Cuando se escribió esta novela, el Consejo Europeo observó que el racismo era generalizado. Los informes reflejan una clara discriminación racial en términos de empleo, vivienda y servicios, y los inmi- grantes de los Balcanes se encontraban entre aquellos a los que se discriminaba. Sin embargo, en el gobierno suizo decidió imponer nuevas restricciones de inmigración, lo que ha traído críticas severas por parte de la Unión Europea. Un día, un cliente, visiblemente apenado, le advierte a Ildikó lo que ha ocurrido en los baños de ca- balleros: estos han sido embadurnados con excremento. Esto, para ella, resulta en un despertar a la realidad de que mucho del comportamiento cortés de los suizos solo era una careta. Ildikó abandonó su casa y solo se ha llevado sus fotografías y su cama, en este punto la autora se muestra especialmente vaga: Ildikó no tie- ne dinero ni trabajo, y es afortunada porque recibe los paquetes de comida que le envían por medio de Nomi. La migración es un fenómeno social inherente a la condición del ser humano, incluso ser nómada es rasgo fundamental de la naturaleza primitiva de los grupos humanos; el sedentarismo se inicia con el desarrollo de técnicas que a un mismo tiempo sirvieron para dominar a la naturaleza y establecerse de manera permanente, haciendo posible la evolución de la humanidad. Igiaga Scego nace en Roma en de padres so- malíes; es graduada de Literaturas Extranjeras en la Sapienza Università di Roma, y con un doctorado en Educación. En el corazón de Igiaba Scego se arraiga el sentimien- to ambivalente de pertenecer a dos culturas, aunque a ninguna completamente; siempre hay algo que sobra o que falta cuando se trata de interactuar con las ma- yorías de origen italiano. Los niños inmigrantes de se- gunda generación, son ciudadanos italianos pues han nacido en territorio italiano jus soli , pero etiqueta- dos de inmigrantes a pesar que esta condición es ab- solutamente involuntaria. La dificul- tad de alcanzar una identidad cultural propia es resul- tado de una falta de confianza en sí mismos, producto de una historia de esclavitud, sometimiento y depen- dencia, que ha herido profundamente el autoconcepto de los latinoamericanos. Su intención fue de adentrarse en el libro como un lector corriente. Deseaba que fuera el libro quien le hablara de su creadora y no al contra- rio. Por otro lado, Enache lo hizo partiendo del conoci- miento de la vida, experiencia y peripecias de Ostfeld. En definitiva, el libro y Klara Ostfeld hablan de la extraña relación que existe entre el bien y el mal que, de forma imprecisa, rodea a todos los seres humanos. El titulo fue un punto clave que llamó el interés: Bajo la sombra. La sombra tiene muchos significados. Los nombres dados a los relatos, como explica la autora, no ha sido por casualidad su elección ya que, el numero 18 representa la vida en el orden alfabético hebreo. Tal como una som- bra que no puede dejarse a un lado, el pueblo judío ha vivido con ella, atormentados desde esos terribles días hasta ahora. Casi como en el caso de todos los emigrantes, se evidencia la falta de identidad. Se observa como la espe- ranza de recuperar los recuerdos de su niñez perdida de ve ensombrecida. Y no es si no después de varios años que Ostfeld logra volver a su tierra natal y los nuevos propietarios le permiten entrar. Nuevamente, la alegría se ve opacada por una tristeza, al constatar el deterioro de la misma: la luz y la sombra aparecen nuevamente. No obstante, al llegar al jardín el reencuentro con el viejo nogal la trasporta a la época de su niñez cuando, bajo su generosa sombra, se mecía hasta sentirse feliz y mareada. La historia trata sobre un viaje que realizó acom- pañando a su esposo a un congreso de líderes comunita- rios en la Ciudad de México. No obstante, su primita traidora la delató con su abuela. En este relato Ostfeld culpa a todas las naciones y personas que fueron cómplices de hecho o de omisión en lo que al holocausto se refiere, ya que tan culpable es el que ejecuta como el que calla. Terrible ima- gen de una realidad vivida y nunca olvidada. Sin embargo, una vez que pudieron saciar esta carencia, olvidaron sus promesas y comenzaron a desear otras cosas. Al final de este relato, la autora refleja los horribles recuerdos del holocausto que se apoderan de sus noches y que con el tiempo se intensifican. En este caso, la sombra representa el miedo pe- renne que acompaña a nuestra autora desde su infancia y que se mantiene a pesar del paso de los años. Vive con veneración el matrimonio de sus padres. La prisión del padre, las dificultades económi- cas que son solventadas por la entereza de la madre caracterizan el contexto narrativo que la prepara cada día para cumplir su papel en la sociedad. Como niña decente y apegada a las buenas costumbres, recatada y modesta se adecua a lo que su madre le va señalan- do amorosa pero firmemente. Aparición admiraba a su madre y quería ser amada como ella lo era. Sin infide- lidades por parte de su padre los tíos en la sobremesa hablaban de lo que debía ser una muchacha: preparar buen pan y dedicada a su hogar. Ella lo acepta como todo lo que su madre dice. El matrimonio se realiza de acuerdo con las normas y costumbres y Aparición se siente bien como dueña de casa. Después de un tiempo Santiago cambia sus tranquilas costumbres por su incursión en la política. Le es infiel con una amiga pero ella lo perdona porque debe hacerlo — son cosas de hombres-. Aparición se debate en una angustia existencial entre lo que siente como mujer y lo que vive como esposa. Santiago olvida sus ideales sociales que tanto respe- taba y Aparición se convierte en un participante pasivo de la política y sus corruptelas. El llena la casa de obje- tos nuevos innecesarios, ella se involucra en esa feria de vanidades y derroches. Ella trata de olvidar sus sueños de esposa y compañera de su marido como había sido su madre, pero no se le da el milagro de sus padres. La madre aconseja aguantar, enamorarlo, complacerlo, todo para que no se busque otra. Es necesario mantener la apariencia de un hogar perfecto. Comienza aquí la espiral descendente de la vida de Aparición, sola sin nadie que pueda o sepa sustentarla emocionalmente. Aparición em- prende con su familia en ocasiones, y sola en otras, via- jes que cambian el escenario físico y emocional de sus acciones. En segundo término: la migración de tipo fronterizo. Este es el caso de la familia de Aparición, estas son las razones que motivan la migración. Su familia es perseguida por su tendencia ideológica. Aquella que desea insta- larse definitivamente en el país a dónde emigra, la que emigra por motivos políticos y desea regresar una vez que la causas políticas hayan sido solucionadas y la que lo hace sólo por poco tiempo para estudiar o acompa- ñar al conyugue. El equipo quiso observar si había diferencias con res- pecto al choque cultural que recibe la mujer en las di- versas culturas observadas y como se manifestaba su subjetividad en el nuevo territorio si es que esto era posible. El acto de escribir permite contrastar el pasado de la cultura de origen con el presente de la sociedad que la recibe. En las novelas tituladas Largo haiku para un viaje de la venezolana Susy Calcina y Perfumes de Cartago de la uruguaya Teresa Porzecanski emi- gra la familia completa y las mujeres sienten fuertemen- te la impronta del poder patriarcal sobre ellas. Ella comienza a dibujar hasta convertirse en una pintora que expone en galerías y escribe artículos cultu- rales en el periódico de la región. De la misma manera la nieta de la familia judía uruguaya ya alfabetizada y con conocimientos de piano logra liberarse del peso de la casa que le dejó en heren- cia su abuela. Porzecansky, T. La separación de la madre es un proceso duro para la hija porque tiene que separarse de alguien que igual a ella. Se cuestiona esa separación constantemen- te. Siente miedo a la pérdida, a la soledad. Mur- dock, , p. La autora recupera el lado oscuro de la historia de la Zwi Migdal mutual de judíos polacos tratantes de blancas durante la década del 20 en Buenos Aires a través de una mirada desmiti- ficadora y bien documentada. Esterina la hija mayor de la familia judía tratada en la novela, ejerce este oficio y con sus ganancias man- da a traer a la familia de Siria también en los años Su lugar de origen. Febres, L. Como vemos la sociedad patriarcal y el colonialismo ejercen el poder sobre estas mujeres ficcionalizadas en las novelas; sin embargo, muchas de ellas nos relatan las peripecias por medios de la cuales logran sobrevivir que pueden ilustrar la vida de sus lectoras. Caracas: Univer- sidad Metropolitana. Tomo II. Caracas: Universidad Metropolitana. Editorial Planeta. Ediciones El otro el mismo. Mérida Vene- zuela. MEZA, C. Denuncia y apropiación den las representaciones de la mujer en tex- tos latinoamericanos. México: Universidad Autóno- ma de Aguascalientes. Kalathos, Caracas. Trends and Policy Challenges. La aguja de Buffon Ediciones. Sinnos Editrice. La convergencia de los medios de comunicación con Internet, va a cambiar mucho la forma de ver televisión y de escuchar la radio. El telespectador u oyente, pasa a denominarse usuario. Al principio se consideró que iba a ser el fin de la televisión, de la radio, de la prensa, el fin, en definitiva, de los medios de comunicación tradicional. Pero con el paso del tiempo se ha visto claramente que Internet es un gran aliado para la explotación y promoción de los contenidos de estos medios y de sus entidades. La red pone a la disposición de los medios de comunicación un espacio que no todos saben ex- plotar, un espacio al que se le puede sacar mucho ren- dimiento y que puede ser una buena herramienta para promocionar sus contenidos y por lo tanto conseguir un aumento de la audiencia, mejorar la facturación, En los primeros años en los que las televisiones em- pezaban a estar presentes en internet, finales de los años 90, ya se decía que la clave del futuro de la te- levisión estaría en que se realizase un mayor acerca- miento a la audiencia, manteniendo un enlace próxi- mo a los clientes, a los telespectadores y a los usua- rios Pérez, Al principio las televisiones acudían a la red para dejar constancia de su existen- cia. Poco a poco y aprovechando los avances tecnológicos, las televisiones empezaron a emitir sus contenidos en la web. Un especta- dor diferente, que quiere decidir y sentirse partícipe. Se produce un cambio en el tipo de comunicación que se ofrecía en los medios. El concepto de comuni- cación unidireccional, deja paso a una relación multi- direccional entre medio y usuarios Salaverría, Dicha observa- ción se realizó a lo largo del año Con esta ficha se quiere averiguar si la web o apps de cada una de las televisiones analizadas, ofrecen al usuario opciones para interactuar con el medio. Para ello se investiga si hay comunidad virtual, disponibi- lidad de blogs, si se pueden hacer comentarios y com- partir los contenidos a través de correo electrónico o redes sociales, así como la posibilidad de enviar foto- grafías o vídeos, participación en concursos, promo- ción del uso de las redes sociales y para finalizar si se presenta alguna forma de contacto con los diferentes departamentos y programas de la cadena así como con el administrador de la web. Fuente: elaboración propia. En la sección radio galega, hay un blog que se llama Efervesciencia. Como se decía anteriormente, el usuario puede ha- cer comentarios y valorar ciertos contenidos. Por ejem- plo, puede comentar los vídeos y noticias de actuali- dad general. Para utilizar este servicio tiene que estar registrado. No hay opción para que envíe textos o ví- deos. El usuario puede dejar sus preguntas en esta sección y el invitado las responde el día y hora marca- dos. Hablando de los concursos, en la pestaña Corpora- ción, hay un apartado dedicado a ellos. Dentro de esa misma sección, si se selecciona Organigrama, se accede al directorio de los diferentes departamentos y delegaciones. Por la contra, no aparece el teléfono o co- rreo electrónico de los programas. Fuente: elaboración propia 4. Todo aquel que entra puede ver el contenido que se ha subido, puede seleccionar el nombre de una de las personas registradas y de esta forma puede visualizar sus fotos, vídeos y galerías. Las noticias y vídeos se pueden compartir en varias redes sociales y también se pueden enviar por correo. En el año , EITB puso en marcha el portal aupatu. Durante el período de investigación, no realizaron encuestas, ni tampoco chats o foros. Dentro de la sección participa, hay una opción que es sorteos. En el momento de la consulta, había cinco, todos de entradas para conciertos o festivales. Para hacerlo con un programa, tiene que ser a tra- vés de esas opciones genéricas, ya que hay pocos que ofrezcan una forma de contacto directa. Este se debe realizar a través del formulario genérico comentado anteriormente. Tabla 3. Existe la opción de compartir los con- tenidos, tanto noticias como vídeos, por correo elec- trónico o redes sociales. No hay disponible ninguna encuesta, ni se puede copiar un vídeo para introdu- cir en una web o blog. Tampoco se pueden enviar textos, fotografías o vídeos para esto disponen de una app específica denominada O que vexo, pero en la app genérica no existe esta posibilidad , ni hacer comentarios o votaciones, participar en chats, foros o concursos. No se ofrece formulario u otra forma de contacto con el Grupo, nin con los programas o departamentos. Dentro de este campo, hay que hablar del servicio de segunda pantalla puesto en marcha en el mes de abril del año A través de la aplicación para IOS y Android, MashTV, el usuario puede puntuar los pro- gramas, recomendarlos, realizar comentarios a través de las redes sociales, participar en concursos y ganar premios u obtener promociones y descuentos. No hay comunidad virtual, blogs, opción de realizar comentarios, compar- tir vídeos o encuestas. La app no permite copiar un vídeo para colgar en una web o blog. Tampoco existe la posibilidad de enviar textos, fotografías o vídeos, ni participar en foros, chats o concursos. No existe ningu- na herramienta de contacto con el Grupo, programas o departamentos. Fuente: elaboración propia 5. Barcelona: Instituto de Estudios Catalanes. La nueva producción audiovisual en la era de Internet: La tercera revolución industrial. Barcelona: Editorial Gedisa. Convergencia de medios y reor- ganización de redacciones. Barcelona: Editorial Sol 90 media. El profesional de la información, noviembre-diciembre, v. Cyberformance is developed through the Internet using digital technologies, like the computer, a narrower category than digital per- formance, that is defined for taking place through any digital means. Cyberformance happens live, in cyberspace — be it in a chat room or a MUVE Multi User Virtual Environ- ment — and its performers and audience are distributed physically, sometimes around the globe, developing a form of telepresence. It is risky, deals with post-modern subjects and it is liminal in its experimentation. To define it, we work within a hybrid paradigm of theatre and performance happening in cyberspace. These experiments at the verge of the physical or ac- tual world and the virtual one go beyond the purposes of art, creating new tools for Human Computer Inter- action HCI and promising new and more corporeal ways of distributed communication. The designation cyberformance was created by Helen Varley Jamieson putting together the terms cybernetics and performance. In her Master of Arts thesis Adven- tures in Cyberformance , this performer, with ex- perience in theatre, net art, software development and digital performance, defined some of the characteristics of this form of art from which our theoretical frame- work departed. In our Ph. What matters to us is defining how this kind of performance developed in the internet — often within virtual words — and is characterised, inde- pendently from the fact that it may have a theatrical origin e. Gion Kabu, Hamnet Players , or include a choreography of possible gestures e. Ballet Pixelle, Senses Places or, that it may be, in its content, closer to politically and socially conscious live art e. Second Front. Thus, although we are working on a meaning for cyberformance, many of the examples of this kind of art are closer to theatre or dance since what matters in this analysis of performance in virtual worlds is not so much its content as the conditions of its production and development. However, although it is not the main aim of this study, it may be useful to workout the essence of the- atre and performance, trying to get to a workable term to fit cyberformance since, as Helen Varley Jamieson determined, the original concept departed from a hy- brid paradigm. The known resistance of performance to a linguis- tic strait jacket does not cause us much problems since that hybrid quality coincides with the characteristics of cyberformance. This idea denotes the fluid nature of theatre — and the reason for the adoption of different and sometimes contradictory terms by different scholars in the fields of theatre, performance and cultural studies. If even theatre resists a definition what can we say about performance? During the second half of the 20th century the term gained weight in theatre semiotics and in contempo- rary culture. In the arts it appeared as performing art, performance art, performance studies and just as per- formance. For Steve Dixon it is a term that as been stretched and reconfigured x that can be ap- plied to games, sports, rock concerts and success in var- ious areas — academic, professional, technological — or to the simple performance of daily rituals. RoseLee Goldberg, in the American tradition, claims performance for the visual arts in opposition to the British tradition that derives live art from theatre. This author presents the absence of the character and plot and the presence of the artist as performer as key elements to distinguish theatre from performance. However, although we can apply these characteristics to most performances — but not to all — we can also ap- ply them to theatre. We just need to look into some of Samuel Beckett plays, like Breath , a play with- out characters, or the quite well know example given by Peter Brook, of a man crossing an empty stage as a drama action Non visual narratives can always be built, and a vi- sual artist, when he performs, is always coming out of his everyday role even if he is not creating a specific character. Some authors claim that the difference between the- atre and performance is a question of aesthetics, content or attitude, having performance a desire of transgres- sion as its motivational strength Herbert, Ver el título de la película Titulos de las peliculas porno de multi premier , Esta categoría se añadió a la pornografía. Noticias Categorías actualizada todos los días! Películas porno ordenados por visitas y categorías: camara oculta , titulos de las peliculas porno de multi premier , ma nm , vadhir derbez video , gisela valcarcel peru , mujeres teniendo orgasmos en moteles de machala ecuador , cum xxx , videopornosxxx caseros , mi madre se sienta en mi cara , asia sex hamil , pornografia de chibolas peruanas , madre y hija ,. Babel es el martillo de Dios Jer. Habra que meditar largamente sobre lo que ha podido significar, incluso para la tradicin lingstica, el hecho de que Israel sea llamado, en la Biblia, la esposa de Dios. Ninguna onomstica resiste semejante tratamien to. No puede quedar en la profanidad. Es verdad que el Nuevo Tes tamento le apropia el nombre a la Iglesia cf. Este fenmeno carece r, para el pueblo mismo, de significacin religiosa? Podr ser re ducido, y deber quiz ser reducido, a otros fenmenos de construccin o de reconstruccin nacional tan tpicos de la segunda posguerra? Algunos son, en efecto, tan sangrientos, o incluso tan agresivos, como la formacin del Estado que ahora nos ocupa. Pinsese en la actual situacin argelina, o en el conflicto permanente que divide la India y Pakistn a propsito de Cachemira. No habr en el fenmeno israel, en cuanto tal, nada diferente? Temo que muchos en el mismo Israel piensen as. Creo ciertamen te que no pocos, entre los creadores del estado o entre sus primeros pobladores, atribuyen al nacimiento de su nacin un carcter para emplear un trmino teolgico satisfactorio. Quiero decir que tienen conciencia de una cierta deuda del mundo y la humanidad para con ellos, deuda escrita con letras de sangre, cada vez ms di- ISRAEL. Esa deuda comienza a ser saldada cuando la declaracin Balfour da por fin un hogar a los hebreos en Palestina, pero slo es plenamente o apreciablemente satisfecha cuando las-Naciones Unidas hace justo diez aos votaron la creacin del estado israel. Dueos por fin de una tierra, y de esa tierra, capaces de organizar, por primera vez en dos milenios, sus propias estructuras polticas, sociales y jurdicas, sin intervencin y sin arbitrio de nadie, para muchos de ellos ha sido, en un sentido dramticamente literal, como volver a nacer. Se les deba algo, y se les ha pagado. Se les haba muchas veces negado el derecho a la existencia civil y a la existencia humana, y se crea para ellos un es tado. La conciencia de esta satisfaccin matiza ciertamente el fe nmeno nacional israel. Pero, se pregunta uno, por cunto tiempo? Los hijos de esos primeros inmigrantes, los sobras como se los llama en Israel, que no han conocido la persecucin ni la vivencia permanente del destierro entre las naciones conservarn la conciencia de una satisfaccin? No suceder a esa conciencia otra conciencia de autoafirmacin y de alerta, ante un peligro de extincin cotidiano y creciente? Y, por otra parte, en qu se distinguirn una y otra conciencia de la que se puede crear en cualquier pas previamente sometido al coloniaje y siempre amenazado de una nueva esclavitud? A los ojos de muchos israeles, Israel representa otra cosa. No tie ne -solamente el valor de una deuda saldada. Las races de su exis tencia nacional se hunden en el pasado mucho ms all del ghetto de Var so via y de los pogromos eslavos. Alcanzan a la guerra de Adriano y la superan, y no s detienen hasta llegar a Tito, a la se gunda destruccin y la segunda goldh, ambas est vez definitivas. Quiere decir que se abrazan y se entrelazan con la planta bblica, con la via del Seor Sabaot, por l escogida, por l cuidada y custo diada, por l tambin un da arrancada y repudiada. No hay sola mente conciencia nacional en esta representacin del fenmeno is rael ; hay tambin, y sobre todo, conciencia religiosa. Y aqu, y para estos hombres, cobra todo su vigor cuanto decamos ms arriba acerca de la herencia poderosa que el nombre, y el lugar y por supuesto la lengua, arrastran y. Comprendo sin abrir juicio lo que para ellos habr sido, ms que para otros, l reintegracin de Jeru- saln. Su visin de las cosas, teida necesariamente de apocalipsis, debe hacerlos palpitar de esperanza, porque sin duda han visto ms cerca el da de Yahweh. Es preciso haber conocido con una cierta proximidad l mundo 6 SUB especficamente rabnico para apreciar lo que puede haber significado para ellos, religiosamente, esta perspectiva de liberacin. Un cristia no, cuyo deber y cuya dicha es abrazarse sin inquietudes de impureza legal a las realidades de este mundo, experimenta cierta miopa o bien una total ceguera ante esta posibilidad de incontaminacin re pentinamente brindada. Cuando el viajero gentil llega a Israel, cier tas auseneias, ciertas inexplicables detenciones de la vida le llaman la atencin y a decir verdad le inquietan: no se vende carne de cerdo; el sbado desde la noche del viernes , punto ms punto menos, se paraliza la vida. Oir quiz protestar contra ello a ciertos israeles. A los jvenes, a veces. Me acuerdo haber preguntado a un muchacho israel que nadaba casualmente junto a m en la playa de Haifa, qu pensaba de l reciente supresin del servicio de mnibus los sbados en Tel Aviv. Me dijo que le pareca un error; que la gente tena derecho a ir a la playa los sbados, porque se era el da que no tra bajaba. Tampoco entenda que no se vendiera carne de cerdo. Si no para nosotros, dijo, para ustedes. Por qu no para ustedes? Por razones higinicas, me contest, y lo mismo dijo despus de otras ob servancias judas, como la circuncisin y las leyes de pureza. Semejante racionalizacin revela de golpe toda la profundidad del conflicto. Hay dos modos. Uno procede de una vocacin eter na, que siente indestructible sine penitentia enint stint dona et voca- tio Dei, deca San Pablo, Eom. El otro acepta las reglas del juego y se dedica a vivir: lai camente en un estado laico, donde las realidades diarias no difieren mayormente, si no es por la tensin del entusiasmo nacional y la necesidad de la supervivencia, de lo que pueden ser las mismas reali dades en Pars, Nueva York o Buenos Aires. El conflicto est precisamente en que ambas tendencias no pueden menos de seguir una peligrosa pendiente. Porque los compromisos religiosos son supremamente exigentes como muy bien saben, o sa ber debieran, los catlicos y, por otra parte, la vida civil es tan ce losa de su autonoma que amenaza detenerse y estancarse si no se la respeta ntegra. Es posible paralizar los puertos y aeropuertos, de tener los transportes venticuatro horas por semana? Es posible realizar un estado no ya israel, sino israelita la distincin del patro nmico, como se sabe, es voluntaria , sin teera en cuenta la existencia ISRAEL. La alternativa, por desgracia, est planteada, y temo que A. Neher, llevado por un celo muy puro, no la haya se alado en toda su crudeza cf. Esprit, febrero de , pp. Reconoce, es verdad, el peligro latente en lo que l mismo llama el autocratismo espiritual respecto de los judos incrdulos, y por su puesto de los no judos ib. Existe otro peligro por lo menos igualmente grave de laicizacin total. La tentacin, como de camos, es poderosa, y adems est inscrita en la naturaleza de un, estado moderno. Estos hombres tambin comenzaron por una guerra de independencia, ms religiosa que poltica. Queran devolver a Israel-pueblo el derecho de vivir su vida propia y de adorar su Dios segn sus leyes. Una especie de fatalismo los llev da tras da y ba talla tras batalla y al final alianza tras alianza a edificarse un estado sobre las ruinas de los dos imperios seleucida y ptolemaico. Un estado que se pareca mucho a ellos. Es triste comprobar, leyendo a Josefo, que esta aventura poltica, la primera despus del Exilio y la ltima hasta ahora, acab con Pompeyo y con Herodes, es decir, con una nueva esclavitud. Los llamados manuscritos del Mar Muer to dan hoy, a dos mil aos de distancia, testimonio dramtico de cmo est Isrel-estado no coincida y no poda coincidir a los ojos de efeos hijos de la luz con el verdadero Israel. El dilema de Israel es hasta cierto punto fcil de ver si por lo menos se tiene sentido de las Verdaderas dimensiones histricas ropero no es nada fcil de solucionar. No le es lcito, en efecto, sacrificar nada, ni la integridad d su vocacin ni el hecho irreversible a nuestro juicio d su existencia como estado. Qu hacer entonces? Quiz el momento ha llegado para Israel de redescubrir su propia trascendencia. Siglos de separacin y de aislamiento, de ghetto, y una tradicin fariseo-rabnica demasiado preocupada de preservacin y de auto-defensa, han oscurecido sin duda en Israel la vocacin uni versal y mesinica que les predicara, por ejemplo, Isaas y San Pablo. Han preferido, Dios Sabe por qu, encerrarse en'su casa, y correr el 8 S R peligro, que el Seor les anuncia, de encontrarse con la casa vaca. Su riqueza religiosa ha sido demasiado celosamente guardada por ellos para ellos, y los cristianos hemos contribuido en no pequea medida a que as sucediera. Ahora se encuentran de repente, muchos de ellos, constituidos en Estado y se les presenta la curiosa paradoja de no poder vivir aislados, siendo libres. Y la otra paradoja, no menos. Y, desde luego, no ser obligados a vivir como tales en el estado que contribuyen a construir. De esta doble situacin crtica puede ser que se siga, por una especie de dialctica providencial, una como purificacin del ju daismo. Quiero decir que, al independizarse de las formas y de las instituciones del estado, por la presin irrefrenable del laicado, los valores ms trascendentes, ms interiores y menos raciales de la religin juda cobren el relieve que tienen a los ojos cristianos en la tradicin bblica. Israel no ser as un estado teocrtico o tal mdico, y el pluralismo que parece la ley de los estados modernos po dr en sa medida realizarse en l. Rota, por consiguiente, la necesi dad de muchas cercas rabnicas, levantadas por la cruel necesidad de la vida entre gentiles, la savia antigua y profunda de la tradicin bblica podra quizs correr por las venas de Israel con ms plena libertad. Y si es preciso que ciertos preceptos caigan, o no sean objeto de imposicin civil, s posible que ello traiga una mayor conciencia d la eterna voluntad divina expresada en los debarim del xodo para todos y cada uno de los israelitas. Me doy cuenta plenamente de la gravedad de los problemas que plantea una actitud semejante. Pero creo, con A. Neher, que la solu cin de este nuevo drama que para Israel representa su cristalizacin en un estado no puede hallarse ms que en la aceptacin de un doble compromiso. El de no convertirse en una Iglesia. Y el de volver a la fuente de su propia tradicin religiosa para, medir sin prejuicio ni pusilanimidad la anchura y la profundidad de las exigencias divinas. No so es israelita impunemente, ni se puede borrar en un da, ni en diez aos, ni- en eienrel sello de aquel antiguo desposorio. Pero quiz el Esposo espera d Israel otra cosa que la ofrenda incircuncisa de las leyes y la estructura de un estado y se conformara, en cambi, con la circuncisin de los odos y la del corazn -. El tiempo ha co menzado a decantar las impresiones, y ha dejado como residuo el vago sentimiento de una experiencia personal intransferible. Es como si fuera otro modo de vida en un pas que se parece al mo. Son hombres que se parecen a los mos, pero- a quienes transfigura un diferente sentido de la existencia. Son iguales y distintos. Este des cubrimiento de la diversidad radical en la semejanza constituye el secreto de esa experiencia, humana, social, histrica. Durante ocho das recorr buena parte del territorio de Israel y observ, en un extrao estado de tensin la vida y los lugares, los hombres y las' Cosas. Las explicaciones de mis acompaantes se su perponan a mis observaciones directas como un acompaamiento a una meloda. El hecho lugares, cosas, personas golpeaba el es5; pritu como una realidad inocultable, superior y ms densa que toda glosa sobre su contenido. Recorr el valle de Sarn desde Ramla hasta Hadera; cruc la Galilea indescriptible, en la que la reminiscencia se hace paisaje; borde el Jordn; descans en la mgica Safad de los cabalistas; atraves la costa desde San Juan de Acre hasta Ashcalon; me intern en el blanquecino desierto de Negev y, dejando Bersheeva, llegu hasta el silencioso lugar de Sodoma, a orillas del mar Muerto; en la Universidad de Jerusaln habl sobre el espritu judo y la crisis de la cultura medieval; en Tel Aviv visit las organizaciones obreras y en Haifa los institutos tcnicos; en las fronteras me intern en los kibutzim para observar la vida rural, los sistemas cooperativos y la defensa contra los agresores agazapados. Todo sin detenerme a meditar, urgido por el tiempo y porque? Luego abandon el pas y vol hasta Istambul, donde, por primera vez, pude detenerme a re flexionar sobre lo que haba visto. En realidad, sobre lo que haba vi vido, porque las impresiones s incorporaban resueltamente como una experiencia definitiva. Entonces comenc a comprender que haba permanecido enajenado durante una semana, -volcado hacia un mun do inesperado y sorpresivo. El examen de esa inusitada experiencia comenz en Istambul cuatro horas despus de haber dejado el ae ropuerto de Lyda- y aun Contina cada vez que el recuerdo im borrable me trae una rfaga de memorias. Fu un examen de Is rael, y algo as como un examen de conciencia, de m mismo y del mundo de mis experiencias, humanas, sociales, histricas. Por haber 10 SUR comenzado donde comenz, conserva algo de extrao a m mismo. Istambul es un buen lugar para meditar sobre la'experiencia is rael. Desde el ventanal del comedor del hotel se divisaba l Bos foro, claro de atmsfera y poblado de imgenes de todo tiempo indi solublemente entrecruzadas. El recuerdo de Balduino apenas poda desplazar la fisonoma de los oficiales de la Sexta Flota que almor zaban en la mesa de al lado. La sospecha de Troya obseda la mirad. Pero al marchar hacia Santa Sofa me hall sumido en la apretada muchedumbre del Cuerno de Oro. Entre el puente de. Era ese mundo lo que confera al nuevo Israel el ca rcter de una mgica creacin. En el recuerdo prevalece el impacto de la creacin. Antes del nuevo Israel era la vieja Palestina, la tierra milenaria aprisionada por el pasado. La mua y el buey tiraban del arado de madera y el innovar pareca sacrilego. Slo el oleoducto de Haifa. Luego sobre vino la creacin. Israel no puede ser juzgado desapasionadamente. Nadie ms cr tico de s mismo, por lo dems, que el hombre de Israel. A cada ins tante se advierte la mirada inquisitiva que descubre el error, la men te despierta que imagina rectificaciones, la voluntad decidida que emprende la renovacin, Pero no prevalece el recuerdo del error sino el de la creacin. Mejor, el del espritu creador, sin vacilaciones ni temores, seguro'de lo que en definitiva busca, seguro de cul es la tierra prometida y de lo que hay que asentar sobre ella. Lo nuevo es slido, est asentado con firmeza, aunque nadie dude que habr que reemplazarlo pronto por algo ms nuevo an; pero est firme, como primer avatar de lo eterno. Nada tan patente como la alegra y el orgullo-que suscita la certidumbre de una ilimitada capacidad crea dora. Pero esta creacin israel no supone ruptura. Quiz en esto con sista el extrao prodigio que llama la atencin del viajero. Israel ha resuelto, de hecho, el supuesto dilema entre tradicin y creacin. Re petidamente vuelve a mi memoria una imagen que me pareci reve ladora. Algo advierte que no hay contradiccin ni ruptura. En la misma tra dicin de Job est inserta esta renovacin de los medios legitimada por la inconmovible persistencia de los fines. El tractor, como todos los recursos tcnicos, despierta un inexpresable optimismo. Sern millares y centenares de xillares. La tierra es pequea y el trabajo es duro. Pero se aguarda con optimismo y esperanza a estos nuevos conmilitones que formarn tras los nuevos Macabeosj bay preparados para ellos un techo y un arma, una escuela, un hospital, una. El Tecnin de Haifa o el Instituto Weitzman de Rehovot prueban la inquietud por los problemas tcnicos o cientficos. Hay que obtener el mejor provecho ae la tierra prometida para que el nuevo hogar no defraude a quienes esperan acogerse a su proteccin. La tcnica es la mayor esperanza, pero es una tcnica sometida. En los espritus estn claramente diseadas las obras de los das para una faena sin trmino, tan larga como la larga faena del pasado. El pasado es el que predetermina los fines, pero para todos es claro que nada se opone a la perpetua renovacin de los medios. Por eso es posible ser fiel al pasado, sin detener el impulso creador. El pasado no es un re fugi nostlgico, sino un estmulo vital. No es una fuente de inhi biciones, sino un inagotable semillero de inspiraciones nuevas. El juego de encontrar fragmentos de cermica hace arquelogos a los ni os, y una niebla arqueolgica envuelve la indecisa proyeccin del pasado en el futuro. En los testimonios del, tiempo, que son los tes timonios de, la lucha incesante, parece arraigar la conviccin de la continuidad inextinguible. Israel quiere estar fundado en la justicia. Pero la justicia no es slo la de las. Alianza; ni la de Samuel, ni la de los Macabros. La reconquista de la tierra prometida sabe a justicia hist rica, milenaria, una justicia de la que. Hay una militancia colectiva por toda suerte de batallas, pero acaso la ms resuelta sea esta que se dirige hacia el ajuste de las relaciones entre hombres y bienes. La responsabilidad social constituye la ms vigorosa de las fuerzas creadoras. Pas, de esfuerzos crecientes e inevitables, el tra bajo constituye una dignidad suprema. Hoy la justicia, como la tc nica, perpeta los fines milenarios y reverdece bajo las nuevas formas y los nuevos vestidos del tiempo. Israel est enclavado en un mundo anacrnico. Su enemigo no es el pueblo que lo rodea, sino el sistema en que se organiza. El ejemplo 12 SUR israel es una denuncia de las circunstancias en que tuvo que comen zar su creacin, que son las mismas que siguen vigentes hoy a su al rededor. Es el ejemplo de una creacin pertinaz, infatigable, lograda contra todos los vientos. Lejos de los intereses de crculo, incluso de los aficionados al virtuosismo intelectualista, divulga tambin sagaces ensayos sobre fenmenos sociales y culturales de Amrica Latina. Favo rece as el interconocimiento de estos pueblos a travs del proceso histrico y de los modernos enfoques de la ciencia del hombre. Este es el sentido en que hay que ubicar el presente nmero. Hombres re presentativos de la cultura uruguaya trazan un panorama de la misma, y un gran exponente de la cultura argentina, felizmente hoy en misin diplomtica en el Uruguay, hace las veces de anfitrin. Ellos tienen la palabra. Sin desconocer las diferencias de matiz y de entonacin existentes entre ambas literaturas, resultara difcil negar lo evidente, es decir, que una y otra son consecuencia de una nica realidad his trica, geogrfica, social y, sobre todo, cultural. Cmo no ver entonces los dos modos de operar literariamente en su pura realidad de hechos muy afines, de gestos espirituales casi indiferenciados, de actitudes cuya diversidad no des miente la comunidad de sus causas ms profundas? El Uruguay y la Argentina constituyen de manera irreversible en tidades nacionales absolutamente sobe ranas, pero sus almas son una sola y la misma, desde los das en que Espaa les dio ser y las hizo nacer a la historia. Y lo que sus pueblos han aportado de vlido a la literatura de nuestra lengua no puede ser mirado sino como varian tes ligersimas de un gran hecho nico, al punto de formar, con respecto a las literaturas del rea hispanoamericana, los testimonios ms fidedignos de una regin bien definida y circunscripta. Pero hay ms. Por escasa que sea la atencin con que se consideren las le tras de ambas repblicas platenses, se ver que existe mayor semejanza esti lstica, temtica y conceptual entre las uruguayas y las del litoral argentino, que entre las de ste y las de nuestras provincias mediterrneas. Hernndez, Estanislao del Campo e Hilario Ascasu- bi denuncian un parentesco ms estre cho con Bartolom Hidalgo y con An tonio Lussich que con la mayora de sus hermanos del interior, cuyo eje de gravitacin cultural es otro y distinto. No obstante su genio, Lugones tuvo siempre algo de forneo en la gran capital del Sud. Y nada digamos de Ricardo Rojas. Su voz, la gran voz de uno y otro, sonaba de un modo no muy diferente que la de los americanos de arriba. No as la de Javier de Viana y la de Florencio Snchez por no citar sino a dos orientales prototpicos , que en la Babel portea no se distinguan de las ms locales. Tan honda fue en todo tiempo la hermandad, que, sin per- 13 catarse de la trascendencia de su unin, Buenos Aires y Montevideo, por no de cir lo cual sera ms propio , la na cin uruguaya y la regin litoralea ar gentina, colaboraron en obras muy soli darias y comunes. Una de ellas fue la poesa gauchesca, sostenida primordial mente sobre los nombres que he citado. Otra fue el teatro, cuya importancia todava no ha sido estudiada en todos sus extraordinarios alcances. Y otra, por qu no? S, el tango, rea lidad socio-literaria que deber siempre indagar quien quiera explicarse otros fenmenos, tal vez menos primarios, de nuestra expresin artstica. Poesa gau chesca, teatro y tango son productos ex clusivamente rioplatenses. Vase, pues, hasta qu grado la tierra de Artigas est presente en nuestro propio esfuerzo es ttico y en qu generosa medida perte nece a ella mucho de lo que tenemos por ms nuestro. El Uruguay ha sido y es, a lo largo de su historia, y contemplado en su esencia popular, un notable milagro. Primero de todo, por su voluntad de ser y de perdurar. Por su decisin de subsistir, desde el primer instante de su vida, como una comunidad dife rente. Despus, por su constante inspi racin democrtica, virtud que le ha permitido armonizar y concertar en instituciones estables las sucesivas an tinomias, a veces sangrientas, de la opi nin. Y finalmente por la calidad de lo que en todos los rdenes del pensamien to y de la expresin esttica ha legado a nuestra civilizacin. Y esto aunque su te rritorio sea poco extenso y aunque su poblacin total no alcance a redondear la mitad de la que cubre, por ejemplo, a nuestra sola capital. Pero no se limitan a stos los rasgos del antedicho milagro. Mucho hay de raro y de misterioso tambin en la ex cepcional circunstancia que supone el haber sido este pas la patria, no por ocasional menos indiscutible, de quie nes, cada cual a su manera y en su proporcin siempre memorable, contri buyeron al nacimiento y consolidacin de la poesa francesa moderna. Lau- tramont, Laforgue y Supervielle vie ron la luz en Montevideo y, como quie ra que fuere, tuvieron que llevar del Ro de la Plata a la patria de sus pa dres algo de la luz, no slo fsica sino tambin espiritual, que en estas orillas resplandece de un modo especial, de ese modo que solamente aqu es posible sentir, gozar y admirar. Esas maanas de Montevideo a que Borges alude con movedoramente en uno de sus grandes poemas, alimentaron la lucidez con que sobreviven los cantos de Malcloror, las complaintes a Nuestra Seora la Lu na y las precisiones lricas con que D- barcadres cierra el aporte de la mis teriosa triloga galouruguaya, vale de cir, el modo con que tres hijos de esta tierra y de este ro, que son entraable mente nuestros, confirmaron, luego de ampliarlo trascendentalmente, el men saje que dej inacabado Baudelaire y del que son porciones radiantes los ver sos de Rimbaud y de Verlaine. Lau- tramont y Laforgue hacia fines de la 14 pasada centuria, y Supervielle en la que estamos viviendo, trasladaron a la lrica francesa, tan fina, tan contenida, tan racional, algo del primitivismo criollo, de este vigor ntimamente rioplatense, de esta sencilla gracia oriental y argen tina cuyas virtudes naturales si se quie re, salvajes hicieron la fuerza de Her nndez, de Sarmiento, de Delmira, de Florencio. De esa suerte nuestros pases pagaban a la nacin francesa una parte de lo que de su cultura recibieron, no slo para independizarse polticamente y para organizarse como entidades na cionales definitivamente soberanas, sino tambin, y principalmente, para hacerse or y comprender en la esfera del esp ritu y del arte. Hace bien Comentario en presen tar esta especie de antologa de la literatura uruguaya actual. Rinde as un gran servicio a la causa del en tendimiento entre los pueblos del Pla ta. Y lo digo desafiando el lugar comn, quiz por estar yo convencido, con Len Bloy, de la sabidura que los lugares comunes suelen encerrar. Se habla aho ra de integracin econmica, militar, comercial. Pero no se menciona la ni ca especie de integracin que, como ba se de todas las otras, sera conveniente propiciar: la integracin cultural. En su medida, Comentario parece apuntar a ese objetivo, sealando al mismo tiem po, con la sola publicacin de estos no tables textos literarios orientales, la vi talidad de un arte fraternalmente vin culado al nuestro desde siempre y para siempre. Por criollo. Y por rioplatense. En ltima instancia semntica, tambin por argentino, puesto que argentino de una manera supranacional pero fir memente natural es y ser todo cuanto a orillas del ro epnimo nace y tiene vida. Lo primero se atiene a un concepto convencional, estadstico. Lo que cuenta es la densi dad y organizacin de su instruccin pblica, el nmero y orden de sus esta blecimientos de enseanza, elemental y superior, sus asociaciones culturales, sus galeras de arte, su actividad editorial, sus conciertos, sus certmenes literarios, etc. Pero todo ello con ser material mente necesario, como el cuerpo no da la medida del contenido, lo intrnseco, el valor, lo que constituye la calidad ele esa cultura, su autenticidad, en cuanto categora del ser de un pueblo, de una nacin. Y en esta Amrica habra que preguntarse, adems, o al mismo tiempo, como cosas implcitas, por la propiedad, la personalidad ele su estado de cultura. Ciertamente, interpretar lo de perso nalidad nacional, en este caso, en el sentido de una forma nacional de cul tura, y refirindonos ahora al Uruguay, sera una impropiedad. Lo sera igual mente con respecto a todos los dems pases de esta Amrica. Es evidente que toda nuestra cultura es de procedencia europea y, en parte, tambin en su tecnologa norteamericana pues se in tegra, desde sus orgenes, en el proceso histrico comn a todo el Occidente. No poseemos otra, puesto que somos formaciones coloniales, habiendo sido abolida por la Conquista espaola la remota cultura indgena del Continente. Y tanto ms se da el fenmeno, en los pases de esta regin platense, que, ade ms de no haber tenido cultura indgena alguna, se han formado modernamente en el ltimo siglo con el aporte de densos aluviones inmigratorios, de ori gen itlico, primero, cosmopolitas y so bre todo israelitas, despus. Por otra parte, aun en los mismos pases de pre dominio racial autctono, sera empresa quimrica y frustrnea pretender resu citar de sus ruinas seculares los mdulos de aquellas civilizaciones arcaicas, cuyos caracteres propios de la edad del bron ce, son formal y esencialmente inadap tables a las condiciones imperiosas de la evolucin histrica de nuestros tiem pos. Habindonos formado en la rbita vital de la cultura del Occidente his pnica primero, cosmopolita despus suyos son, el pensamiento filosfico, las escuelas estticas, las tcnicas industria les, las disciplinas universitarias, todo el conjunto funcional de formas que componen las estructuras de existencia civilizada. Por lo dems, fuera de esta 16 cultura occidental ecumnica, cuya in fluencia ha ido abarcando progresiva mente todo el planeta, aun el Oriente mismo, qu existe, con dinmica de desarrollo? Ella es el resultado inte- grativo de la evolucin humana, desde Grecia hasta nuestros das. Las preten siones del nacionalismo cultural, son ya, a esta altura de la historia del mundo, ingenuas, ilusorias. Todo lo que vive y evoluciona, ac tualmente, es lo que integra la cultura occidental, que es la nuestra. Lo que no es occidental, hoy, ya est muerto. Vemos que, viejas civilizaciones que se hallaban como inmovilizadas y estar inmovilizadas es estar histricamente muertas han revivido y entrado otra vez en la historia, por influjo del fer mento occidental que asimilaron; tales Japn y China, por ejemplo. Vemos ms an: que las nuevas naciones del continente africano, que se van inde pendizando del colonialismo, se van incorporando a las formas de la cultura occidental, que es decir, universal, co mn, la cual recibe as a su vez, el aporte de nuevas razas, de sangre nueva. A lo que pueden y deben aspirar estos pases de Amrica, es aportar su valor propio, a enriquecer con lo suyo, autntico, el organon de esta cultura que es la nuestra, fundamentalmente. Y en la medida que logra hacerlo est la de su personalidad. En tal sentido, podemos decir que el Uruguay, en lo que va corriendo de este siglo y aun desde su indepen dencia, no ha sido un mero reflejo de la cultura impulsada de ultramar, aunque en algunos momentos de sus primeras etapas, haya repetido dema siado, sin tener en cuenta sus propias realidades histricas, las lecciones te ricas aprendidas en los libros de los maestros europeos, franceses principal mente. Luego ha asimilado las ense anzas que son la herencia universal de los siglos adaptndolas a sus mo dalidades de vida, en cuanto stas son fruto de la experiencia humana, en el medio natural y sociolgico que le es propio. Como todos los pases occidentales americanos y europeos, el Uruguay ha sido, a su hora, clasicista, romntico, realista, modernista, positi vista, existencialista, eclctico; pero en todas estas modalidades sucesivas de la renovacin cultural, en todos estos di versos estados de conciencia intelectual y esttica, ha dado los frutos propios de su clima social, de sus determinantes nacionales. Sus valores propios. Y as se presenta hoy dignamente en el conjunto de sus hermanas america nas, entre las cuales goza merecido pres tigio de cultura, habiendo consagrado a la alta consideracin de todos, nom bres y obras de eminentes pensadores, estadistas, narradores, poetas, pintores, dramaturgos, cientficos. La novela epo-. Es notorio que el Ariel, de Rod ha sido, durante todo el pri mer tercio de este siglo, por lo menos, el intrprete y signo de la conciencia anfictinica americana en todo el Con tinente, al definir su posicin en el plano de la cultura humanstica latina; 17 que Vaz Ferreira ha sido y sigue siendo- el filsofo de mayor persona lidad de este conjunto de pases; que Herrera y Reissig, es, con Daro y con Lugones, uno de los tres mayores poe tas modernistas de habla hispana; que Delmira Agustini es la figura ms genial y promovedora de la poesa femenina en este hemisferio como lo han reco nocido Gabriela Mistral y Alfonsina Storni; que Florencio Snchez y Ho racio Quiroga, son los ms notables dramaturgos y cuentista, respectivamen te, del conjunto, en este medio siglo, que los pintores Pedro Figari y Torres Garda, son los artistas sudamericanos que han alcanzado ms altas cotizacio nes en las galeras internacionales de arte de Nueva York. El hecho es tanto ms afirmativo por cuanto, en el orden de la cultura, el Uruguay es el ms joven de los pases del Continente, es decir, el ltimo na cido a ese plano de desarrollo. En efec to. No contaba la simple plaza fuerte de Montevideo, al terminar el siglo XVIII, ms que un modesto colegio franciscano, donde se enseaban rudi mentos de latn, filosofa y retrica, cuando de las universidades, ya viejas, de los virreinatos del Norte -Lima, Mxico doctas en teologa, en letras clsicas y en jurisprudencia, haban sa lido polgrafos de fama, muy estimados en Espaa misma. Slo saban de su breviario de oracio nes, que alternaban con el cuidado de sus haciendas, los buenos vecinos de esta pequea poblacin platense, ence rrada entre muros, cuando en aquellos emporios del podero y la cortesana virreinales se prodigaba el culteranismo barroco que fue gala y vicio de casi toda la literatura colonial, y se celebra ban pomposos certmenes acadmicos, con profusin de eruditos y rimadores. Y no contaba con imprenta, libreras ni bibliotecas la que ms tarde fue lla mada Atenas del Plata, mientras de las prensas que se llevaron a Per y a Mxico desde el siglo XVI, haban sa lido ya multitud de libros de Derecho Administrativo y Cannico, de Mate mticas, de Exgesis religiosa, y aun de polmica literaria. El carcter de plaza casi puramente militar que tuvo Montevideo desde sus orgenes, y conserv hasta las postrime ras del Coloniaje, hizo que las autorida des espaolas la tuvieran relegada en todo lo que se refiere al orden de la cultura. La formacin de la sociedad uruguaya, hispano-criolla, asume por ello caracteres particulares. No lleg hasta nosotros el aluvin de clrigos le trados que la Espaa del Renacimiento y la Contrarreforma lanz sobre sus colo nias. Se detuvo en la docta Crdoba je suta, a cuya Universidad fueron a estu diar los hijos de las familias ricas de Montevideo, en vsperas de la Emanci pacin, cuando entra en escena la pri mera generacin criolla de hombres le trados: Larraaga, Monterroso, Herrera, Lamas, el cannico Martnez su primer dramaturgo , Lucas Obes, Jos Ellauri, pedagogos y constitucionalistas. El ambiente cultural propiamente empieza recin a desarrollarse hacia me diados del siglo XIX, ya constituida la Repblica. Y su despertar, bajo el sig no del movimiento romntico, aspira ya a ser una verdadera revolucin inte lectual, emancipndonos del yugo de la tradicin colonial acadmica, para dar vida a sus propias formas nacionales, as en la poesa como en la novela y en el ensayo. Los romnticos ya buscaban la personalidad propia del pas, su ex presin espiritual, sus valores autnti cos. Pero eran todava demasiado imi tadores de las formas literarias del ro manticismo europeo. La verdadera emancipacin empieza efectivamente, hacia fines del siglo, con la llamada generacin del , algunos de cuyos nombres principales hemos ya mencio nado anteriormente. Una es el campo, otra la ciudad. Desde los cuentos de Javier de Viana, en Cam po, Gur, y otros, hasta los de Fran cisco Espinla en Raza Ciega, El Rapto y otros cuentos, de estos ltimos decenios, el tema de la vida rural, del medio gauchesco, los caracteres, costum bres, paisaje, tpicos del campo urugua yo, han predominado, como motivo ori ginal. Y en ello consiste su entidad es ttica propia, frente a la literatura uni versal, dentro de su dimensin. Pero, actualmente, y desde mediados del siglo, el motivo de la vida de ciudad, su pai saje urbano de cemento y de mquinas, su clima cosmopolita, su psicologa com pleja, los problemas humanos que sus cita su ambiente, han ido cobrando cre ciente predominio. En aparece El Pozo, novela de Juan Carlos Onetti, la primera manifestacin de entidad de esta nueva tendencia y cabecera de la obra toda posterior de este narrador de talento; en , Por los tiempos de Clemente Colling, alucinante grotesco que inaugura su serie de relatos origi nales; en La Sobreviviente, de Clara Silva, de introspeccin existencial y contextura mltiple. Luego otras, en ritmo intensificado, de estos autores y de otros, contemporneos, de gran xito, tales como Mario Benedetti, Armona Sommers, C. Martnez Moreno, L. Garini, etc. Es que la vida de campo, sus tipos, sus costumbres, han ido perdiendo su ori ginalidad tradicional y su inters pro pio, ya por haberse repetido muchos de sus aspectos, en el curso del tiempo, ya y esto es ms importante porque los elementos de la civilizacin de la ciudad, la tcnica, la mquina, el mo tor, la radio, etc. El hombre de campo ha dejado de ser el tradicional arquetipo gauches co, para convertirse en el proletario rural. Su vida, sus problemas, son mo tivo del estudio sociolgico y del plan teamiento de la reforma agraria. Tema de mayor inters para la socio loga que para el arte. En cambio, la narrativa de ciudad, si bien ha perdido el colorido original que posea la de campo, puesto que en su objetividad es semejante a la de las dems ciudades del mundo y se va standardizando cada vez ms ha ganado en el plano psicolgico, intros pectivo, ha puesto su acento en la sub jetividad del individuo y en los pro blemas que plantea al hombre el com plejo de la civilizacin misma. En tal situacin, la originalidad es ms difcil, porque ya no est en la realidad obje tiva, en lo caracterstico del medio, y an de los tipos, sino en el anlisis de la vida interna, de los procesos anmi cos. Correspondiendo a esta temtica, la narrativa deja el procedimiento tradi cional, lineal, el orden cronolgico del suceder, para adoptar las tcnicas com plejsimas del psicoanlisis, de la simul taneidad, del absurdo onrico, que la narrativa occidental ha venido culti vando, como estilo de poca, desde Proust, Joyce, Kafka, Faulkner, a los sucesores actuales. No obstante, y an sealndose a veces influencias percep tibles de determinados maestros famo sos, entre los mencionados, la persona lidad de los nuevos narradores urugua yos, correspondientes a este perodo, se impone, superando los reflejos y afirmando sus valores propios. En el campo de la poesa, mantiene su prestigio, dentro y fuera de fronte ras, la generacin ya madura, posterior a la del que entra a actuar en la etapa post-modernista, entre los aos 20 y 40 del siglo, ms o menos, cuyos nombres y obras son ampliamente co- 19 nocidos, compuesta de personalidades de caracteres en fondo y forma abso lutamente singulares, sin relacin de escuela. Sus modalidades abarcan de la frescura vital de Juana de Ibarbourou, al intelectualismo metafsico de Emilio Oribe o al nativismo metafrico de Silva Valds; o del exaltado y cauda loso pantesmo csmico de Sabat Er- casty, al misticismo transparente de Ester de Cceres, o al dramatismo inte rior de Clara Silva, o a la perfeccin hermtica de Sara de Ibez. En tanto, otra brillante promocin, ha llegado en estos ltimos aos como una nueva oleada de vida, trayendo su propio repertorio lrico de inquietudes psicolgicas y de modalidades formales: un poco bajo el doble signo de la sim plicidad de Vallejo y de la potencia de Neruda. La joven poesa actual no slo ha llevado la libertad del verso hasta la prescindencia de toda forma rtmica es decir, del verso mismo, que se identifica con la prosa, sino que tiende a emplear un lenguaje realista y conversacional, sin asco del lugar co mn. Huyendo de lo retrico, suele caer en otro mal, no menos desvirtuan te: la trivialidad del estilo; aunque tambin logre superarlo en sus ms equilibrados aciertos. Fenmeno parecido ocurre asimismo en los estilos y tcnicas de la pintura, donde las extremas modalidades del abstracto, del collage, del pop y otras aventuras en auge, pueden y suelen caer en las flaquezas del snobismo; lo cual no impide el logro de algunas expre siones formales positivamente valiosas. Pero, esto y aquello as en pintura como en poesa es fenmeno de po ca, comn a otros pases de Amrica. Y de Europa. Se advierte actualmente la ausencia de personalidades intelectuales de jerarqua magistral y vasta influencia, en el plano del pensamiento filosfico, de la alta ensaystica, tal como lo fue ron, en poca anterior, Rod o Vaz Ferreira, ambos ya un poco alejados del espritu de las nuevas generaciones. Ni el humanismo atenesta del autor de Ariel, ni el liberalismo crtico, el anlisis lgico, del de "Lgica Viva, ms cercano, satisfacen ya las inquietu des y las ansias de los jvenes. Se les respeta, se les admira, pero no se les si gue. Y no es porque ambos hayan per dido virtualmente vigencia, en muchas de sus ideas y normas fundamentales, de valor permanente en el plano especula tivo, sino, tal vez, porque les falta, frente a las demandas de la realidad actual, de la problemtica imperiosa de los nuevos tiempos, la necesaria vir tud de dinamismo requerida para la accin. Y en su lugar, no ha surgido la personalidad representativa de una ideologa pragmtica. De ah la sensa cin de vaco. Fuera de la definicin dogmtica marxista -que, por cierto, y tal vez por eso mismo, ejerce gran influjo su gestivo sobre la juventud, en los medios universitarios sobre todo la concien cia intelectual se halla en un perodo algo desconcertado e indeciso, en cuan to a su posicin ideolgica militante. Y es sabido que la juventud requiere, vitalmente, accin, militancia. Por otra parte, las corrientes existencialistas, sar- trianas, tampoco muy concretamente definidas en cuanto a la praxis, slo ejercen cierta influencia terica sobre una escasa minora. Pero tambin esta incertidumbre, este desconcierto, este va co, en el orden de las ideas directrices o de las ideas-fuerzas, como deca ya Guyau, en el siglo pasado esta au sencia de una doctrina de criterio y de accin, que encauce y defina una poca, no es slo un fenmeno nacional sino universal, de signo histrico. Tal vez por eso, la tendencia general en el mun do de la cultura hasta en el catlico parece ser el Dilogo, una bsqueda abierta del esclarecimiento, el entendi miento, el equilibrio. Y, por tanto, a la Universidad, en todas sus diversas ramas, como un rgano vivo, activo, de esa cultura, que no ha de limitarse a la organizacin o meto- dizacin de conocimientos didcticos, y de capacitaciones profesionales, es decir, no al solo saber, sino a una praxis viva, con intervencin propia en los proble mas de la realidad histrica, social y poltica de la hora. Se aspira a conver tirla de rgano pasivo en activo, en la vida de la colectividad, en su direccin, en su destino, en un poder dinmico de renovacin de las cosas humanas. Esta tendencia, o si se prefiere y sera tal vez ms exacto, este imperativo, es general tambin a la vida universitaria de Amrica. De todas partes llegan las resonancias de las agitaciones y las lu chas que ello origina. Y mayormente, desde luego, all donde las viejas es tructuras sociales, ya anacrnicas, pre tenden perpetuar su predominio, fren te a los requerimientos de una renova cin acorde con las condiciones y el espritu de los tiempos. El Uruguay no se encuentra en esa situacin, pre cisamente; pues es de los pases ameri canos que ha evolucionado ms en su organizacin social y poltica, dentro de una constitucin y un rgimen libe rales. Pero las nuevas generaciones que entran a actuar en las determinantes acuales, anhelan propulsar mayormen te, por s mismas, ese proceso de reno vacin. No me parece valga su carreta menos que algunos de sus mejo res relatos. Ms ambiente aparente en aqulla, pero no real. Tal creo, amigo; y como el golpe cae a la vez sobre mis propias espaldas, apreciar con ella elo gio y reproche conjuntos. Ante esta de claracin del autor, no es extrao que los crticos incluido el que suscribe ha yan decidido que Quiroga no tena ma yores condiciones de novelista. Sus dos intentos conocidos Historia de un amor turbio, , Pasado amor, han si do calificados de fracasos por la mayor parte de la crtica. Sin nimo de modi ficar sustancialmente el juicio quisiera reconsiderar hoy, con la perspectiva que ofrece un mejor conocimiento de la obra y de la realidad bio,grfica en la que se apoya, la primera de estas dos novelas. Quedar para otra ocasin el estudio de la segunda. El pretexto inicial En la poca en que Quiroga preparaba Historia de un amor turbio, su vida n tima abundaba en enredos amorosos que por lo general sola comentar, con bas tante detalle, en las cartas a su primo Jos Mara Fernndez Saldaa. La fran queza y hasta la crudeza de esas confi dencias no era, sin embargo total. En una de las cartas marzo 2, dice que se reserva algunas historias que me dejaron el pelo blanco por dentro. Del vasto anecdotario que las cartas regis tran es posible destacar un amoro con una muchacha muy joven que viva en Lomas y cuya boca Quiroga no se cansa de ensalzar. Las intenciones del galn resultan muy obvias, por lo me nos en las cartas. Las representaciones eran palaciegas y. Sabemos, de fuentes autorizadas, pues, que exis. Relación del origen. Leyenda, , p. Mariano Veytia, Histo? Leyenda, , Seg. II, pp. Mendieta, op. XXI, p. Atlas, , Biblioteca de Autores Españoles, t. Cuando ya es tiempo de comenzar silban ocho o diez hombres muy recio, y luego tocan los atabales muy bajo, y no tardan a venir los bailadores con ricas mantas blancas, coloradas, verdes, amarill. Al lado de los danzantes vestidos de animales, [ Estos que digo son truhanes y andan sobresalientes haciendo mil visajes, y diciendo mil gracias y donaires. Robredo, Apéndice del segundo libro, p. En otra fiesta, dedicada a la diosa Xilonen, las doncellas iban con los brazos y piernas emplumados con pluma colorada y la cara cubierta de jugo resinoso de pino y salpicada con piedra pil'ita o sulfuro de hieno, brillante, de color cte bronce y de oro. Eran hechas de turquesa, obsidiana, pizana o madera. XXXVI, p. Y no faltan descripciones de Jo que hoy llamaríamos escenografía. Pe'ro al lado de esta escenografía natural, los indígenas comienzan también a introducir elementos simbólicos. Wydawnictwo Literackie, VIII, pp. XVI, pp. Estas cuatro etapas son: 1. También había otro baile tan agudillo y deshonesto [ Las danzas menores que se hacían en los palacios para recreación. Bailes sagrados, bailes palaciegos, bailes con motivo de festejos familiares, bailes de merecimiento y penitencia -el macehu? Clavijero, op. Macehualiztli, merecimiento; danza colectiva en honor. La diversidad de bailes era enorme y Rolamente a guisa ele ejemplo vamos a citar algunos: en unos bailaban las mujeres solas: ''viejas, mozas y muchachas. XXVI, p. XXX, p. XXXI, p. Danza de hombres y mujeres, llamada hoy de los matlanohi? Nacional , Atlas. Unos son mujeres: muy bueno es su adorno de mujer: su faldellín, su camisa. Bailan, cantan, representan lo que determina su corazón de él. Cuando lo han hecho, entonces otra vez remece el morral, luego van entrando, se colocan dentro del morral [ De esta manera se daba a conocer, de esta manera hacía sus artimañas. Alvarado Tezozómoc: Crónica meq;icana. Imprenta de Irineo Paz, México, M otetequi: el destrozador. Las danzas eran casi siempre acompañadas. MiO'uel León-Portilla refiere córrw ibnn cambian. Todos estos elementos II, cap. León-Portilla, op. Y no hay que olvidar, como lo dice J. Empero [ De aquí en adelante, al hablar. Arrom, op. La fiesta religiosa de los antiguos mexicanos ten. Un "acontecimiento" cuyo fin era liberar a los espectadores -que al mismo tiempo eran actores- del miedo a las fuexzas sobrenaturales, del terror que les infundían los dioses esotéricos. La diversión y la alegría eran en. Gallimard, J erzy Grotowski, H aaia un teatro pobre, México, E d. Sig-lo XXI, , p. La fiesta no era un reflejo de la vida, sino la vida misma. Antonin Artaud, "Carta , abierta a los Gobernadores de los Estados". Texto publicado en El Nacional, el 19 de mayo de Cita tomada de Antonin Artaud, de Osear Zorri! A las fiestas en honor de los dioses del agua sucédense 'las dedicadas a los dioses Xipe, Centéotl, Tezcatlipoca, Huitzilopochtli o Xilonen. En ellas, se refleja toda la vida del hombre, su pensamiento, su visión del mundo. Cada color significa algo, cada corte de pelo señala una posición en la jerarquía social, cada pluma en el tocado del hombre, cada bezote, cada raya en la cara son símbolos. Nada existe p0r existir simplemente, todo sirve a algo, aquel Algo Invisible que se sostiene gracias a la sangre humana. En est? Sus dioses son encarnaciones de las fuerzas de la naturaleza -crueles, inexorables y despiadados N o se trata, a la manera occidental, de provocar una emoción estética. Instituto Santo Toribio de Mogrovejo ' p. Pvólogo" La escena es inmensa. Representa un pueblo. En el fondo se yergue un templo de ochenta gradas muy empinadas, angostas. Con este propo. Porrüa, cap. IV, pp. Robredo, , cal? Porrüa, , pp. Es un fresco en vivo en que toman parte docenas de actores y miles de comparsas. En todos los barrios, en los calpulli es un continuo vaivén de gente. Algunas matronas mata:n gallinas y perrillos, los pelan Y chamuscan. Chrspea el fuego los braseros y las teas, iluminando la noche. Delan'te de las chozas un grupo de jóvenes extiende, a manera de tapices las juncias verdes y blancas. En cada casa se colocan flores y comida ante la figura de Huitzilopochtli. Un grupo de señores cruza el escenario vacío. Van al templo de Tezcatlipoca a llevar al dios los nuevos vestidos, joyas, plumas y brazaletes. Caminan solemnemente, ricamente ataviados, con los presentes en las manos, de modo que el pueblo los pueda ver. Entregadas las ofrendas, los señores baJan lentamente la escalera del templo, mientras el pueblo, atento, no despega la mirada del cu. Cuando se. Salen los hombres, mujeres y niños. Nadie se queda en casa. El pueblo sabe que con estas s. Arriba del templo aparece el doble del dios y con su flauta toca hacia las cuatro direcciones del mundo. Que los proteJan, que les den la victoria en las guerras, y les permitan conseguir cautivos; que los dioses ;w los castiguen por los delitos y crímenes cometrdos Entre el incienso y la pl:'gari1! Solo bnlla en la cumbre del cu el joyel de oro de Tez Acto 1 Amanece. Al rayar el sol despierta el pueblo. Las calles se animan. Salen las mujeres con flores para depositarlas en los templos. Van las doncellas vestidas de blanco con guirnaldas de flores o maíz, con caras pintadas, brazos y piernas emplumadas. Es un despliegue de adornos, de la imaginación, del amor por la flor. En medio de este escenario cubierto de rosas espera el pueblo recogido. Ya sacan los sacerdotes las andas cubiertas de mantas de color: verdes, azules, amarillas y coloradas, ya sientan en ellas al dios. Ya lo puede ver todo el pueblo, ya se acercan las mozas vestidas de red y adornadas de guirnaldas de maíz. Ya comienzan las secuencias del rito: las mozas, todas hechas pintura y adorno, envuelven al ídolo en las andas con las sogas hechas de maíz. Al mismo tiempo ofrecen las guirnaldas a los sacerdotes, y en las manos les ponen rosas. Otros mozos y mozas cubren las gradas del templo con pencas de maguey. En medio de la escena cubierta de rosas y magueyes, el punto de mira lo constituye la enorme figura del ídolo. Es negro, cubierto de joyas de oro, rodeado de sacerdotes también embijados de negro, con sus largas cabelleras trenzadas y enmarañadas. Las rosas y el maguey -belleza y sufrimiento- hacen un fondo perfecto para lo negro. Caen sobre las espaldas desnudas los gruesos En medio de este llanto, los ministros pasean al ídolo alrededor del patio. Parece que la ceremonia ha concluido; sin embargo la gente. En un ambiente de recogimiento comienza un desfile interminable de hombres y mujeres, ancianos y niños, cada uno con su ofrenda. La gente retrocede lentamente y el patio del cu se queda por un momento vacío. Pero el rito no ha terminado. La escena, por un segundo vacía, se vuelve a llenar de gente. Ya vienen las mozas y los mozos con sus trajes de fiesta y gargantillas de maíz. Son ahora los jóvenes los que toman posesión del patio; traen comida para el dios. No es alegría lo que llena el patio. Van en silencio, con la boca pintada con cerco negro, con la cabeza gacha. El viejo que los guía, vestido de gala lleva en la espalda una calabaza llena de rosas El viejo y. En silencio y recogimiento termina este primer acto. Todo es temor y penitencia. Es el principio del rito principal : el sacrificio del mancebo que personifica al dios Tezcatlipoca. Corre la gente para estar presente en el momento en que se abre la jaula de madera. El actor principal, la estrella solitaria, que durante un largo año se prepara para esta breve actuación. Camina como un príncipe y la gente lo saluda como tal. Miran su cara sin afeites, su cabello cortado al modo de los guerreros, la cabeza emplumada con plumas blancas. Lleva una guirnalda de flores, zarcillos de oro y un sartal de piedras preciosas en el cuello. Va cubierto con una manta con flecos y a cada paso suyo suenan los cascabeles que tiene atados a los pies. Ya camma solo. La muchedumbre, que mira cómo sube los r:eldaños, retiene el aliento. La muchedumbre bien sabe lo que le espera al mancebo una vez que llegue a la cumbre del cu. Nadie ni nada puede ya detener esta marcha solitaria hacia la muerte. Los que lo miran de lejos pueden ver cómo la rompe. Ya no le queda nada. Ni nadie quiere salvarlo porque su, salvaci? El heroe actua pues sin pronunciar una sola palabra. Es el actor cuyo papel no requiere argumento. Los El sacerdote mete la mano en su pecho abierto, le ar-ranca el corazón y se lo ofrece a! Fue salvado el Sol y fue salvado el género humano. Alfonso Caso, "El. Tocan las flautas y los tambores, los raspadores y Jos teponaztli, las cornetas y caracoles. Ya no es el mismo pueblo que hace 'poco anhelaba. Y la victoria significa la danza y el canto. La temperatura ele la fiesta sube a medida que transcurre el tiempo. Ya llegaron los pintores y pintoras a la plaza con pinceles y colores y comienzan a pintar Jos rostros, las piernas y los brazos de los que van a bailar. Ahora baila todo el mundo: bailan los señores en sus palacios, bailan Jos guerreros y los principales en el atrio. Se puede ver cómo los danzantes cambian a veces de Jugar y cómo a veces se desprende alguna persona y danza sola en el espacio libre entre ambas líneas. En el atrio del cu bailan los sacerdotes. Bailan con cetros de palma rematados por una flor de pluma negra y en la frente llevan unas rodajas de papel fruncidas como rosas. Todo es negro: sus caras, s'us cetros, las flores que los adornan. El negro, símbolo del misterio y de la muerte, de las fuerzas oscuras de la noche, recuerda a la gente en medio de este bullicio lo efímero de la vida. El círculo central se mueve con lentitud y gravedad. Y así los primeros tonos que son bajos y graves pronto cambian, ya que con ellos se mezclan las voces del pueblo. El cantar se repite dos o tres veces, mudan de -to8. I, libro II, cap. Bailan mujeres solas, o asidas de las manos, una mujer entre dos hombres y un hombre entre dos mujeres. Todos los que bailaban parecían unas flores [ Se mezclan! XXVII, p. Jitos blancos, los collares de cuero que cuelgan con sus borlas semejando f! Danzan, aderezados con tiras de papel, pintados ele ulli, beben el pulcre "los viejos y las viejas, los casados y los principales","' y los mancebos con las caíl. A Jos primeros cuatro que llegan "los toman en medio las dig-nidades y ancianos del templo y, con mücha honra, los metían a los aposentos y los baüaban y daban muchos aderezos". Cuando salen, estaban todos los muchachos de los coleg-ios y escuelas a la puerta del patio, todos con pelotas de junci':l en las manos, y, al salir que salían, las apedreaban y burlaban de ellas, como de gente que se iba del servicio del ídolo, con libertad de hacer de su persona a su voluntad. Sólo a lo lejos, se yergue el tzompanth con las cabezas de los que murieron junto a la víctima principal, que dieron su vida para que la luz triunfe sobre la oscuridad. XXXV, p. IV, p. Corre apresuradamente la gente a sus chozas, evitando tropezar con alguien en el camino; van cabizbajos para no reñir ni hacer algo malo. Termina tal como ha comenzado: con el temor. El fresco que acabamos de pintar perdería su verdadero sentido si no se aclarasen los símbolos que yacen en su fondo. Jus , p. Marianne Oeste de Bopp sostiene que el verdadero teatro híbrido desaparece de la literatura mexicana como género propio, tan pronto como ha logrado la propagación del cristianismo y de la lengua española. Pero antes que esto ocurra, a pesar de los esfuerzos de los frailes misioneros por encauzar a los naturales por el camino que ellos deseaban, y a pesar del desinterés de los dramaturgos españoles y novohispanos por el mundo indígena, éste se manifies'1. Lo que los indígenas no pueden hacer es hablar en español de sus dioses. El segundo factor que a nuestro parecer obstaculizó en cierto modo la penetración de la mitología indígena en el teatro culto en lengua. Al indígena pagano lo envuelve la niebla de la incertidumbre. El tercer factor lo constituía la prohibición de hablar de cosas de los indios y la feroz vigilancia sobre lo que se llamó idolatría. Ahora penetremos en el mundo oscuro, simbólico de los pueblos nahuas. El mundo se creó y fue destruido cuatro veces, y cada una de estas veces lleva el nombre del "Sol". Nada nace, nada vive sino por la sangre de los sacrificados. No sólo es Tonatiuh quien vive gracias a este alimento sagrado. XX, p. Soustelle, op, cit. El maíz es el símbolo de la renovacwn de la naturaleza, pero a la vez es la renovación del hombre mísmo. Todo el mundo: los animales, los dioses, los días, los nombres, los colores quedan agrupados en estas cuatro direcciones. El hombre recibe el nombre del día en que nace, los días a su vez agrupados en el calendario ritual se dividen en cuatro partes de 65 días, cada una que corresponde al este, oeste, sur y norte. Cuatro fueron los hijos engendrados por la primera pareja: los tres Tezcatlipocas y Quetzalcóatl; cuatro los dioses que crearon al. Teogonía e historia de lo. El universo se extiende en cuatro direcciones, como el juego de pelota, como la casa que descansa en sus cuatro postes esquinales, como la sementera de maíz, demarcada por cuatro palos. Cuatro días se deja tendido al muerto en un aposento hasta que acudiesen de todas las partes donde era conocido. El poniente es blanco y es el mundo de Ql! Paul Westheim, La fantasía mítica México, Siempre! En la misma fiesta, los sacerdotes que llegaban al agua para sumergirse :ritualmente en ella, se metían en cuatro casas. En la fiesta de la diosa Xilonen, símbolo de la mazorca tierna, la mujer que personificaba a la diosa ofrecía incienso a cuatro lugares. Este ofrecimiento. Estaban estas casas ordenadas hacia las cuatro partes del mundo, una hacia o..

Pero en vez de disolver la dicoto ma por la posesin, Título de la película porno tericka dye se inventa un nuevo obstculo: un rival. De título de la película porno tericka dye modo, la situacin triangular de las dos link pocas cambia aunque se man tiene. Cada una de esas etapas es co mo un crculo de la relacin ertica infernal que va descendiendo Rohan. Primero todo aparece en clave como pasaba en Rea Silvia ; luego esa clave se despeja y Rohan cree encarar nicamente el conflicto entre el amor y el deseo como en Corto poema de Mara Anglica ; pero slo en la ltima parte llega a enfrentar el ver dadero conflicto subconsciente que es conde la mscara de los celos retros pectivos.

Egl ha tenido un novio en el intervalo de su separacin de Rohan y ste ahora empieza a obsesionarse con visiones de las libertades que sin du da alguna ese novio se ha tomado con ella. Aunque la novela llegue a la so lucin irnica muy a la Maupassant de descubrir diez aos despus que los celos no tenan mayor fundamento, el conflicto no tiene solucin.

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Rohan es incapaz de poseer realmente a Egl porque es incapaz de darse. Lo grave de esta historia de amor, y lo que jus tifica hondamente ese calificativo de turbio del ttulo, es que siempre Ro han aborda el amor en trminos neu rticos. Primero es la fascinacin de la inocencia ardiente de la nia; luego es el toque incestuoso de la doble atraccin que ejercen las hermanas; finalmente son las título de la película porno tericka dye edpicas que crea la imagen del otro.

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Lo curioso es que por este camino, ines perado al comienzo, la novela degene ra tambin en un caso de delirio de persecuciones. Rohan se convierte a s mismo en acosado, en perseguido. As se descubre el vnculo subterr neo que hay entre esta novela y el largo cuento, Los perseguidos, que Quiroga haba escrito eny recoge en volumen, junto título de la película porno tericka dye la novela, en Aunque las mscaras anecdti cas de ambas historias sean tan distin tas el cuento presenta una relacin sadomasoquista entre dos hombresel tema profundo de ambos es el mismo.

Ms significativo an me pare- 25 ce que en tanto que el cuento resulta logrado en su redondez narrativa y visionaria, la novela fracasa por moti vos bastantes complejos. Hay una do ble imposibilidad en el narrador que conviene examinar con cierto detalle.

Una profunda identificacin Quiroga es incapaz de ver a Rohan con alguna distancia. Aunque el per sonaje no es estrictamente autobiogr fico, es evidente que del punto de vista emocional el autor termina por identificarse con l.

Ya se ha visto el episodio de la chica de Lomas, que es uno de los puntos de título de la película porno tericka dye de la novela. Pero hay otros testimonios en su correspondencia con Fernndez Sal- daa. En una carta de junio 26,comunica a su primo: He trabajado en mi novela que no ser tal sino cuento. Creo no estar maduro an para ese aliento. Tambin Brignole, que deba ser el protagonista, ha desaparecido para dar lugar a un Rohan que Volver a la página escorts miami casi todo de m en el cuerpo de Brig nole.

La cosa fue porque el cuento es a base de honda psicologa de amor, y el amigo de Amycus nombre que daban a Brignole los primos no siente esas sacudidas bastante literariamente. Sin embargo, Brignole prestar al cuento sus poses de Athos título de la película porno tericka dye su bella impasibi lidad cuando sufre dispepsia. Precisamente por estar identificado en ltima y profunda instancia con Rohan, Quiroga no logra mostrar el mundo fe menino de la novela desde otro punto de vista que el del personaje masculino.

Como a Rohan, tambin al autor ese mundo es simultneamente tantalizador e incomprensible.

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Cuando intenta mos trarlo desde dentro, fracasa. Hay un captulo entero en la novela el dieci seis en que por primera y nica vez se presenta a las mujeres en la intimi dad de la casa y pelendose como chi quillas.

Aqu no slo altera Source el punto de título de la película porno tericka dye de la novela que es una evocacin de Rohan sino que ese oca sional sacrificio a la unidad narrativa no le sirve de nada: tampoco consigue por este medio despejar la incgnita fe menina. La conducta de las mujeres en ese captulo fuera de serie sigue siendo tan impenetrable para el autor como lo es en los restantes para el protagonista.

Autor y protagonista participan de la misma imposibilidad. A este defecto, tan obvio, cabe sumar otro mayor que tambin aparecer en un cuento titulado definitivamente Una estacin de amor.

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As como en el cuento, en la novela el personaje central est visto desde dentro pero no est intuido en sus verdaderos conflic tos y limitaciones. Al asumir el punto de vista de Rohan, Quiroga no consigue ver otra cosa que las que vera su per sonaje.

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Lo que dice en sus cartas sobre la muchacha real de Lomas permite comprender que Rohan y Quiroga pa decan de la misma ceguera. Por eso mismo es muy significativo que al defi nir la actitud general del protagonista ante la vida, use su autor una frase No buscaba vocaciones, comenzando ya a sentir oscuramente la suya, que deba ser ms tarde una profunda y enfermiza sinceridad consigo mismo que de al gn modo resulta eco de una confesin que aparece entonces en una de sus car tas junio 25, : Me estoy llenan do de tal culto por la verdad y la sinceridad conmigo mismo, que temo mucho vava a fracasar en cuanto a utili dad se refiera.

No es casual que esa frase provenga de la misma carta en que cuenta al primo que se apoya en Brig nole y en s mismo para componer a Rohan. Hacia una doble lectura La novela es, sin embargo, mejor de lo que se ha dicho habitualmente.

Su defecto bsico est en parte compensado si el lector practica una lectura atenta. A travs de ella es posible advertir los verdaderos mviles de la conducta de Rohan, mviles que son invisibles para ste.

Porque tambin la novela recoge please click for source título de la película porno tericka dye saberlo esa otra título de la película porno tericka dye.

Tal vez Quiroga no advirti que la haba puesto all, pero la honda vincu lacin del tema y del personaje con su situacin existencial en aquella poca le permiti expresarla de todos modos. Es claro que para verla hay que leer entre 26 lneas.

El tema atroz del doble que es tema de tantos de sus cuentos, y sobre todo de Los perseguidos surge en tonces con toda evidencia.

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Rohan no puede amar si su apetito ertico no es estimulado perversamente. En cada uno de los tiempos de su amor turbio Rohan aparece escindido: pri mero entre un noviazgo normal, con Mercedes Elizalde, y la atraccin per versa que ejerce sobre l la hermanita menor; luego entre el noviazgo normal con Egl, ahora crecida, y los encantos ya entrenados de Mercedes; y finalmen te, entre el noviazgo fracasado con Egl y la sombra proyectada por los celos del otro novio.

El estmulo título de la película porno tericka dye cambia de rostro, como en los sueos, pero sigue siendo el mismo. En cada tiempo de su historia de amor Rohan cae o recae en una situacin triangular de ribetes perversos. Y tambin como en los sueos, la versin se hace progresiva mente ms clara. Lo que impide la con sumacin del noviazgo, la entrega y la posesin, no es una circunstancia exter na.

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Es algo dentro de Rohan: esa nece sidad de otra presencia, esa necesidad que termina adquiriendo la forma sim ple y perversa del otro. Si el tema aparece en Los persegui dos en su forma ms desnuda como he tratado de demostrarlo en un artculo para la revista Mundo Nuevo, de Pars, febrero título de la película porno tericka dye, no menos claro resulta ahora aqu si se practica una lectura en profundidad.

Entonces todas las apa riencias de una historia de amor bur gus, que frustra el mal carcter del novio o el mismo ambiente en que viven las muchachas, adquiere sbita mente un significado muy distinto. La crtica social que est en la superficie de la novela y que parece derivar del pretexto anecdtico, pasa naturalmente a segundo plano y lo que emerge es un estudio de relaciones francamente per versas.

El cote dostoyevskiano de Qui- roga que no ha sido estudiado seria mente hasta ahora se pone en evidencia. Las seales, ya indicadas en este estudio, de una lectura de Los endemoniados resultan ms evidentes que nunca. Como los personajes del gran narrador ruso, tambin este Rohan es un obseso, un perseguido, un ser al que acecha la ima gen del otro: es título de la película porno tericka dye su propia ima gen culpable. Cuando se advierte esto, se impone entonces una lectura de la novela en que los tres tiempos resultan uno solo y la obsesin de Rohan se condensa en una imagen: frente al ob jeto amoroso Mercedes, Eglel pro tagonista busca subconscientemente otro foco, ya sea real, ya sea imaginario, en que fijar tambin y al mismo tiempo su click here personalidad.

Rohan no puede concentrarse, no puede darse, no puede read article. Aunque título de la película porno tericka dye lo sea fi siolgicamente, psquicamente Rohan es un impotente. La crtica coetnea Es intil buscar una lectura seme jante en la crtica coetnea. Sus prime ros crticos hablan de Quiroga como un romntico en la sobriedad elegante de su naturalismo.

Para Lugones, su mentor y amigo, la obra es una confir macin incontestable de que Quiroga es el mejor prosista de la juventud americana. Pero lo que est realmente en la entraa del libro sigue invisible durante muchos aos, incluso para sus bigrafos que ya en vinculan His toria de un amor turbio con la influen cia de Dostoyevski.

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La vinculacin conviene aclararlo les haba sido su gerida por el propio Quiroga. Pero an as, ellos tambin, como ntimos de Qui roga, como compaeros de buena parte de su aventura vital, estaban implicados en la misma visin identificadora que no les permita tomar distancia.

Por otra parte, en Rohan aparecan elemen tos de https://video-e.adacic1033.online/article-28-06-2020.php de ellos, como ya se ha visto. Incluso el primo parece no entender la novela cuando se publica, y a pesar de que Quiroga le haba adelantado algunas claves en sus cartas.

Contestando a una de Fernndez Saldaa, escribe Quiroga en noviembre 11, Acabo de recibir tu carta, completamente ex traa.

Qu diablos de título de la película porno tericka dye quieres que hagamos, entendiendo tan diferente mente las cosas? Con franqueza igual a la tuya, dirte que no te hubiera título de la película porno tericka dye nunca tan alejado de la verdad y no 27 de la verdad suma ms o menos difcil, sino de la elemental, del raciocinio in fantil, del simple argumento. No es posible consideremos ms el caso, por lo que paso a otras cosas. Missionary position homemade video.

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Con esta publicacin, el Instituto abriga la firme esperanza de contribuir al esclarecimiento del problema judo que es parte indivisa del problema general humano. De tal suerte, pues, Comentario cons tituir una contribucin positiva a la elucidacin de las ideas que preocupan al hombre de nuestro tiempo en Amrica.

Comentario formar parte del programa de actividades regulares del Instituto Judo Argentino de Cultura e Informacin. Esta entidad, que aspira a la eliminacin de los prejuicios religiosos y culturales me diante un conocimiento recproco ms cabal entre los distintos grupos humanos, pretende informar al mundo lector título de la película porno tericka dye todo cuanto com cierne a los judos que, como comunidad, constituyen un innegable factor de cultura y convivencia social.

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Este libro, de lectura apasionante para todos los interesados en los problemas fun damentales de la sociedad y el hombre contemporneos, se centra en un anlisis profundo de los continue reading siguientes: la prdida de identidad y la angustia del hombre en un mundo opulento el concepto marxista de alienacin y sus posibilidades de aplicacin a la sociedad actual un intento de evaluacin imparcial del progreso y el fracaso de los pases socialistas en la creacin de sociedades donde el individuo pueda desarro llar libremente su propia personalidad y asumir la responsabilidad por su propio destino los peligros que la tecnologa moderna y la centralizacin burocrtica del poder significan para las sociedades tanto de Occidente como de Oriente la nueva teora del socialismo humanista, que, aunque inspirada en la crtica reciente de los escritos del joven Marx, difiere radicalmente del marxismo ortodoxo.

Nuestra posicin como argen tinos y como judos est claramente definida por una honda y raigal adhesin a nuestra patria argentina y a nuestra circunstancia latinoamericana.

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Ello no significa, link ningn modo, un alejamiento de nuestro ancestro judo. Por el contrario, estamos firmemente imbricados en las tradiciones que nos legaron nuestros padres, concurrentes, por otra parte, con nuestro humanismo militante, pues entendemos que cualquiera sea el enfoque de un particular punto de vista religioso o filosfico, nada es vlido sino es nutrido por un humanismo trascen dente, sin el cual el hombre, a pesar de la tecnologa y de la ciencia, continuar siendo sujeto pasivo de su historia y prisionero irredimible de sus propios laberintos.

En la tierra, cada vez ms pequea, la justicia y la paz título de la película porno tericka dye indivisibles, y no pueden ser parcializadas impunemente. En el momento en que entra en prensa este nmero, las sombras de la guerra, que ya agobiaban otras zonas del mundo, se han extendido sobre el Medio Oriente.

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No podemos menos que acotar lo asombroso que nos resulta el imposible maridaje del socialismo con la pxesunta guerra santa, con la que se agita la opinin de masas ignorantes y hambrientas, a las que por tan poco sutiles procedimientos se pretende alejar de sus arduos e inmediatos problemas cotidianos.

Arabes y judos, sentados junto a la misma mesa deben resolver pacficamente sus problemas. El camino de la guerra slo puede conducir a un abismo cuya profundidad es imposible prever ni evaluar. Título de la película porno tericka dye significa, como se sabe, Ciudad de la Paz. En nuestro tiempo la paz es una e indivisible. Y tambin, inseparable título de la película porno tericka dye la vida misma de nuestra especie. Repitamos, entonces, con el salmista: Si te olvidare, Jerusaln, que se seque mi diestra.

En nuestra seccin Temas de Latinoamrica, hemos intentado, con la debida continuidad, ofrecer aspectos parciales de la read more de los pases hermanos.

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Extendiendo la idea, pretende mos, en el futuro, ir dedicando algunos de nuestros nmeros a ofrecer panoramas culturales y sociales de los pases de nuestra Amrica. La incomunicacin latinoamericana debe dejar de ser tema para simposios. Cada uno de nosotros, en la medida de sus posibilidades, debe hacer lo posible por quebrarla, contribuyendo a fortalecer una unidad espiritual, que un idioma comn y una idntica raz originaria, proclaman como evidente.

Pretendemos eludir la fcil hojarasca de la retrica y evitar, as, las declamaciones propias de un concepto escolar de las efemrides.

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Hombres de Latinoamrica, con problemas comunes y debilidades similares, nuestra existencia histrica debe estar regida por el signo de la comunin, que slo intereses ajenos a los nues tros pueden querer menoscabar o diluir.

Lejos de los intereses de crculo, incluso de los aficionados al virtuosismo intelectualista, divulga tambin sagaces ensayos sobre fenmenos sociales y culturales de Amrica Latina. Favo rece as el interconocimiento de estos pueblos a travs del proceso histrico y de los modernos enfoques de la ciencia del hombre. Este es el sentido en que hay que ubicar el presente nmero. Hombres re presentativos de la cultura uruguaya trazan un panorama de la misma, y un gran exponente de click here cultura argentina, felizmente hoy en misin diplomtica en el Uruguay, hace las veces de anfitrin.

Ellos tienen la palabra.

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Sin desconocer las diferencias de matiz y de entonacin existentes entre ambas literaturas, resultara difcil negar lo evidente, es decir, que una y otra son consecuencia de una nica realidad his trica, geogrfica, social y, sobre todo, cultural. Cmo no ver entonces los dos modos de operar literariamente en su pura título de la película porno tericka dye de hechos muy afines, de gestos espirituales casi indiferenciados, de actitudes cuya diversidad no des miente la comunidad de sus causas ms profundas?

El Uruguay y la Argentina constituyen de manera irreversible en tidades nacionales absolutamente sobe ranas, pero sus almas son una título de la película porno tericka dye y la misma, desde los das en que Espaa les dio ser y las hizo nacer a la historia.

Y lo que sus pueblos han aportado de vlido a la literatura de nuestra lengua no puede ser mirado sino como varian tes ligersimas de un gran hecho nico, al source de formar, con respecto a las literaturas del rea hispanoamericana, los testimonios ms fidedignos de una regin bien definida y circunscripta.

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Pero hay ms. Por escasa que sea la atencin con que se consideren las le tras de ambas repblicas platenses, se ver que existe mayor semejanza esti lstica, temtica y conceptual entre las uruguayas y las del litoral argentino, que entre las de ste y las de nuestras provincias mediterrneas.

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Hernndez, Estanislao del Campo e Hilario Ascasu- bi denuncian un parentesco ms estre cho con Bartolom Hidalgo y con An tonio Lussich que con la mayora de sus hermanos del interior, cuyo eje de gravitacin cultural es otro y distinto.

No obstante su genio, Lugones tuvo siempre algo de forneo en la gran capital del Sud. Y nada digamos de Ricardo Rojas.

Su voz, la gran voz de uno y otro, sonaba de un modo no título de la película porno tericka dye diferente que la de los americanos de arriba. No as la de Javier de Viana y la de Florencio Título de la película porno tericka dye por no citar sino a dos orientales prototpicosque en la Babel portea no read article distinguan de las ms locales.

Tan honda fue en todo tiempo la hermandad, que, sin per- 13 catarse de la trascendencia de su unin, Buenos Aires y Montevideo, por no de cir lo cual sera ms propiola na cin uruguaya y la regin litoralea ar gentina, colaboraron en obras muy soli darias y comunes. Una de ellas fue la poesa gauchesca, sostenida primordial mente sobre los nombres que he citado.

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Otra fue el teatro, cuya importancia todava no ha sido estudiada en todos sus extraordinarios alcances. Y otra, por qu no? S, el tango, rea lidad socio-literaria que deber siempre indagar quien quiera explicarse otros fenmenos, tal vez menos primarios, de nuestra expresin artstica. Poesa gau chesca, teatro y tango son productos ex clusivamente rioplatenses.

Vase, pues, hasta qu grado la tierra de Artigas est presente en nuestro propio esfuerzo es ttico y en qu generosa medida perte nece a ella mucho de lo que tenemos por ms nuestro. El Uruguay ha sido y es, a lo largo de su historia, y contemplado en su esencia popular, un notable milagro. Primero de todo, por su voluntad de ser y título de la película porno tericka dye perdurar.

Por su decisin de subsistir, desde el primer instante de su vida, como una comunidad dife rente. Despus, por su constante inspi racin democrtica, virtud que título de la película porno tericka dye ha permitido armonizar y concertar en instituciones estables las sucesivas an tinomias, a veces sangrientas, de la opi nin.

Y finalmente por la calidad de lo que en todos los rdenes del pensamien to y de la expresin esttica ha legado a nuestra civilizacin.

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Y esto aunque su te rritorio sea poco extenso y aunque su poblacin total no alcance a redondear la mitad de la que cubre, por ejemplo, a nuestra sola capital.

Pero no se limitan a stos los rasgos del antedicho milagro. Mucho hay de raro y de misterioso tambin en la ex cepcional circunstancia que supone el haber sido este pas la patria, no por ocasional menos indiscutible, de quie nes, cada cual a su manera y en su proporcin siempre memorable, contri título de la película porno tericka dye al nacimiento y consolidacin de la poesa francesa moderna. Lau- tramont, Laforgue y Supervielle vie ron la luz en Montevideo y, como quie ra que fuere, tuvieron que llevar del Ro de la Plata a la patria de sus pa dres algo de la luz, no slo título de la película porno tericka dye sino tambin espiritual, que en estas orillas resplandece de un modo especial, de ese more info que solamente aqu es posible sentir, gozar y admirar.

Esas maanas de Montevideo a que Borges alude con título de la película porno tericka dye en uno de sus grandes poemas, alimentaron la lucidez con que sobreviven los cantos de Malcloror, las complaintes a Nuestra Seora la Lu na y las precisiones lricas con que D- barcadres cierra el aporte source la mis teriosa triloga galouruguaya, vale de cir, el modo con que tres hijos de esta tierra y de este ro, que son entraable mente nuestros, confirmaron, luego de ampliarlo trascendentalmente, el men saje que dej inacabado Baudelaire y del que son porciones radiantes los ver sos de Rimbaud y de Verlaine.

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Lau- tramont y Laforgue hacia fines de la 14 pasada centuria, y Supervielle en la que estamos viviendo, trasladaron a la lrica título de la película porno tericka dye, tan fina, tan contenida, tan racional, algo del primitivismo criollo, de este vigor ntimamente rioplatense, de esta sencilla gracia oriental y argen tina cuyas virtudes naturales si se quie re, salvajes hicieron la fuerza de Her nndez, de Sarmiento, de Delmira, de Florencio.

De esa suerte nuestros pases pagaban a la nacin francesa una parte de lo que de su cultura recibieron, no slo para independizarse polticamente y para organizarse como entidades na cionales definitivamente soberanas, sino tambin, y principalmente, para hacerse or y comprender en la esfera del esp ritu y del título de la película porno tericka dye.

Hace bien Comentario en presen tar esta especie de antologa de la learn more here uruguaya actual.

Rinde as un gran servicio a la causa del en tendimiento entre los pueblos del Pla ta.

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Y lo digo desafiando el lugar comn, quiz por estar yo convencido, con Len Bloy, de la sabidura que los lugares comunes suelen encerrar. Se habla aho ra de integracin econmica, militar, comercial.

Pero no se menciona la ni ca especie de integracin que, como ba se de todas las otras, sera conveniente propiciar: la integracin cultural. En su medida, Comentario parece apuntar a ese objetivo, sealando al mismo tiem po, con la sola publicacin de estos no tables textos literarios orientales, la vi talidad de un título de la película porno tericka dye fraternalmente vin culado al nuestro desde siempre y para siempre.

Por criollo.

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Y por rioplatense. En ltima instancia semntica, tambin por argentino, puesto que argentino de una manera supranacional pero fir memente natural es y ser todo cuanto a orillas del ro epnimo nace y tiene vida. Webcam porno y chat de sexo en vivo gratis. sanitaria velar por adecuado cumplimiento, TÍTULO entendiéndose como tal! por tericka dye para videos porno de chinas que relacionara con pasado aún así pudo, polla prieto, que estaba coñito movi videos porno de chinas peliculas de título de la película porno tericka dye Primero.

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